Tiempos de Hoy Tiempos de hoy

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 Nº 1233. 9  de febrero de 2018

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Tiempos de Hoy / Verónica Gaya

Internet  arrasa a una sociedad sobreinformada

‘Infoxicados’

Sociedad de la información, era digital, sociedad infoxicada... Entender y definir nuestra sociedad desde el presente es complicado, pero lo que parece claro es que nos estamos acostumbrando a vivir con un bombardeo incesante de información a la que aún no sabemos colocar un buen filtro.


Según la School of Information Management and Systems cada año la información a nuestro alcance se incrementa un 30 por ciento.

Seguimos a los medios en nuestras redes sociales, nos saltan notificaciones en el móvil con las últimas noticias, tenemos a nuestra disposición todos los medios de comunicación del mundo, con sólo una búsqueda encontramos cientos, miles o millones de resultados a cualquier tema. Pero, ¿entendemos lo que leemos?, ¿sabemos quien lo escribe?, ¿debemos corroborar cada noticia?

Llegar hasta aquí ha sido un trabajo de siglos. El pistoletazo de salida lo dio la imprenta en el siglo XV, un hito al que sin duda contribuyó la paulatina disminución del analfabetismo en las sociedades más avanzadas.  El pasado siglo se plantaron varias semillas: en 1920comienzan las primeras retransmisiones por radio a modo de entretenimiento, y en la década de los 60 la televisión empieza a encenderse en los primeros hogares abriendo los ojos de muchos espectadores hacia una nueva manera de informarse y de entretenerse. Pero no fue hasta finales del siglo cuando brotó la planta que revolucionó a todas, la que desbordó a medios y usuarios, la que ha tardado muy poco en ostentar el máximo cargo de informadora: Internet. Una planta invasiva que quiere hacer suyas la prensa escrita, la radio y la televisión. Y puede que lo consiga.

Internet ha volcado a bocajarro en nuestros bolsillos, en nuestros hogares, mucha más información de la que somos capaces de gestionar. Según el estudio de Peter Lyman y Hal Varian de la School of Information Management and Systems cada año la información a nuestro alcance se incrementa un 30 por ciento.

Un volumen desbordante que cada usuario debe clasificar y asimilar. Un tsunami abarrotado de información poco fiable, falsa, y además entremezclada con publicidad molesta e invasiva. Cada hora nos llegan decenas de inputs: informaciones en correos electrónicos, tuits, mensajes, alertas, notificaciones, etc. Mientras leemos un artículo nos avasallan publicidades y últimas noticias que nos tientan para evadirnos. ¿Qué efecto tiene esta sobreinformación? Además de provocar y ayudar a que no seamos capaces de mantenernos concentrados en una misma lectura, en una misma actividad, el tiempo suficiente para asimilarla, limita nuestra capacidad de comprender. No está más informado el que lee más cosas, aunque lo crea, sino el que es capaz de escoger las que debe leer y las lee en profundidad, entendiéndolas.

Alfonso Cornellá fue quien acuñó el término de infoxicación para referirse a este mal que avasalla a toda una sociedad y la hace creer informada. Internet ha abierto a una cantidad desmesurada de datos y opiniones, ha puesto al mismo nivel verdades y mentiras, informadores y troleros, ha inundado las vidas de información, sin dar las herramientas para manejarlas, ha vapuleado los medios de comunicación, que navegan a la deriva intentando agarrarse a un futuro estable.

Pero, ¿quién pone el filtro?

¿Empresas, redes sociales, gobiernos? No sólo el Papa teme las noticias falsas, las que ahora se llaman fake news, cada vez son más las entidades que se protegen de ellas. El Ayuntamiento de Madrid hace tiempo que abrió una web exclusivamente dedicada a desmentir las noticias falsas que le hacen mala prensa; noticias en muchos casos inventadas, o sacadas absolutamente de contexto, que pretenden hacer política o sensacionalismo; que en la época de la posverdad, en la que además la importancia de que “pinchen en la noticia” es lo que da dinero, cada vez es un mal mayor.

Zuckerberg sabe que Facebook es un hervidero de las noticias falsas y llamativas, y quiere poner filtro al respecto. Algo a lo que le han animado (también a Twitter) desde el Parlamento británico, que hace tan sólo unas semanas anunció la intención del Consejo de Seguridad Nacional Británico de crear un órgano para contrarrestar las “noticias falsas y las narrativas contrapuestas”, con el fin de proporcionar información veraz a sus ciudadanos.

Gobiernos y empresas ya se han puesto manos a la obra contra las “malas noticias”, filtros necesarios, pero que no dejan de ser censuras a la información y a las opiniones. Quizás merezca la pena poner en marcha el entrenamiento del lector para que aprenda a controlar el caudal impetuoso que cada día trata de ser el primero en la pantalla, que no le hagan falta filtros externos.

 

Al Día


Seguir leyendo en papel es un buen entrenamiento para aprender a gestionar el alud informativo de la Red.

El arte de filtrar


Si te sientes víctima de este alud de información, vídeos graciosos, chistes y noticias curiosas o falsas, ponte en marcha y aprende a ser tu propio filtro. Ser eficaz, saber qué información quiero, dónde está y leerla puede ser una ardua tarea, por eso esta semana te traemos algunos consejos que te ayudarán a estar bien informado.

No olvides que el exceso de información, no sólo desinforma, sino que produce estrés. Así que si hace tiempo que este bombardeo te estresa, empieza hoy mismo.

—Objetivos claros. Abro el ordenador (o cojo el móvil) y sé a lo que voy. No lo tomes como un pasatiempo, define objetivos. “Voy a leer un medio en concreto, un tema en concreto... y lo voy a hacer hasta el final”.

—Hoy no atenderé a.... ¿Qué es lo que más te distrae? ¿Las noticias relacionadas?, ¿las alertas del móvil?, ¿los vídeos de gatos? Pues diles adiós por un tiempo.

—Borra las suscripciones que no te aportan nada. Esos mails que prácticamente sóolo borras de tu bandeja de entrada sin apenas leer son distracciones. Date de baja.

—Márcate un tiempo. “Voy a dedicar media hora a leer las noticias”, cuando acabes haz balance de lo que has leído, de lo que recuerdas y júzgate tú mismo para ir mejorando.

—Lee papel. No cabe duda de que el papel da pie a una lectura más relajada. Cada semana elige un tema, una revista, un periódico... y tómate tu tiempo.

—Esto me lo guardo. Si estás navegando por la web y ves algo que te interesa, pero no tienes tiempo para leerlo ahora, no lo leas a toda prisa, guarda tus lecturas para un tiempo que te permita enterarte a fondo de lo que lees.

—Y si ya estás en un nivel avanzado y has decidido que algún tema te interesa especialmente ponte al día con los agregadores de noticias o lectores RSS.

 



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