Referencia Tiempos de hoy

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 Nº 1232. 2  de febrero de 2018

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Política / Manuel Capilla

ERC se planta y el ‘procés’ naufraga  

Traiciones

El ‘carlismo’ de Puigdemont ha entrado en vía muerta ante la ‘rebelión’ de ERC, que empieza a poner en práctica lo que la mayoría de su cúpula viene defendiendo en privado desde noviembre. Así, obedeciendo a Oriol Junqueras, Roger Torrent se ha negado a plantear la investidura de Puigdemont tras las medidas cautelares adoptadas por el Constitucional. El presidente del Parlament, un hombre de partido, no repetirá lo sucedido la legislatura anterior y no chocará de nuevo con el Estado, aun a costa de inaugurar las hostilidades con el núcleo duro de Junts per Catalunya, que ya amenaza con bloquear la legislatura para ir a una repetición electoral que ERC no quiere ni en pintura.


Oriol Junqueras rechaza seguir enfrentándose al Estado, como pretende Carles Puigdemont. / EUROPA PRESS

“Esto se ha terminado. Los nuestros nos han sacrificado”, reconocía Puigdemont al ex ‘conseller’ Comín

 

“Junqueras ha dado instrucciones precisas para que nadie más vuelva a la cárcel”, explican fuentes conocedoras de la situación en ERC

Empiezan a descoserse las costuras que han unido desde 2015, mal que bien, a ERC y a los restos del naufragio de la antigua Convergència. El clima se ha enrarecido tanto que hasta los trabajadores de los republicanos y de Junts Per Catalunya se cruzaban reproches por los pasillos del Parlament tras conocerse que Roger Torrent suspendía el pleno de investidura de Carles Puigdemont, previsto para la tarde del pasado martes. Y una palabra sobresalía por encima de todas: traición. La palabra con la que el pasado 26 de octubre buena parte de la cúpula de ERC, con Marta Rovira y Gabriel Rufián a la cabeza, señalaron a Puigdemont por estar decidido a convocar elecciones. También la insinuaron un gran número de alcaldes del PDeCAT, que se pusieron en contacto con Puigdemont preocupados por su futuro en las municipales del año que viene. Tres meses después, la palabra vuelve, como un bumerán, hacia ERC y los diputados de Junts per Catalunya que todavía obedecen las directrices marcadas por Marta Pascal desde la dirección del PDeCAT.  

Lo ha visto claro el ex president en los mensajes dirigidos a su compañero en Bruselas Toni Comín: “El plan de Moncloa triunfa […] Esto se ha terminado. Los nuestros nos han sacrificado”. Y eso que, oficialmente, el mensaje que Torrent transmitió a los medios era de apoyo absoluto a la candidatura del ex president. El presidente de la Cámara remarcó que no “desconvoca” el pleno, que lo aplaza, que mantiene a Puigdemont como candidato a la investidura porque “tiene toda la legitimidad y todo el derecho de serlo” y que “ni la vicepresidenta Soraya” –así, sin apellidos- “ni el Tribunal Constitucional decidirán quién tiene que ser el president de la Generalitat”. Eso sí, llevando la contraria a Junts per Catalunya y la CUP, Torrent ha asegurado que esperará a que se pueda realizar “un debate efectivo y con garantías”. En plata: esperará a que el Constitucional ratifique o no la prohibición de la investidura a distancia.

De momento, al cierre de esta edición, Puigdemont tampoco afloja. Tanto él como Comín han validado los mensajes captados por las cámaras de Telecinco, aunque el ex president ya los ha enmarcado en su calidad de “ser humano” y en que, por tanto, “hay momentos en los que también dudo”. Puigdemont ha dejado claro que no piensa “echarse atrás, por respeto agradecimiento y compromiso con los ciudadanos y el país”. Eso sí, no falta algún que otro comentario sorprendido ante la poca discreción con la que Comín –exPSC y ahora en las filas de ERC– manejaba el móvil con tan relevantes mensajes en público.


Roger Torrent ha pospuesto la investidura hasta que el Constitucional tome una decisión al respecto. / EP

ERC plantea una estrategia de “normalización de largo aliento”, que confronta directamente con el independentismo ‘romántico’ del ex ‘president’

 

Junts per Catalunya tiene capacidad de bloqueo, por lo que la posibilidad de ir a una repetición electoral está ahí

Las instrucciones de Junqueras
Torrent “es independentista y hará lo que le manden en su partido”, explican fuentes conocedoras de la situación en la cúpula de los republicanos. “Junqueras ha dado instrucciones precisas para que nadie más vuelva a la cárcel en el bando de ERC” y, por tanto, que no se confronte con el Estado. Pero una cosa está clara, “Junts per Catalunya tiene capacidad de bloqueo”, por tanto la posibilidad de ir a una repetición electoral está ahí “y nadie la descarta ya”. Y es que ERC plantea una estrategia de “normalización de largo aliento”, que confronta directamente con el “independentismo romántico y un tanto friki” que se atrincherado en Junts per Catalunya. Y, tarde o temprano, este giro en el planteamiento político de los de Junqueras tiene que cuajar y hacerse visible.

Se abre así un nuevo capítulo en las fisuras entre ERC y Puigdemont y el núcleo dirigente de Junts per Catalunya, que opera casi totalmente independizado de su matriz, el PDeCAT. La gran diferencia es que las disputas ya no se pueden disimular, ya no están principalmente en las crónicas de los periodistas. Es significativo el detalle de que nada más conocerse la decisión de Torrent, las filtraciones desde JxCAT comenzaron a sucederse, subrayando su malestar por la decisión y, sobre todo, por no haberles consultado. Unas acusaciones replicadas por sendas filtraciones desde ERC, que aseguraban que Torrent había llamado a Puigdemont por teléfono hasta cinco veces, sin que el ex president se dignara a atenderlo. Un feo justificado desde JxCAT por el hecho de que Puigdemont no coge “números desconocidos”.

En este sainete, el portavoz de ERC, Sergi Sabrià, ha avalado la decisión del presidente del Parlament de aplazar el pleno y ha oficializado la que es la posición de Esquerra: que la investidura debe hacerse de forma “real y efectiva” para que haya un “nuevo Govern” que levante la aplicación del artículo 155. Es más, en el equilibrismo dialéctico que vienen haciendo los líderes de Esquerra desde noviembre, Sabrià afirmó que el aplazamiento es la única forma de hacer caso al presidente huido en Bruselas, que había pedido amparo a Torrent por escrito, y “hacer una defensa efectiva de los derechos de los diputados” del Parlament. Sabrià vino a dar continuidad a las palabras del portavoz de ERC en el Congreso, Joan Tardà, en una entrevista concedida a La Vanguardia el domingo. Tardà, que desde hace meses ejerce de portavoz de lo que la mayor parte de dirigentes de ERC y el PDeCAT dicen en privado: que si es necesario “habrá que sacrificar a Puigdemont”, porque “no podemos poner en riesgo la victoria del “21-D”. Por tanto, “es imprescindible tener un Govern”.

Una repetición electoral que “nadie descarta”
Así las cosas, tras varias semanas de leer entre líneas y de insinuaciones, Puigdemont y su núcleo duro ya han puesto encima de la mesa la idea de la repetición electoral. Oriol Junqueras, Marta Rovira y el resto de líderes de ERC no quieren ir a unas nuevas elecciones bajo ningún concepto. Entienden, al igual que los ideólogos de Junts per Catalunya, Elsa Artadi, Josep Rull y Jordi Turull, que ir de nuevo a las urnas sólo puede beneficiar al legitimismo carlista de Puigdemont. Y precisamente por eso, es la opción que manejan para tratar de llevar a ERC a donde quieren. El propio Rull ha avisado en Catalunya Radio que “las elecciones son un escenario posible. Veremos qué pasa. Lo que intentan es abatir lo que ha votado la gente, y quizás debe ser la gente la que decida”.

Así las cosas, desde ERC ya se están proponiendo soluciones para desbloquear la situación. Una de ellas es la que han venido proponiendo en público y en privado algunos dirigentes independentistas desde hace tiempo: investir un gobierno efectivo y dejar a Puigdemont con un papel de presidente simbólico. Insistía en esta posibilidad Oriol Junqueras, en una entrevista concedida la semana pasada a Diario16.com. El líder de ERC, encarcelado en la prisión de Estremera desde el 3 de noviembre, explica que las circunstancias actuales impiden que la presidencia de Puigdemont sea efectiva, por lo que quizá “se deba combinar una presidencia legítima, aunque simbólica, con una ejecutiva”. Además, admite que “la prisión tiene muchas limitaciones. Vendría a ser lo mismo”, que ejercer la presidencia desde Bélgica.

Con esas palabras, Junqueras estaría descartando la candidatura alternativa de Jordi Sànchez, líder de la ANC y también en prisión. Su nombre ha circulado en algunas quinielas, por lo que su hipotético descarte hace ganar puntos a Elsa Artadi, portavoz de Junts per Catalunya y mano derecha de Puigdemont desde hace algunos meses (ver apoyo, ‘Los irreductibles decidirán’).

Juan Antonio Xiol es el magistrado del Constitucional que redactará el proyecto de resolución sobre la investidura de Puigdemont. / EP

La investidura, en un laberinto judicial

Puigdemont no tiene nada que perder y el Gobierno ha decidido frenarlo cómo sea, ya sea dejando de atender una resolución del Consejo de Estado o presionando a los magistrados del Constitucional –según desveló El País– que, de momento, toman sus decisiones sobre la investidura de Puigdemont con unanimidad, a pesar de las diferencias de criterio que existen. El alto tribunal ha dejado la cuestión en stand by hasta el 12 de febrero, como mínimo, que será cuando se cierre el plazo para la presentación de alegaciones por las partes. El plazo es de diez días, pero no empieza a contar desde el momento en el que se adopta la resolución, el sábado 27, sino desde la notificación a las partes, por lo que el plazo vence la semana que viene. El magistrado Juan Antonio Xiol será el encargado de redactar el proyecto de resolución que estudiará el pleno, cuya reunión todavía no tiene fecha. Si finalmente admite el recurso del Ejecutivo, todas las medidas cautelares siguen en pie. Si no, se volverá a la casilla de salida y Puigdemont podría volver a ser propuesto, aunque lo más probable es que se admita.

Una cosa dejó claro el Constitucional en la resolución que adoptaba las medidas cautelares que suspendían la investidura: la propia investidura sólo se podrá consumar si Puigdemont está presente en la Cámara, descartando cualquier otro método vía Skype o por delegación en algún otro diputado. Y tampoco permite una investidura “sin la pertinente autorización judicial, aunque comparezca personalmente en la Cámara, si está vigente una orden judicial de busca y captura e ingreso en prisión”.

En este escenario, a la espera de la sentencia definitiva del Constitucional, quien parece haber pisado el acelerador es el juez Pablo Llarena. El magistrado del Supremo a cargo de la investigación por el 1-O prevé cerrar la instrucción del proceso en marzo, según informaba El País, lo cual supondría la inhabilitación automática de Puigdemont y el resto de implicados. Y es que a pesar de no estar condenados, la de Ley de Enjuiciamiento Criminal prevé adoptar esa medida siempre que se dicte auto de procesamiento por delitos como el de rebelión, por el que podrían estar siendo acusados.

Y mientras, arrecia el debate legal sobre si ya ha empezado la cuenta atrás de dos meses para unas nuevas elecciones en Cataluña o no. Y es que el plazo para la celebración del pleno de investidura fijado por la ley vencía el pasado miércoles, diez días después de la constitución del Parlament. Ese pleno supone la activación automática de esa cuenta atrás, así que el debate está en si, a pesar de que el pleno no ha llegado a celebrarse, el plazo se activa o no. Algunos expertos citan el caso del tamayazo en la Asamblea de Madrid para afirmar que sí ha comenzado la cuenta atrás. Otros señalan que sin la celebración del pleno la legislatura queda pausada. Esta semana los letrados de la Cámara catalana entregarán el informe que están elaborando sobre la cuestión.



La incógnita del factor CUP
En los círculos políticos catalanes subrayan que hoy por hoy el foco está puesto en Puigdemont, pero que no hay que perder de vista a la CUP, que ya forzó la renuncia de Artur Mas pocas horas antes de que se fuera a una repetición electoral en enero de 2016. Los cuatro diputados de la formación anticapitalista serán quienes den el plácet al hipotético sustituto de Puigdemont, porque sin ellos no hay mayoría independentistas en la Cámara.

No hay que olvidar que las candidaturas independentistas, Junts per Catalunya, ERC y la CUP consiguieron 70 escaños, dos por encima de la mayoría absoluta, fijada en 68. Con los dos diputados que hay en Bruselas, el propio Puigdemont y Toni Comín, de ERC, sin poder delegar su voto, el independentismo se queda en esos 68 escaños justos. Pero sin los cuatro de la CUP, esa mayoría se disuelve. “A no ser”, se empieza a apuntar en las direcciones de los partidos catalanes, que hace tiempo que sacaron la calculadora, “que renuncien también a sus actas Puigdemont y Comín, y se quedarían con 66 escaños, los suficientes para conseguir una investidura en segunda votación, por mayoría simple”, ya que la suma de Ciudadanos, PSC, comuns y PP es de 65 diputados.

De momento, los cuatro diputados de la CUP escenificaron su protesta por la desconvocatoria del pleno de investidura compareciendo en la Cámara a la hora que estaba prevista, las tres de la tarde del martes. Y fueron los Comités de Defensa de la República, los conocidos como CDR y muy cercanos a la CUP, quienes hicieron amago de acampar en el Parque de la Ciudadela, cerca del Parlament, esa misma noche. La CUP ya estuvo a punto de hacer descarrilar la formación de un gobierno independentista hace dos años y hay quién señala que ahora podría suceder lo mismo, tensando las negociaciones hasta el último minuto, literalmente.

 


Elsa Artadi y Eduard Pujol son los principales portavoz de JxCAT y líderes de los ‘irreductibles’ de Puigdemont. / EP

Los irreductibles decidirán

“Irreductibles”. Así es como se hacen llamar en las redes sociales los diputados de Junts per Catalunya, más radicales, los más firmes defensores de ir con Carles Puigdemont hasta el final para devolverlo al Palau de la Generalitat. Una de ellos es Laura Borràs, filóloga y directora de la Institución de las Letras Catalanas hasta este mes de enero. Otros son, por ejemplo, el editor y escritor Joaquim Torra o la historiadora Aurora Madaula. Todos ellos tienen algo en común: son personas provenientes de la sociedad civil que han estado más o menos vinculados al soberanismo desde hace años, pero que se han estrenado en política yendo en las listas de Junts per Catalunya. Por tanto, deben su obediencia a Puigdemont, no a Marta Pascal y a la cúpula del PDeCAT, que sólo controlaría alrededor de un tercio de los 34 diputados que tiene Junts per Catalunya.

La líder de estos irreductibles es la ya célebre Elsa Artadi, que en los últimos meses se ha convertido en la mano derecha de Puigdemont y quien está pilotando el rumbo de Junts per Catalunya en Barcelona. Esta economista doctorada en Harvard  ingresó en la Generalitat en 2011, como asesora del conseller de Economía Andreu Mas-Colell. A partir de ahí arranca una trayectoria meteórica, en la que ha ejercido como directora general de Tributos, a partir de 2013, como secretaria de Hacienda en 2015 y ya en enero de 2016 como directora de Coordinación Interdepartamental de la Generalitat, un puesto clave en el desarrollo del procés. Nunca militó en Convergència, pero sí participó este mismo año en la ponencia ideológica del PDeCAT, un partido del que se ha dado de baja para formar parte de la lista de Junts per Catalunya.

Su nombre es el que más suena como principal alternativa a Puigdemont, aunque no es el único. En la lista de hipotéticos sucesores de Puigdemont también aparece Eduard Pujol, exdirector de RAC 1 y otro de los principales líderes de Junts per Catalunya, junto a los de los ex consellers Jordi Turull y Josep Rull. Ambos se quedaron fuera de la dirección del PDeCAT en el congreso de refundación de Convergència y aspiran a seguir en primera línea política al rebufo de Puigdemont. En manos de estos “irreductibles” está desbloquear el escenario político catalán. Si ellos quieren, se irá a elecciones.