La economía desde mi observatorio / Carlos Berzosa Tiempos de hoy

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 Nº 1232. 2  de febrero de 2018

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La economía desde mi observatorio / Carlos Berzosa

La insuficiente financiación de las universidades públicas


En un periodo de crisis la Universidad no sólo vio reducidos los ingresos sustancialmente, lo que afectó a su funcionamiento, sino que las familias tuvieron que soportar unos precios públicos más altos

El observatorio del sistema universitario acaba de publicar el informe, dirigido por Vera Sacristán, ¿Quién financia la universidad? Los datos no pueden ser más demoledores. Se analizan los ingresos de las universidades en el periodo de 2009 y 2015, la comparación entre Comunidades Autónomas, y de España con la Unión Europea (UE) y la OCDE.  La propia Vera Sacristán ha publicado un artículo en Sin Permiso en el que hace una buena síntesis del informe y cuyo título es muy significativo " La exigua, desigual y menguante financiación de la Universidad pública española (2009-2015)".
En el periodo analizado los ingresos totales no financieros, en euros constantes, de las universidades públicas españolas disminuyeron un 20,2%, y no fue mayor por el incremento de las tasas que tienen que pagar los estudiantes (31%) que compensó en parte la caída de la financiación pública (-27,7%).  De modo que en un periodo de crisis la Universidad no sólo vio reducidos los ingresos sustancialmente, lo que afectó a su funcionamiento, sino que las familias tuvieron que soportar unos precios públicos más altos. La estructura de los ingresos se vio modificada en las universidades. En  el conjunto de España, la financiación pública pasó de constituir el 78,4% del total de los ingresos de las universidades al 71,1% y los ingresos por tasas y precios públicos han pasado del 10,9%  al 17,9% del total de los ingresos. 
Por comunidades autónomas, los recortes variaron entre el 17,0% de Aragón y el 38,2% de Castilla-La Mancha. El estudio pone de manifiesto que estas diferencias no respondieron a comportamientos diferentes ni en el número de estudiantes, ni en la riqueza de las distintas comunidades, medida en términos de Producto Interior Bruto (PIB). Hay que señalar que, como el propio informe pone de relieve, la diferencia en la financiación ya era muy desigual en 2009, y que sin duda se ha agudizado con la crisis.
En la comparación con la media de la UE y de la OCDE la situación de la financiación de las universidades públicas sale muy malparada. Así, según datos que recoge el Public Funding Observatory de la European University Association, entre 2008 y 2016 algunos países de nuestro entorno intensificaron su gasto en universidades. La financiación pública de las universidades aumentó más incluso que su PIB. España ha perdido posiciones en comparación con el resto de países de la UE y de la OCDE.
Estos datos ponen de manifiesto la escasa valoración que los gobernantes tienen de la Universidad y del papel tan fundamental que esta institución desempeña en el desarrollo económico de un país.  No hay una visión de futuro, sino que predomina el cortoplacismo. Esto contrasta con la visión que se tiene en otros países de nuestro entorno que han tratado de resolver la crisis sin sacrificar las instituciones de enseñanza superior, que juegan un papel sustancial en la preparación profesional y la generación de conocimientos e innovación. La universidad española ha sufrido, aunque de una forma desigual, los recortes, la no reposición de las plazas de jubilación, al tiempo que las familias han visto disminuir las becas y han soportado unos costes más elevados.

La mayor carga sobre las familias ha supuesto disminución en el número de estudiantes y un aumento de la desigualdad en oportunidades en la medida que han sido las familias de menores ingresos las que se han visto más afectadas. Esta ha sido la forma de tratar de resolver la crisis en España, recortando el gasto en educación, sanidad pública, y en otras partidas de gastos sociales, acompañado de bajadas salariales, precariedad en el empleo y pérdida de derechos laborales. Mientras que aumentaba la renta de los más ricos y los beneficios de las grandes corporaciones empresariales y financieras. Es la apuesta además por el fetichismo del crecimiento, la desigualdad, y un modelo sustentado en el turismo y la construcción y no en el conocimiento, la investigación y la innovación.

 

 

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Catedrático Emérito de la Universidad Complutense  y presidente de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado(CEAR). Ha sido Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Complutense(1984-1998) y Rector de esta Universidad(2003-2011). A lo largo de su carrera docente ha impartido enseñanzas de Estructura Económica Mundial y Desarrollo Económico. Tiene numerosas publicaciones entre las que destacan los libros Los desafíos de la economía mundial en el siglo XXI (Nivola,2002) y los escritos conjuntamente con José Luis Sampedro Conciencia del subdesarrollo veinticinco años después (Taurus, 1996) y La Inflación (Al alcance de los ministros) (Debate, 2012).



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