Entrevista a Ernest Maragall Tiempos de hoy

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 Nº 1231. 26  de enero de 2018

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Entrevista / Teresa Carreras (Barcelona)

Ernest Maragall, diputado de ERC en el Parlamento de Cataluña

“La izquierda está prisionera del anticatalanismo”

Diputado al Parlamento catalán y presidente de la Mesa de Edad en la sesión inaugural,  Ernest Maragall expuso un duro discurso que marcó las circunstancias excepcionales de esta legislatura y que lo han devuelto a la primera línea institucional. “El Estado español no sabe ganar, sabe derrotar”, dijo, y continuó: “El 21-D fue la confirmación del 1-O”. Pero a pesar de las continuas amenazas de Rajoy a los independentistas Maragall asegura que “para que se produzca un cambio  en España necesitamos una izquierda fuerte y ahora la izquierda está prisionera del anticatalanismo”.

SERGIO RUIZ

“Puigdemont es el candidato natural a la presidencia porque es la única propuesta sobre la mesa”   “Ciudadanos es el lerrouxismo del siglo XXI: usan un lenguaje ambiguo para infligir miedo a los ciudadanos”

¿Puede explicar a los ciudadanos del resto del Estado qué significa para los independentistas el concepto de república?
República tiene mucho más contenido y mucha más potencia que la palabra independencia. Independencia es una aspiración de autogobierno. República implica un modelo de sociedad y de ciudadanía, de respeto entre instituciones, de articular derechos y de hacerlos compatibles con los valores que la república proclama. Para los republicanos significa abordar finalmente y definitivamente  la tarea que quedó pendiente durante la Transición. Significa contar con un Estado plenamente democrático que no tuviera ninguna dependencia, ni de los regímenes anteriores ni de una monarquía que se ha rebelado del todo obsoleta. La república significa también dar paso a la separación de poderes y a respetar la diversidad de pueblos y naciones que la componen.

¿Le sorprendió el discurso del Rey Felipe VI del 3 de octubre?
En su alocución vino a decir que Cataluña no formaba parte de su Estado. Después de aquella intervención empieza una comprensión mayor entre aquellos que queremos la república en Cataluña y los que empiezan a entender que en España es necesario un replanteamiento republicano de fondo.

¿Cómo puede iniciarse una legislatura con diputados encarcelados o con otros que viven en Bruselas, bajo la amenaza de serlo, si cruzan la frontera?
No debería ser imaginable una circunstancia como ésta. Estamos asistiendo a una represalia política del Estado contra una aspiración republicana. Las víctimas directas son ellos. Pero también la sociedad, y todos aquellos que ejercemos la función de representación estamos limitados.

¿Cree que en Cataluña se vive en un estado de represión constante, como asegura el independentismo?
Que la amenaza y la represión es constante es muy evidente para todo el mundo. Alguien hace unas semanas decía que se podía hablar de Estado de Excepción. Pero las palabras tienen siempre una carga semántica terrible. Cuando hablamos de Estado de Excepción volvemos al régimen franquista. Algunos dicen que no es lo mismo. Quizá no sea lo mismo pero estamos en una democracia intervenida. Vamos a llamarle así. Controlada y limitada.

A pesar de lo complicada que está la situación política en Cataluña , ¿los republicanos continúan con su firme disposición al diálogo?
El Estado español está haciendo su propio camino aunque de forma muy lenta.  Creo ver síntomas de que la situación podría y debería cambiar. Pero ello requeriría una izquierda más valiente, más coherente con el concepto de progreso y de pluralidad. Ahora la izquierda está prisionera del anticatalanismo en España. Se nos ha querido convencer de que el Estado es algo inmutable, inmóvil, casi impasible que solo puede aplicar la ley. Y esto no es así. Toman unas decisiones y podrían tomar otras.  Esto quiere decir que nosotros debemos mantener la firme disposición al diálogo que nos caracteriza.

Las fuerzas independentistas suman. Pero quien ganó las elecciones en Cataluña fue Ciudadanos, ¿no es así?
Quien ha ganado es el espacio republicano. Nosotros respetamos el resultado. Lo que ha habido es una evidente concentración de voto en una sola fuerza en perjuicio de los otros dos partidos constitucionalistas, especialmente en el Partido Popular. En cambio, la diversidad republicana es perfectamente compatible con la capacidad de formar una mayoría  en términos parlamentarios clarísima y, si añadimos el espacio y los votos de la CUP, que son muy importantes y positivos, todavía más. Nuestro trabajo es acercarnos a ellos, entendernos con Ciudadanos.

¿Ustedes los respetarán  como oposición?
Por supuesto y, también, por responsabilidad institucional y parlamentaria. La señora Arrimadas no lo pondrá fácil. Tenemos un país, tenemos instituciones, unos resultados electorales que se han de respetar, y una obligación de poner al país en marcha. Aunque Cs está intentando fracturar el poder para poder decir que hay fractura. La actitud de Cs y del PP en Cataluña se puede  calificar por su determinación fracturadora de la sociedad catalana. Han venido a producir el efecto que denuncian. Esto lo sabemos bien y ello en alguna medida ha tenido también  su efecto en el resultado electoral.

¿Qué le pasa al PSC para que Cs haya sabido capitalizar el voto ‘españolista’ que hubiera tenido que ir a  los socialistas?
La vía federal que se propuso en 2005 empezó a marcar los problemas del PSC debido a la diversidad de opiniones que había con respecto a la articulación de Cataluña con España y del PSC con el partido federal, el PSOE. Esto se plasmó unos años después con la marcha progresiva de buena parte de los sectores más comprometidos con el catalanismo, entre ellos yo mismo, en el 2012.  La presencia socialista en la Cámara se ha reducido hasta llegar a un tercio de lo que fue. El PSC ha quedado a merced de la fuerza y la potencia del partido hermano español. Aquí  es donde Cs ha tenido éxito con la absorción del electorado socialista.  Ciudadanos es el lerrouxismo el siglo XXI. Utilizan un lenguaje ambiguo para infligir miedo a los ciudadanos. Están intentando que una parte de la sociedad catalana tenga miedo de los independentistas. En este sentido son populistas. Han tenido un cierto éxito gracias a esta capacidad de comunicación  inteligente y sofisticada, alimentada por un sistema mediático español potentísimo.

¿Esperan arrancar la legislatura con Puigdemont como presidente?
Por más que Rajoy  se empeñe en recurrir vamos a ver cómo se resuelve la situación.  JuntsxCat ganó las elecciones y el PP debe aceptar los resultados. Puigdemont es, por ahora, el candidato natural porque es la única propuesta que hay sobre la mesa. Cs no ha propuesto a la señora Arrimadas, ella tampoco ha buscado complicidades y  nadie la ha propuesto en estas consultas como presidenta de Cataluña.  Así que el nuevo presidente de la Cámara no puede hacer otra cosa.  A partir de ahora empieza otro problema, que es cómo se gestiona la situación.

¿Qué quiso decir cuando, en su discurso, afirmó que el Estado español no sabe ganar, sólo sabe derrotar?
Quise afirmar que el Estado español no ha sabido romper con su pasado autoritario y jerárquico. Con su histórica incapacidad de reconocer la diversidad. Es el intento de la destrucción política del adversario que viene con la mano tendida. El Estado dice que el poder son ellos. A nosotros nos emplazan simplemente a gestionar, administrar y ejercer competencias contraladas. Y no quieren entrar en el discurso a fondo de si Cataluña es o no un sujeto político que existe con derechos y con capacidad de decisión. Obviamente, Cataluña es un sujeto político y el Estado lo niega. Esta negación está en el origen de esta incapacidad para ganar.

Antes hablaba de la izquierda en España. ¿Quién es la izquierda para usted?
Para mí lo son el PSOE y Podemos, o deberían serlo. Es cada vez más difícil decir que el PSOE es la izquierda. Pero vamos a aceptar que lo es o que lo pretende ser.  Es cierto que quien más lo representa es Podemos como fenómeno más social que político de búsqueda de alternativa, de respuesta democrática a una situación de enquistamiento.

¿Cómo valora la posición del PSOE en  crisis catalana?
Me sorprendió que Pedro Sánchez descalificara a Puigdemont. ¿Quién es él para hacerlo? Me ha sorprendido hasta qué punto el socialismo español tiene que ostentar su anticatalanismo para aspirar a tener éxito en la sociedad española. El socialismo parece instalado en la descalificación. Creo que nuestra obligación desde Cataluña es intentar buscar puntos de contacto una y otra vez con ellos y tratar de entendernos.  Vamos a intentarlo sin ninguna duda y con todo respeto.

¿Por qué su propuesta federal no cuaja?
El otro día leí una colaboración de José Andrés Torres Mora, diputado y reconocido federalista, que me dedicaba unos comentarios, sin citarme. Decía que los que habíamos dejado el PSC habíamos dejado de ser socialistas. Pues no. Yo me sigo sintiendo socialista y mis convicciones no han variado ni un ápice. Por ello me atrevo a asegurar que quien tiene problemas es el socialismo oficial en Cataluña, en España y en toda Europa. Y puedo afirmar alto y claro que ERC está más cercano a un socialismo democrático y regenerador que ellos mismos. Me gustaría que tuviera la honestidad de debatir lo que quiere decir socialismo a día de hoy.

¿Por qué unos  resultados tan adversos para los Comuns en Cataluña?
Tenían difícil mantener la equidistancia y navegación por libre en un escenario de excesiva simplificación: blanco o negro, unionismo o republicanismo. Creo que para ellos no fue fácil porque no encontraron el mensaje, el espacio, ni el tono para volver a tener el papel relevante de estos últimos años. Parece que este virus anticatalanista, o de la prohibición de defender la causa catalana en España, también los contagió. Lo vimos en muchas de las posiciones de Pablo Iglesias. Podemos encontró muy pronto escollos en su propia concepción para hacer frente a la capacidad de resistencia del Estado y esto los condujo a una cierta neutralización de esta voluntad de régimen que perseguían.  Deberíamos tener un debate de construcción republicana con ambos e intuyo que no estamos demasiado lejos.