Tribuna / Miguel Ángel Aguilar Tiempos de hoy

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 Nº 1229. 12  de enero de 2018

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Tribuna / Miguel Ángel Aguilar

‘Ultima ratio’


La ministra Cospedal consideró de especial importancia en su discurso de la Pascua Militar la amenaza que las campañas de injerencia y desinformación o el uso delictivo del ciberespacio suponen para la Defensa Nacional    
 

Las Fuerzas Armadas son la ultima ratio, están sujetas a obediencia por el empeño de su palabra y de ahí la importancia de que cultiven el sentido del honor. Acaban de celebrar la fiesta de la Pascua Militar el sábado día 6 y en su discurso la ministra aludió a los versos de Calderón que definió su modo de vida cuando escribió: “Aquí la más principal hazaña es obedecer,/ y el modo cómo ha de ser es ni pedir ni rehusar./ Aquí, en fin, la cortesía,/ el buen trato, la verdad,/ la fineza, la lealtad,/ el honor, la bizarría;/ el crédito, la opinión,/ la constancia, la paciencia,/ la humildad y la obediencia,/ fama, honor y vida son,/ caudal de pobres soldados;/ que en buena o mala fortuna,/ la milicia no es más que una/ religión de hombres honrados."

Y esa hazaña de obedecer, tantas veces olvidada en golpes y sublevaciones ha vuelto a ser la principal. Lo hemos visto a propósito de la crisis provocada por los independentistas de la unilateralidad en Cataluña. Porque sólo se ha oído la voz del Rey, del Gobierno y de las instituciones. Los uniformados, a obedecer como está mandado. El artículo octavo de la Constitución, tantas veces tergiversado, se refiere a las Fuerzas Armadas para decir que “están constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire” y señalar que “tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional”.

De modo que ni la Guardia Civil, ni el Cuerpo Nacional de Policía forman parte de las Fuerzas Armadas como sucedía en el anterior régimen franquista. De donde deriva la desmilitarización del Orden Público que desde Cádiz había estado bajo control castrense. El libro Orden público y militarismo en la España constitucional, del profesor Manuel Ballbé, ofrece las pruebas de cómo todas las discontinuidades y rupturas políticas preservaron ese control militar de las libertades públicas, es decir, del orden público.

Conviene atender enseguida a la misión asignada. Porque se trata de una misión, conceptualmente distinta y de más calado de lo que sería una función, una tarea o una competencia. Los verbos utilizados están muy marcados. Hablan de garantizar y de defender. Las Fuerzas Armadas son garantía de la soberanía e independencia de España que de otra manera estarían montadas al aire. Y han de defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional. Cuestión distinta es cómo y por quién haya de definirse qué sean la integridad territorial y el ordenamiento constitucional. Y ambas definiciones debe fijarlas y alterarlas en su caso el pueblo español, que es el sujeto en el que reside la soberanía.

Desde la invocación solemne a estos principios, la ministra Cospedal descendió a considerar de especial importancia la amenaza que las campañas de injerencia y desinformación o el uso delictivo del ciberespacio suponen para la Defensa Nacional. Porque la proliferación de desinformación y noticias falsas distribuidas de forma masiva buscan manipular la percepción del ciudadano para desorientarla a favor de intereses divergentes de los nuestros. Continuará.  

 

Firma

Periodista y secretario general de la Sección Española de la Asociación de Periodistas Europeos. Licenciado en Ciencias Físicas y graduado en la Escuela Oficial de Periodismo de Madrid, fue director de Diario 16, la agencia EFE, el periódico El Sol y presentador de los informativos de fin de semana y del Informativo diario Entre Hoy y Mañana en  la madrugada de Telecinco. En la actualidad es columnista en varios medios y colabora en distintos programas de radio y televisión. Ha escrito varios libros, entre ellos, Las últimas Cortes del franquismo; El golpe, anatomía y claves del asalto al Congreso, y España contra pronóstico (Ed. Aguilar).

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