¡Vaya Gente! Tiempos de hoy

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 Nº 1229. 12  de enero de 2018

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¡Vaya gente! / Mara del Prado


Tras la muerte de Carmen Franco, Carmen Martínez-Bordiú ha de decidir si disputa o no con su hermano Francis el ducado de Franco. / EUROPA PRESS

La Almudena, la herencia y el ducado,
tres controversias tras la muerte de Carmen Franco

La catedral de la Almudena siempre ha estado rodeada de polémica. Por el tiempo que tardaron en terminarse las obras, por su estilo artístico y arquitectónico de dudoso gusto o por los murales de Kiko Argüello, fundador del movimiento neocatecumenal.

Ahora, el templo, últimamente conocido por haber sido escenario de la boda de los hoy reyes Felipe y Letizia, vuelve a ser noticia por un asunto que provoca controversia. Las cenizas de Carmen Franco, fallecida el 29 de diciembre víctima de un cáncer, descansan en la Almudena; según Semana, eligió estar en la cripta de los Martínez-Bordiú junto a su marido, el marqués de Villaverde, y no en el panteón de los Franco en el Pardo con su madre, Carmen Polo. La revista publica la imagen en la que Jaime Martínez-Bordiú, escoltado por su hermana, Carmen Martínez-Bordiú, y por su sobrino, Luis Alfonso de Borbón, accede a la catedral de Madrid portando las cenizas de la hija del dictador, Francisco Franco.

El asunto resulta de lo más espinoso incluso para la propia jerarquía católica. Cuenta elconfidencial.com que el Código de Derecho Canónico vigente de 1983 prohíbe enterrar dentro de los templos en un intento por mitigar los privilegios funerarios de unos pocos. Sin embargo, la Iglesia española ha hecho oídos sordos: además de los Martínez-Bordiú, la Almudena ha hecho sitio en su cripta a los marqueses de Cubas o a los marqueses de Urquijo.

Todo ello como resultado de unos privilegios alcanzados previo pago de una jugosa suma de dinero. Según el digital, hasta 200.000 euros por un sarcófago, si bien el párroco de la cripta, quien explica que se selecciona a “personas que han donado dinero para la construcción de la catedral”, dice que ya no se ofrece el servicio porque “no queda hueco libre”.

Otro asunto que puede dar de qué hablar es la herencia. Titular de la mayor parte de los negocios y propiedades de la familia, Carmen Franco deja a sus hijos una fuente de riqueza o de problemas, dependiendo de lo mejor o peor avenidos que estén a la hora de leer el testamento sobre una fortuna cuya estimación más conservadora gira en torno a los 500 o 600 millones de euros.

A ello habría que añadir la incógnita sobre el título de duquesa de Franco. Porque, si bien le correspondería a la primogénita, Carmen Martínez-Bordiú, en 2013 tuvo un encontronazo con su hermano Francis Franco, el mayor de los hijos varones, que heredó el Señorío de Meirás en 1989 por decisión de su abuela y el marquesado de Villaverde en 1998 a la muerte de su padre. En 2013, y gracias a una reforma legislativa en tiempos de Zapatero que acabó con la preeminencia del varón sobre la mujer, la nietísima reclamó su derecho sobre este último título hasta que Carmen Franco medió y estableció que, a su muerte, el tercero de sus hijos sería II duque de Franco y el marquesado pasaría a manos de la mayor de sus siete vástagos.

Días antes de que falleciera su madre y durante un acto público, Carmen Martínez-Bordiú fue preguntada por el ducado. “No son temas para hablar ahora”, contestó. Pasado el sepelio, el momento de hacerlo ya ha llegado.