Tema Cataluña Tiempos de hoy

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 Nº 1228. 5  de enero de 2018

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Política / M. C.

Presupuestos y legislatura penden del pulso Puigdemont-Junqueras

Rajoy, en el bucle catalán

Mariano Rajoy empieza 2018 como empezó 2017, enredado en el bucle catalán. Con la diferencia, eso sí, de que ya ha gastado la bala del 155 y de las elecciones anticipadas, que han mantenido inalterada la mayoría independentista en el Parlament. Del pulso entre Carles Puigdemont y la cúpula de ERC para configurar el Govern dependerá el visto bueno del PNV a los Presupuestos de 2018. Los nacionalistas vascos ya han dejado claro que no lo darán mientras el 155 siga vigente, y así será si la nueva Generalitat persiste en la insumisión y la vía unilateral.  Un escenario que arruinaría la intención de Rajoy de agotar la legislatura. 


El presidente no tendrá el visto bueno del PNV a los Presupuestos si mantiene el 155 en Cataluña. / EUROPA PRESS

 “Es el único factor de incertidumbre”. Así definía Mariano Rajoy hace pocos días a Cataluña. Lo hacía refiriéndose a la economía española, pero bien podría valer para su futuro político y sus posibilidades de completar la legislatura y no convocar elecciones antes de 2020. Unas posibilidades que dependen en buena medida del tira y afloja entre Junts per Catalunya y ERC para configurar el nuevo Govern. Si termina imponiéndose Carles Puigdemont, es probable que el nuevo Ejecutivo catalán persista en la vía unilateral, al margen de la legalidad, con lo que el Gobierno tendrá muy difícil no volver a aplicar el 155. Si por el contrario Oriol Junqueras y la cúpula de ERC salen victoriosos será algo más factible que se tiendan puentes con Madrid y que se restaure el autogobierno catalán. De hecho, en su declaración en el Supremo del pasado jueves, Junqueras  pidió quedar en libertad para representar a los ciudadanos como diputados o como “presidente del Gobierno”, desde su “compromiso personal firme” con las soluciones “dialogadas”. 

La cuestión es crucial, porque el PNV ha venido insistiendo en que si el artículo 155 sigue vigente en Cataluña no tiene intención alguna de hacer posible la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado de 2018, como ya sucediera con los del año que acaba de terminar. Ni siquiera va a sentarse a negociarlos, porque “no hay una situación política de suficiente tranquilidad en el Estado”, como expresaba hace pocos días la presidenta del partido en Vizcaya, Itxaso Atutxa.   
Señal del buen entendimiento entre Rajoy y los nacionalistas vascos es que el lehendakari Iñigo Urkullu acaba de aprobar sus cuentas con el apoyo de los populares de esa comunidad, liderados por Alfonso Alonso. Por tanto, existen “mimbres” para la aprobación de los Presupuestos, como ha afirmado Luis de Guindos. Sólo falta desbloquear el 155.

De la aprobación de las cuentas públicas de 2018 depende que Rajoy consiga agotar la legislatura y llegar hasta 2020 en la Moncloa. Tras la prórroga de los correspondientes a 2017, en el PP tienen asumido que si no se consigue forjar un acuerdo para sacar adelante unas nuevas cuentas antes del mes octubre, habrá que convocar elecciones adelantadas. Mal asunto cuando Ciudadanos viene creciendo en las encuestas a lo largo de los últimos meses y parece estar en condiciones de amenazar seriamente el espacio del centro-derecha que hasta ahora han controlado en solitario los populares.

La investidura telemática de Puigdemont
De momento, la guerra fría entre Carles Puigdemont y la cúpula de ERC, con Oriol Junqueras a la cabeza, continúa in crescendo a medida que se acerca la fecha de constitución del nuevo Parlament, el próximo 17 de enero. De momento, ERC trata de zafarse del abrazo del oso al que les ha sometido con su ‘victoria’ en las elecciones del 21-D. A regañadientes, los portavoces republicanos admiten que su principal posibilidad, hoy por hoy, es la investidura de Puigdemont. Pero no dudan en meter presión al expresident, conscientes de que todavía no se ha comprometido a volver a Cataluña y que su presencia en el Parlament es condición sine qua non para ser investido, según el reglamento de la Cámara catalana. Lo explicitaba esta misma semana Sergi Sabriá, uno de los portavoces de ERC, en una entrevista concedida a RAC 1. En ella, instaba a Puigdemont y los suyos a aclarar “cómo hacer efectiva su propuesta, que a día de hoy no es sencilla”. Y el portavoz en el Congreso, Gabriel Rufián, ha dejado claro que Junqueras es su “plan B” si Puigdemont “no puede volver” de Bélgica.

Las cabezas pesantes de Junts per Catalunya -con la jefa de campaña, Elsa Artadi, a la cabeza-, ya han filtrado algunas de las posibilidades que manejan para que la investidura de Puigdemont sea efectiva sin necesidad de que pise suelo español. La principal opción que manejan es una investidura en la que Puigdemont presentaría su programa de gobierno por videoconferencia, pero eso exigiría forzar la letra del reglamento. Y en este asunto, la Mesa del Parlament vuelve a jugar un papel clave, porque sería a quien le corresponde dar su visto bueno. Esta va a ser la primera batalla, en la que Inés Arrimadas no pierde la esperanza de pescar en río revuelto. En una entrevista concedida a Onda Cero, la líder de Ciudadanos en Cataluña ha subrayado que “si los independentistas no se ponen de acuerdo, o si los huidos no renuncian al escaño, intentaremos estar ahí” y hablarán hasta con “los señores de Podemos” para tratar de hacerse con el control de la Mesa, porque no tiene “nada claro que los independentistas lleguen a un acuerdo”.

Pero salvo sorpresa, las fuerzas independentistas harán valer su mayoría en la Cámara y se harán con el control del Parlament. Lo que quedaría por despejar es quién estará en la presidencia, ya que la opción de que Carme Forcadell repita parece lejana. Según algunas informaciones, Forcadell se lo está pensando muy mucho a la vista de que es una de las líderes independentistas que más acusaciones acumula en los tribunales. En concreto, se enfrenta a tres querellas  de la Fiscalía por no impedir el debate y la votación de iniciativas soberanistas, contraviniendo así lo ordenado por el Tribunal Constitucional. De ahí que ya estén circulando otros nombres vinculados, como Forcadell, a la lista de ERC. Es el caso, por ejemplo, de Carles Mundó, conseller de Justicia en el Govern cesado tras la aplicación del 155. En cualquier caso, la decisión del Parlament de consentir una investidura telemática puede toparse con la impugnación por parte del Tribunal Constitucional, que puede llegar a anular esa hipotética investidura, como ya ha sucedido con los textos soberanistas que el Parlament ha ido aprobando.

Pero a nadie se les escapa que se hace difícil estar al frente de la Generalitat desde Bruselas, así que el pulso soterrado en los contactos que se están desarrollando en los últimos días entre Junts per Catalunya y ERC se concentra en quién tendrá el liderazgo efectivo del Govern. Un papel para el que muchos están mirando a Artadi, que en los últimos tiempos se ha convertido en la mano derecha de Puigdemont y representante en Barcelona. Esta economista doctorada en Harvard  ingresó en la Generalitat en 2011, como asesora del conseller de Economía Andreu Mas-Colell. A partir de ahí arranca una trayectoria meteórica, en la que ha ejercido como directora general de Tributos, a partir de 2013, como secretaria de Hacienda en 2015 y ya en enero de 2016 como directora de Coordinación Interdepartamental de la Generalitat, un puesto clave en el desarrollo del procés. Nunca militó en Convergència, pero sí participó en la redacción este mismo año de la ponencia ideológica del PDeCAT, un partido del que se ha dado de baja para formar parte de la lista de Junts per Catalunya y ser su figura más importante, sólo por detrás de Puigdemont.