Entrevista Toni Comín Tiempos de hoy

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 Nº 1228. 5  de enero de 2018

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Entrevista / Teresa Carreras (Barcelona)

Toni Comín, diputado electo por ERC

“Rajoy debe decidir si acepta las consecuencias del 21-D”

Es uno de los consellers de Puigdemont que optó por marcharse a Bruselas. Diputado electo por ERC tras el 21-D, el ex conseller de Salud ha mantenido una entrevista telefónica con El Siglo desde la capital belga horas antes de saber si Oriol Junqueras seguiría en prisión provisional, que se ha convertido en una retahíla de preguntas al presidente Rajoy. ¿El Gobierno español acepta los resultados de las elecciones? ¿Permitirá la investidura del gobierno independentista? ¿Hay democracia en España?, señala Comín.  En su opinión, la democracia española está en riesgo y mientras el PSOE siga atrapado en las redes mentales, mediáticas y de poder del PP la situación no tiene remedio.

“El PSOE no puede seguir siendo cómplice del neofranquismo”

 

“Ahora estoy muy seguro de que venir a Bruselas fue un acierto”

 

¿Qué le parecería si Junqueras no consiguiera salir de prisión?
Me parecería una injusticia, una arbitrariedad y una ignominia. Junqueras, como el resto del gobierno, es un hombre de paz y de diálogo. ¿Dónde está la violencia que le atribuyen? En ninguna parte. Sería un abuso de derecho sin justificación alguna que lo mantuviesen entre rejas.

¿Qué pensó cuando dos días antes un periódico de Barcelona ya anunciaba que Junqueras no saldría?
Usted me invita a hacer una reflexión de fondo.  Estos últimos años hemos descubierto con horror y con pavor que la  transición a la democracia que supuestamente hizo el PSOE fue del todo insuficiente, que tenemos una Judicatura que en esta ocasión –y no es la primera– se está comportando de una manera impropia de un Estado de Derecho y que la persecución penal del Gobierno de Rajoy al Gobierno legítimo de la Generalitat es incompatible con una democracia moderna y consolidada. Hay más de cien penalistas españoles que dicen que las acusaciones de sedición, rebelión y malversación son una barbaridad, igual que las medidas cautelares exageradas. Tenemos al destacado jurista Martín Pallín que dice que lo que está haciendo el Supremo es impropio de una democracia.

¿Cómo ve este arranque de 2018?
Toda la prensa del mundo, incluida la europea, observó la estrepitosa derrota de Rajoy. Ahora él tiene un gran problema. Rajoy puso unas reglas que nosotros aceptamos aunque pensábamos que eran unas elecciones ilegítimas.  ¿Pero aceptará él el resultado de los comicios? ¿Acepta él sus propias reglas? Todavía no lo ha dicho. Las elecciones han dicho que Puigdemont, Junqueras, yo mismo y Sánchez tenemos que ser diputados. La gente ha votado a su gobierno legítimo. Tenemos que preguntarle a Rajoy si lo reconocerá. Respetar el resultado es incompatible con la causa penal contra el Gobierno y Los Jordis. Tendrán que elegir: o aceptar el resultado de las urnas o seguir con el proceso penal.

¿Cree que fue una buena idea que ERC y JxC fueran en listas separadas?
Las listas separadas dieron un buen resultado electoral, indiscutiblemente, porque nos ha permitido mantener la mayoría. Ahora JxCat (Junts x Catalunya) y ERC ya no necesitamos el de la CUP.  Con una abstención por su parte es suficiente. Hemos pasado de 62 a 66 escaños.  Esto es muy relevante para la estabilidad de la legislatura. Esta mayoría independentista es más fácil de articular que la anterior. Dicho sea con mi mayor y más fraterno respeto por los compañeros de la CUP. Ahora estamos articulando la unidad de acción que es imprescindible, y lo subrayo con todas las letras, desde hoy mismo. 

¿Quién tiene que ser el presidente de Cataluña?
ERC ha manifestado que el resultado electoral legitima  a JxCat  a poner sobre la mesa la investidura del presidente Puigdemont. La pregunta es si el Gobierno español permitirá la investidura del president con todas las garantías.  Si Rajoy aceptará los resultados democráticos. La gente ha hablado. Ha votado más del 80% del censo.  La presión la tenemos que poner sobre el gobierno español. ¿El Gobierno español piensa respetar la voluntad de los ciudadanos, sí o no?

¿Cree posible pactar con Rajoy para que el  president regrese a cambio de una renuncia muy visible a la unilateralidad?
Los partidos españoles, negando el diálogo con el independentismo, creen que niegan la existencia misma de la realidad. Puedes negar el diálogo pero no puedes negar la realidad. En Cataluña hay una mayoría absoluta de votantes que quieren un referéndum –no olvidemos que los comuns también quieren un referéndum– y casi la mayoría absoluta que quieren la independencia. El Estado español tiene que decidir hoy, mañana, dentro de tres años o dentro de cinco años cómo piensa enfrentarse a esta situación ¿Negociando o reprimiendo? Esta es la pregunta que le tenemos que hacer a Rajoy porque es la persona que nos ha llevado a un callejón sin salida. La represión judicial ha llenado al PP de contradicciones. Convocan unas elecciones tramposas, en desigualdad de condiciones. Y las pierden. Tienen a la Policía, tienen a los jueces y deciden reprimir. Pero no les sirve de nada: el independentismo sigue creciendo en apoyos. Sin duda, están en un callejón sin salida.   

¿Qué papel cree que ha jugado Podemos en la derrota de Xavi Domènech?
Podemos es un partido español y quiero reconocer aquí su valentía. Si eres demócrata en España no tienes más remedio que defender dos cosas: el derecho al referéndum de Cataluña y la propuesta de una España plurinacional, que es la única manera de ganar un referéndum en Cataluña. Podemos  se ha mantenido en esta posición, a riesgo de perder muchos votos. Los independentistas tenemos que hacer un reconocimiento a Podemos como partido democrático español.

¿A qué cree  que se deben los malos resultados de Catalunya En Comú Podem?
Creo que los comuns tienen una posición complicada. Yo esperaba de Xavi Domènech una condena más contundente de la represión del 1 de Octubre. Basó su campaña en la equidistancia entre bloques. Me hubiera gustado que hubiera dicho claro que entre la represión y la democracia no hay equidistancia posible. Con presos y exiliados, no hay espacio para la equidistancia.

Usted viene del campo socialista, de Ciutadans pel Canvi, espacio político que creó Pasqual Maragall. ¿Pedro Sánchez puede hacer cambiar a Rajoy?
La pregunta que yo les hago a los electores y a los líderes del PSOE es: ¿Hay democracia en España, o no la hay? ¿Van a respetar los resultados de estas elecciones o no? Esta pregunta la tiene que contestar Rajoy pero también Sánchez.
La democracia española está en riesgo y el PSOE, con su política de seguidismo del PP, pone en riesgo la salvación de la democracia en nuestro país.  Y de ello se están dando cuenta en Europa. Retiraron la euroorden para que Bélgica no les dijera que no actuaban como país democrático.  Con Rajoy se está haciendo un abuso de la Constitución y del Código Penal.
Si el PSOE sigue atrapado en las redes mentales, mediáticas y de poder del PP no hay salvación posible. La democracia española se salvará si el PSOE es valiente y es capaz de romper con la deriva autoritaria que está haciendo el PP de la mano de Ciudadanos. El PSOE no puede seguir siendo cómplice del neofranquismo. Esto es de una gravedad extrema.

¿Cómo valora los últimos discursos del rey Felipe VI?
Me parece preocupante que el Rey falte a la función  de mediación que le atribuye la Constitución.  Felipe VI ha reducido la Constitución a una frase del artículo 2, “la indisoluble unidad de la Nación española”, cuya frase la puso el régimen franquista directamente de su puño y letra. El Rey está  vinculando su destino a un proyecto de Estado que es una regresión antidemocrática. Él sabrá por qué lo hace y el futuro que se está labrando.

Si el independentismo no se pone de acuerdo, ¿ve unas nuevas elecciones a la vista en Cataluña?
El independentismo suma. No tengo ninguna duda que muy pronto habrá un acuerdo rápido y consistente que se está negociando. Unas elecciones debidas a la incapacidad de ponernos de acuerdo las fuerzas independentistas, en ningún caso.

Usted se fue con él a Bruselas. ¿Cómo está ahora Carles Puigdemont?
Está muy  seguro y muy contento de los resultados electorales. La internacionalización del conflicto está siendo fundamental. Le decisión de venir o quedarse, para cada uno de nosotros, de los miembros del gobierno, fue muy complicada. Pero ahora se está viendo que venir a Bélgica tenía mucho sentido: nos ha permitido ganar una batalla judicial, ha ayudado a la batalla electoral, nos permite internacionalizar el caso catalán. Ahora estoy muy seguro de que algunos viniéramos aquí fue un acierto.

El coste personal

¿Qué es lo que más le cuesta sobrellevar desde que está en Bruselas?
Lo más difícil es gestionar la distancia con las personas a las que quieres. Si tienes hijos pequeños, o padres mayores, sufres bastante por el entorno.

¿Qué le dice su hija pequeña cuando viene a verle?
Ella  conoce mi situación en la medida de sus posibilidades. Mi compañero y yo hablamos de ello delante suyo y esto le ha proporcionado mucha seguridad. Está asumiendo la situación con una madurez brutal. La persona que nos aconsejó cómo gestionar esta situación nos dijo que a una niña de cinco años como la nuestra, con una inteligencia emocional muy desarrollada –y en general a cualquier niño pequeño– le costaría mucho más gestionar la desconfianza que la tristeza. Si no le explicábamos bien las cosas, nos advirtieron, ella vería que hay cosas que no se le dicen y esto podría generar desconfianza. Si le decíamos que me iba a trabajar a Bruselas creímos que podría pensar que yo priorizaba el trabajo por encima de la paternidad. Ella me preguntó un día: “¿Por qué no puedes volver, papá?” Y recordamos el día del referéndum. Estábamos con ella en el colegio electoral donde yo debía votar, porque es su escuela. A media mañana se presentaron 150 antidisturbios porque estaba yo. Ella vio cómo entraban armados y tapados y se llevaban las urnas. El relato de por qué yo estoy en el exilio lo hemos podido construir a partir de aquella experiencia.  Mi hija conoce bien a Oriol Junqueras y está muy impresionada de que esté en la cárcel.  Yo le expliqué que si vuelvo a Barcelona la Policía podría venir a buscar a casa y llevarme a la cárcel.