Entrevista Jordi Turull Tiempos de hoy

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Nº 1225. de diciembre de 2017

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Entrevista 21-D / Teresa Carreras (Barcelona)

Jordi Turull, candidato de Junts per Catalunya

“Se nos trató como una banda criminal”

Acaba de salir de la cárcel de Estremera hace apenas unos días. Los ex consellers que el pasado lunes salieron en libertad tras depositar la fianza que les exigía el Tribunal Supremo se han comprometido a luchar desde ese momento por la liberación de los otros cuatro dirigentes independentistas que todavía permanecen entre rejas. Jordi Turull, número cuatro de la lista de JuntsXCatalunya y exconsejero de la Presidencia, considera ilegal e ilegítima la aplicación del 155 y afirma rotundo que  “vamos a trabajar para que nuestros compañeros salgan lo antes posible porque la dignidad no nos la va a quitar nada, ni nadie”.

“La retirada de la euroorden demuestra que la decisión del president y los consellers que lo acompañan en Bruselas fue la acertada”   “No han conseguido quitarnos nuestra dignidad, ni lo conseguirán. El 21-D es una gran oportunidad para que el 155 sea el final de una pesadilla”

¿Cómo se encuentra a apenas tres días de su salida de la cárcel?
Tengo una sensación agridulce. Ver que ya estoy con la familia y con amigos es un placer.  Pero ver que personas buenas, pacíficas  y democráticas se han quedado en la cárcel es lo que nos da ánimos para continuar trabajando.

¿Cómo fue la entrada en prisión?
Fue muy duro. La peor parte  de la prisión es la Audiencia Nacional. Entras en una dimensión que ni te la imaginas. Esposado, te quitan las gafas y todos tus objetos personales y te sientes vulnerado. Te encierran en el calabozo. Al ser esposado tienes la tendencia a poner las manos hacia delante. En mi caso me esposaron por detrás. Me llevaron a la furgoneta y me encontré con el conseller Romeva. Pensé que, por lo menos, no iba solo pero no sabíamos dónde nos llevaban. Creía que estaba en Soto del Real y nos dijeron que estábamos en Valdemoro, que no es de preventivos. Una hora más tarde nos dijeron que nos trasladaban al Centro Penitenciario VII, Estremera, y que los seis estaríamos juntos. Es curioso que para hacer un corto trayecto nos tengan que esposar. A mí me desnudaron, pero no les sucedió a todos. Se nos trató como a una banda criminal. Entramos con nuestras pertenencias en bolsas de basura porque no puedes llevar maletas.

¿Las esposas hirieron a algunos de los detenidos?
Estábamos en la furgoneta y pensábamos que íbamos solos. No sabíamos que formábamos una fila con todos los vehículos de la Policía. Al conseller Mundó, cuando lo esposaron, le apretaron demasiado y le hicieron daño. Se notaba que tenían ganas de apretarlos.

¿Cómo fue el ingreso en prisión?
Nos dijeron que el comité de bienvenida nos explicaría las normas de funcionamiento y nuestras labores concretas en el módulo.  Nos explicaron que era un módulo de respeto muy rígido y que quien la lía se marcha. Firmas un documento en el que te comprometes a no dirimir ningún conflicto con violencia, ni física ni verbalmente. Para nosotros todo era nuevo. Eran reclusos con penas elevadas pero con una gran humanidad.

¿La celda era ‘de lujo’, como dijo un ministro?
Vimos por televisión las fotos que la juez Lamela había mandado a Bruselas y nos pareció increíble.  Tenía 10 metros cuadrados y allí dos personas pasábamos más de 15 horas.

¿Vieron todas las dependencias de la cárcel?
No, porque no nos dejaron salir al exterior.  Probablemente para que no nos hicieran fotos. Se colaron unas fotos de Bárcenas jugando a las cartas y esto creó un problema. Nosotros dijimos que no nos importaba que se nos hicieran fotos. No era ningún secreto que estábamos en la cárcel… pero alegaron problemas de seguridad.

Con ustedes estaba también el consejero Santi Vila.  ¿Cómo se sintieron cuando lo vieron salir?
Santi Vila solo pasó una noche gracias a la declaración que hizo, que ya buscaba esto.  Cuando hicieron la vistilla escuchamos los argumentos de todos.  La querella tenía unas 120 páginas. La indefensión fue total. Nos dijeron que nos podrían en celdas de dos y éramos impares. Le pedimos que como él saldría a la mañana siguiente fuera él quien durmiera con otro recluso.

¿Ha hablado después con él?
No, pero tengo muchísimos mensajes y cartas para leer. El día de la salida nos llevaron tres cajas con cartas para cada uno de nosotros. Los funcionarios cuando llegan las cartas las clasifican y las lees cuando te las dan.  A lo mejor ya han pasado algunos días. Y los mensajes de móvil eran muchos.

¿Cómo fue la despedida de Junqueras y Forn?  No digo ya de los Jordis que estaban en otra cárcel
Fue muy duro. Nos enteramos por casualidad, por televisión, que unos saldríamos y otros no. Nos vinieron a ver a nosotros unos abogados  y al cruzarnos nos pudimos despedir y abrazar.  Les prometimos que desde el minuto cero no haríamos otra labor que la de intentar sacarlos de allí haciendo todo lo que hiciera falta desde la convicción de que quien los iba a liberar sería el pueblo de Cataluña con su voto el 21-D. Forn y Junqueras son gente de diálogo.

¿Cómo están ellos de ánimo?
Quedaron muy tocados, sobre todo por las acusaciones que les atribuyeron y que  son las que les han impedido salir.  Me consta que los Jordis, tanto Cuixart, como Sànchez, no son sólo personas pacíficas, ellos han militado activamente en el pacifismo. Y cuando les dicen que no pueden salir porque podrían organizar un brote de violencia, pues es un golpe duro.

¿Cree que, en su paso por prisión, hubo voluntad de humillación?
La presidencia de la Generalitat no puede sufrir la ignominia a la que nos sometieron a nosotros. La voluntad de humillación que vimos no fue hacia nuestras personas, sino por lo que representamos. Quiero añadir que la retirada que el gobierno de Rajoy ha hecho de la euroorden  muestra que la decisión que tomó el president y los consellers que lo acompañan en Bruselas fue la acertada.

¿El paso por la cárcel le ha dejado alguna herida en su dignidad?
No han conseguido quitarnos nuestra dignidad, ni lo conseguirán. Al verme yo mismo esposado y a mis compañeros también pienso en las muchas personas que no quieren vivir en un país en el que se encarcela a alguien por defender libre, pacíficamente y democráticamente sus ideas.

¿Cómo candidato, cómo ve el 21-D?
Lo vemos como una gran oportunidad para que el 155 sea el final de una pesadilla.  Lo que saben hacer los catalanes y las catalanas es poner una papeleta en la urna para defender sus ideas. Tenemos muy claro: nuestros adversarios son los del 155. Si alguien cree que iremos a la greña contra aquellas personas que, como nosotros, han combatido el 155 es que no nos conoce. No perderemos ni un minuto en ello. No hay mal que por bien no venga. Las urnas van a volver a poner las cosas en su sitio frente al 155 que el Gobierno aplica de manera ilegal e ilegítima.

¿Continúa creyendo en la Justicia?
Sí, claro.