Tribuna / Pere Navarro Tiempos de hoy

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Nº 1225. de diciembre de 2017

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Tribuna / Pere Navarro

Vociferantes


Miles de banderas que no sirven sólo para autoafirmarse, sino también y sobre todo para confrontar. ¿Que mi vecino de enfrente ha puesto una estelada? ¡Pues yo pongo una española!
Y al revés

Según el diccionario de la Real Academia Española vociferar es: 1.-Manifestar ligera y jactanciosamente algo. 2.- Vocear o dar grandes voces.

Esto viene a cuento porque ya estamos metidos de lleno en la campaña electoral de las elecciones catalanas del 21 de diciembre y ya se sabe que el ambiente de contienda electoral hace que aumenten considerablemente los decibelios a la hora de lanzar los mensajes y, así, sobresalir por encima de los demás contendientes para intentar llamar la atención del votante potencial.

De todas maneras debo decir que esos decibelios de más no son los que me preocupan porque, ya se sabe, es tradición y los echaríamos de menos si las campañas se realizaran en voz baja de confesionario.

Los que me preocupan son los que vociferan con cara de odio y gestos amenazantes frente a otros que también vociferan con cara de odio y gestos amenazantes. Todos van con sus banderas y sus uniformes que los definen como pertenecientes a una tribu de vociferantes y no a otra. Todos se sienten seguros y poderosos rodeados de su grupo. Todos tienen la “única” razón, la que les permite estar por encima de los demás porque se sienten propietarios de la “única” verdad.

Todos ellos inflamados de patriotismo militante. Todos ellos dispuestos a llevarnos como sea a “su” paraíso soñado.

También encontramos griterío, aunque éste es silencioso, colgado en ventanas y balcones hasta hace poco sólo en Cataluña y que ahora se ha extendido por toda la geografía española.

Miles de banderas que no sirven sólo para autoafirmarse, sino también y sobre todo para confrontar. ¿Que mi vecino de enfrente ha puesto una estelada? ¡Pues yo pongo una española! Y al revés.

Y, poco a poco, en este país, los metros de tela de diversas modalidades que ondean a la intemperie van alimentando la confrontación que es la madre del odio.

Recuerdo con nostalgia aquellas Diades del 11 de Septiembre en las que la mayoría de la población colgábamos la senyera que teníamos cuidadosamente guardada para reconocernos como una comunidad que quería mostrar con ilusión aquellos símbolos que nos representaban a todos y que quería seguir conviviendo en armonía.

Creo que necesitamos un tiempo nuevo en el que los vociferantes se queden en sus casas y las banderas vayan por una larga temporada a la lavandería.

Creo que es necesario limpiar esa atmósfera corrosiva y tóxica de odio en la que algunos nos han situado y empezar a plantear objetivos comunes que compartamos una mayoría clara de la sociedad.

Hay que abandonar la tribu y abrirnos a un mundo globalizado al que, sin duda, podemos aportar las ideas y el talento para afrontar los grandes desafíos del siglo XXI.

Y en casa, pues eso, mejorar la sanidad , la educación, que la gente tenga trabajo, los jóvenes un futuro y los mayores una vida digna.

Ya sé que son minucias al lado de los paraísos que nos ofrecen los vociferantes, pero son las que a mí me interesan y espero que en estas elecciones se vea que también son las que les interesan a la mayoría de votantes.

 

Firma

Miembro del Comité Federal del PSOE, licenciado en Biología por la UAB. Fue alcalde de Terrassa entre 2002 y 2012, primer secretario del Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC)entre 2011 y 2014, diputado del Parlament de Catalunya y miembro de la Comisión Ejecutiva Federal del Partido Socialista Obrero Español (PSOE). A lo largo de su carrera profesional ha desarrollado distintos cargos de dirección como presidente del consorcio Localret y presidente del Fons Català de Cooperació al Desenvolupament.En 2013 la Fundación City Mayors lo incluyó en la lista de los mejores alcaldes del mundo.

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