Entrevista a Raimon Obiols Tiempos de hoy

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                      Nº 1219. 27  de octubre de 2017

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Entrevista / Teresa Carreras (Barcelona)

Raimon Obiols, exeurodiputado del PSC

“Rajoy no podrá aplicar el artículo 155”

El histórico dirigente del Partit dels Socialistes de Catalunya  (PSC), exprimer secretario y exeurodiputado, vive entre Bruselas y Barcelona, según las semanas, y sigue siendo un voz  escuchada en el socialismo catalán. Si hay una mayoría clara en la actual crisis entre Cataluña y España, afirma,  es la de los exasperados, entre los que  dice no encontrarse, por cierto. Si Rajoy se ha mantenido en el Gobierno es gracias a la crisis de Cataluña, añade, y asegura que el 155 no podrá aplicarse, salvo en sus inmediatos aspectos punitivos.

“La Declaración de Independencia es un disparate absoluto, un gesto más o menos apocalíptico, sin otros efectos concretos que dar argumentos al gobierno del PP y provocar más confrontación”

  “Si Rajoy se ha mantenido es gracias a la crisis de Cataluña. En otras circunstancias,  el vendaval de la corrupción se lo habría llevado por delante”

Un significativo grupo de exdirigentes del PSC, entre los que se encuentra usted, ha publicado un manifiesto sobre el 155. ¿Con qué argumentos?
Nuestra posición podría definirse como de “equidistancia de combate”. Estamos contra los autores del enorme disparate que se ha producido por el fuego cruzado de los gobiernos de Rajoy y Puigdemont. O, dicho de otro modo, por los intentos de involución del “pacto territorial” del 78 por parte del PP (a partir de las mesas petitorias de 2006),  y por el correlativo procés que se ha desarrollado en Cataluña. Unos y otros se han prestado mutuamente un apoyo inestimable, y se han retroalimentado de manera irresponsable, hasta llegar a la crisis actual, que parece un callejón sin salida. Algo que tiende a olvidarse es que si Rajoy se ha mantenido en el gobierno es gracias a la crisis de Cataluña. En otras circunstancias,  el vendaval de la corrupción se lo habría llevado por delante. La crisis de Cataluña lo ha salvado, aunque el problema de Catalunya puede acabar siendo finalmente letal para él y para el PP, a menos que cambien de posición.

¿Ve en el horizonte algún cambio en la actual situación?
Debería exigirse a los gobernantes un juramento hipocrático que incorporara el “primum non nocere”, primero no hacer daño, como precepto fundamental.  Si existiera, tanto Rajoy como Puigdemont deberían dimitir, por haber llevado al límite una confrontación de identidades, ondeando sus banderas respectivas. Explotar los sentimientos de identidad de unos y otros ha sido y es un chollo que produce suculentas fortunas políticas y económicas, como todos sabemos o deberíamos saber. Pero todo tiene un límite, y ellos lo han cruzado con creces.

El PSOE ha dado apoyo al PP en la aplicación del 155. ¿Cómo lo han visto?
La situación actual seria cómica si no fuera deplorable. El artículo 155 no podrá aplicarse, salvo en sus inmediatos aspectos punitivos. Pueden despojar del cargo a unos dirigentes, mandarlos a la cárcel si van mal dadas. ¿Y después? Si siguiera aplicándose, produciría situaciones que irían desde escenas del tipo Sí, primer ministro (me refiero a la serie de la BBC) en el mejor de los casos, hasta situaciones de desobediencia masiva, que encadenarían nuevas sanciones represivas. Soraya Sáenz de Santamaría ha evocado un “mando único” para ello. Que no les pase nada. Si mostraron tanta eficacia para hacer frente a la jornada del 1 de octubre, imagínese que sucedería si penetraran en esta ciénaga interminable.

Algunos dirigentes de su partido han renunciado. ¿Se plantean ustedes romper el carné del PSC?
Sólo conozco el caso de Núria Parlón, que ha dejado la Ejecutiva Federal del PSOE, pero sigue como alcaldesa y dirigente del PSC. La crisis actual produce discusiones en todos los partidos, pero deberíamos evitar más divisiones. Ya ha habido suficiente estropicio. Nosotros nos hemos limitado a expresar una opinión, que creo que acabará imponiéndose democráticamente. Si no, al tiempo. Nuestros partidos no deben ser ni conventos ni cuarteles.

Las posiciones del PSOE y del PSC no son exactamente las mismas. ¿Cuáles son los argumentos para que desde el resto de España se pueda entender la posición de su partido?
Desde el PSOE debe entenderse que es prioritario que el PSC mantenga su sesgo, su capacidad para vincularse política y sentimentalmente, no con una parte de la sociedad de Cataluña, sino con su  conjunto. He dicho a veces que en Cataluña nos hemos movido en los últimos años entre el juicio de Salomón y la danza de Salomé. Ya sabe: el peligro de que el niño (me refiero a la sociedad catalana) fuera partido de un tajo por la mitad. El nacionalismo postpujolista (turbopujolista, de hecho) y el españolismo del PP y de Ciudadanos han hecho su agosto excitando los sentimientos de identidad y haciéndolos chocar entre sí. Unos hablaban de la “Cataluña catalana”, los otros de la “Cataluña española”. Deberían dejar a Cataluña en paz. Sólo el PSC, la otra izquierda no nacionalista y los sindicatos han logrado mantener la unidad civil, que ahora está gravemente en tensión. Un 60% de la población afirma que la situación actual crea problemas de convivencia. Hay que superarlos y para ello el papel del PSC es vital.

¿Y la danza de Salomé, en todo esto?
Figurada, naturalmente. No quiero ni imaginarme a Oriol Junqueras bailando la danza de los siete velos. Pero ciertamente el potente mensaje del procesismo ha tenido una capacidad de seducción carnal, casi erótica, que ha cautivado a sectores importantes de una sociedad catalana traumatizada por la crisis, la corrupción y la impugnación brutal del Estatut votado en referéndum. Las promesas del procés,  comunicadas de manera potente y sin escrúpulos, han hecho derramar toneladas de saliva anhelante  a cientos de miles de personas, y no era para menos: un “país nuevo”, libre y justo, sin  desigualdades, acogido por Europa con los brazos abiertos, sin corrupción y telúricamente identificado con la tierra. Un paraíso, y sin pagar entrada. Ha habido muchísimos engañados y bastantes que han engañado.

¿Su actitud crítica puede significar la ruptura de la unidad de la izquierda en Cataluña?
No puede romperse lo que no existe, o no existe aún. Algunos pactos municipales sí se discuten, empezando por Barcelona, pero creo que, en general, y allí también, los acuerdos van a mantenerse. Otra cosa es, pensando en el futuro, la perspectiva de mayorías alternativas, de izquierda y centroizquierda, tanto en Cataluña como en España. Que cuenten con nosotros para ello. Nada es  más prioritario y urgente. O nos unimos, o hay PP para largo.

¿Y la declaración de independencia?
También es un disparate absoluto, un gesto más o menos apocalíptico,  sin otros efectos concretos que dar argumentos al gobierno del PP y producir más y más confrontación. La independencia no la declaras; te la declaran los otros reconociéndola, y no lo harían ni Putin ni Maduro. Imagínese la UE y el resto de la comunidad internacional. La CUP y los sectores independistas más radicales quisieran entrar en el juego de una confrontación de larga duración, con los correspondientes mártires de la causa, la repetición de actos reflejos de solidaridad internacional como los que se produjeron tras las brutalidades del 1 de octubre, y el correspondiente desgaste interno y externo de las instituciones españolas. Es una perspectiva que en el peor de los casos podría contar con  la colaboración indirecta de un gobierno del PP cada vez más ciego y enfurecido.

¿Se refiere a llevar la situación al extremo para forzar la internacionalización?
Impracticable, salvo si las cosas derivaran en tragedia, cosa que podemos y debemos evitar. Pero ni siquiera así: debería ser muy grave la tragedia para compararse con las del mundo que nos rodea. Dé una vuelta mental al Mediterráneo y regrese a Cataluña: probablemente coincidirá conmigo en que en casi todos los otros lugares se vive peor.

¿Qué salida ve?
Rebajar tensiones, respetar y exigir respeto, votar, reformar la Constitución, dar a los chorizos su merecido... Si pensara que esto no tiene arreglo me callaría, por pudor y por decencia. Pero creo que es posible una rectificación que permita más y mejor autogobierno en Cataluña y una modernización del Estado español, que debe asumir de una vez por todas su realidad plurinacional. El tiempo histórico para ello ha llegado. Entonces podremos construir fraternidad y abrir un nuevo ciclo para lograr, no el paraíso en la tierra, pero sí algo más digno y decente que la situación actual, que resulta humillante para todos.