Tribuna Julio Rodríguez López Tiempos de hoy

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                          Nº 1217. 13  de octubre de 2017

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Tribuna / Julio Rodríguez López

La larga primera quincena de octubre
en Cataluña


En Cataluña existe una fuerte confusión acerca de la política que adoptaría el gobierno
de la nueva nación, a la vista de la heterogeneidad de las fuerzas políticas que integran la actual mayoría parlamentaria

El inicio de octubre no ha  podido resultar más accidentado en Cataluña y España. A un confuso amago de referéndum, convocado al margen de la legalidad española y mal gestionado por el Gobierno, sucedió un martes de huelga general en Cataluña (“paro de país”).  En la misma noche del martes 3 de octubre,  el rey de España hizo una descripción dramática de la situación y pidió que se restableciese el orden constitucional. Después de dicha fecha son frecuentes las noticias de empresas que anuncian el cambio de su sede social desde Cataluña a otras autonomías.

La secesión de Cataluña respecto de España implica la salida de dicha región de la Union Europea. De este modo, los bancos con sede en Cataluña quedarían sin un Banco Central detrás, esto es, sin un prestamista en última instancia, que ahora les aporta liquidez en condiciones excepcionales. También supondría la salida de los bancos del Fondo de Garantía de Depósitos. A las anunciadas salidas de los bancos Sabadell y Caixabank han sucedido noticias de deslocalización de otras empresas importantes, entre las que destacan, por su relevancia en Cataluña, Gas Natural y Aguas de Barcelona.

Un reciente trabajo de Paul de Grauwe (“Catalonia and Brexit: The same nationalism”, Social Europe, 6.10.17) equipara el nacionalismo catalán con el que en el Reino Unido llevó a que saliera adelante el Brexit, esto es, la salida de dicho país de la Unión Europea. Tal nacionalismo se apoya en unos cuantos mitos: primero, es necesario que exista un enemigo externo, que sería España en el caso de Cataluña. En segundo lugar, el pueblo en lucha tiene, según los dirigentes, una identidad claramente definida. Los  políticos deben de escuchar el deseo del pueblo. Debe de haber una sola voz, no dejando margen para las voces opositoras.

El tercer mito es que la independencia generará mayor prosperidad. La toma del control de los medios por parte del pueblo llevará a lograr el mayor de los desarrollos. Sin embargo, la globalización socava la soberanía nacional. Las multinacionales  provocan mayores reducciones de impuestos en países de Europa que cuando tales países actúan de forma coordinada. Importan más las barreras no arancelarias que las arancelarias. Los estándares los establecen países como Estados Unidos, China y la Unión Europea. La ganancia de soberanía es formal, con lo que de hecho disminuye la soberanía  real del país que actúa en solitario.

En Cataluña existe una fuerte confusión acerca de la política que adoptaría el gobierno de la nueva nación, a la vista de la heterogeneidad de las fuerzas políticas que integran la actual mayoría parlamentaria. Está teniendo lugar un cierre de filas del poder económico y financiero ante los sucesos políticos que se vienen produciendo, tanto por la ruptura flagrante y provocativa con la normativa española como por la evidencia de que se quiere obtener el poder a partir de la presión de la gente desde la calle. Las empresas sienten incertidumbre ante el marco jurídico que se avecina en caso de lograr Cataluña la  independencia, lo que perjudica la inversión.

Un editorial de La Vanguardia (7.10.17) ha subrayado que no es de recibo que los máximos responsables de las finanzas públicas catalanas se hayan limitado a minimizar el impacto de los traslados de empresas, en lugar de dar explicaciones sobre lo que está sucediendo.

La independencia de Cataluña podría llegar a ser un shock de magnitud superior al más duro de los Brexit y ello por la salida inmediata de la Unión Europea que la declaración de independencia de Cataluña podría producir. Pero el uso de la fuerza para impedir la independencia favorecería a  los separatistas y podría traer calamidades sobre España, Cataluña y la UE (W. Munchau, FT, 9.10.2017).

 

Firma

Vocal del Consejo Superior de Estadística del INE. Doctor en CC. Económicas por la UCM (1977). Es Estadístico Superior del Estado, en situación de excedencia, y Economista Titulado del Banco de España, en situación de jubilación. Ha sido consejero de Economía de la Junta de Andalucía, presidente del Banco Hipotecario de España, presidente de Caja de Ahorros de  Granada, presidente del Consejo Social de la Universidad de Granada y gerente de la Universidad de Alcalá de Henares. Actualmente es miembro de Economistas frente a la Crisis.

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