Tribuna Ignacio Vasallo Tiempos de hoy

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                Nº 1212. 8  de septiembre de 2017

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Tribuna / Ignacio Vasallo

Un verano de dolor


El propio Gobierno cargaba contra los que se oponen a un exceso de turismo mezclando las justas reivindicaciones de los habitantes de ciertos barrios de Barcelona o Palma con las actuaciones violentas, que deben ser condenadas y atajadas

Desde los años sesenta los grandes medios de comunicación no escribían tanto sobre el turismo. Por supuesto,  el trágico atentado de Barcelona centró la atención, y no sólo la nacional, ya a finales del verano. Las  posibles consecuencias en el turismo han sido analizadas desde todos los puntos de vista. En mi opinión, y para resumir: la disminución del número de turistas será leve, pero afectará al gasto de cada uno de ellos, puesto que los que dejaran de venir son asiáticos y americanos, los que más gastan, acentuando una tendencia que tiene ya varios años. Pero desde el inicio, otros asuntos relacionados con este sector ocuparon gran espacio. Los primeros disparos los lanzó el propio Gobierno con una nueva palabra turismofobia, con la que cargaba indiscriminadamente contra todos los que se oponen a un exceso de turismo  mezclando las justas reivindicaciones pacíficas de los habitantes de ciertos barrios de Barcelona o Palma que se ven afectados negativamente por el exceso de pisos de alojamiento turístico, con los que han llevado a cabo actuaciones violentas que deben ser condenadas y atajadas.

En el origen de esta situación se sitúa otra nueva palabra, turistificación, que define el proceso por el cual los habitantes de barrios modestos son expulsados  para ser sustituidos por turistas.

La última acusación indiscriminada procede del Comisionado para la Marca España, que en una torpe entrevista en El País lanza otro palabro contra los que no están de acuerdo con callarse, eso es, xenofobia turística. Y tanto él como el portavoz del PP en el Congreso atacaron al Gobierno balear con la falsa acusación de que quería limitar el número de visitantes cuando la ley lo que limita es el número de camas turísticas.

En el resto del mundo, sin embargo, los profesionales más prestigiosos sí han identificado correctamente el principal problema de este verano: “The summer of overtourism“, el verano del exceso de turismo, según calificación de la, en mi opinión, publicación digital más prestigiosa del sector, Skift, que nos recuerda que, aunque Barcelona y Venecia sean los dos destinos más afectados, también se da exceso de turismo en otros lugares como Islandia, Ámsterdam, Roma…, y nos recuerda que un problema no se puede resolver si no reconocemos que existe.

Resume Skift, magistralmente, la situación:

El precio es el principal causante de este escenario. Compañías aéreas de bajo coste, compañías de cruceros  y plataformas digitales de reservas han sacado al mercado millones de nuevas plazas a precios reducidos que han sido aceptadas con júbilo por clientes que no hubieran viajado sin estos descuentos.

Los líderes del sector, tanto hotelero, como de las compañías  señaladas anteriormente, no han aprovechado esta bonanza para mejorar la prosperidad de las poblaciones locales, sino que se han centrado en la mejora de sus resultados.

Los intentos de desviar el turismo hacia barrios periféricos no suelen funcionar –véase Brooklyn– porque los locales evitan los lugares frecuentados por los turistas y no perciben beneficios en la apertura de nuevos hoteles que sólo crean algunos puestos de trabajo.

Los entes de promoción turística que reciben financiación gubernamental se han preocupado exclusivamente en aumentar el número de turistas.

Frente a esta situación, conocida desde hace años, Skift recomienda que los gobiernos, especialmente los locales, tomen las imprescindibles medidas fiscales y restrictivas para adecuar los flujos a la capacidad de carga. El principal lobby  empresarial del sector, el Consejo Mundial del Turismo (WTTC, por sus siglas en inglés),  a través de su recién designada directora general, Gloria Guevara, ha reconocido el problema  y anuncia que próximamente publicara unas recomendaciones al respecto .

Lo que pretenden Skift y el WTTC es proteger y defender un turismo sostenible que pueda seguir siendo uno de los principales sectores de la economía mundial. Al paso que vamos es posible que sean acusados de turismofobia.

 

 

 


Licenciado en Derecho y periodista, es uno de los más destacados profesionales del sector turístico en España. Pertenece al Cuerpo Superior de Administradores Civiles del Estado. Fundador y primer director general de Turespaña. Dirigió los primeros planes de marketing del turismo español que incorporaron el Sol de Miró. Consejero de Turismo en Estocolmo, Nueva York, Milán  Londres y París. Ha publicado más de 300 artículos sobre la especialidad en diversos medios de comunicación y pronunciado conferencias en 50 países. Actualmente es responsable de Relaciones Internacionales de la Federación Española de Escritores y Periodistas de Turismo.

 

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