El Acento / Inmaculada Sánchez Tiempos de hoy

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                Nº 1212. 8  de septiembre de 2017

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El Acento / Inmaculada Sánchez

Proporcionalidad


No pocos catalanes están deseando que alguien les proporcione una red sobre la que dejarse caer tras la escalada independentista para no tener que precipitarse al abismo.

Nuestro impasible presidente, Mariano Rajoy, ha descubierto, llegado el ‘día D’ del conflicto catalán, una expresión con la que, afortunadamente, ha sustituido a su desgastado e improductivo ‘sentido común’ al que tanto le gusta apelar. Se trata de la ‘proporcionalidad’.

A ella aludió, en compañía de la ‘inteligencia’ tras la reunión de la Junta Directiva Nacional del PP del pasado lunes 5 para calmar a sus huestes confirmándoles que disponía de la respuesta adecuada a la aprobación de las leyes del Referéndum y de Transitoriedad (léase ‘desconexión de España’) que se vislumbraba acontecería al día siguiente en el Parlament de Cataluña (aunque pocos preveían entonces que iría acompañada del espectáculo que proporcionaron sus parlamentarios).

También la volvió a mencionar en el tuit de su cuenta oficial, que ya sustituye a los antiguos comunicados, con el que mencionó el encuentro con Pedro Sánchez del día siguiente, jueves 7, en Moncloa. “Juntos defenderemos la democracia en Cataluña. Unidad, proporcionalidad y firmeza”, señalaba junto a la foto de ambos.

El líder socialista y los suyos vienen también usando esa palabra. Tras la cita, su vicesecretaria general, Adriana Lastra, pidió que la réplica del Gobierno al desafío del Parlament y el Govern de Puigdemont se apoyara en el binomio “legalidad y política”, pero también en el de “proporcionalidad y mesura”. Albert Rivera no se iba a quedar atrás e incluyó la “proporcionalidad” en su exigencia de medidas a Rajoy al tiempo que le ofrecía su apoyo.

La reiterada llamada a la proporción en la respuesta pretende disuadir a voces más altas y airadas de la derecha a las que gusta apagar el fuego con gasolina y, sobre todo, disfrutan con las consecuencias políticas del terreno quemado. Puestas ya las armas jurídicas y legales encima de la mesa, estoy convencida de que, por el contrario, una mayoría de catalanes prefieren que se queden ahí, no salten a la calle, ni muten su condición. Y que alguien teja una red, con propuestas políticas, para saltar a ella antes que al vacío.

De la proporción en los pasos a dar para frenar ahora la ilegalidad puede depender que el nuevo mapa político catalán que llegará tras el caos resulte más o menos inquietante. Un ministro de Rajoy, en esta semana de crisis, auguraba, en privado, como lo verdaderamente alarmante el “muy radical” gobierno de izquierdas que, previsiblemente, se instalará en la Generalitat en un futuro próximo tras unas elecciones autonómicas. Pues eso. Radical. De izquierdas… O lo que decidan los catalanes. Pero un gobierno que pueda gobernar Cataluña con todas las de la ley.

Firma

Periodista y directora de El Siglo desde 2011, revista que contribuye a fundar, en 1991, formando parte de su primer equipo como jefa de la sección de Nacional. Anteriormente trabajó en las revistas Cambio 16 y El Nuevo Lunes y en la Cadena Ser. Actualmente también participa asiduamente en diferentes tertulias políticas de TVE y de Telemadrid.

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