La Economía Desde Mi Observatorio / Carlos Berzosa Tiempos de hoy

 
   

                             Nº 1210. 21 de julio de 2017

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La Economía Desde Mi Observatorio /
Carlos Berzosa

La pasividad del Gobierno


El modo de hacer de este Gobierno, en consonancia con la actitud de su presidente, Mariano Rajoy, es dejar pasar las cosas con la esperanza de que se arreglen por sí mismas. El único discurso que tiene es alabar el considerado como positivo comportamiento económico

Ha acabado el curso académico y comienza el periodo relajado de las vacaciones. Si se hace un repaso a lo que ha sido este año político lo que más llama la atención es la pasividad del Gobierno frente a los problemas que se agolpan encima de la mesa. Se está ante un Gobierno  sin iniciativas ni propuestas políticas. El modo de hacer, en consonancia con la actitud del presidente del Gobierno, es dejar pasar las cosas con la esperanza de que se arreglen por sí mismas. El único discurso que tiene es alabar el considerado como positivo comportamiento económico.

Pero ya me gustaría saber cómo se van a resolver por sí mismos la cuestión catalana, el grave problema de las pensiones, el excesivo desempleo, el elevado paro juvenil, la precariedad en el trabajo, el fracaso escolar, la insuficiencia de las becas, la creciente desigualdad, la malnutrición infantil, los desahucios, el deterioro medioambiental y la gran tragedia de los refugiados. Muchos de estos problemas se han agravado con la crisis y se derivan a su vez de las medidas tomadas para afrontar la Gran Recesión.

Los recortes en gastos sociales han afectado fundamentalmente a la sanidad, educación, dependencia, residencias para mayores, investigación, cultura y cooperación al desarrollo. La  pobreza energética es un drama que no se resuelve satisfactoriamente. La política energética que se hace está en función de los intereses de los oligopolios, pero en ningún caso favorable a los ciudadanos. Por si cabía alguna duda al respecto, el exministro Soria ha dado a conocer que la política energética se la querían dictar las grandes empresas eléctricas. 

 El crecimiento económico que se está dando no se debe ni mucho menos a la acción del Gobierno, pues en este caso, aunque se han tomado medidas como subir los impuestos a las clases medias y bajas, se ha seguido la tónica general de su comportamiento pasivo. La coyuntura favorable como consecuencia de la bajada de los precios del petróleo y de los tipos de interés, así como la positiva evolución del turismo, son factores exógenos que no se producen por la puesta en marcha de políticas económicas concretas.  

Un caso muy diferente al de España es el de Portugal, del que apenas se habla, pues allí se están consiguiendo unos buenos resultados con el gobierno socialista, apoyado por otras fuerzas políticas de izquierda. No interesa, por tanto, hacer propaganda de ello. También el país vecino se está beneficiando de los mismos factores exógenos que los de la economía española, pero la diferencia viene dada porque allí se están utilizando los beneficios del crecimiento en subir el salario mínimo, mejoras de servicios públicos y disminución de impuestos a las clases sociales bajas y medias. Se cumplen, además, las condiciones del déficit público impuestas por Bruselas, aunque tiene un gran peso que les condiciona, como es el elevado nivel de deuda pública.

Aun así, el éxito es muy superior al de España, salvando las diferencias al ser Portugal un país  menos desarrollado que el nuestro. Portugal, a pesar de las limitaciones impuestas por la Unión Europea, que estrechan el margen de maniobra, es un ejemplo evidente de que se puede hacer otra política económica que la que está llevando a cabo este Gobierno, que es a su vez bastante pasiva. No hay una única política económica, como se nos quiere hacer creer, y los gobiernos, aunque con restricciones, deben estar para tratar de resolver los problemas que padecen los ciudadanos y no dificultar las cosas más de lo que están. Pero no es esto lo que se está haciendo. Los más castigados no son los que se están beneficiando de la recuperación. Las graves secuelas de la crisis están sin resolver.

Firma

Catedrático Emérito de la Universidad Complutense  y presidente de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado(CEAR). Ha sido Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Complutense(1984-1998) y Rector de esta Universidad(2003-2011). A lo largo de su carrera docente ha impartido enseñanzas de Estructura Económica Mundial y Desarrollo Económico. Tiene numerosas publicaciones entre las que destacan los libros Los desafíos de la economía mundial en el siglo XXI (Nivola,2002) y los escritos conjuntamente con José Luis Sampedro Conciencia del subdesarrollo veinticinco años después (Taurus, 1996) y La Inflación (Al alcance de los ministros) (Debate, 2012).

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