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                             Nº 1207. 30 de junio de 2017

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Política /Manuel Capilla

Apuesta por la estrategia parlamentaria tras la victoria de Sánchez

Iglesias se viste de Errejón

“Hay un nuevo Pablo Iglesias”, subrayan desde la cúpula de Podemos para dejar claro que se abre una nueva etapa en el partido morado. Y es que el líder de Podemos, una vez cerrado el capítulo de Vistalegre II, ha abandonado la beligerancia con el PSOE y empieza a concentrar sus iniciativas más mediáticas en el Congreso, asumiendo parte de las posiciones que ha venido defendiendo Íñigo Errejón. Un giro en el que ha influido de forma decisiva la victoria de Pedro Sánchez en las primarias socialistas, que socava la estabilidad del Gobierno y allana el camino para empezar a llegar a acuerdos concretos, cuyo alcance todavía está por definir mientras siga estando en juego la hegemonía de la izquierda. Un escenario en el que, además, Alberto Garzón ha levantado la voz para reclamar a Iglesias más visibilidad para IU y alerta de que “algo está fallando” en Unidos Podemos.


Tras Vistalegre, Iglesias parece haber adoptado parte de las posiciones de Errejón, movido por la inesperada victoria de Pedro Sánchez en el PSOE. / EUROPA PRESS

“Tras Vistalegre, vamos a ver qué parte de razón tenía Iñigo”, reflexionan en la cúpula de Podemos

 “Esto lo he visto yo toda la vida. Se lamina al adversario para luego ocupar su espacio”. Así explican veteranos militantes del PCE e IU que ahora forman parte activa de Podemos, tanto desde posiciones pablistas como errejonistas, lo que se está viviendo en la formación morada desde Vistalegre II y sobre todo, en el debate de la moción de censura. Un debate en el que, por ser el candidato alternativo a Mariano Rajoy, Pablo Iglesias debía ocupar un papel de “presidenciable”, como lo definen desde la cúpula del partido morado. Pero aún así, aunque le tocaba adoptar una actitud diferente a la que ha exhibido en la Cámara en otras ocasiones, no dejó de llamar la atención que Iglesias se vistiera de errejonista, en el fondo y en las formas, con americana, sin camisa de cuadros y con un talante más propositivo y dialogante, especialmente con el PSOE. Y es que los guiños y las llamadas al entendimiento que se lanzaron Iglesias y José Luis Ábalos han sido inéditas hasta ahora en la relación PSOE-Podemos.

Fuentes cercanas a la dirección del partido morado explican a El Siglo que “hay un nuevo Pablo Iglesias, porque hay una nueva fase” en el escenario político nacional. Y es que “una vez resuelto Vistalegre”, con la existencia de “un pacto de normalización explícito” por el que Errejón ha aceptado centrarse en la Comunidad de Madrid, y el hecho de haber entrado en “una fase de reflujo” de las movilizaciones sociales, la nueva dirección de Podemos ha “leído los tiempos políticos”. Unos tiempos en los que la estrategia impugnatoria, de agitación de la calle, que en buena medida defendían Pablo Iglesias y su equipo en Vistalegre, habrían chocado con la realidad.

Las ‘razones’ de Errejón.
Y es que el balance de las últimas movilizaciones no han sido todo lo masivas que cabía esperar. Se vio en las Marchas de la Dignidad que llegaron a Madrid el pasado 27 de mayo, pero también en las organizadas por Podemos. Por ejemplo, la primera protesta tras Vistalegre, en el marco de la iniciativa Vamos!, que lleva funcionando desde septiembre bajo el mando del responsable de Relación con la Sociedad Civil, Rafa Mayoral, fue la de ‘Nadie sin derechos’ a finales de marzo, con concentraciones organizadas en varias ciudades españolas y hasta en el extranjero, como en Berlín, hasta donde se desplazó Iglesias. En Madrid, dos columnas confluyeron en la plaza de Arturo Barea, en Lavapiés, el barrio que vio nacer a Podemos, concentrando unos pocos cientos de personas. Y la manifestación previa al debate de la moción de censura, consiguió reunir a varios miles de personas en la Puerta del Sol, movilizando a muchas personas de fuera de Madrid, pero la imagen no fue la misma que en enero de 2015, cuando Podemos sí consiguió abarrotar la Puerta del Sol.

Así las cosas, según estas fuentes, la cúpula del partido morado, con Iglesias a la cabeza, está actuando bajo la reflexión de que “una vez acabado Vistalegre, vamos a ver qué parte de razón tenía Iñigo”. “Lo blanco y lo negro se ha acabado”, y el equipo dirigente del partido está empezando a moverse en “una amplia gama de grises”. De la constatación de haber entrado en una fase de “reflujo de las movilizaciones”, ahora toca “recoger frutos”, “ir a lo concreto” mediante la acción parlamentaria. Estas fuentes subrayan que la actitud de Unidos Podemos ha girado y que empiezan a tenderse puentes de colaboración con otros grupos y no sólo con el PSOE o con los que se han podido mostrar más afines, como ERC, sino incluso con Ciudadanos. Desde el entorno de la dirección del partido morado se adelanta a El Siglo que, por ejemplo, la iniciativa impulsada por Ciudadanos sobre autónomos y pequeños empresarios va a contar con el apoyo de Unidos Podemos. 


Garzón asegura que “algo falla” en Unidos Podemos. / FERNANDO MORENO


Evidentemente, en esta reflexión han sido fundamentales las primarias del PSOE, que han demostrado que las bases socialistas, mayoritariamente, “están alineadas a la izquierda” y son partidarias de llegar a entendimientos con Podemos.  Por eso, la idea ahora es tener la mano tendida hacia el PSOE y aceptar los tiempos que parece querer imponer Pedro Sánchez, que ha enfriado, por el momento, las intenciones de Iglesias de presentar una moción de censura. Eso sí, una idea fundamental sobre la que también opera la dirección de Podemos es que la clave a partir de ahora estará en quien aparece ante la opinión pública como máximo responsable de que, hipotéticamente, no haya un entendimiento entre los socialistas y la formación morada. Lo explicita Manuel Monereo, diputado de Unidos Podemos y una de las personas más cercanas a Iglesias, en un artículo publicado recientemente en Cuarto Poder: “Hay un dato que no se puede olvidar y que tiene mucho que ver con lo que acabo de escribir: la disputa del relato unitario será decisiva para la hegemonía en la izquierda. Para las personas honestas de este país que quieren cambios, la demanda de unidad es un bien en sí, una necesidad apremiante, hasta el punto, que las fuerzas políticas democráticas van a ser medidas, en muchos sentidos, por su capacidad unitaria, por su estilo y formas que, de una u otra manera, inviten a la convergencia”. 

Y mientras Iglesias y los suyos emprenden este camino, Alberto Garzón ha levantado la voz para reclamar mayor visibilidad en Unidos Podemos. En la Asamblea Política y Social de IU, celebrada el pasado fin de semana, el coordinador general de la organización señalaba que "del trabajo de IU se apropian otras organizaciones aliadas y esto perjudica a la alianza". "Hay que corregirlo", ha explicado Garzón, subrayando hay sectores de la población "que se sienten referenciados más en nosotros que en nuestros socios", en referencia a Podemos.

Hasta ahí, no parece haber mayor problema. Tras conocerse a través de diversas informaciones el contenido del informe que Garzón iba a presentar ante la Asamblea de su organización, Iglesias afirmaba públicamente que "tenemos claro que hay que seguir trabajando juntos. Se han mejorado cosas y al mismo tiempo tenemos que ser más generosos". Por su parte, Garzón tampoco pone en cuestión la alianza de Unidos Podemos y, concretamente, en su informe señala que la situación en el grupo parlamentario ha mejorado notablemente tras Vistalegre y el relevo en la portavocía de Errejón, en beneficio de Irene Montero. Según reconocen fuentes próximas a la dirección de IU, la coordinación ha mejorado y se reparte más juego entre los diferentes actores del grupo, hay “más debate” y “más pluralidad”.

Pero al margen de las quejas sobre la sombra que Podemos hace a IU, que Iglesias parece haber encajado bien, Garzón va más allá en su informe y pone el foco en que “algo está fallando” en Unidos Podemos, que de momento se ha quedado en una mera alianza electoral, sin visos de progresar hacia el “movimiento político y social” al que aspira el líder de IU. Es una reflexión política en la que no se señalan responsables, pero que sí destaca, según expresa Garzón en su documento, que el apoyo social hacia Unidos Podemos "se ha estancado" y que el bipartidismo ha recuperado "cierto pulso". Según fuentes próximas a IU, la preocupación se dirige hacia los sectores sociales que parecen haberse “descolgado” de la movilización social y del apoyo a IU y a Unidos Podemos, “sectores más clásicos, clase obrera, gente que sigue sufriendo el día a día de la crisis”. Y bajo esa preocupación late “el peligro de que se nos vea institucionalizados”. Un peligro que puede agudizarse con la estrategia que parece emprender la dirección de Podemos, con la paradoja de que precisamente este tipo de acusaciones eran las que se lanzaban desde el pablismo a Errejón y los suyos por su apuesta por la labor parlamentaria. Así las cosas, habrá que ver cómo evoluciona la relación Podemos-IU después de que Garzón haya marcado territorio.

 
Las portavoces en el Congreso coordinarán los equipos de trabajo de PSOE y Podemos / EP / FM.

Robles y Montero, al mando de las negociaciones

Quince meses después de su última entrevista, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se reunieron el pasado martes en un clima de mucha más concordia, del que ha salido un calendario de trabajo de cierto calado que puede poner los cimientos para un entendimiento más profundo a largo plazo. La principal conclusión de la cita es el establecimiento de cinco grupos de trabajo que estarán capitaneados por las respectivas portavoces en el Congreso, Margarita Robles, por parte de los socialistas, e Irene Montero, por la formación morada. Las áreas de trabajo serán cinco: rescate a los jóvenes, empleo, igualdad de género, pensiones y otra quinta mesa en la que se estudiará cómo desbloquear las medidas que ha aprobado el Parlamento y que el Gobierno no materializa. Estas mesas, que empezarán a trabajar este mismo mes de junio, todavía no tienen definidos a sus integrantes. Eso sí, no se ceñirán al Congreso, sino que incluirán también a miembros de las respectivas ejecutivas, aunque desde el PSOE ya se anunció antes de la reunión con Iglesias que en la cuestión del rescate a los jóvenes estarán presentes en el equipo, Adriana Lastra, la nueva vicesecretaria general; Francisco Polo responsable de Emprendimiento, Ciencia e Innovación; Manuel Escudero, al frente del área de Economía del partido: y Toni Ferrer, secretario de Empleo y relaciones laborales. En esos grupos también habrá representantes de IU, que busca reforzar su perfil propio, tras el Asamblea del pasado fin de semana.
Además, Sánchez puso en sordina la intención de Iglesias de poner en marcha otra moción de censura más pronto que tarde, incluso a la vuelta del verano. El argumento es, según expresó José Luis Ábalos tras la reunión de los dos líderes, que  “tiene sentido si se gana y si hay una alternativa clara de gobierno. Se tienen que dar esas dos condiciones y hoy no se dan”. Así que, mientras Iglesias parece aceptar los tiempos de Sánchez en este asunto, el líder de Podemos ha optado por presionar a los socialistas con el techo de gasto para los Presupuestos de 2018, que debe quedar aprobado por el Congreso este mes de julio. Según expresó Iglesias en rueda de prensa, pretende “alcanzar una posición en común” para establecer “una cifra alternativa” a la del PP y, sobre todo, fijar un suelo de ingresos”. Un asunto que Ábalos también regateó, subrayando que “no vamos de la mano de nadie, pero tendemos la mano a todos”. También con Ciudadanos, con los que de momento sólo hay coincidencias en materia de regeneración democrática. De la entrevista entre Sánchez y Rivera sólo salió el compromiso de avanzar en el diálogo sobre la reforma de la Ley Electoral o la supresión de los aforamientos.