Podemos Tiempos de hoy
 
   

                           Nº 1201. 19 de mayo de 2017

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Política / Manuel Capilla

Los riesgos que afronta Podemos con la moción de censura

Iglesias, entre Felipe y Hernández Mancha

Pablo Iglesias y Podemos afrontan en las próximas semanas una encrucijada que puede reforzar sus aspiraciones como líder de la oposición, como consiguió Felipe González contra Adolfo Suárez, o suponer un patinazo, como le sucedió a Antonio Hernández Mancha contra el propio González. En la formación morada no hay disidencias en torno a la pertinencia de presentar la moción de censura contra Rajoy, pero algunas voces reconocen que supone un riesgo alto si no se consigue articular apoyos, tanto sociales, en la calle, como parlamentarios, entre el resto de grupos. Iglesias vuelve a apostar fuerte con la intención de colocarse como primera fuerza de la oposición en detrimento de un PSOE que todavía tiene por cerrar las heridas de las primarias. 

     
Con la moción de censura, Iglesias se juega reforzar su capital político, como Felipe González en 1980, o debilitarlo, como Hernández Mancha en 1987.

Algunas voces en Podemos alertan del “riesgo” que existe “si no se logra visibilizar un apoyo social importante y terminan votando sólo nuestros diputados”   Los únicos votos a favor que parecen encarrilados para la formación morada son los de los dos diputados de EH Bildu

 “Es un riesgo importante”, señalan algunas voces de la cúpula de Podemos. Sin dudar de la pertinencia de la moción ni regatear su apoyo, explican que la moción de censura puede volverse en contra de la formación morada, sobre todo “si no se logra visibilizar un apoyo social importante detrás y terminan votando sólo los 70 diputados de Podemos”. En el recuerdo están las dos únicas mociones de censura que se han presentado desde 1978, la encabezada por Felipe González contra Adolfo Suárez en 1980 y la de Antonio Hernández Mancha contra el propio González en 1987. Las dos fallidas, sin posibilidades de salir adelante, pero con un resultado muy dispar a medio plazo. Y es que la primera le sirvió a González para consolidar su imagen como líder de la oposición, contra un Suárez muy debilitado por las divisiones en su propio partido, la crisis económica y la ofensiva etarra contra la incipiente democracia. Esa moción fue un paso importante para encaminar al PSOE a la contundente victoria electoral de 1982. Sin embargo, para Hernández Mancha, su moción de censura fue el principio del fin de su carrera política. Es verdad que las circunstancias eran otras, que Hernández Mancha acababa de ser elegido como presidente de Alianza Popular y que utilizó la moción como medio de darse a conocer a la opinión pública, porque ni siquiera era diputado. Hernández Mancha terminó abandonando el liderazgo de AP menos de dos años después, y la moción no le sirvió para enderezar su débil posición.

La moción de censura no es sino un paso más en la estrategia política que salió vencedora en Vistalegre II, la de tener un pie en la calle y otras en las instituciones, agitando el escenario político sin encorsetarse en el día a día parlamentario. En la dirección de Podemos hay una frase que repiten habitualmente, y es que no han entrado en política para “limitarse a hacer preguntas parlamentarias en las que el Gobierno responde lo que quiere y no pasa nada más”. Iglesias y la dirección de la formación morada entienden que la única manera de no perder músculo político y social es tener tensionados a los suyos y mantenerse en el foco de los medios con iniciativas como la campaña de ‘Nadie sin derechos’, el Tramabús o la moción de censura, que les va a permitir marcar la agenda de aquí hasta prácticamente las vacaciones de verano.

Por eso, se percibe como crucial la manifestación convocada para este sábado, 20 de mayo, en Sol. Aunque en el partido hay buenas expectativas con la movilización generada alrededor de la convocatoria y con la campaña organizada para que venga gente de fuera de Madrid. Llegar a la cantidad de gente que estuvo en la manifestación de enero de 2015 parece quedar fuera de alcance, pero se espera una buena afluencia. Eso sí, no hay que perder de vista que las últimas convocatorias organizadas por Podemos han tenido una repercusión más bien discreta y no han conseguido congregar a un gran número de personas. Por ejemplo, La primera protesta tras Vistalegre –siempre en el marco de la iniciativa Vamos!, que lleva funcionando desde septiembre bajo el mando del responsable de Relación con la Sociedad Civil, Rafa Mayoral– fue la mencionada de ‘Nadie sin derechos’ a finales de marzo, con concentraciones organizadas en varias ciudades españolas y hasta en el extranjero, como en Berlín, hasta donde se desplazó Iglesias. En Madrid, dos columnas confluyeron en la plaza de Arturo Barea, en Lavapiés, el barrio que vio nacer a Podemos, con una afluencia cuanto menos discreta.

El problema, como recuerdan algunas voces de la cúpula del partido, es que la moción muestre una cierta soledad por parte de Podemos y que aparezca como una fuerza a la que le cuesta tejer alianzas. De entrada, el aliado fundamental a la hora de articular una mayoría progresista en el Congreso, el PSOE, lo ha tenido fácil para decir que ‘no’ a la moción desde el primer momento. Los socialistas han recurrido al argumento de que quien les comunica una iniciativa así pocos minutos antes de anunciarse es que, en realidad, no tiene intención alguna de entenderse, por lo que no parece que los puentes entre las dos fuerzas estén reconstruyéndose. La carta con la que Javier Fernández respondía a Iglesias era de un tono muy duro, que deja poco margen para el encuentro; Susana Díaz ha tildado la moción de “el nuevo numerito del señor Iglesias”; y Patxi López ha criticado las “ansias de poder” del líder de la formación morada. Ni siquiera Pedro Sánchez, el candidato más dispuesto a llegar a acuerdos con Podemos, por lo menos durante la campaña de las primarias, ha abierto la puerta a la posibilidad de apoyar la moción de censura. Ha afirmado que no descarta presentar una, pero será la suya.


El único apoyo que Podemos tiene encarrilado es el de los dos diputados de Bildu, Oskar Matute y Marian Beitialarrangoitia./ EUROPA PRESS


Y en el resto del arco parlamentario, las posibilidades de obtener más apoyos no son sencillas. Todavía está por ver la posición de ERC, que por boca de su portavoz, Joan Tardà, ha señalado que su grupo apoyará la moción de censura contra Rajoy sólo si sus promotores les garantizan que no se van a poner impedimentos a la celebración del referéndum soberanista en Cataluña en septiembre. Una envite complicado para Iglesias, que se tendría que poner al lado de la Generalitat y en contra de la legalidad, del Gobierno y de sus propios aliados en Cataluña, En Comú Podem, cuyo portavoz, Xavi Domènech, ha venido poniendo distancias con las intenciones de la Generalitat, afirmando que no piensan dar un “cheque en blanco al Govern”, porque lo que buscan en un referéndum “con garantías” jurídicas. 

Podemos también está ‘cortejando’ al PDeCAT, que también se muestra receptivo, como ERC. Aunque, de momento, no se ha mojado. En línea con lo afirmado por Tardà, la coordinadora general del PDeCAT, Marta Pascal, ha condicionado el apoyo de su formación a la moción a que este grupo tenga "un compromiso firme y claro" con el referéndum, incluso si no es acordado con el Gobierno central.

Mientras, el PNV, que se ha convertido en un aliado clave para el Ejecutivo de Rajoy con su apoyo a los Presupuestos, ya se desmarcó de la moción desde el principio, con su portavoz, Aitor Esteban, calificando la iniciativa como una “torpeza absoluta” por haber dado a conocer la iniciativa sin hablar siquiera con el resto de fuerzas. Así que sólo el apoyo de los dos diputados de Bildu parece el más encarrilado. Su portavoz, Oskar Matute ha condicionado su apoyo a que se “garantice los derechos sociales y políticos de los y las vascas”, pero no lo ha ligado concretamente a la celebración de un referéndum.

Y si en la Cámara visibilizar apoyos a la moción no va a ser fácil, en la calle Podemos está poniendo los medios para que sí se perciba un importante apoyo social detrás. De cara a la manifestación de este sábado, Podemos está movilizando autobuses desde toda España y se ha organizado una campaña para que los militantes aporten sus coches y sus casas para las personas que vengan a Madrid. En la manifestación y en función de los apoyos que Iglesias consigue atar en el Congreso, el líder de Podemos se juega multiplicar su capital político como, Felipe González en 1980, o dejar a la vista sus debilidades, como Hernández Mancha en 1987.


La candidata de Podemos en la moción madrileña será Lorena Ruiz-Huerta./ PODEMOS

Cifuentes también será ‘censurada’

Las nuevas revelaciones sobre las investigaciones de la Guardia Civil sobre el PP de Madrid parecen reforzar la moción de censura que Podemos también va a presentar en la Comunidad de Madrid. Pero el hecho de que la UCO pida que se investigue a Cristina Cifuentes por su implicación en la supuesta adjudicación irregular de contratos al grupo hostelero de Arturo Fernández, no parece mover a PSOE y Ciudadanos a sumarse a la moción. Los socialistas, por boca de su líder, Sara Hernández, ya le han dicho al líder del partido en Madrid, Ramón Espinar, que no tienen intención de sumarse la moción, según se comentó en un encuentro discreto que mantuvieron el fin de semana pasado. Al contrario, Hernández ha contraatacado intentando forjar su propia moción apoyándose en Ciudadanos, que le ha dado un portazo a los socialistas y ni siquiera ha querido sentarse a hablar del asunto. El portavoz de Ciudadanos en la Asamblea de Madrid, Ignacio Aguado, ha venido insistiendo en los últimos días que el acuerdo de investidura con el PP de Cifuentes “se está cumpliendo” y que, por tanto, “no habrá moción de censura”. A no ser, claro, que la presidenta termine por ser imputada.
De momento, se ha conocido que Cifuentes estará en la comisión de investigación de la Asamblea de Madrid el próximo 2 de junio. Según Ignacio Aguado, comparecerá en sesión extraordinaria para que explique “si conocía o no la financiación irregular de su partido, si recibía instrucciones de algún dirigente del PP, y que por qué aparece su nombre reflejado en un informe de la Guardia Civil”. Por el momento, evidentemente, Cifuentes ha negado la mayor subrayando que “tengo la conciencia muy tranquila”.
Mientras tanto, Espinar se ha comprometido a registrar la moción de censura en la Asamblea de Madrid a mediados de junio, con lo que no se solaparían la presentada contra Mariano Rajoy y la que tiene como objetivo a Cristina Cifuentes. Y si no hay acuerdo con el PSOE, la candidata será la portavoz en la Asamblea, Lorena Ruiz-Huerta, vinculada a Anticapitalistas y posible rival de Iñigo Errejón en las primarias de las que saldrá el candidato de Podemos a la Comunidad para las próximas elecciones.