Entrevista Joan Tardà Tiempos de hoy
 
   

                           Nº 1200. 12 de mayo de 2017

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Joan Tardà, portavoz de ERC en el Congreso y autor de ‘Proceso hacia la independencia’

“Si el Govern no convoca el referéndum, cometerá un delito de alta traición”

Joan Tardà presenta este próximo miércoles, 17 de mayo, en el Centro Cultural Blanquerna de Madrid, ‘Proceso hacia la independencia’, la obra que recopila sus mejores artículos publicados en El Siglo en los últimos diez años. El libro pone el foco en las relaciones entre Cataluña y el Estado, desde la decepción de los republicanos catalanes con la España plural de Zapatero hasta los últimos capítulos del procés soberanista. El portavoz de ERC en el Congreso explica que “la incapacidad del Estado español de reconocerse como un Estado plurinacional, pluricultural y plurilingüístico y la incapacidad de la socialdemocracia española de liderar la transformación del Estado autonómico en un Estado federal ha sido determinante” en el escenario actual.


FERNANDO MORENO

“No sé si el PSOE no permitió volar a Zapatero o es que él tenía un vuelo gallináceo”   “La idea troncal del libro es que lo que está pasando en Cataluña no habría ocurrido nunca sin la incapacidad del Estado de reconocerse como plurinacional”

Manuel Capilla

Leyendo los primeros artículos da la sensación de que hayan pasado, no diez años, sino toda una vida. Tripartito, Zapatero apoyado en ERC e IU, el Estatut… ¿Esta década ha sido la más intensa de su carrera política?
La idea troncal es: todo lo que está ocurriendo en Cataluña, no solamente no habría ocurrido nunca, sino que no estaba previsto que ocurriera. Y si alguien dice que sí, creo que miente. Nosotros, y la evolución de los artículos así lo refleja, teníamos muy claro, en 2003 y 2004, que la independencia era un objetivo más bien a largo plazo, porque los independentistas éramos un 14%. Entendíamos perfectamente que, para alcanzar el objetivo de la República de Cataluña, antes era inevitable pasar por una fase intermedia de un Estado federal español. Ese Estado federal solamente se podía construir si Cataluña se convertía en la punta de lanza de los Estatutos de segunda generación, razón por la que hicimos los tripartitos. Esto solamente podíamos hacerlo con la izquierda española. Y  nosotros pensábamos que, cuando hubiésemos llegado al Estado federal, la izquierda española se bajaría del tren, porque ya había llegado a su punto de destino, y nosotros seguiríamos hasta la estación de la República Catalana.

¿Sin lo sucedido con el Estatut no habría tenido lugar todo el proceso soberanista catalán?
La situación actual, no solamente es producto de esto. También lo es de la crisis económica, del 15-M… Pero este factor es determinante. La prueba de ello es que, cuando se hizo el referéndum en Cataluña, los republicanos pedimos el no. Lo pedimos creyendo que la sociedad catalana estaba indignada por que el Parlamento español había ‘cepillado’ el Estatut, pero nos equivocamos. La sociedad catalana estaba muy cabreada, pero no indignada. La indignación nació a raíz de la sentencia de 2010 del Tribunal Constitucional. La incapacidad del Estado español de reconocerse como un Estado plurinacional, pluricultural y plurilingüístico y la incapacidad de la socialdemocracia española de liderar la transformación del Estado autonómico en un Estado federal ha sido determinante, por supuesto. Y en el libro se refleja, claro. La apuesta del republicanismo catalán en su relación con el PSOE fue, no solamente sincera e intelectualmente potente, sino que fue una apuesta estratégica. Y descubrimos con pavor que los socialistas habían apostado por Esquerra sólo desde un punto de vista táctico.

¿Y qué parte de responsabilidad se le puede achacar al PP, porque son ellos quienes llevan el recurso al Constitucional?
Yo creo que el máximo responsable es el Partido Socialista Obrero Español.

¿Más que el PP?
Sí, porque la derecha española -nacionalista, ultramontana, que nunca ha renegado del franquismo- es una derecha tan primaria y tan primitiva que, aún cuando el Partido Socialista renunció al protagonismo que la generación de Zapatero pretendía asumir, la derecha española no se ponderó. Cuando teníamos casi pactado con el PSOE que se pudieran hablar las cuatro lenguas del Estado en el Congreso, y los socialistas al final dijeron que no se atrevían a hacerlo, porque el PP no entraba en el acuerdo, ¿esto hizo que el PP renunciara al tema de la lengua de forma demagógica? El nivel de hostigamiento del PP no descendió en la medida en que el Partido Socialista renunció a culminar el proceso. Para nosotros, la modernización del Estado sólo podía ser liderada por el Partido Socialista, encabezado por una persona, Zapatero, suficientemente joven como para que no estuviera secuestrado por los fantasmas y las miserias de la Transición. Hubiera pasado a la historia, avanzando en todo aquello que no fue posible en el 78.

¿Y qué cree que pasó? ¿Por qué Zapatero da ese giro después del 'bienio progresista'?
Por distintas razones. Una es que, supongo, había menos talla de estadista de la que él verbalizaba. Además, él no era una persona con la suficiente fuerza dentro del Partido Socialista Obrero Español. Básicamente, no sé si el partido no le permitió volar o es que él tenía un vuelo gallináceo. Pero nosotros, a Zapatero, nos lo creímos.

¿Ya no hay futuro para esa España federal?
Para nosotros, el desengaño y la frustración fueron tan enormes… Después de lo acaecido con el Estatuto de autonomía tomamos la decisión política de no volver a intentarlo nunca más. Estamos convencidos de que no hay posibilidad, al menos en los próximos 15 o 20 años. A no ser que el statu quo del 78 entre en jaque a partir de un fenómeno exógeno. Un proceso constituyente catalán podría actuar como catalizador de un proceso constituyente español, que abriría la puerta a la proclamación de la III República Española o que quizás se quedaría en una reforma profunda de la Constitución. Eso dependería de la intensidad del proceso constituyente catalán. Porque el proceso constituyente catalán podría acabar en la proclamación de la República Catalana o de un Estado dentro del Estado federal español. O puede acabar en nada, porque si en el referéndum no hay suficiente participación o gana el no es evidente que no habrá proceso constituyente ni independencia.

¿Dónde está el límite de participación para que consideren el referéndum válido y vinculante?
Nosotros no hablamos de participación. Si marcamos una cifra de participación, ocurre que los catalanes que están por el no juegan con dos cartas, la del no y la de la abstención. Lo que hay que garantizar es que los ciudadanos que opten por el y por el no tengan las mismas garantías. Aún así, es evidente que un referéndum que tuviera poco apoyo popular tendría muchas dificultades para ser creíble.

¿Y qué futuro le espera al procés en el caso de que el referéndum se parezca mucho al 9-N?
El referéndum no será un 9-N, porque será un referéndum que se convocará bajo la legalidad catalana. Habrá una ley ad hoc. Está por decidir si será con la llamada ley de transitoriedad jurídica o con una ley específica, pero habrá un texto legislativo aprobado por el Parlament, del cual colgará el referéndum. Por lo tanto, será un referéndum de verdad. Otra cosa es que luego gane el , el no o pasen de ir a votar. Nosotros garantizamos que abrimos los colegios electorales, y nada más. Ahora bien, si hay una mayoría de votos del convocaremos unas elecciones constituyentes. Si gana el no o el referéndum no es creíble, se convocarán elecciones ordinarias, de carácter autonómico.

Hay voces que ya prevén que el referéndum ni siquiera llegue a celebrarse por cuestiones prácticas, como quién firma esas leyes que lo amparen, para no arriesgarse a una inhabilitación como la de Mas u Homs.
Es que si el gobierno de Cataluña no hiciera lo que ha comprometido, cometería un delito de alta traición. Puigdemont, Junqueras, el gobierno… Todos tendrían que irse a casa avergonzados. Quedarían invalidados como políticos. Pero eso no va a ocurrir, porque somos gente de palabra y patriotas. Nosotros lo haremos. Y si nos vienen a buscar, como decía Berlanga, todos a la cárcel.

En esa clave electoral, ¿qué espera de la irrupción de Los Comunes en el escenario político catalán?
Los Comunes y nosotros vamos a converger en el llamamiento a la participación. Ellos nacen anunciando que quieren conquistar todas las soberanías. Yo creo que el punto de encuentro no es el , es el llamamiento a ejercer la democracia. Y entiendo que no pidan el , claro que lo entiendo. Las últimas encuestas, de ellos, decían que un 30% de sus votantes se declaraban partidarios del . Y un 70%, partidarios de otras fórmulas, todas ellas distintas al autonomismo.

¿Ve factible un gobierno basado en acuerdo entre Esquerra y Los Comunes?
Creo que la futura hegemonía de las izquierdas catalanas dependerá de que, en estos próximos meses, no fragüe una fractura política o emocional entre ellas. Y esto sólo tiene un antídoto, que es coincidir en el punto de la participación en el referéndum. Si no hubiera este punto de encuentro, se podría forjar una división que podría durar muchos años. Y nos reprocharíamos los unos a los otros el fracaso de la participación en el referéndum. Una fractura emocional de ese tipo, creo que haría imposible la unidad de las izquierdas durante mucho tiempo.