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                               Nº 1196. 13 de abril de 2017

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Frágil tregua en el PSOE por la muerte de Chacón

Susana busca apabullar con sus avales

Traumatizado. Este es el estado de ánimo en el que ha quedado sumido el PSOE tras el inesperado fallecimiento de Carme Chacón el pasado fin de semana. Un PSOE que, tan sólo unas horas antes, estaba enfrascado en unas primarias cada vez más tensas, en las que las discusiones técnicas sobre el sistema de financiación y las afiliaciones han llegado a poner en cuestión la neutralidad de la Gestora. Ahora, tras el drama, una frágil tregua que sin duda se romperá con un primer test: el de la recogida de avales que arranca este próximo día 20, un reto que Susana Díaz está decidida a ganar, y por goleada.


Susana Díaz quiere ganar el test de los avales a toda costa/ PSOE

Del 20 de abril al 4 de mayo los aspirantes han de recoger avales equivalentes al 5% de los militantes, es decir, unos 9.000, para poder presentarse   Sánchez y López querían un tope máximo de firmas pero Díaz pretende marcar poderío con ellas, como hizo en las primarias andaluzas, cuando la avaló la mitad de la militancia

C.M.

“En estado de shock”. De esta forma definía un dirigente socialista, hace tan sólo unos días, la situación que vivía tras el repentino y lamentable fallecimiento de la exministra Carme Chacón. Una situación que, para muchos, se ha vivido de forma personal –sus amigos, conocidos y colaboradores–, pero que, a la postre, se ha trasladado también a todo el partido. En parte, por la propia personalidad de la dirigente fallecida –joven, de trayectoria coherente e intachable–, pero sobre todo por el contraste de esta figura política con la situación interna de la formación, inmersa en una dura y cada vez más crispada pelea interna de cara a las primarias de mayo.
Quizás por eso, el duelo por la exministra ha desembocado, por ahora, en una frágil y probablemente breve tregua entre los tres candidatos, que no solo han suspendido sus actos de campaña en las horas posteriores al fallecimiento, sino que parecen haber puesto en sordina el concierto de ataques y contraataques vividos en las últimas semanas.

Una tregua que, sin embargo, está destinada a romperse. En concreto, a partir del próximo 20 de abril, cuando empiece la fase de recogida de avales, que se prolongará hasta el 4 de mayo. En ese plazo, los aspirantes a la secretaría general del PSOE deberán recoger los avales equivalentes al 5% de la militancia, es decir, unos 9.000, con el fin de poder concurrir a las primarias. Sin embargo, y pese a algunos intentos por parte de Patxi López y de Pedro Sánchez por desactivar ese proceso, marcando un número máximo de firmas, la recogida avales va camino de convertirse en un primer atisbo de cara a las posibilidades de cada cual. Un test que Susana Díaz quiere ganar a toda costa, en un remedo de las únicas primarias a las que ha concurrido la dirigente andaluza, las de julio de 2013, cuando consiguió más de 21.000 avales, casi la mitad de la militancia del PSOE-A, lo que la aupó directamente y sin rival al liderazgo de la formación en Andalucía.

Aunque esta vez la exhibición de fuerza no será tanta, por lo menos en términos relativos, es probable que, gracias a los importantes apoyos que ha captado, tanto entre los históricos del partido como entre los dirigentes regionales, consiga dar una muestra consistente de sus fuerzas de cara a la cita del 21 de mayo. Gracias, sobre todo, al importantísimo respaldo que mantiene en su feudo, Andalucía, al que se suman respaldos en importantes Comunidades autónomas, cuyos barones se han aliado a muerte con la andaluza. “La procedencia de los avales se va a mirar con lupa – señala un conocido politólogo cercano al PSOE–, y por eso, Susana Díaz va a tener que demostrar no solo que sigue teniendo Andalucía en un puño, exhibiendo un número similar de avales a los que consiguió en 2013, sino que demás tiene que mostrar que otras federaciones la apoyan con fuerza también. Esa es la única manera de demostrar que es la clara aspirante a la victoria, y poder evitar así que los resultados finales dan demasiado ajustados para poder gobernar el PSOE con tranquilidad”. De ahí que, cuando el resto de candidatos pedía que solo se pudieran recoger los avales necesarios, Susana Díaz respondiera con un contundente "esto tiene muchísimo valor para mí".

La batalla por los avales, sin embargo, no será el primer encontronazo. La confrontación entre los tres candidatos, con la Gestora de por medio, tenía como epicentro de los debates antes del parón por el duelo diversos elementos del propio procedimiento técnico de las primarias. Así, tras la bronca por la financiación, que se saldó con un acuerdo in extremis logrado gracias al pronunciamiento del Tribunal de Cuentas que obligó a uno de los candidatos, Pedro Sánchez, a renunciar a su exitoso crowdfunding, llegó la de las afiliaciones. Según el sector afín al ex secretario general, la Gestora podría estar reteniendo afiliaciones al partido, con el fin de cerrar el paso a posibles futuros votantes a la candidatura de Sánchez.

En una carta remitida hace unos días a Ferraz por dos miembros del equipo del ex secretario general, el secretario de Organización del PSOE en Navarra, Santos Cerdán, y el exalcalde de la localidad sevillana de Montellano, Francisco Salazar, esta candidatura pide una reunión en la que se abordaría el "estado de los diferentes procesos de afiliación". En la misiva, se señala que la gestora “ha de procurar y garantizar las condiciones de igualdad, equidad, transparencia y de respeto debidas con relación a las candidaturas”. Una forma de decir, sin decirlo, señalan fuentes socialistas, que “en el sector sanchista no se fían de la Gestora, o por lo menos, no se fían de su neutralidad a la hora de gestionar el proceso de las primarias”.

Y es que en estos dos recientes enfrentamientos se han tocado cuestiones mollares en el proceso de desarrollo de estas elecciones internas: por un lado, la parte de la financiación de campaña y por la otra, la que está relacionada con el propio censo de votantes.

En este sentido, desde un principio el asunto de cómo los candidatos iban a financiar sus campañas era clave. Sobre todo, en los casos de Patxi López y Pedro Sánchez, toda vez que Susana Díaz cuenta –de una forma y otra– con cierto respaldo de la propia organización, sobre todo en Andalucía. López, por otra parte, ha enfocado su campaña desde una perspectiva muy modesta, con actos que intentan lo menos dispendiosos posible. Aun así, el obligado cierre de su propio crowdfunding ha supuesto un inconveniente de peso.

En el caso de Sánchez, el roto ha sido aún peor, ya que mientras López y Díaz cuentan con ingresos propios –la una como presidenta de la Junta de Andalucía, el otro como diputado–, el ex secretario general, tras agotar los ingresos correspondientes a su etapa parlamentaria ya no tiene otra fuente de financiación personal. En todo caso, ya dispone de los 100.000 euros que, según diversas fuentes, había conseguido en su crowfunding, a los que se podrán añadir los fondos que obtenga a través de su cuenta gestionada a medias por Ferraz.

Por lo que respecta a las afiliaciones, el tono es el mismo que para el sistema de financiación: mientras López se mantiene todo lo posible al margen, Pedro Sánchez se enfrenta a la Gestora, y de paso a Susana Díaz, a la que asimila con la dirección de Ferraz. Una estrategia que, por ahora le ha funcionado, con la ayuda, en ocasiones, de la propia Gestora, que hace quizás demasiado suyos algunos de los preceptos defendidos por la líder andaluza, como cuando su presidente, al asturiano Javier Fernández, advirtió en público de los peligros de convertir el partido en una "organización débil al servicio de un líder”.

El PSOE aparcó por un día sus luchas internas para exhibir unidad en la despedida a Carme Chacón. /PSOE

Lamentos por una inesperada desaparición

La sede de Ferraz, durante buena parte del pasado domingo, fue todo un desfile de desolación y de figuras históricas del socialismo. Y, en muchos casos, de figuras incompatibles. Tanto Susana Díaz como Pedro Sánchez, los dos polos enfrentados de las primarias, se evitaron cuidadosamente en la capilla ardiente de la dirigente catalana. Ambos mostraron su pesar, si bien la andaluza estaba especialmente afectada por la estrecha relación personal que la unía con Chacón. De hecho, algunos de sus colaboradores se lamentaban de que la exministra iba a “jugar un importante papel en la campaña de Susana, y después”. Para muchas fuentes, era la indicada para abrirle a la andaluza algunas puertas de un PSC muy volcado con Sánchez.

Líderes como el expresidente Felipe González también expresaron su dolor y rabia por la pérdida, aunque desde una perspectiva política: “Noticias como estas, dijo, nos deberían llevar a discutir de las cosas importantes". Una clara referencia a la pelea poco edificante que se desarrolla en torno a las primarias.

Otros históricos y ex ministros como Alfredo Pérez Rubalcaba –quien tuvo una estrecha relación con Chacón–, José Bono, Juan Fernando López Aguilar, Trinidad Jiménez se unieron a la larga lista de políticos y miembros del Gobierno que acudieron a dar su último adiós a la ex diputada catalana. Un adiós que se celebró en la sede madrileña del PSOE, ya que el Congreso no vio oportuno acogerla por no “crear precedente”.



Máximo Díaz Cano, Adriana Lastra y Óscar López lideran los equipos de Susana Díaz, Pedro Sánchez y Patxi López, respectivamente.

Los nombres clave de los candidatos en campaña

A punto de arrancar la campaña oficial de las primarias, los tres candidatos en liza ya tienen preparados y engrasados sus equipos. En cada uno de ellos, aunque las listas de colaboradores e integrantes es larga, sobresalen por el importante papel que desempeñan, algunos nombres.

En el caso de Susana Díaz, aunque oficialmente no hay un titular claro a cargo de la dirección de campaña, el hombre que sin duda está jugando un papel protagonista es Máximo Díaz Cano, su secretario general de Presidencia. Es quien ha organizado la mayor parte de las reuniones y cónclaves pre primarias, y con él se celebró un reciente encuentro, clave para despejar las posiciones en Madrid, al que asistieron los principales dirigentes enfrentados a la actual secretaria general madrileña. Sara Hernández, alineada con Patxi López, “tiene los días contados” si gana Susana Díaz, señala una fuente socialista, por lo que, en la lista de asistentes a esa reunión, apuntan las mencionadas fuentes, podría estar “el sucesor de Sara Hernández, o por lo menos, su mentor”. Así estuvieron, entre otros, Antonio Miguel Carmona, David Lucas, Miguel Ángel Ferrero, Purificación Causapié, Maru Menéndez y José Cepeda. Este último, que llegó a ser considerado como sanchista hace un tiempo, suena ahora como posible coordinador de campaña, toda vez que Díaz Cano deberá compaginar su dedicación con la campaña con su cargo en la Junta.

Los otros dos candidatos tienen las estructuras de trabajo mucho más definidas, en parte debido al hecho de que llevan más tiempo en la carrera. Por lo que se refiere a Sánchez, la persona clave es la asturiana Adriana Lastra, su jefe de campaña oficial y una de las personas más comprometidas con la candidatura del ex secretario general. Por ejemplo, fue ella la que exigió la dimisión del diputado y persona de la máxima confianza de Susana Díaz en el Congreso, Miguel Ángel Heredia, tras difundirse unas comprometedoras declaraciones en las que no solo atacaba a la 'pedrista' Margarita Robles, llamándola “hijaputa”, sino que implicaba al secretario general de CC OO, Ignacio Fernández Toxo como el autor de una llamada advirtiendo de un pretendido acuerdo de Pedro Sánchez con los nacionalistas para gobernar. Una llamada que fue desmentida, creó un claro malestar entre la dirección del sindicato y el sector susanista y dejo en mal lugar a la presidenta andaluza.

Además de Lastra, Sánchez cuenta, de cara a su campaña en Andalucía – clave si quiere tener opciones–  con la ayuda de Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, experto en estrategias de campaña y enemigo declarado de Susana Díaz.

Finalmente, en el equipo del expresidente del Congreso, Patxi López es su tocayo Óscar López quien ejerce de jefe de campaña, aunque desde una posición mucho más discreta. De hecho, aparece poco en los medios, aunque su labor es intensa, quizás para evitar las inevitables referencias a su pasado “sanchista”, cuando fue portavoz socialista en el Senado.

 
 
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