Entrevista CARLES CAMPUZANO Tiempos de hoy
 
   

                                  Nº 1195. 7 de abril de 2017

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Política

Carles Campuzano, portavoz del PDeCAT en el Congreso

 “El gran problema de Rajoy en Cataluña es que nadie le cree”

Carles Campuzano recibe a El Siglo en su nuevo despacho, el que corresponde al portavoz del PDeCAT en el Congreso y que hasta hace pocos días ocupaba Francesc Homs, inhabilitado por el Supremo tras su participación en la organización del 9-N como conseller de Presidencia. Campuzano subraya que “las decisiones que están tomando el Gobierno y la Fiscalía General del Estado responden más a situar el conflicto no en el terreno de la política, sino en el de la acción penal. Y eso no ayuda a resolver el problema, sino a enconarlo”. Y explica que el anuncio de Rajoy de inversiones para Cataluña “pierde toda credibilidad cuando a la primera oportunidad se ve que se va a invertir menos de lo que estaba presupuestado para este año pasado”.


F. MORENO

“Si Rajoy cree que con una actitud
de ‘Bienvenido Míster Marshall’ va
a resolver el conflicto político es que continúa sin entenderlo”

“La cuestión catalana, hoy, es la cuestión de la democracia en España”


Manuel Capilla

La semana pasada, usted pidió la palabra en la Cámara para defender la dignidad de Homs, pero la presidenta del Congreso no se la concedió. ¿Qué pensaba decir?
Lo que sucedió la semana pasada no es nada ordinario ni habitual. Que un diputado, elegido por cientos de miles de personas, que además es el líder de un partido en Cataluña es importante, pierda su condición de diputado básicamente porque en su etapa de consejero de la Generalitat facilitó un proceso de participación política en el que más de dos millones de personas expresaron su opinión, que eso termine con su expulsión de la Cámara, hiere la dignidad de la representación del Partido Demócrata en el Congreso. Y nos parecía muy evidente que aquello no podía convertirse en un mero trámite y que no expresásemos nuestra indignación. Fue relevante que no nos quedamos solos en esa protesta, sino que nos acompañaron cerca de 90 diputados de otros grupos. La cuestión catalana, hoy, es la cuestión de la democracia en España. No es un asunto exclusivamente vinculado a las demandas de reconocimiento nacional y pleno autogobierno de Cataluña, que son las que sustentan el derecho a decidir, sino que tiene que ver con el funcionamiento de las instituciones democráticas. Y queríamos expresar esa posición.

¿Por qué es un proceso político, como ha defendido el propio Homs?
Es un proceso político porque si uno recuerda como se inicia el procedimiento que termina con esta sentencia, recordará, en primer lugar, que cuando el Gobierno le pide a los fiscales en Cataluña que actúen contra el 9-N no se produce ningún tipo de actuación. Finalmente es la Fiscalía General la que impone estos procedimientos, pero eso se lleva por delante al que por entonces era Fiscal General del Estado, el señor Torres-Dulce. Pero además, al señor Homs no le imputa hasta unos cuantos meses después de los procesos de imputación contra Mas, Ortega y Rigau, y se produce a partir del momento en que es portavoz del Grupo Catalán en el Congreso. Hay suficientes elementos para ver que desde el punto de vista judicial de los supuestos hechos delictivos sería, en el mejor de los casos, discutible. Ni el Fiscal General del Estado ni los fiscales en Cataluña vieron en el 9-N ningún tipo de delito. Entendemos que las decisiones que están tomando el Gobierno y la Fiscalía General del Estado responden más a situar el conflicto no en el terreno de la política, sino en el de la acción penal. Y eso no ayuda a resolver el problema, sino a enconarlo.

¿Qué espera de las explicaciones de Fernández Díaz sobre sus conversaciones grabadas?

Vemos de nuevo que las cuestiones alrededor de la agenda catalana son las cuestiones de la democracia, que un ministro del Interior se reúna con un magistrado que dirige la oficina antifraude y expliciten que quieren manipular a la fiscalía, que están buscando responsables de unos hechos delictivos que no existen para torpedear un proceso político que se está viviendo en Cataluña es de una extrema gravedad. Todo eso, en su momento, debería haber llevado a la dimisión de Fernández Díaz. En esta comisión se debe probar la responsabilidad política de Fernández Díaz de haber construido pruebas falsas contra dirigentes del soberanismo catalán.

Comparando esas conversaciones de Fernández Díaz con la ‘operación Cataluña’ de Soraya Sáenz de Santamaría y el anuncio de inversiones millonarias por parte de Rajoy, ¿aprecia un cambio de actitud por parte del Gobierno?
El cambio de actitud lo conocimos ayer [por el martes, en la presentación de los Presupuestos Generales del Estado]. La inversión en Cataluña cae un 2,6% en relación a lo previsto para el año 2016.

El argumento del Gobierno es que crece en relación a la cifra verdaderamente ejecutada.

Sí, pero los Presupuestos nunca pueden valorarse en base a lo ejecutado, sino en base a lo presupuestado. Básicamente, porque la característica en Cataluña del Ministerio de Fomento es ejecutar bastante menos de aquello que has presupuestado. Por tanto, incluso a finales de este año nos podemos encontrar con que el nivel de ejecución sea inferior al previsto, aunque no me quiero poner la venda antes de la herida. El gran problema del gobierno de Rajoy en Cataluña es que sus palabras nadie se las cree, porque los hechos desmienten esos discursos. Pero lo más alucinante es que ese desmentido se produzca en menos de una semana. El discurso de Rajoy en Barcelona pierde toda credibilidad cuando a la primera oportunidad se ve que se va a invertir menos de lo que estaba presupuestado para este año pasado.

A estas alturas, ¿este tipo de anuncios, de inversiones millonarias, pueden desactivar el sentimiento independentista?
No es esa la cuestión. Lo que explica el sentimiento de una parte muy importante de los catalanes es evidente que tiene que ver con el déficit de inversiones, con el déficit en la financiación autonómica, con elementos de maltrato simbólico a Cataluña, con que querer convertir el uso de la lengua en el sistema escolar en un elemento polémico y político, con la negativa a cumplir sentencias del Constitucional como la relativa a la gestión del 0,7 del IRPF para entidades de carácter social, por la invasión competencial… En la última encuesta del CEO, el Centro de Estudios de Opinión de Cataluña, es poder votar, poder decidir, que sean los catalanes los que hagan posible lo que el hoy rey, entonces príncipe afirmó hace unos cuantos años: que Cataluña sea aquello que los catalanes quieren que sea. Esa es la cuestión fundamental, a eso hay que dar respuesta. Y tener una idea de cuál puede ser el encaje de Cataluña en el conjunto del Estado. Si Rajoy y su gobierno creen que con una actitud parecida a aquello de Bienvenido Míster Marshall va a resolver el desencuentro, la desafección, es que continúa sin entender la naturaleza de fondo del conflicto político que estamos viviendo.

¿Cómo valora la encuesta de CEO que señala que ha bajado el número de partidarios de la independencia?
Estamos en un proceso que a lo largo de estos años se mueve en cifras muy parecidas, décimas arriba, décimas abajo. Junto con el hecho de más del 70% de la gente opina que esa cuestión debe resolverse a través de una consulta o referéndum, la mejor manera de resolver si hay o no una mayoría a favor de la independencia es preguntar a los ciudadanos.

¿Se va a convocar el referéndum?
El compromiso que tiene el gobierno de Cataluña y la mayoría parlamentaria es convocarlo. Ahí no hay ningún tipo de duda.

¿En qué fecha? Porque se ha hablado de adelantarlo a antes del verano.
El presidente de la Generalitat ha hablado de después de la Diada, a finales del mes de septiembre, y esa es la intención que tiene el gobierno y la mayoría que lo sostiene en el Parlament.

¿Las inhabilitaciones de Mas, Homs Ortega y Rigau pueden suponer un freno para las personas que tienen que firmar los documentos que den luz verde al referéndum?
Mi impresión es que, precisamente, las imputaciones y los procesos judiciales en marcha reafirman en una parte muy considerable de la sociedad catalana que ese tipo de actuaciones por parte del Estado no pueden impedir el ejercicio democrático de decidir nuestro futuro. Y da más razones para entender que, frente a aquellos que intentan evitar que el pueblo pueda decidir, hay que hacer posible que el pueblo decida. Que la amenaza de la expulsión de la política no es aceptable. Y ahí nos volvemos a vincular a la cuestión de la dignidad. Para muchos ciudadanos catalanes, que a dirigentes políticos se les expulse de la política hiere un sentimiento de representación que ostentan estas personas. A través de esa acción represiva no se consigue sumar gente a una mayoría contra la independencia, ni mucho menos.

¿Qué diferenciará el referéndum al que se ha comprometido Carles Puigdemont del 9-N?
Lo va a diferenciar la capacidad política que tengan las instituciones catalanas para hacer cumplir el mandato popular que salga de las urnas. Obama decía poco antes de terminar su mandato que aquello que da validez a la Constitución de Estados Unidos no es el papel, sino que los ciudadanos creen que en su validez. Lo que, de alguna manera, dio también validez al 9-N en términos políticos es que los ciudadanos creyeron que aquello expresaba cuál era su opinión. El alcance político del referéndum va a ser el nivel de movilización que produzca, que es el reto que tenemos los independentistas, movilizar a la sociedad catalana.

¿La alternativa de unas elecciones anticipadas está encima de la mesa?
Siempre hay la alternativa. En cualquier caso, después de ese referéndum, más tarde o más pronto habrá elecciones. Y es evidente que lo haya sucedido en relación al referéndum va a marcar el tipo de elecciones, evidentemente.

¿Se repetiría una lista parecida a Junts pel Sí?
Junt pel Sí fue una coalición nacida en un contexto muy concreto, ganadora en las elecciones de septiembre, con amplia diferencia respecto a la segunda fuerza política. Habrá que valorar si se dan las condiciones para repetir esa coalición o llegamos a la conclusión, el Partit Demócrata y Esquerra, de que es mejor optar por otro tipo de opciones. Lo que es cierto es que el escenario en el que vamos a entrar en los próximos meses es de aglutinar al máximo las fuerzas políticas que defendemos el derecho a decidir y el Estado propio.

¿Cómo valora la irrupción del nuevo partido de Ada Colau y Barcelona En Comú?
Es bueno que el proyecto de los Comunes comparta con el soberanismo la idea de que deben ser los catalanes quien decida ese futuro. Hay que ver si tienen la vocación de transformar la realidad a través de la reforma democrática, de los consensos y de los acuerdos con otros grupos, o en cambio se queda en una expresión retórica de los males de la sociedad y es incapaz de transformar la sociedad para hacerla más justa. Está por ver. Para nosotros es un proyecto más retórico que real.