POLÍTICA SUSANA DIAZ El Siglo
 
   

                                     Nº 1192. 17 de marzo de 2017

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La presidenta andaluza afronta una batalla de primarias mucha más incierta de lo que había previsto. /EUROPA PRESS

 

Si tras las primarias no llega la esperada victoria, Díaz podría perder no sólo el tren del mando en Ferraz, sino, también, el de la Junta andaluza

Las inciertas previsiones barajan un resultado del 40 por ciento para el vencedor, con un 20 para el tercero, supuestamente López, y un PSOE imposible de gobernar

 

Riesgos y bazas de la candidata que más arriesga en las primarias del PSOE

El salto mortal de Susana

Ha sido la última en oficializar su candidatura. Es también, de los tres aspirantes a liderar el PSOE, la que más se juega en la encarnizada batalla de las primarias de mayo. Susana Díaz, abandonado a su pesar el sueño de ser elegida por aclamación, ha puesto sobre la mesa de apuestas no sólo su propio futuro político, sino también el de la joya de la corona socialista, el gobierno andaluz. Una jugada en la que, aunque parte como favorita con el apoyo de buena parte del aparato, de Zapatero y de algunos históricos, en el mejor de los casos conseguirá un resultado demasiado ajustado como para ser considerado como una gran victoria.

C. M.

Nadie, al margen de las declaraciones electorales de los candidatos, se atreve a aventurar, a estas alturas, quien puede ganar la batalla de las primarias del PSOE. En un escenario que, tras el anuncio oficial de Susana Díaz de que se presenta, ya ha clarificado quienes jugarán la partida, lo único cierto es que la división en el partido es un hecho.  En este sentido, para un conocido politólogo, esta va a ser, como mínimo, “una campaña muy tensa, nada bonita, sin paseos bajo palio ni claros favoritos porque el resultado está muy en el aire. Por eso, los candidatos se lo plantean como una lucha casi militante a militante, donde cada voto va a contar.”
Muy conscientes de ello, los tres candidatos – Patxi López, Pedro Sánchez y la última en llegar, Susana Díaz- miden al milímetro no solo sus estrategias de cara a los militantes, sino también y sobre todo el “cómo” del proceso de votación. El censo, que recopila los militantes con derecho a voto de cada federación, es en este sentido clave, al igual que los propios procesos de votación, así como el propio recuento de los votos. En el primer caso, Sánchez y López apoyaban el voto telemático, utilizado por militantes más jóvenes y “conectados”, y por tanto más cercanos a los planteamientos del ex líder, en tanto que la Gestora y la propia Díaz defendían el presencial, más tradicional – y por tanto más favorable a la andaluza-. Esta última opción, la del voto en urna con el carnet de militante en mano, parece que será, finalmente, la ganadora, gracias al tajante “no” de la Gestora, que no quiso ni oír hablar del precedente de la consulta a las bases sobre el pacto con Ciudadanos, en 2016, donde sí se utilizó el voto telemático, que emplearon unos 14.000 votantes sobre un total de 95.000.

Las reglas de la gestora sobre transparencia en la financiación de las campañas puede afectar al crowdfunding de Sánchez. / EUROPA PRESS


En cuanto al recuento, este último trámite será, apuntan todas las fuentes consultadas, uno de los elementos más sensibles de todo el proceso de votación, en la medida en que, ante la posibilidad más que factible de un resultado ajustado y que, sea el que sea, no gustará en amplios sectores del partido, será necesario dejar fuera de toda duda su limpieza y neutralidad. En este escenario se enmarca la reunión que el equipo de Sánchez ha pedido a la Gestora, para tratar de los sistemas de votación y censo, y que desde la dirección del PSOE de Andalucía se ha criticado, tachándolo como de un intento de sembrar dudas sobre la neutralidad de Ferraz en el proceso. En contrapartida, la Gestora, ante más de un comentario sobre cómo se financiaban las campañas, exigió a los tres candidatos que fiscalicen sus finanzas mediante el uso de dos cuentas, en las que, por un lado, se identifiquen los donantes, y, por el otro, se consignen los gastos. Algo que puede afectar, y mucho, a las campañas de crowdfunding con las que se financian las campañas de Sánchez y López
Sea como fuere, estos encontronazos cuerpo a cuerpo entre los candidatos, con la Gestora por medio, no parece que se vayan a dejar atrás hasta que no se resuelvan, y acepten por todos, los resultados de las primarias socialistas, previstas en principio para finales de mayo.
No en vano, las previsiones de muchas de las fuentes consultadas es que no es probable que ninguno de los candidatos en liza obtenga una victoria por amplia mayoría. En la mayoría de las estimaciones, se barajan cifras que rondan el 40- 45% para el vencedor, seguido de cerca por el segundo. Para el tercer puesto, que casi siempre se adjudica a Patxi López, las previsiones hablan de un 20%, lo que le otorgaría un papel clave como puente entre un sector y otro, y el elemento determinante para asegurar la estabilidad futura del PSOE, sea quien sea el vencedor.
En cualquier caso, se trata de un escenario a años luz del que, hace apenas cuatro años, imaginaba Susana Díaz para ella misma. Entonces, podía soñar con buscar el momento más propicio para su elección por aclamación al frente del partido, sin primarias de por medio y con una organización unida como una piña en torno a su liderazgo.
Hoy, el panorama es muy diferente. Ni siquiera ha podido, señalan distintas fuentes, cumplir con su calendario, por el que pretendía apurar al máximo los plazos antes de presentarse oficialmente como candidata. Las especulaciones en torno a que estaba meditando echarse atrás, y los subsiguientes “nervios” entre algunos de sus aliados, que empezaban a no tener claro que su protegida fuera a lanzarse en estas condiciones tan inciertas, la obligaron por fin, apuntan las fuentes consultadas, a dar el paso antes de lo previsto. Y lo ha hecho en dos fases. Una, con el anuncio del anuncio, hace unos días, y el otro con el acto “oficial” el día 26 de marzo, en un acto que ya se anuncia como “multitudinario”. Y que se celebra “solo” un día después de que la Gestora dé a conocer la Ponencia política coordinada por Eduardo Madina, que se convertirá en el programa que arropa a la andaluza en su campaña.
“Este anuncio “a plazos”, con casi dos semanas de intervalo entre el anuncio y el acto – señala un conocido dirigente socialista- es la clara demostración de que Susana ha intentado aplazar lo más posible entrar en la carrera de las primarias.” No en vano, lo que se juega es mucho. Para empezar, su propia carrera política, pero no solo. En el caso de que no gane, después de varios amagos – algunos cuentan hasta tres, seguidos del correspondiente paso atrás alegando que “aún no es el momento” -, la presidenta andaluza, por mucho poder e influencia que haya acumulado en el seno del PSOE, ya no tendría más opciones para hacerse con la secretaría general.


Los sondeos le colocan tercero, con un 20 por ciento máximo de votos, lo que le daría un papel clave si la distancia
Díaz-Sánchez es mínima. / EUROPA PRESS


Ella, que siempre ha sido renuente a presentarse a unas primarias por el riesgo – hoy evidente- de no ganar, se enfrenta a la batalla más incierta de su carrera política. Y, en caso de ganar, sabe que tiene que hacerlo “por amplio margen – señala otro dirigente socialista, distanciado del sector “susanista”- porque si no lo consigue, le resultará imposible gestionar, y, sobre todo, controlar el partido, tanto en el ámbito nacional como regional, o la propia presidencia de la Junta andaluza”. En este sentido, si el resultado de las primarias no fuera el esperado, podría perder no solo el tren de Ferraz, sino también la presidencia autonómica. E, incluso, podría volver a ver levantarse en armas los sectores socialistas andaluces que a duras penas ha logrado pacificar en los últimos años.
De hecho, ya se han dado algunos indicios preocupantes en este sentido. Como, por ejemplo, que antiguos dirigentes andaluces enfrentados a Susana Díaz hayan apostado por otros candidatos, poniendo en evidencia la posibilidad de que el ·frente andaluz pro Susana Díaz” no sea tan indestructible como se pensaba. Es el caso, por ejemplo, de sectores cercanos al ex dirigente andaluz Luis Pizarro – viejo enemigo de Díaz- o de la ex consejera Evangelina Navarro, que se han apuntado al campo de Patxi López, en tanto que Sánchez se ha ganado el apoyo de otro “anti-Susana” como es Alfonso Rodríguez Gómez de Celis.
Otros frentes abiertos para Susana Díaz son, por un lado, el de su propia sucesión en Andalucía, y, por el otro, el del futuro del acuerdo de gobierno con Ciudadanos en la Junta. Mientras que en el primero de estos frentes el problema es la falta de un delfín claro –una vez amortizada su amiga y secretaria general de Sevilla, Verónica Pérez–, en el segundo la cuestión se presenta más complicada, ya que no está para nada garantizada la continuidad del pacto suscrito con la formación de Albert Rivera. Por lo pronto, el líder regional de C´s, Juan Marín, ha apuntado que mantendrán el acuerdo, aunque también han insistido en que Díaz debe abandonar la presidencia de la Junta.
De ahí el enorme interés de Díaz por intentar justificar que puede compaginar los dos cargos –presidenta regional y secretaria general del PSOE– a pesar de que es un planteamiento que la perjudica claramente de cara a las primarias. En Andalucía, porque, como señaló una militante andaluza, “la hemos votado para que se quede en Andalucía”, y en el resto del Estado, porque no ayuda a alejar el aura de provincianismo que algunos le achacan a la dirigente andaluza.
Por otro lado, las deserciones registradas en el “susanismo” andaluz también suponen otro peligro. Y es que esta federación, la más potente con una cuarta parte del censo, es decir, unos 45.000 militantes, puede no votar en bloque a favor de su jefa de filas. En las anteriores primarias, las de 2014, Pedro Sánchez ganó en buena medida gracias al apoyo andaluz – propiciado por Susana Díaz-, que le permitió obtener entonces un 70% más de votos en Andalucía que su contrincante, Eduardo Madina, hoy una de las mejores bazas de Susana Díaz y el previsible próximo portavoz parlamentario en caso de que gane la andaluza.

Votos rurales, votos urbanos.

Para Díaz, es vital el apoyo casi unánime de Andalucía para asegurar una victoria lo suficientemente amplia como para no plantear dudas sobre el proceso. O incluso para una victoria a secas, ya que mientras tiene razonablemente asegurada la victoria en Extremadura y Castilla La Mancha –dos regiones con fuerte componente rural–, no ocurre lo mismo con otras de peso, como pueden ser País Vasco y Navarra, donde López tiene peso, muy dividido entre las tres opciones, por no hablar de Cataluña, que parece mantenerse claramente inclinada en favor de Pedro Sánchez.

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El portavoz de C’s en Andalucía, Juan Marín, ha dicho que mantendrán el acuerdo en Andalucía, pero que Díaz debe
abandonar la presidencia de la Junta. / EUROPA PRESS

Sea como fuere, Susana Díaz, de cara al acto de presentación de su candidatura del 26 de marzo, ha dejado claro que intentará captar todo el voto regional posible a través de la influencia de las baronías, claramente inclinadas a su favor. Así, y a pesar de que muchos la han advertido acerca de lo perjudicial que puede resultar presentarse como la candidata del aparato, contará con el apoyo de barones tan conocidos como los presidentes de Aragón, Javier Lambán, de la Comunidad Valenciana, Ximo Puig o de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, así como de Abel Caballero, alcalde de Vigo, que ya ha ejercido de mentor de Díaz en anteriores ocasiones. Quizás para compensar tanto poderío orgánico, y, sobre todo, hacer olvidar la abstención en la investidura de Rajoy –de la que se sigue responsabilizando a Díaz–, la dirección socialista ha cambiado en las últimas semanas su estrategia parlamentaria. Atrás quedaron los acuerdos de gobernabilidad PSOE- PP- Ciudadanos, y la consigna, ahora pasa por un “no” en casi todas las votaciones planteadas. Este ha sido el caso, por ejemplo, de la fallida convalidación del decreto de los estibadores, y será probablemente el caso, dentro de poco, de los Presupuestos Generales del Estado. Una postura radical de la cual le costará distanciarse a Susana Díaz si gana las primarias, y que puede suponer un importante factor de inestabilidad en una legislatura especialmente difícil para el PP.

Zapatero ha abrazado la causa susanista básicamente por el menosprecio de Sánchez a su anterior gestión. / EUROPA PRESS

El zapaterismo, volcado, pero sin entusiasmo

El acto de presentación del día 26 no solo será relevante por su significado evidente, la puesta de largo de la campaña de Susana Díaz, sino también por su significado simbólico. No en vano, se celebrará en el Pabellón 1 de Ifema, en Madrid, el mismo escenario de la Conferencia Municipal que, en la primavera 2015, celebró el PSOE cuando Pedro Sánchez era su secretario general. En aquel momento, el entonces líder socialista escenificó su claro distanciamiento con respecto al ex presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, al negarle la palabra en el acto y mantenerle fuera de los focos de los medios, mientras Sánchez abrazaba a Felipe González.
Ese ninguneo, uno más de los muchos que marcó la mala relación entre Sánchez y Zapatero está en el origen del firme apoyo que le están otorgando buena parte de los “zapateristas” a Susana Díaz.
Un apoyo que, sin embargo, está falto de entusiasmo. No en vano, fuentes cercanas a este sector reconocen que “Susana Díaz no nos termina de convencer”, en la medida en que, apuntan, a su proyecto de partido “le falta modernidad” y que carece de “tirón” electoral, sobre todo en capas jóvenes y urbanas. Pero, añaden, es “la única alternativa posible” por ahora, frente a un Patxi López que, pese a contar con el apoyo de muchos históricos del partido – salvo González y Alfonso Guerra, tibiamente alineados con Susana Díaz-, no ha acertado con el “relato” de su candidatura, y a un Sánchez convertido en el enemigo a batir.

Y es que, para Zapatero y sus cercanos, nunca les será perdonado haber menospreciado, incluso criticado, la gestión del ex presidente del Gobierno. Desde las críticas a la reforma exprés del artículo 135 de la Constitución, promovida por Zapatero en 2011, hasta sus escasos reconocimientos a iniciativas como la Ley de Dependencia o su voluntario distanciamiento con respecto a la mayor parte de los ex altos cargos y ministros de aquella época – con algunas excepciones, como la de Jordi Sevilla, por cierto cesado del gobierno por Zapatero- , todos son resentimientos por parte del sector zapaterista con respecto a Pedro Sánchez, al que no dudan en calificar de “loco”. De ahí que, mientras Sánchez cosecha muchos respaldos de los “anti-susanistas”, Susana Díaz haya heredado el apoyo de los “anti pedristas” más acérrimos. Una receta que no augura nada bueno acerca de las posibilidades de que, sea cual sea el resultado de las primarias, el PSOE logre superar la crisis y reconciliarse consigo mismo.

 

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