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Nº 926 -16/5/ 2011


Julio Somoano, periodista y autor de 'Deslenguados'

"NO CUIDAMOS LA LENGUA,

SOLO INTERESA LA IMAGEN"

El director y presentador de Telenoticias 1 de Telemadrid, Julio Somoano, acaba de publicar Deslenguados. El nuevo español y el uso correcto de nuestro idioma (Temas de Hoy). Este periodista, que también es filólogo, siente pasión por la lengua desde pequeño. En su libro, asevera que "el lenguaje hereda las virtudes de nuestra sociedad. Y también sus defectos". En ese sentido, dice que la sociedad está cada vez más preocupada por la forma que por el contenido, que "lo importante se ha subordinado a la cultura de la imagen". Por otro lado, se muestra crítico con que los politicos usen eufemismos para maquillar la realidad.

 

por Luis Marchal

La lengua se encuentra muy maltratada en la actualidad?
—Estamos en una encrucijada. Nunca habíamos vivido tantos cambios en tan poco tiempo. Me refiero a internet y a las nuevas tecnologías. Esos cambios afectan a la sociedad. Tenemos dos opciones. Una es aceptarlo todo. La otra es analizar con sensatez las novedades que enriquecen a nuestro idioma y discriminarlas. Eso sería lo mejor.

—De las últimas novedades, ¿cuáles piensa que han enriquecido más a nuestro idioma y cuáles lo han empobrecido?
—Las novedades que más aportan son los anglicismos que hemos adoptado para nombrar realidades que antes no existían. Por ejemplo; clicar o cliquear, feisbuquear, escanear o pixelar. Son realidades nuevas. Hay otras palabras que no sé hasta qué punto son necesarias. Hay muchas personas que dicen linkar en vez de enlazar o hackear en vez de piratear. Además, de vez en cuando, caemos en fenómenos como los sesquipedalismos (creación de una palabra por derivación redundante de un nombre o un verbo) por la influencia inglesa, por el desconocimiento de nuestro idioma y por la desidia. Decimos obstruccionar un lavabo en vez de obstruirlo, aperturar una cuenta en vez de abrirla o concretizar en vez de concretar. La gente que utiliza esto se cree que es más culta, cuando en realidad es más hortera.

—¿Qué opina de la moda de no traducir cargos como product manager (responsable de producto)?
—Parece que todo lo que viene de la cultura anglosajona es bueno. Al final, estamos arrinconando términos nuestros. El otro día escuché a un ejecutivo hablar del business plan. Es un plan de negocio. ¡La traducción no puede estar más clarita!

—¿Cuál es el español que nos espera en el futuro?
—Si lo hacemos bien, puede esperarse un español mucho más rico de lo que es ahora. Si lo hacemos mal, mucho más pobre. Es decir, si la forma de hablar con abreviaturas empleada en los mensajes SMS la sabemos utilizar para lo que hay que utilizarla, para los SMS, para e( Twitter o para el chat, y se guimos escribiendo las instancias a los ayuntamientos tal y como las escribimos ahora, pues el idioma poseerá más registros. Si las personas que tienen en estos momentos diez años, el día de mañana lo escriben todo en ese formato de SMS, la lengua se empobrecerá muchísimo. Es muy difícil transmitir con fiabilidad los matices de nuestro pensamiento con el registro de los SMS, que es un formato muy breve y muy urgente.

—¿La rápida incorporación de términos nuevos en nuestro idioma es producto de la globalización?
—Es producto de dos cosas. Una es la global ización, que en nuestro caso es la influencia del inglés, de la cultura anglosajona. La otra es la desidia que tenemos para analizar qué es lo que nos viene bien y qué es lo que nos viene mal. Desidia y desconocimiento de nuestra lengua.

—Entonces, ¿no cuidamos nuestra lengua?
—La mayoría de la gente, no. Estamos en una sociedad en la que lo importante se ha subordinado a la cultura de la imagen, a la cultura del impacto. Por poner un ejemplo, José Luis Rodriguez Zapatero dijo en su día que las palabras están "al servicio de la política". Eso es una barbaridad. Las palabras están para definir la realidad. Si las palabras están al servicio de la política, al final no utilizamos un lenguaje común. Lo que hacemos es deformar la realidad para convencer al resto de que tenemos razón.

—¿Los culpables de esta desidia son los políticos?
—Los políticos y los periodistas son responsables de lo que está sucediendo en el idioma. No porque tengan más culpa que el ciudadano normal, sino porque se encuentran en un escaparate. Se multiplica el efecto de cada error que cometen. Centrándose en el lenguaje de lo políticamente correcto y del eufemismo, sí que los políticos tienen una gran responsabilidad. Yen concreto, estos gobernantes. Antes utilizábamos el eufemismo para edulcorar de alguna manera la realidad, como cuando se dice que una persona que muere pasa a mejor vida. Ahora lo estamos usando para crear una especie de realidad paralela, de Mátrix. Nosotros ya no somos parados, sino oferentes de empleo. No somos sufridores de despidos masivos, sino que simplemente nos afecta un Expediente de Regulación de Empleo (ERE). No pagamos más impuestos, sino que hacemos esfuerzos fiscales colectivos, progresivos y solidarios.

—En Deslenguados recoge sobre todo ejemplos de este tipo y de malapropismos en politicos del PSOE, ¿la derecha emplea mejor la lengua que la izquierda?
—Todos caen en los mismos errores, pero el uso del eufemismo para maquillar la realidad se ha incrementado muchísimo en estos casi ocho años de Zapatero.

—¿Qué es peor: un político que nos convierta en víctimas de lo políticamente correcto, un periodista deportivo que nos inunde de tópicos, un ejecutivo que abuse de los anglicismos o un famoso que no pare de cometer errores de bulto?
—Un político que comete eufemismos. El resto lo que hace es empobrecer el idioma. El político lo que hace es sacarnos de nuestro mundo, nos hace vivir una realidad que no existe.

—¿Habría que invertir más en educación para cuidar más la lengua?
—Cualquier inversión en educación es positiva. Eso sí, hay que tener claras las prioridades. Tenemos un sistema educativo en el que los alumnos hablan por el móvil en clase y en el que el profesor no puede hacer nada. Este ha perdido autoridad; mientras que los estudiantes, capacidad de esfuerzo. Así no pueden pensar si las palabras están desvirtuadas o no. Asimismo, el que comete menos errores es el que más lee. Cuando yo estudié filología, traducíamos del latín La Eneida, de Virgilio, en segundo. Diez años después, se pide en alguna cla se de quinto a los alumnos que al menos la lean antes de acabar la carrera. Y todavía hay alguien que pregunta: "Pero, ¿hay que leer todo el libro?". Es muy significativo del rumbo al que vamos.

—¿Hacia qué rumbo vamos?
—Hacia una sociedad en la que prima lo superficial y el cortoplacismo por encima de los principios, de los valores y del esfuerzo. Cuando éramos pequeños, queríamos ser periodistas Hace diez años, se quería ser tertuliano. Ahora no se quiere ser ni periodista ni tertuliano, se quiere ser famoso. ¿Por qué? Porque ganas más dinero, eres más conocido y necesitas menos preparación. La lengua siempre refleja las virtudes y los defectos de la sociedad.

—Por cierto, usted que es trabajador de Telemadrid, ¿qué consideración le merecen las críticas de falta de independencia de la televisión autonómica?
—Telemadrid es una televisión muy honesta, que cuenta rea(idades que otros no cuentan. Se compara con Canal Sur. Canal Sur tiene sentencias judiciales que la acusan de manipulación de sus informativos. Telemadrid, ninguna. Los sindicatos deTelemadrid, que han ganado varios juicios en asuntos laborales, han sido incapaces de que un solo juez les dé la razón en esta supuesta manipulación de Telemadrid. Por algo será. Se la compara también con la Televisión de Castilla-La Mancha. En ella, a María Dolores de Cospedal no se lave nunca o se la ve de espaldas. Nosotros, al líder de los socialistas madrileños, Tomás Gómez, le sacamos en la mayoría de los días y en la mayoría de los informativos. Desde el 1 de enero de 2008, Gómez ha sido entrevistado en Telemadrid dieciocho veces. Más veces que Esperanza Aguirre.

—¿Piensa que una privatización de Telemadrid sería positiva?
—El mercado de la comunicación ha cambiado bastante en los últimos años. Se ha fragmentado muchísimo la audiencia y las televisiones tienen muchos menos espectadores. Una televisión con menos espectadores debería plantearse una remodelación. No entro en si es pública o privada. Lo que está claro es que estamos en un gran proceso de transformación de la comunicación y todas las empresas de comunicación van a necesitar adecuarse a la realidad.

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