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Nº 902- 15 de noviembre de 2010

 

La saga familiar se afianza en el primer banco de Europa

Botín III

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La línea sucesoria en el Santander se ha despejado. La abrupta salida en 1999 de Ana Patricia Botín del banco que preside su padre, cuando se estaba fraguando la fusión con el Central Hispano, puso más trabas de las previstas en el camino de la heredera. Pero su gestión en Banesto, donde ha ido ganando proyección internacional día a día, ha provocado que su padre la haya vuelto a llamar a su lado, haciéndola responsable del negocio en Reino Unido, uno de los pilares del grupo junto a España y Brasil. Todavía queda tiempo para que se consume el relevo -Emilio Botín, a sus 76 años recién cumplidos, todavía no quiere ni oír hablar de jubilarse-, pero, tarde o temprano, Ana Patricia Botín va a sumar al prestigio que ya tiene la presidencia del primer banco de Europa.

Por Manuel Capilla

El círculo se abrió y se ha cerrado con un reportaje en El País Semanal. Un reportaje en el suplemento dominical del diario de Prisa, allá por febrero de 1999, provocó su salida del banco que preside su padre. Y entre Emilio Botín y el consejero delegado del Santander, Alfredo Sáenz, aparecía hace unas semanas en una fotografía publicada en ese mismo medio en un reportaje dedicado a las grandes empresas españolas, poco antes de que se anunciase su nombramiento como responsable de la filial británica del Santander. Ana Patricia Botín vuelve a estar, si es que alguna vez dejó de estarlo, a la ‘derecha del padre’.

Con su regreso al Santander, la expresidenta de Banesto se vuelve a colocar claramente como la heredera, una posición que peligró en 1999, recién iniciada la fusión entre el Santander y el Central Hispano. En febrero de ese año, El País Semanal publicaba un reportaje titulado ‘La mujer más poderosa de España’ en el que se la presentaba como sucesora de su padre a través del testimonio de personas de su entorno profesional y ejecutivos de bancos de la competencia, aunque ella no concedió ninguna entrevista para la elaboración del reportaje. Como la fusión entre los dos bancos todavía estaba cerrándose, la gente que provenía del BCH puso el grito en el cielo, especialmente el por entonces consejero delegado de la entidad, Ángel Corcóstegui, al que se le calificaba en el texto como un brillante ejecutivo que “no iba a pasar de ahí”. Corcóstegui llegó a poner a Botín en la disyuntiva de “o la fusión o tu hija” y el presidente del Santander decidió apartarla de la primera línea hasta las aguas volvieran a su cauce. Ana Patricia, en ese momento consejera de la entidad, perdió todas sus responsabilidades ejecutivas y se dedicó a poner en pie una empresa propia de nuevas tecnologías. Eso sí, tres años después, cuando la fusión ya era irreversible, fue Botín quien forzó a Corcóstegui a salir del banco –previo pago de una indemnización de más de 100 millones de euros-, para recuperar a su hija premiándola con la presidencia de Banesto.

Y a partir de ahí, su éxito como figura de la banca, labrándose una proyección internacional que su padre espera que consolide en la City londinense, y que ya ha tenido reconocimiento por parte de algunas de las publicaciones económicas más prestigiosas del mundo, que durante los últimos años la han tenido en los puestos más altos en las clasificaciones de las mujeres más influyentes del mundo. Por ejemplo, según la revista Fortune, Ana Patricia Botín es ya la cuarta banquera más relevante del mundo por detrás de Heidi Miller, del JP Morgan Britain, Annika Falkengren, del sueco SEB, y Chanda Kochhar, del indio ICICI Bank. Forbes la sitúa en el número 38 en su clasificación de las mujeres más poderosas del mundo, la primera de España, y Financial Times y The Wall Street Journal la han elegido en varias ocasiones la mujer más influyente de Europa.

La hasta ahora presidente de Banesto –en masculino, como quiere que le llamen- es la máxima representante de una saga de seis hermanos, hijos, nietos y biznietos de banqueros. Tres de esos seis, han tenido vocaciones más cercanas a las de su madre, Paloma O’Shea, volcada en el mundo de la cultura y del mecenazgo artístico. Los otros tres, Ana Patricia y los únicos hijos varones del matrimonio, Emilio y Javier, son los que han seguido los pasos de su padre. Ellos dos son los que podrían haberle disputado el titulo de ‘delfín’ a la expresidenta de Banesto, sin embargo, los dos parecen haber dejado el camino libre a su hermana. Emilio se integró en la estructura del banco en 1989, pero abandonó en 2005 su puesto de consejero, el único cargo que conservaba después de que, siete años antes, se desprendiese de los cargos ejecutivos que ostentaba para emprender sus propias aventuras empresariales. Javier, que no ha pasado de ocupar uno de los puestos del consejo, es socio del marido de Ana Patricia, el ingeniero agrónomo Guillermo Morenés, hijo de los marqueses de Borghetto, enredado en el ‘affaire Madoff’, la estafa piramidal ideada por ese broker, que gozaba de un gran prestigio en Wall Street. Morenés intervino en la comercialización de los productos de Madoff, pero tras el estallido del escándalo el Santander tuvo cintura y anunció la indemnización de los clientes afectados, reparando los daños surgidos, tanto los económicos como los de prestigio de la entidad.

Ana Patricia Botín siempre se ha rebelado contra la idea del camino despejado que se le ha presentado desde muy joven para llegar a presidir el banco de ‘papa’. “Es la persona más idónea”, ha explicado Emilio Botín. “Ha hecho una labor muy buena en Banesto y se acordó que era la mejor candidata”. Y a la luz de su currículum, quizá no le falte razón al patriarca de los Botín. La ex presidenta de Banesto insiste en que a ella nadie le ha regalado nada y que ha estudiado y trabajado muy duro para estar donde está y donde se le supone que puede llegar. Está licenciada en Economía en las universidades estadounidenses de Bryn Mawr y Harvard, y fichó por JP Morgan con apenas 20 años. Con esa firma trabajó en Madrid y Nueva York, familiarizándose con los mercados de capitales. Ya en 1986 se le encomienda la tarea de ampliar el negocio de la firma en América Latina, lo que siempre ella ha considerado su mejor escuela.

Es ya en 1988, cuando Ana Patricia Botín contaba con 28 años, cuando se incorpora al Santander como consejera y responsable del área de mercados de capitales, y, en línea con el trabajo que había estado desarrollando, se ocupa de crear un nuevo grupo dedicado a la banca de inversión en América Latina. Progresa poco a poco en el organigrama del grupo, hasta llegar a ocupar el cargo de directora general, desde donde participó activamente en el crecimiento del banco en América Latina, interviniendo en las adquisiciones que el Santander realiza en esa región durante esos años en Brasil (Banco Geral do Comercio), Argentina (Banco Río de la Plata), México (Banco Mexicano), Colombia (Bancoquia) y Venezuela (Banco de Venezuela).

Ahora, a sus 50 años, va a sustituir a la única persona que, según algunas informaciones, podría haber sido el futuro consejero delegado del Santander, con ella como presidenta: Antonio Horta Osorio. Pero él mismo se ha autodescartado pasándose a la competencia. Su fichaje por Lloyds deja a Ana Patricia a cargo del negocio del Santander en el Reino Unido. Las adquisiciones en los últimos años del Abbey, Alliance & Leicester, Bradford & Bingley y más de 300 oficinas del Royal Bank of Scotland, han provocado que Gran Bretaña sea el segundo mercado en importancia para el Santander, después de Brasil. Controla el 12 por ciento de la banca minorista del país, en el segundo lugar en importancia por detrás del propio Lloyds.

Ana Patricia Botín va a aterrizar en la filial británica del Santander en un momento en el que el negocio va viento en popa. Entre enero y septiembre de este año, Santander UK ha proporcionado un beneficio de más de 1.500 millones de euros, el 18 por ciento de las ganancias totales del grupo. Esa cifra duplica largamente las que aporta Banesto. Pero además, el nombramiento de Ana Patricia como consejera delegada del negocio en el Reino Unido coincide con la preparación de la salida a bolsa de Santander UK, estimada para la primera mitad de 2011 y en la que el grupo presidido por Emilio Botín prevé ingresar 4.000 millones de euros.

Por otro lado, su traslado a Londres le va a permitir reunirse con su marido, que por cuestiones profesionales pasa bastante tiempo en esa ciudad, y con dos de sus tres hijos, que están estudiando allí. Un asunto muy importante para ella, que siempre ha tratado de compatibilizar lo mejor posible su vida laboral y personal. Cuando sus hijos eran más pequeños, ella procuraba trabajar en casa por las tardes para ayudarles a hacer los deberes. A partir de ahora estará bajo la lupa de la City, donde deberá aplicar la experiencia en banca minorista que ha adquirido en Banesto, y en la que empiezan a circular informaciones relativas a que la idea de Emilio Botín no se reduce solo a dejar a su hija a cargo de las operaciones en el Reino Unido. Su pretensión sería dividir el negocio del grupo en tres grandes divisiones, una responsable del negocio en España, otra para América Latina y una tercera encargada de las actividades en Europa, donde el Santander ha realizado reciente adquisiciones en Alemania y Polonia.

Queda por ver si para Emilio Botín el Banesto sigue siendo estratégico ahora que no es la entidad donde su hija puede seguir dando pasos hacia la cumbre. No deja de ser llamativo que, en un momento en el que el Santander está imponiendo su marca en las entidades que ha adquirido –como en el Reino Unido, sin ir más lejos-, en España mantenga dos. Y también está por resolver cuándo se jubilará el presidente del primer banco español. Su padre se mantuvo en la presidencia hasta los 83 años, cuando cedió el testigo a su hijo, por aquel entonces con 52 años. Veinticuatro años después, su hija está a solo dos de alcanzar esa edad.

Las otras sagas familiares

El clan de los Botín es quizá el más importante del mundo empresarial español por la relevancia que ha adquirido la entidad en los últimos años, pero no es el único. Los presidentes de Acciona, José María Entrecanales, y de Ferrovial, Rafael del Pino, también confiaron en sus hijos para sucederles al frente de las empresas que habían levantado. Ese parece ser el caso también de uno de los mayores fenómenos empresariales de los últimos tiempos, Inditex, de Amancio Ortega, quien está preparando a su hija Marta, que todavía es muy joven, apenas tiene 26 años, para que tome el relevo en un futuro.

Marta Ortega,
la heredera del ‘imperio’ Zara

Todavía es demasiado pronto para saber si Marta, la tercera hija de Amancio Ortega –fruto de su segundo matrimonio, con Flora Pérez– será la heredera de la que, según varias fuentes, es la mayor fortuna de España. Marta Ortega tiene solo 26 años, pero su padre ya le ha trazado una trayectoria a través de todas las áreas y actividades del grupo para que, cuando llegue el momento, ella decida si quiere convertirse en la máxima responsable del ‘Imperio Zara’. Por el momento, forma parte de las sociedades que controlan la mayoría de las acciones del grupo Inditex.

Al contrario que Ana Patricia Botín, que comenzó su formación trabajando para la competencia, en su caso para JP Morgan, Marta Ortega está desarrollando toda su trayectoria profesional el grupo levantado por su padre. Tras terminar sus estudios de empresariales en el Reino Unido, comenzó a trabajar en una de las tiendas que Bershka, unas de las marcas de Inditex, tiene en ese país, aunque su experiencia no duró mucho tiempo. El objetivo era que aprendiera cómo funciona el negocio desde el nivel más bajo, cómo es el día a día de las tiendas del grupo, cómo se atiende a los clientes, cuáles son sus gustos… Sin embargo, una filtración provocó que los fotógrafos asediaran la tienda y su padre, extremadamente celoso de su intimidad y la de su familia, decidió trasladarla. Pasó una temporada en París y el año pasado se traslado a Shanghái, donde la presencia de Inditex es todavía pequeña en comparación con otros mercados, y Marta puede aprender y participar en la expansión del grupo en China. Y es que Asia va a ser el centro de atención del grupo en los siguientes ejercicios. En concreto, en los próximos dos años, el grupo prevé que el mercado asiático, que supone ahora para el grupo el 12 por ciento de las ventas, alcance el 20 por ciento.

A pesar de las responsabilidades de su trabajo en Inditex, Marta Ortega suele sacar tiempo para su gran afición: la hípica. Es campeona de España de saltos de jóvenes jinetes y suele participar en diversos campeonatos. De hecho, su padre levantó el complejo hípico de Casa Novas en Arteixo, en la provincia de A Coruña, para satisfacer la afición de su hija. Ese complejo está considerado uno de los mejores de Europa y acoge concursos internacionales.

José Manuel Entrecanales,
el aliado de Zapatero en Acciona

El 14 de febrero de 2004 fue la fecha en la que se produjo el relevo generacional en Acciona. Ese día, José Manuel Entrecanales y su primo Juan Ignacio sustituían a sus respetivos padres, José María y Juan, en los cargos de presidente y vicepresidente del grupo de construcción fundado por su abuelo a principios de los años 30.

Licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad Complutense de Madrid, empezó su carrera en la banca de inversión, en las filas de Merril Lynch, pero a principios de los 90 ya se incorporó a la estructura de la empresa familiar, al igual que su primo, que por aquel entonces todavía se llamaba Entrecanales y Távora.

Después de una temporada ocupándose del negocio familiar en Nueva York, regresó a Madrid como director económico y financiero y vicepresidente ejecutivo de la División de Energía y Telecomunicaciones de, esta vez sí, Acciona, una vez culminada la fusión de la histórica Entrecanales con Cubiertas Mzov.

Tras su llegada a la presidencia, Acciona comienza su diversificación, apostando por el transporte, las infraestructuras, y, sobre todo, las energías, en especial las renovables. Aunque si por algo ha destacado José Manuel Entrecanales es por la cercanía que, según algunas voces, mantiene con el PSOE y con Zapatero. El presidente de Acciona fue el ‘hombre del Gobierno’ en la batalla por Endesa que desató la OPA de Gas Natural. Entrecanales, aliado con Enel y su consejero delegado, Fulvio Conti, consiguieron frenar la entrada de la alemana E.ON en la eléctrica española, con lo que Endesa no fue ni catalana ni alemana, terminó siendo italiana. Una vez firmado el armisticio del conflicto, Entrecanales ocupó la presidencia de Endesa durante apenas año y medio, hasta marzo de 2009, cuando Acciona salió del accionariado de la eléctrica dejando vía libre a Enel, no sin antes desgajar el negocio de renovables de Endesa para integrarlo en Acciona. Otra muestra de su cercanía a los socialistas: cuando Javier Solana abandonó su cargo como responsable de la política exterior de la Unión Europea hace unos meses, Entrecanales lo fichó como asesor personal.

Rafael del Pino,
del desierto de Libia a la cúpula de Ferrovial

Como en el caso de los Botín, los Ortega o los Entrecanales, cuando los grandes magnates de los negocios y la banca tienen grandes planes para sus hijos los suelen mandar a Gran Bretaña o Estados Unidos para que den sus primeros pasos en su carrera profesional. Sin embargo, Rafael del Pino y Moreno mandó a su hijo a Libia. Allí, en un proyecto desarrollado en el desierto libio, fue donde Rafael del Pino y Calvo-Sotelo, con apenas 23 años, empezó a trabajar para Ferrovial, la empresa que su padre había fundado a principios de los años 50.

En los años 80, este ingeniero de Caminos, Canales y Puertos y master en Finanzas y Estrategia Corporativa  por el MIT (Massachusetts Institute of Technology) no solo estuvo vinculado a la empresa de padre. Pasó un tiempo en París trabajando para una consultora y regresó a Madrid, ya para implicarse de lleno en Ferrovial. Fue nombrado consejero delegado en 1992 y presidente ejecutivo en 2000, cuando su padre le ungió como su sucesor, al mismo tiempo que su hermana María tomaba posesión de un asiento en el consejo de administración de la empresa.

Rafael del Pino ha consolidado el desarrollo y la internacionalización de la compañía con la que su padre suministraba traviesas de madera a Renfe hace casi 60 años, convirtiéndola en una de las principales constructoras europeas por capitalización bursátil. Y todo ello basado en una estrategia de negocio en el extranjero con hitos muy importantes, como el haberse hecho con la gestión de los principales aeropuertos del Reino Unido a través de su filial BAA.  L

"Poderosos caballero, don dinero" por Enric Sopena


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