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Nº 902/ 15 / 11 /2010


‘Forbes’ publica una lista en la que Hu Jintao adelanta  a Obama en influencia

El poder es cosa de… 68

A principios de este mes de noviembre, la revista económica norteamericana Forbes publicaba su tradicional lista de los personajes más poderosos de la Tierra. La edición de 2010 presentaba muchas variaciones en los puestos con respecto a la de 2009, pero en la que básicamente se mantenían muchas de las caras que nos mostraron el año pasado. Aunque este listado se elabora con criterios propios establecidos por los profesionales de esta publicación, que en muchas ocasiones son cuestionados por expertos en diversas disciplinas, la composición final da una cierta imagen de la situación global en términos de influencia y hegemonía. La sorpresa de este año la constituye el hecho de que los redactores de la revista consideran que el personaje más poderoso del planeta ya no es –como así decidieron en 2009– el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, sino el máximo mandatario de la República Popular China, Hu Jintao. Las mujeres apenas ocupan espacio en este ranking (sólo cuatro entre 68), y no aparece ningún español en él.

Por Pedro Antonio Navarro

No está fundamentada en ningún criterio científico, sino que es más bien la apreciación según criterios propios, la observación, o cierto nivel de análisis, lo que lleva a los profesionales de la revista Forbes a confeccionar su lista anual de los personajes más poderosos del planeta.

A diferencia de otro de sus más famosos rankings, el de las personas más ricas del mundo, la selección de los más poderosos atiende en gran medida a la subjetividad de la percepción de los redactores de esta publicación especializada, por lo que no puede ser considerada como una información objetiva, veraz y plenamente contrastada.

Pese a ello, el ‘dibujo’ que aparece en la ordenación de esos 68 nombres da una idea aproximada de la situación y, comparándolo año tras año, también ofrece una cierta perspectiva de los cambios en las correlaciones de influencias en un mundo cada vez más globalizado.

La primera ‘sorpresa’ de esta edición se la llevaban los lectores al comprobar que el lugar más alto de la tabla ya no estaba ocupado por quien tradicionalmente es considerado universalmente como el personaje más poderoso de la Tierra, el presidente de Estados Unidos –con independencia de quién personalmente se siente en el sillón del despacho oval de la Casa Blanca-.

A diferencia de lo publicado en 2009, Barack Obama ya no ha sido colocado por los profesionales de Forbes en lo más lato del ‘escalafón’. Ahora ese privilegio le ha correspondido al presidente de la República Popular China, Hu Jintao. En su argumentación de este llamativo relevo, la redacción de la revista explica que Jintao es el presidente “del país más poblado de la Tierra y ejerce un poder dictatorial sobre 1.300 millones de personas, un quinto de la población del planeta. A diferencia de sus colegas occidentales, Hu puede cambiar el curso de ríos, levantar ciudades, encarcelar disidentes y censurar Internet sin interferencias de latosos burócratas y tribunales”.

También se reconoce con este ‘nombramiento honorífico’ la pujanza de la economía china y su ya incontestable papel de superpotencia, reconociendo que puede convertirse en la primera del mundo antes de 25 años.

Reconociendo la subjetividad de sus criterios, los autores de este ranking que ordena de mayor a menor la capacidad de influencia de 68 personas clave en la actualidad mundial tratan de explicar las bases en las que sustentan esta decisión, por lo que definen su concepto de ‘poder’ basado en cuatro pilares.

El primero es la cantidad de gente sobre la que tienen influencia. En el caso de los jefes de Estado, el tamaño de la población que gobiernan; las figuras religiosas, como el Papa, el número efectivo o potencial de fieles; para los presidentes de grandes corporaciones, el tamaño de su plantilla en todo el mundo, y en el caso de las figuras de los medios de comunicación, el volumen de su audiencia.

Segundo, la importancia de sus recursos financieros, el valor de sus fortunas. Tercero, su capacidad para proyectar su poder de muchas maneras y en diferentes ámbitos, como en el caso de Silvio Berlusconi, primer ministro italiano (que se encuentra en el lugar 14 en la lista), que, a criterio de Forbes, mantiene una gran capacidad hegemónica, no sólo por ser primer ministro, sino porque también es un multimillonario magnate de los medios de comunicación y dueño de uno de los más importantes y mediáticos equipos de futbol, el AC Milan.

En cuarto lugar, se toma en consideración la posibilidad efectiva de ejercer ese poder.

De la combinación de todos esos factores, nace el criterio con que se han seleccionado a los 68 hombres y mujeres más poderosos del mundo.

Pero parece que el poder, a tenor de lo ‘detectado’ por Forbes, tiene una expresión casi exclusivamente masculina. Sólo cuatro féminas están incluidas en este ranking, y todas ellas, en función del cargo de responsabilidad política que ejercen en la actualidad.

La primera que encontramos es la canciller alemana, Angela Merkel, sexta en ‘importancia’, justo por detrás del Papa Benedicto XVI.

Le sigue, en novena posición, la presidenta del Partido del Congreso (gobernante) en India, Sonia Ghandi, mientras que una ‘recién llegada’, la nueva presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, queda ubicada en una destacada decimosexta posición. De ella hacen en Forbes las siguientes consideraciones: “es la sucesora elegida a dedo por Lula toma las riendas de Brasil como su primera presidente mujer. En los próximos años comandará la economía más grande de América Latina y uno de los mayores países exportadores de alimentos. Está capacitada para la misión; la ex guerrillera marxista estuvo encarcelada, fue torturada, se divorció dos veces y recientemente sobrevivió a un cáncer. El nombre de Rousseff todavía no es una marca, pero lo será pronto, al tiempo que Brasil acelera hacia la realización del mundial de fútbol del 2014 y los Juegos Olímpicos”.

La última mujer que tiene un lugar reservado en esta ‘fiesta’ es la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, que ha de conformarse con aparecer como número 20 del ‘escalafón’.

El dinero también mantiene su influencia. Pese a una pérdida de 16 posiciones –de la quinta a la vigesimoprimera-, el multimillonario mexicano Carlos Slim sigue contando para los editores de Forbes. Esta publicación también lo incluye en su otra lista famosa, la de las personas más ricas del orbe, y nada menos que a la cabeza de todos los ‘ricachones’, adjudicándole una fortuna que excede los 53.100 millones de dólares, lo que le permitió desbancar al dueño de la corporación Microsoft, Bill Gates, de tan privilegiada atalaya.

La revista pone de manifiesto que su inclusión, además de por su dinero tiene que ver con el hecho de ser propietario de numerosos negocios que abarcan una amplia gama de actividades. Recuerdan que con Telmex Internacional y América Movil tiene 220 millones de usuarios en América Latina; 55 millones en México, donde controla el 67 por ciento del mercado de teléfonos móviles y el 78 por ciento de las líneas fijas.

El poder de las grandes religiones también tiene su reconocimiento en el ‘inventario’ de la publicación estadounidense. La católica resulta ser la más influyente, a tenor del destacadísimo quinto puesto otorgado a Joseph Ratzinger, aunque otros ‘líderes espirituales’ también son reconocidos como fuentes de poder. Así, el gran ayatollah iraní, Alí Jamenei, asoma la cabeza en la posición 26, aunque en su caso, también se considera un factor a tener en cuenta el influjo directo en las decisiones políticas que se adoptan en su país. El Dalai Lama se encuentra en el escalón 39.

Bancos y corporaciones industriales ‘colocan’ a varios de sus directivos entre los más influyentes de la Tierra, mientras que la información está representada por el magnate de la comunicación Rupert Murdoch (posición número 13), o el director ejecutivo del diario The New York Times, Bill Keller, aunque en una ubicación mucho más modesta (50).

Junto a ellos, otros destacados personajes; el consejero delegado de Apple, Steve Jobs (17), el presidente de Francia, Nicolás Sarkozy (19), el secretario del Tesoro de EE.UU., Timothy Geithner (28), el multimillonario Warren Buffett (33), el fundador de Facebook, Mark Zuckerberg (40), el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon (41), o el presidente del banco JPMorgan Chase, Jamie Dimon (47).

Tal vez casualidad, o bien por oportunismo, la lista la cierra uno de los personajes más odiados en estos momentos por los servicios secretos estadounidenses y de prácticamente el mundo entero. El puesto 68 está adjudicado a Julian Assange, fundador y editor ejecutivo de Wikileaks, un periodista ciberactivista que gestiona una página mundialmente conocida, que se dedica, prácticamente en exclusiva, a desvelar secretos y a denunciar abusos de los más poderosos. Recientemente saltaba al primer plano informativo por atreverse a publicar en esta página miles de documentos secretos sobre las guerras de Iraq y Afganistán, en los que quedaba al descubierto la utilización de torturas con los prisioneros, las matanzas de población civil y otro buen número de atropellos y crímenes de guerra cometidos en algunos casos, y consentidos en otros, por las fuerzas aliadas de ocupación.

Un año más, el ranking se queda sin la presencia de ningún español.

Los diez que más ‘brillan’

C on respecto a 2009 se han producido algunos movimientos espectaculares. Ascensos, descensos y sintomáticos ‘adelantamientos’, como el del presidente de la República Popular China, Hu Jintao, que ha conseguido desplazar del primer puesto, nada menos que al presidente de los Estados Unidos de América, Barack Obama, y que ha descendido a una segunda posición, coincidiendo con el varapalo electoral que el Partido Demócrata ha cosechado en la elecciones legislativas del pasado 2 de noviembre, y que le ha hecho perder la mayoría y, por tanto, el control de la Cámara de Representantes (el equivalente al Congreso de los Diputados en nuestro país).

En este ranking del poder, sólo dos féminas aparecen entre los diez primeros puestos, y ambas, relacionadas directamente con la política. Se trata de la canciller alemana, Angela Merkel, y la presidenta del Partido del Congreso (el más importante en aquella nación desde hace décadas) de India, Sonia Ghandi.

La riqueza como fuente de poder también tiene su espacio entre los ‘diez principales’. El rey Abdullah bin Abdul Aziz al Saud, de Arabia Saudí, ocupa la tercera posición, pero no por la influencia política de su puesto en el resto del planeta, sino por ser el poseedor de las mayores reservas de crudo de la Tierra.

Ben Bernake, el presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, se ubica en la octava posición de la lista por tener bajo su control la tesorería del Estado más rico del orbe, mientras que el fundador de Microsoft, Bill Gates, pese a no ser ya oficialmente el hombre más rico, mantiene una fortuna inmensa y una empresa cuya capacidad de expansión y negocio parece no tener fin, menos aún teniendo en cuenta la situación de casi monopolio que mantiene, y la creciente fuente de negocio que constituye la informática y las nuevas tecnologías.

La influencia de la religión en la configuración del poder también se encuentra en una posición muy destacada del listado elaborado por Forbes. En el quinto puesto nos encontramos con la figura de Joseph Ratzinger, ex jefe de la moderna ‘Inquisición’, y ahora más conocido como Benedicto XVI, en su rol de Papa de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana. La presencia en el ranking del jefe del Estado Vaticano, que estuvo de visita en nuestro país hace unos días, está basada en su capacidad de influencia.

Los diez más poderosos, según la revista económica estadounidense, son los siguientes:

1.- Hu Jintao. Actual presidente de China. Tiene bajo su control a 1.300 millones de personas y lidera la segunda mayor economía a nivel global.

2.- Barack Obama. El presidente de Estados Unidos ocupa el segundo lugar, sitio al que desciende en 2010 después de que su partido fuera el perdedor de las elecciones intermedias.

3.- Abdullah bin Abdul Aziz al Saud. Es el poseedor de la mayor reserva mundial de crudo, que equivale a la quinta parte del total. Sus pozos petroleros están valorados en 22.000 millones de dólares.

4.- Vladimir Putin. El primer ministro de Rusia ostenta más poder que el actual presidente de la nación, Dimitri Medvedev –que ocupa el puesto número 12 de la lista–. Aunque todo apunta a que podría ser reemplazado de su actual cargo en 2012, el ex oficial de la KGB controla una de los países con mayores reservas energéticas del planeta.

5.- Papa Benedicto XVI. Es la máxima autoridad religiosa para 1.100 millones de almas, que equivale a la sexta parte de la población mundial. También se tioma en consideración su capacidad de influencia política, especialmente en el denominado Primer Mundo y en América Latina.

6.- Angela Merkel. Aquí aparece como la mujer más poderosa del mundo. La canciller alemana tiene bajo su liderazgo a la economía más representativa del capitalismo en Europa y el Estado alemán posee nueve empresas públicas que generan 70.000 millones de dólares.

7.- David Cameron. El primer ministro de Inglaterra es el más joven en los últimos 198 años. Es descendiente del rey Guillermo IV. Su línea política se considera similar a la de Margaret Tatcher, debido a su decisión de recortar el gasto público. Se incluye en la lista también por el peso de la economía británica y por tratarse del primer ministro de uno de los países del exclusivo ‘club nuclear’.

8.- Ben Bernanke. Es el presidente de la Reserva Federal estadounidense. Algunos consideran que tras la crisis de 2008 su poder se ha debilitado. Aún así, su capacidad de influencia es impresionante. Su reciente decisión de ‘liberar’ una ingente cantidad de papel moneda, marcó  la línea de los debates y generó severos enfrentamientos entre Estados Unidos y China en la reciente Cumbre del G-20, celebrada la pasada semana en Seúl (Corea del Sur).

9.- Sonia Gandhi. Es la presidente del Congreso Nacional Indio. Es criticada dentro y fuera de las fronteras del país por mantener también su nacionalidad italiana, su religión católica romana y su falta de voluntad política. Sin embargo, la descendiente de la dinastía política Nehru-Gandhi tiene bajo su control a 1.200 millones de ciudadanos en el segundo Estado más poblado de La Tierra que, además, se ha convertido en una de las más destacadas potencias emergentes.

10.- Bill Gates. Aunque ya no es la persona más rica del mundo, el dueño de la compañía de tecnología más grande del mundo, está considerado por Forbes como la décima persona más poderosa del orbe. Tras su propósito de lograr que las personas más ricas del mundo donen la mitad de su fortuna, Gates, en conjunto con Warren Buffet, viaja por todo el mundo promoviendo la caridad, aunque, desde luego, no descuida sus negocios.

China no puede esperar

E l presidente de los Estados Unidos de América ya no está considerado como la persona más poderosa del mundo, ni por una de las publicaciones económicas más influyentes de este país. El tradicional ranking que elabora anualmente la revista Forbes, refleja que, a su criterio, en 2010 ya no es Barack Obama el hombre más poderoso –tal y como estaba considerado en la edición de 2009-, sino que ahora es el presidente de China, Hu Jintao, quien merece ocupar el vértice superior de esta pirámide de la hegemonía.

La ‘caída’ de Obama se justifica por el impacto de la marcha de la economía, y también por la holgada derrota de su formación, el Partido Demócrata, en las recientes elecciones legislativas, estadounidenses, que han puesto fin a la mayoría absoluta de la que gozaban en la Cámara de Representantes.

La crisis económica ha golpeado con mucha mayor virulencia a las economías occidentales, mientras que el crecimiento en el país más poblado de La Tierra se ha mantenido sostenido, y a buen ritmo –prácticamente a un 11 por ciento anual-, mientras que la mayoría de los países punteros han experimentado un estancamiento, cuando no un claro retroceso en su riqueza.

Todas las previsiones desde hace años vienen apuntando al despegue de China y a su definitiva inclusión entre las grandes potencias económicas del planeta. No han faltado numerosos estudios que vaticinaban, incluso, un ‘sorpasso’ chino, a mediados de este siglo XXI, en el que llegara a convertirse en primera potencia, al menos, económica.

Pero parece que China tiene prisa y está dispuesta a adelantar los plazos. Si en los últimos tiempos las políticas implementadas por la Reserva Federal estadounidense recibían críticas por parte de la UE, ya que la puesta en circulación de más papel moneda, además de revitalizar la actividad con una práctica que constituye en realidad una forma de crédito público, permite que el Departamento de Economía de EEUU mantenga un cambio bajo con respecto a otras monedas, especialmente, con el euro; lo cierto es que China lleva una eternidad manteniendo el valor de su moneda –el yuan- por debajo de lo que la mayoría de los Estados considera un nivel justo. Esta política ha permitido al gigante asiático catapultar su economía, especialmente mediante sus exportaciones en condiciones muy ventajosas de competitividad.

Pero la estrategia china no se limita a vender mucho y barato. La capitalización de los últimos años les ha permitido convertirse en uno de los primeros Estados inversores en el mundo, destacando su cuota de mercado en África –donde está a punto de convertirse en el primer inversor, si no lo es ya- y en América Latina.

También China es uno de los más importantes compradores de deudas públicas de otras naciones y, muy especialmente de la emitida precisamente por la Reserva Federal estadounidense.

Con la primera posición de Hu Jintao, Forbes reconoce el despegue definitivo y la ya innegable influencia de la economía y la política chinas. En la reciente Cumbre del G-20, en Seúl, el enfrentamiento entre EEUU y China se convertía en el eje de una discusión que dejaba cierta sensación en los demás de que, en realidad se estaba asistiendo a un G-2, en el que sólo parecían tener peso las dos voces más poderosas del mundo.

A Jintao no le faltan compatriotas que lo acompañen en el listado de Forbes. Zhou Xiaochuan, gobernador del Banco Popular de China, ocupa la posición 11, pero también encontramos en el escalón número 30 al consejero delegado de China Investment Corporation. Dos puestos más abajo figura el ministro de Chino de Comunicación y Propaganda, Li Changchun, mientras que como número 36 tenemos a Li Ka-shing, máximo ejecutivo de Hutchison Whampoa & Chueng Kong Holdings, y a Wang Yong, en la posición 62, al frente de la Comisión Pública del Consejo de China.

El narcotráfico y la violencia también representan poder

Una de las cuestiones más controvertidas en torno a la lista de las 68 personalidades más poderosas del planeta, recientemente publicada por la revista norteamericana Forbes, es la inclusión en ella de uno de los delincuentes más buscados por las policías de medio mundo, el líder del cártel de Sinaloa, Joaquín Guzmán Loera, ‘El Chapo’ ,quien sigue siendo uno de los principales suministradores de la droga hacia Estados Unidos y se ha convertido en símbolo de la encarnizada guerra contra el narcotráfico en México.

Sin embargo, no es la primera ocasión en la que uno de los más importantes capos del narcotráfico ocupaba un lugar destacado en este ranking. De hecho, ‘El Chapo’ incluso ha ‘perdido poder’, según el criterio de la publicación estadounidense. Ha pasado del lugar 41 que ostentaba en 2009 a la posición número 60 en la que ahora se encuentra ubicado.

La decisión de Forbes de volver a incluir al ‘Chapo’ Guzmán en sus listas de los más ricos y de los más poderosos ha desatado reacciones contrarias y ha sido objeto de numerosas críticas, que consideran que constituye una forma de publicidad gratuita para este hombre, y que podría tratarse de una forma involuntaria de alentar el negocio del narcotráfico, asociándolo al concepto de poder.

Una de las voces que más se han alzado en contra de este criterio ha sido la de George Greyson, catedrático del College of William and Mary y autor del libro ‘México: Narcoviolencia y Estado fallido’. Para él,  “la inclusión del ‘Chapo’ Guzmán es una decisión de Forbes que sólo busca publicidad y ventas, porque ningún experto, aparte por supuesto del cártel de Sinaloa, es hoy capaz de saber cuál es la riqueza total que ha acumulado éste hombre”.

Lo cierto es que Joaquín Guzmán lleva tiempo siendo objeto de la atención de esta publicación estadounidense. No sólo es tenido en cuenta como uno de los 68 más poderosos del mundo, sino que su nombre también puede encontrarse en los listados que Forbes elabora con las personas más ricas del Globo. Guzmán ocupa el puesto número 937 en este ranking, y la publicación especializada le calcula una fortuna personal de unos mil millones de dólares.

En lo referente estrictamente al poder, para Forbes Guzmán Loera se encuentra por encima de presidentes ejecutivos de grandes trasnacionales japonesas y chinas, y también de los famosos que mueven masas a través de programas de televisión con audiencias millonarias y el deporte, como la presentadora estadounidense Oprah Winfrey (que está ubicada en el lugar 64 del listado), Joseph Blatter, el presidente de la Federación Internacional de Fútbol, FIFA (puesto 65) y Jacques Rogge, presidente del Comité Olímpico Internacional (que se ubica penúltimo en la escala, en la posición 67), entre otros.

La revista estadounidense describe así a quien ha ubicado en el escalón número 61 del poder en el mundo: “Es el hombre más buscado de México. Estados Unidos ofrece cinco millones de dólares de recompensa por su captura. Es el jefe del cártel de Sinaloa, el mayor proveedor de cocaína a Estados Unidos. La DEA (Agencia antidroga de EEUU) estima el valor de la industria de la droga en 323.000 millones de dólares al año. Joaquín Guzmán Loera recibe el apodo diminutivo de ‘El Chapo’, o ‘Shorty’, que no concuerda con un comportamiento temible o despreciable. Más de 28.000 personas han muerto en México por la guerra contra el narcotráfico. Pero Guzmán ha logrado eludir a todos sus perseguidores”.

Joaquín Guzmán Loera, ‘El Chapo’, no es el único personaje vinculado con la violencia que se encuentra destacado en el ranking del poder, siempre según Forbes. Cuatro posiciones por encima de él, en el puesto 57, los redactores de esta publicación decidían que debía situarse a Osama Bin Laden.

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