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Nº 897 - 11/10/2010

Tomás Gómez, secretario general del PSM

“Ganaremos madrid, y será un hito”

 

Se muestra exultante y arrollador, a pesar del desgaste de una agotadora campaña de primarias que le ha quitado peso y sueño. El triunfo todo lo sana. El ya oficialmente candidato del Partido Socialista a la presidencia de la Comunidad de Madrid asegura, además, que ésta no es más que una de sus victorias, que la siguiente será la de la Puerta del Sol, porque este proceso ha devuelto la confianza perdida a los socialistas madrileños que están emergiendo con una fuerza que nunca habían tenido.

Por I.S.

—Le ha salido rentable decir “no”.  
—Es que yo no dije que “no”. Yo lo que dije fue que decidiesen los socialistas madrileños. Es decir, un “sí” a los militantes de Madrid. La democracia no es que resulte rentable, es que es el único camino. El único que fortalece los partidos y los proyectos. En éste hemos salido fortalecidos.
—¿Qué fue lo primero que pensó la noche del día 3, cuando le dieron los resultados definitivos y se supo ganador?
—Fue emocionante. Habían sido unos meses de mucha presión y tensión. y muy intensos en lo político y lo emocional. Es un momento que te queda para toda la vida.
—Viene repitiendo estos días que su victoria no afecta a  Zapatero. ¿Por qué, entonces, en la primera ejecutiva federal tras las primarias José Blanco pidió esfuerzos para proteger al presidente?
—Yo no sé lo que se dijo en la ejecutiva federal. En todo caso, Zapatero no ha salido de este proceso erosionado. Al revés. Ha salido fortalecido él, el partido y la democracia. Y hemos dado un ejemplo de cómo hay que hacer las cosas. Nosotros no somos como el PP. Allí hacen las cosas desde un despacho. Nosotros, con democracia interna.
—Hay expertos electorales que aseguran que su mejoría en las encuestas no se debe sólo al impulso de las primarias, sino a que, en Madrid, la izquierda desencantada con Zapatero, apoyaría a quien se ha distanciado de él, como usted.
—Yo no estoy distanciado del presidente. Mire, para ganar Madrid hay que movilizar a la izquierda social, silenciosa, que, a veces, ni se pronuncia en las urnas. Por eso hay una hegemonía política de la derecha. Y para movilizarla, hay que verse reflejado en el espejo con el que se identifica. En el relato de la realidad y en el proyecto de futuro. Yo creo que nosotros somos ahora una referencia para esa izquierda. Esa es parte de la clave.
—Zapatero acaba de volver a reclamar su derecho a no confirmar si se va a presentar como candidato en 2012. ¿Cree, como otros dirigentes de su partido, que debía despejar esa incógnita ya?
—Es que yo no tengo ninguna duda, así que es un debate baladí. Va a ser nuestro candidato y presidente del Gobierno.
—¿Pero no debía decirlo públicamente?
—Es que nadie tiene ninguna duda.
—¿Acaso le van a obligar, si él no quiere?
—No hay otro escenario posible.
—¿Tiene la sensación que en el PSOE hay un antes y un después de estas primarias?
—Lo que creo es que se ha fortalecido la idea de que la democracia es buena para el partido. Que las bases están no sólo para acudir a un mitin, sino para tomar decisiones. Que es bueno aprovechar esa inteligencia colectiva. Que es un partido de abajo a arriba.
—Hasta hace relativamente poco, en el PSOE se decía que Zapatero disfrutaba de un liderazgo sin discusión interna más absoluto del que, en sus tiempos lo llegó a tener Felipe González. ¿También ha cambiado eso en el PSOE?
—No lo sé. En todo caso, Zapatero, en el asunto de Madrid, hizo dos cosas: acordar que hubiese elecciones primarias y dar una opinión, pero nunca un mandato.
—¿Se han acabado, definitivamente, en su partido, las decisiones de despacho?
—Este proceso ha sido clave para ese nuevo enfoque del partido y esa forma de hacer las cosas. Es la referencia de que lo mejor es la democracia.
—¿Y ya no hay vuelta atrás?
—En Madrid, no.
—¿Que dirigientes territoriales del PSOE le han llamado para felicitarle?
—Muchos. La mayoría de ellos.
—¿Le han felicitado también José Blanco y Alfredo Pérez Rubalcaba?
—Sí, los dos.
—Le han acusado, en su campaña de primarias, de rodearse de viaja guardia y de desencantados del zapaterismo. ¿En la campaña contra Esperanza Aguirre los va a exhibir igual, o los esconderá?
—Yo ni me escondo detrás de los dirigentes de antes, ni de ahora, de mi partido, ni los escondo. Yo me siento orgulloso de mi partido y de lo que ha hecho. He recibido apoyo de muchos militantes y estoy agradecido con todos. Hemos salido todos fortalecidos.
—¿Qué debe temer Esperanza Aguirre de Tomás Gómez a partir de ahora?
—Lo que tiene que hacer es prepararse para salir de la Puerta del Sol. El temor viene de la duda, pero yo creo que ya hay una certeza de que va a haber cambio de gobierno.
—¿La ha devuelto ya la llamada de felicitación que, según dijo, no la pudo coger?
—Esperanza Aguirre, con tal de estar en el centro del escenario ya no sabe qué hacer.
—Pero le van a tildar de maleducado si no la contesta...
—La he contestado. Ella llamó una vez y yo ya la he hecho tres llamadas.
—Pero ella no se podía poner... En definitiva, no han hablado.
—No. Me ha felicitado públicamente y yo se lo he agradecido públicamente.
—¿Cree que la derecha está más contenta ahora, con usted como adversario de Aguirre, tal como dijeron en la campaña algunas voces desde el PSOE?
—Lo que creo es que la derecha está muy preocupada conmigo. Los datos que ha manejado este partido internamente es que la mejor candidatura para cambiar de gobierno en Madrid es ésta. Ha habido un crecimiento electoral importantísimo derivado de las primarias y una movilización de la izquierda social y eso les tiene muy preocupados.
—¿Y a usted, qué le preocupa de Aguirre, dónde la ve más difícil de batir?
—Esperanza Aguirre tiene tal grado de erosión que no nos importa si es ella u otro el candidato. El PP está agotado en Madrid. Nadie, si usted pregunta, es capaz de identificar una sola acción de gobierno en los últimos años. En otros años hubo el metro, u otras cosas... Ya no. Es un gobierno ausente y con un modelo muy radical, neoliberal en lo económico, integrista en lo religioso, de nacionalismo españolista, decimonónico.
—Quizá el partido de Rosa Díez, UPyD, pueda resultar clave para que usted forme gobierno. ¿Será capaz, llegado el caso, de entenderse con ella?
—Nuestro escenario no contempla esos pactos. Nuestro objetivo es ser la primera fuerza política en Madrid. Sabemos, mejor que nadie, que se puede dar la vuelta a las encuestas. Es verdad que, ahora, el PP tiene mayoría absoluta, pero las encuestas también indican que el PSM va con una fuerza emergente como no ha tenido nunca.
—¿De verdad cree que podrían gobernar en Madrid en solitario?
—No hay que dar por hecho que vaya a entrar ninguna otra nueva fuerza política en la Asamblea. Nuestros datos lo niegan. Nuestro objetivo es ganar las elecciones pero mi biografía también dice que yo he gobernado con IU.
—¿Qué debería hacer Zapatero para colaborar en ese objetivo: cambiar de gobierno, reconciliarse con los sindicatos?
—El gobierno está haciendo lo que hay que hacer: reformas estructurales, una apuesta por el diálogo social, incluso después de la huelga general... Pero los socialistas madrileños tenemos confianza en nosotros mismos. Este proceso nos la ha devuelto.
—¿Y qué puede hacer usted para ayudar al gobierno de Zapatero?
—La victoria de Madrid. Ganaremos Madrid. Y va a ser un hito.
—Es usted más optimista que Zapatero.
—No soy optimista. Soy objetivo.

 


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