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Nº 897
27/9/2010

28-N: Cambio en Catalunya (II)

por Francesc Homs i Molist

Expliqué en un artículo anterior lo que modestamente podemos ofrecer la gente de CiU. Ahora
me propongo resumir cuál es nuestro programa y nuestros objetivos para los próximos cuatro años. Conscientes y seguros de las fortalezas de nuestra nación, no queremos disimular el momento actual de crisis que sufre Catalunya. En primer lugar y porque es lo más urgente, la crisis económica y las consecuencias sociales que tiene, especialmente el paro y la extensión de la pobreza, junto con la amenaza del Estado del Bienestar fruto de una pésima gestión presupuestaria y financiera. En segundo lugar, la crisis sobre la problemática y mal resuelta relación entre Catalunya y España, y sobre todo sobre la necesidad de disponer de los instrumentos necesarios para ejercer el autogobierno. Y, en tercer lugar, la crisis consecuencia del desprestigio de la política y de la falta de credibilidad de las instituciones, lo que amenaza, sobre todo, la confianza de los ciudadanos.
Nuestra prioridad será, pues, la lucha contra la crisis económica. Para ello creemos en la iniciativa personal, en el trabajo, en la cultura del esfuerzo, en los valores que han permitido a Catalunya vivir una historia de éxito y de desarrollo sostenido. Estos mismos valores, junto a las medidas económicas públicas, son los que ahora nos deben permitir salir de la crisis. Creemos en las empresas, verdaderas generadoras de riqueza y también de trabajo, y creemos en las personas y su capacidad creativa, de iniciativa y de trabajo. Apostamos por la Catalunya global, una Catalunya que sepa aprovechar las oportunidades de la glo balización, especialmente en el terreno económico. Todo está más cerca, las oportunidades se han multiplicado, hay que aprovecharlo y situar Catalunya en el mundo también económicamente.
Uno de los grandes éxitos de la Europa del siglo XX ha sido la construcción y extensión del Estado del Bienestar más desarrollado del mundo. Catalunya no es una excepción. En un momento en que hay quien cuestiona el futuro del Estado del Bienestar, o que pretende recortarlo con la excusa de los riesgos que conlleva para la estabilidad económica, CiU revalida su apuesta por aplicar políticas públicas que garanticen el bienestar de las personas, la atención sanitaria y educativa, la integración plena en la sociedad, y el desarrollo individual y familiar. Creemos en un Estado del Bienestar no dirigista ni jacobino, sino que cuente con las personas y su sentido de responsabilidad. Queremos garantizar el derecho a escoger de cada uno en todos los ámbitos de atención social, la universalidad de los servicios esenciales del Estado del Bienestar, la cohesión social y el equilibrio territorial en el conjunto del país.
En segundo lugar, resu lta evidente que el pacto constitucional establecido en el marco de la transición ha llegado a su límite, y por ello hay que cambiar la política seguida hasta ahora. El autogobierno de Catalunya se debe al derecho democrático e irrenunciable de toda nación a decidir su futuro. Sólo con el ejercicio del derecho a decidir Catalunya podrá garantizar ser una nación cohesionada; con progreso económico y social. A través del ejercicio del derecho a decidir, proponemos un camino posible y real para alcanzar el autogobierno que Catalunya necesita y reclama. Por eso situamos, entre otras, la propuesta de un modelo de financiación propio como uno de los grandes objetivos para los próximos años.
Y finalmente, y asumiendo la responsabilidad que nos corresponde, defendemos un cambio que pase por tender puentes nuevos entre la política y la sociedad, para establecer una complicidad nueva con la ciudadanía. Y para ello, desde CiU proponemos, con toda la modestia, la necesidad de que en Catalunya haya un gobierno fuerte, sólido y cercano al mismo tiempo, que sea capaz de recuperar la confianza de los ciudadanos en los dirigentes políticos y de rehacer el prestigio de las instituciones. •


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