La vida da muchas vueltas
José Luis Rodríguez Zapatero fue condenado de inmediato al averno por la inmensa mayoría de los medios de comunicación, incluidos los progresistas, una vez que se dio a conocer el veredicto de las primarias de Madrid, favorable a Tomás Gómez. Esto fue así con la excepción del diario digital El Plural, según resaltó acertadamente el periodista José Hervás en el canal 24 horas de TVE, el lunes 4. El huracán periodístico se expandió en tromba tras confirmarse la victoria de Gómez. Y es que si aquella noche del domingo 3 de octubre se hubiera hundido el Titanic, probablemente ese suceso habría ocupado menos espacio informativo que el hundimiento de Zapatero. Tuvimos que asistir, ciertamente, a un fenómeno excesivo, desmesurado y abrumador. La reacción mediática ante la noticia logró coincidencias insólitas entre Lirios y troyanos.
El presidente del Gobierno fue objeto de un linchamiento mediático impresionante. Desde luego, no había para tanto, aunque sí que había múltiples razones —más allá de la elección de Gómez— para que Zapatero tomara nota de que, en efecto, se encuentra ahora mismo a los pies de los caballos y con el agua al cuello. Ignoramos si el presidente tomó o no nota de la reacción desbordada de los medios, pero debería hacerlo. Los sondeos de opinión constatan que el hundimiento socialista parece irreversible.
En todo caso, cabe puntualizar que al líder del PSOE —que paradójicamente es agnóstico— Dios le vino a ver. Porque gracias a las primarias de Madrid se ha abierto para Zapatero un perceptible resquicio desde el cual hacer frente con rotundidad y eficacia al equipo aguirrista. Se trata de un resquicio capaz de que se produzca un vuelco electoral en la Comunidad madrileña. Desde el momento en el que Gómez le dijo a Zapatero que él no estaba dispuesto a dejar paso a Trinidad Jiménez y, como consuelo, le pidió unas primarias —que le fueron concedidas— se inició un proceso con visos de imparable, que puede terminar con Gómez de presidente del Gobierno autonómico.
Además, un éxito del PSM en mayo daría alas a los socialistas en las generales de marzo de 2012. ¿Está preocupada Aguirre por el efecto Gómez? Hay motivos para la inquietud. Lo que se dibujaba como un paseo plácido y triunfal —con un adversario desmoralizado y sabedor de que iba al matadero— se ha convertido, tras las primarias, en una oportunidad para los progresistas, digna de tenerla en cuenta. ¿Se acabó, pues, la apatía y la frustración socialista a la hora de batirse con Aguirre? Todas las impresiones tienden a diagnosticar la recuperación, por fin, de la moral de victoria en las filas del socialismo madrileño. Incluso peligra la mayoría absoluta de la lideresa, pero conseguir derrotarla exigirá un esfuerzo enorme y una dosis notable de suerte. Aguirre defenderá su Presidencia con uñas y dientes y luchará hasta el último minuto.
Gómez ha demostrado que la voluntad en ocasiones llega a horadar una muralla a primera vista infranqueable. Ha pasado del anonimato a ser considerado por los suyos y por cualquier observador sagaz el nuevo héroe de la izquierda española. Esta situación beneficia a Zapatero. Contra el criterio de cuantos lo daban por derrotado a cuenta de las primarias, el presidente del Gobierno goza de un merecido respiro y habrá que ver cómo termina esta historia. En política no hay nada escrito. Un Gómez sin la campaña de primarias seguiría siendo más bien un desconocido. Ahora es en términos futbolísticos un crack indiscutible. La vida da muchas vueltas. •
*Director de El Plural
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