Cándido Méndez, secretario general de UGT
"La huelga va a tener
un gran seguimiento"
Escritor, poeta, cantautor
Por M. C.
Por qué deben ir los trabajadores a la huelga?
—A juicio de los sindicatos que convocamos a la huelga del 29-S los motivos son claros y creemos que así lo piensan también los trabajadores: se han aplicado unilateralmente medidas contra los trabajadores y los pensionistas haciéndoles pagar una crisis que no han provocado y se pagan los excesos de los especuladores y de las entidades financieras con dinero de todos los españoles mientras se recortan las retribuciones de los empleados públicos. Muchos empresarios están aprovechando la crisis para abaratar los costes laborales. La privatización de las cajas de ahorro va a suponer la pérdida de miles de empleos. Además, se anuncian graves medidas de recorte de las pensiones y de las prestaciones por desempleo.
—¿Cuál es el elemento más grave que, a su juicio, introduce la reforma laboral?
—La reforma laboral puesta en vigor mediante decreto-ley no garantiza la estabilidad del empleo ni la creación de de puestos de trabajo. Va, precisamente, en la dirección contraria y está dirigida a disminuir los costes laborales con un abaratamiento generalizado del despido, con las bonificaciones a la contratación y con la ampliación del ámbito de las empresas de trabajo temporal. Sumado a esto, el propósito de debilitar los convenios sectoriales constituye un grave atentado contra la negociación colectiva.
—Las encuestas que están apareciendo en los últimos días auguran un seguimiento muy bajo de la huelga general, ¿qué previsiones manejan ustedes?
—No hacemos encuestas sobre el seguimiento posible de las movilizaciones pero estamos manteniendo asambleas y reuniones con miles de hombres y mujeres en centros de trabajo en toda España y creemos que la huelga del 29-S va a tener un gran seguimiento. Permítame añadir que jamás he oído –ni en los medios de comunicación, ni en las expresiones de sabios analistas (como los que pronostican en estos días de la desaparición de los sindicatos), ni en ámbitos oficiales– que se anticipe el éxito de una huelga. Siempre dicen que el fracaso está garantizado.
—¿La unidad de acción entre UGT y CC 00 puede verse afectada si el seguimiento es bajo?
—No, no hay ninguna razón para ello.
—¿Su relación con el Gobierno ha llegado a un punto de no retorno?
—No soy partidario de las declaraciones melodramáticas. Estamos trabajando para lograr una movilización de los trabajadores lo más amplia posible para que el Gobierno rectifique las medidas que ha adoptado y se retome la vía del diálogo social.
—¿La salida de Celestino Corbacho puede mejorar esas relaciones?
—Lo determinante son las medidas y las políticas que se adoptan en el orden social y económico, no la persona que ocupa la cartera de Trabajo, con quien las relaciones personales pueden ser cordiales, como ocurre con Celestino Corbacho.
—Zapatero ya ha afirmado que la reforma de las pensiones se ejecutará con el apoyo de los sindicatos o sin él, ¿confían en que el Ejecutivo busque un acercamiento con ustedes?
—Más que confiar, esperamos que el presidente del gobierno reconsidere los anuncios que ha formulado con respecto al aumento de la edad de jubilación y de los años para establecer la base de cálculo de las pensiones porque van a tener un efecto muy negativo sobre una cobertura que ya es insuficiente.
—Lo que sí pretende negociar el Gobierno con los sindicatos tras la huelga son las políticas activas de empleo, ¿están dispuestos a hacerlo?
—Las políticas activas de empleo nos interesan muchísimo. Cuando recibamos una convocatoria – si ello ocurre – decidiremos qué vamos a hacer.
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