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Nº
891 - 26/7/2010
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Sorpresa en la remodelación de Exteriores: permanece López Garrido
Por Antonio Sarrión Desde hace meses se daba por hecho que el nuevo organigrama del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación vería desaparecer las secretarías de Estado para Iberoamérica y para la Unión Europea, en el marco de la reestructuración anunciada que no sólo afectará al departamento dirigido por Moratinos, sino también a casi todos los ministerios, en aras de disminuir el número de altos cargos, atendiendo al esfuerzo en ese sentido que el presidente del Gobierno ha pedido a los integrantes del Consejo de Ministros. Las informaciones que han ido apareciendo a lo largo del mes de julio, incluso de fuentes próximas a Exteriores, parecían confirmar esa decisión. Pero, de modo inesperado, Miguel Ángel Moratinos se descolgaba anunciando una remodelación que mantenía la estructura de la Secretaría de Estado para la Unión Europea, dejando a su cargo a su actual titular, Diego López Garrido. El anuncio lo efectuaba el pasado 22 de julio, y tras haber efectuado una consulta directa al presidente del Gobierno. La que sí desaparece es la secretaría general para la UE –con competencias similares, pero de menor rango–, cuyo titular, Miguel Ángel Navarro, será el nuevo embajador en Japón. También desaparecerá la secretaría general de Asuntos Consulares y Migratorios, y su actual responsable, Javier Elorza, irá a una embajada. De este modo se suprimen una secretaría de Estado y dos secretarías generales, aunque se da por hecho la creación de una nueva secretaría general de Asuntos Exteriores, única para todo el departamento. Del mismo modo está prevista la supresión de tres direcciones generales. Se unifican las dos que se ocupan de las relaciones con organismos multilaterales y las dos dependientes de la Secretaría de Estado de la UE, así como la de Asuntos Estratégicos y Terrorismo. El titular de Exteriores también ha dado por hecho la supresión de algunas –muy pocas– de las 123 embajadas que España tiene abiertas en todo el mundo. Esto es consecuencia de la entrada en vigor del Servicio Europeo de Acción Exterior, cuya creación fue anunciada durante la presidencia española de turno de la Unión Europea. "Los intereses españoles podrían estar representados por los intereses europeos", razonaba Moratinos, que también ha explicado que el nuevo organigrama guarda gran relación con la nueva Ley del Servicio Exterior que prepara el Ejecutivo. La reorganización de su departamento le ha llevado al ministro Moratinos mucho tiempo y esfuerzo en estos dos últimos meses. Primero tuvo la necesidad de cubrir la vacante del secretario de Estado de Asuntos Exteriores, Ángel Lossada, que todavía está convaleciente del mencionado aneurisma. Aunque su recuperación parece ir por buen camino, en el Ministerio descartan, de momento, su regreso. Presidencia de turno de la UE. La ya suprimida Secretaría de Estado para Iberoamérica se creaba en septiembre de 2006 casi por expreso deseo del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que deseaba potenciar la presencia en esta región, uno de las áreas prioritarias para España. La primera responsable de esta oficina fue Trinidad Jiménez, actual ministra de Sanidad y Asuntos Sociales, una de las más estrechas colaboradoras de Zapatero, y persona de toda confianza, para quien prácticamente se creaba la Secreetaría de Estado. Desde abril de 2009, su puesto pasó a manos de Juan Pablo de Laiglesia. López Garrido accedía al cargo de secretario de Estado para la UE en abril de 2008, al comienzo de la segunda legislatura de Zapatero. Con o sin sorpresa en la remodelación, Miguel Ángel Moratinos se ha revelado como un activo de primer orden en la ejecutoriade los sucesivos gobiernos presididos por el actual secretario general del Partido Socialista. Durante la Presidencia de turno española de la UE, el pasado semestre, el ministro español de Exteriores se vio obligado a suplir las innumerables carencias de la nueva Alta Representante para la Política Exterior de la Unión Europea, la británica Catherine Ashton. Dadas las innumerables ausencias de la señora Ashton, Moratinos ha presidido la mayoría de las reuniones de los ministros de Exteriores comunitarios, y su papel ha resultado decisivo en la descongelación de las negociaciones de un gran acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur. También ha estado su aliento detrás de los otros importantes convenios y acuerdos que se han suscrito en el primer semestre del año entre la UE y los países de Centroamérica, y los particulares alcanzados con Colombia y Perú. Su impulso ha servido para dar el empujón definitivo al Servicio Europeo de Acción Exterior, una vieja aspiración española, y en el que nuestro país estará representado con un buen número de diplomáticos. La hiperactividad de Moratinos lograba recientemente un hito en la acción diplomática, tanto española, como europea. Tras innumerables gestiones, y una trayectoria de diálogo permanente con las autoridades cubanas, en la que la diplomacia española ha perseverado en contra del criterio mayoritario de la UE, el pasado 7 de julio, en plena visita de Moratinos a La Habana, el Gobierno de la isla anunciaba la liberación de 52 presos. "Sentimos una enorme satisfacción. Se abre una nueva etapa en Cuba, con el deseo de zanjar definitivamente la cuestión de los presos", declaraba el jefe de la diplomacia nacional, en su primera reacción pública al anuncio de las liberaciones. Las negociaciones habían sido llevadas a cabo con discreción entre los gobiernos cubano y español, y las autoridades eclesiásticas católicas en la isla. Nuestro país acogía de inmediato a los primeros liberados, aunque algunos optan por permanecer en su país. Moratinos realizaba otro anuncio: tras conversaciones con Raúl Castro, el presidente cubano le garantizaba que la liberación de presos no se quedara en esos 52, sino que será total. Según diversas fuentes, se llega a estimar que el número de personas susceptibles de ser liberadas podría alcanzar los 167, de los que 53 están reconocidos como prisioneros de conciencia por Amnistía Internacional. El tanto que se ha apuntado el antiguo enviado de la Unión Europea a Oriente Próximo le ha permitido sacar pecho y volver con fuerza a reformular su propuesta de poner fin a la denominada 'Posición Común hacia Cuba' de la UE, una iniciativa impulsada en la UE por el primer Gobierno presidido por José María Aznar, que endurecía la postura comunitaria con La Habana, promoviendo la presencia de disidentes en los actos públicos de la Unión y contemplando sanciones. Ya durante la reciente presidencia de turno española de la UF, el Ministerio de Exteriores trató de poner fin a esa actitud unitaria, pero no conseguía que fuera suscrito por los Veintisiete. Tras el anuncio de la liberación de todos los presos de conciencia, un exultante Moratinos aseguraba que "ya no hay ninguna razón para mantener la 'Posición Común hacia Cuba", reivindicando los frutos de una política de diálogo. Iba más lejos todavía cuando explicaba su convencimiento: "Sí, levantaremos la 'Posición Común de la UE' y tendrá consecuencias políticas en las relaciones de EE UU con Cuba, levantamiento del bloqueo". • • |
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