Pedro Azpiazu, portavoz de Economía del PNV
en el Congreso
"PACTAR LOS
PRESUPUESTOS NECESITARÁ
MUCHA 'COCINA"
El PNV se había planteado las votaciones sobre las resoluciones derivadas del
Debate sobre el estado de la Nación como un test para sondear la posición del
PSOE y del Gobierno de cara a un posible pacto para aprobar los Presupuestos, y su
portavoz de Economía en el Congreso no oculta su decepción, ya que "no aceptaron
casi ninguna de las enmiendas que tenían un trasfondo más político y
competencial". De ahí su negativa al techo de gasto para 2011 propuesto por el
Ejecutivo y de que el acuerdo para aprobar los Presupuestos dependa de "hasta
dónde está dispuesto a llegar Zapatero en materia de autogobierno", un acuerdo
en el que el PSE y el lehendakari Patxi López "no tienen nada que decir".
Por Manuel Capilla
Su rechazo al techo de gasto de los Presupuestos trata de presionar a Zapatero para que atienda sus peticiones?
—Nosotros hicimos fue un planteamiento políticamente ambicioso a la hora de presentar las propuestas de resolución resultantes del debate sobre el estado de la Nación, y esperábamos tener una respuesta más generosa por parte del Grupo Socialista y del presidente del Gobierno. Eso no fue así, no aceptaron casi ninguna de las enmiendas que tenían un trasfondo más político y competencial. Y, como el apoyo al techo de gasto era un apoyo político claro a este Gobierno, en este momento no se daban las condiciones suficientes para ese apoyo.
—¿Qué tiene que ofrecer el Gobierno para que el PNV vuelva a rescatar los Presupuestos?
—Yo no sé si el Gobierno tiene que ofrecer algo. Lo que sé es que para que haya un acuerdo presupuestario tendrá que haber bastante cocina para llegar a una entente sobre los asuntos que ya se han puesto encima de la mesa: desarrollo del autogobierno, participación en instituciones europeas... Son estos elementos sobre los que hay que hablar, los que pueden facilitar o impedir que haya un acuerdo presupuestario.
—¿El respeto a las listas más votadas en las elecciones locales y forales es un elemento clave?
—Todavía no se sabe cuáles'pueden ser los elementos clave. El tema de las listas más votadas ya se ha comentado, ha salido en los medios de comunicación, y yo creo que sería uno de los asuntos a tratar.
—Patxi López ha afirmado que el PSE estará presente en las negociaciones entre el Gobierno y el PNV, ¿admitirán que los socialistas vascos participen en esos contactos?
—Desde que yo estoy en el Congreso ha habido cinco acuerdos presupuestarios con el PSOE y en ninguno ha estado el Partido Socialista de Euskadi. Yo no sé cuál es la tutela que pretende tener el PSE. El PSE tiene que tener confianza suficiente con el PSOE como para relacionarse entre ellos, pero no tiene que estar formando parte necesariamente de una comisión que dé el visto bueno a nada. Nosotros hemos llegado a acuerdos con Rodríguez Zapatero y con el PSOE en el Congreso, pero no hemos llegado a acuerdos conel PSE porque entendemos que en el PSE en estas cuestiones no tiene nada que decir.
—Entonces, ¿el acuerdo con Zapatero no dependerá de que el lehendakari le de su visto bueno?
—El lehendakari no tiene por qué dar su visto bueno a un acuerdo del Partido Nacionalista Vasco con el PSOE.
—¿Y el PP vasco?
—Menos todavía. Otra cosa es que a ellos les pueda gustar más o menos. Pero en todo caso, si cree el PSOE que un acuerdo con el Partido Nacionalista Vasco le puede generar algún problema con el PSE, el PSOE tendrá que resolverlo con el PSE, no el Partido Nacionalista Vasco.
—El lunes se reunieron Artur Mas e Iñigo Urkullu en Madrid, ¿el PNV busca trazar una estrategia común con CiU tras lo sucedido con el Estatut?
—El PNV y su presidente, Iñigo Urkullu, ha tenido una relación permanente y fructífera con Convergencia i Unió. La reunión del otro día coincidió con la votación del techo de gasto, pero forma parte de las reuniones habituales que ellos tienen. De hecho, aparte de que con Convergencia i Unió existe una relación más estable y duradera, Iñigo Urkullu se reunió también hace poco con Mariano Rajoy, estuvo con Zapatero... Forma parte de las relaciones normales que existen entre los partidos.
—¿Apoyarían una reforma fiscal para las rentas más altas como se ha venido hablando desde el Gobierno?
—El contenido de los Presupuestos no se puede analizar de forma aislada, hay que verlo en conjunto. Hay que tener en cuenta que son unos Presupuestos muy restrictivos. Los ministerios van a tener que hacer esfuerzos muy importantes puesto que hay gastos que no se pueden suprimir, como el salario de los funcionarios o los pagos de los intereses. Con lo cual habrá que ver dónde hay que recortar, qué cosas hay que dejar de hacer. Esas cuestiones, cuáles son las prioridades del Gobierno, son las importantes. Después, si para llevar a cabo las prioridades en el gasto, hace falta retocar los ingresos y la tributación de ciertos colectivos, eso es un tema que habría que ver. Cuando se habla de Presupuestos hay que estar abierto a todo.
—¿Qué cosas habría que recortar en los Presupuestos?
—Es una tarea muy difícil, no es de buen gusto para la vicepresidenta y ministra de Economía. Pero, sinceramente, creo que la peor solución suele ser la que normalmente se suele tomar, la que, deducidos una serie de gastos como los salarios de los funcionarios, conduce a un recorte por igual en todos los ministerios. Esa es la solución fácil, más aceptable por los ministerios, porque todos están igual de mal en este sentido, pero creo que es la solución menos lógica. No se pueden aplicar los recortes a todos por igual, porque hay que mantener las prioridades: inversión en I+D, gasto en infraestructuras que sean generadoras de actividad económica... Y habrá que dejar de hacer seguramente muchas cosas, como algunas subvenciones. Aparte de eso, lo que sí hay que hacer, porque está pendiente desde hace mucho tiempo, es la reforma del gasto público, la revisión del gasto del conjunto de instituciones, la revisión de las políticas para evitar duplicidades... En definitiva, tratar de hacer las mismas cosas con
menos dinero, que es a lo que obligan los tiempos. Esa es una reforma pendiente, exigida por los grupos desde hace mucho tiempo, y que va a haber que llevarla a cabo en el conjunto de las instituciones del Estado.
—¿Qué hace falta incluir en la reforma laboral que va a tramitar el Congreso?
—La reforma laboral tiene que atender básicamente a dos cosas. La primera es que el mercado español tiene un problema de desempleo enorme, con lo que hay que facilitar el acceso a los puestos de trabajo. Existe un problema de dualidad entre los que tienen un empleo fijo y ganan mucho y los que tienen uno temporal y ganan poco, y creo hay que darle a los temporales cierta estabilidad y algunas de las garantías de los fijos. Y por otro lado, es necesario considerar la situación de las empresas a la hora de establecer las relaciones laborales en su seno. Lo que no se puede hacer es que las empresas tengan que atender a los convenios independientemente de cuál sea su situación particular. La política salarial y de empleo tiene que ser acorde a su situación económica. Cuando vengan mal dadas tendrá que haber un sacrificio de los trabajadores para mantener el empleo y la actividad y cuando la situación cambie, el empresario tiene que ser consciente de que tiene que devolver a sus empleados el esfuerzo que han hecho en el pasado. Esa flexibilidad, esa adaptación a la realidad es importante.
—¿Es posible que gracias a la huelga general el Gobierno este más dispuesto a atender sus peticiones para aprobar los Presupuestos?
—Lo veremos. Después de este último periodo, que ha sido duro para todos pero especialmente para el Gobierno, por los grandes recortes en materia social que ha tenido que acometer y la precariedad parlamentaria que se observa votación tras votación, lo mejor que podemos hacer es irnos de vacaciones y volver en septiembre con nuevas ideas y nuevas energías. Para el Gobierno del señor Rodríguez Zapatero una opción es pactar con el Partido Nacionalista Vasco, pero igual hay otras opciones también. No hay que dar por hecho que pactemos con el PSOE, como otros años. No es fácil. Nuestro test fue el que se hizo la semana pasada, y nuestro términos a la vuelta de vacaciones van a ser parecidos. Vamos a ver hasta donde está dispuesto a llegar Zapatero en materia de autogobierno. |