| Números anteriores |
Nº 891- 26/7/2010 |
![]() |
La pérdida de oportunidades por Carlos Berzosa La crisis económica se ha convertido en un tema central para la mayor parte de los economistas. Es lógico que así sea por la gravedad de la situación y por la dificultad de encontrar el camino para salir de ella. La crisis está causando estragos, pero como se ha insistido por parte de diferentes economistas, es también una oportunidad para el cambio. No obstante, el cambio está lejos de que se produzca. Tras la aplicación de políticas económicas intervencionistas para salvar al sistema financiero y del uso de políticas de estímulo fiscal, todo parece indicar que lo que realmente se pretende es que las aguas vuelvan al cauce del orden establecido. Tengo que reconocer que ante lo que está sucediendo me siento un tanto desalentado. También me encuentro un tanto cansado de tener que combatir las mismas ideas sustentadas en el fundamentalismo de mercado y en esa ortodoxia que renace, a pasar de su fracaso demostrado. ¿Por qué esto es así? Una repuesta sin duda la ofrece José Luis Sampedro en su libro Economía humanista (Debate, 2009). Conviene recordar lo que dice cuando, además, le acaba de ser entregado, el 22 de julio, el Premio Internacional de la Universidad Internacional Menéndez y Pelayo. Sus palabras son suficientemente elocuentes: "Para colmo, a pesar de la crisis de las ciencias sociales y, de la economía, la posición de los disidentes, como el que esto escribe, se ve trabada porque siempre es más difícil defender lo que aún no existe contra lo ya bien asentado y reforzado cada día". Este es precisamente uno de los problemas, no el único, la dificultad de luchar contrael orden establecido de las ideas y de los hechos. Cada vez resulta más evidente la necesidad de fomentar las bases de otra economía que hay que ir construyendo día a día, pues está claro que nos encontramos ante un modelo absolutamente obsoleto, incapaz de dar respuestas adecuadas a los múltiples problemas que nos acechan más allá de la crisis que se padece en la actualidad. La consecución de un trabajo digno, compatible con mejoras de la productividad, y la cohesión social resultan absolutamente indispensables. La educación y la investigación deben desempeñar un papel central en todo ello. La economía debe ser un medio y no un fin para lograr una mejora del bienestar económico y social, que tiene muchas dimensiones y no deberá basarse solamente en el crecimiento del PIB. Hay que caminar hacia otra economía en la que se asegure el empleo, las mejores condiciones deéste, y se combatan las enorme desigualdades existentes, dentro d los países y entre éstos. La luch contra la pobreza y el hambre co medidas radicales y no tímidas de berán ser objetivos centrales. L economía no deberá olvidarse nur ca de que la consecución de I igualdad de los derechos y opoi tunidades son objetivos esenciales La mejora de la distribución de renta y de los frutos del creci miento es lo que permitirá ir avan zando en el logro de una vida dig na para tantos que ahora padecen excesivas privaciones, y llegan in cluso a sufrir condiciones de es clavitud. El respeto al medio am biente deberá se un objetivo prio ritario en los próximos años, si n( queremos destruir las bases de 1 riqueza del planeta. En fin, no trato de hacer un pro grama, sino de plantear alguna cuestiones esenciales, que no sol abordadas de forma satisfactoria n por la ciencia económica conven cional, ni por las numerosas cum bres que se celebran, ni por los que toman las decisiones primordiale del mundo. La disidencia a su ve; está floja, no por falta de ideas, sin( por su impotencia para transmitirla a una sociedad que vive influida po los poderosos medios de comunica ción y la difusión de la ideología do minante. De ahí mi desaliento ante la falta de reacción de unos partido de izquierda en crisis, de los sindi catos, y también de los movimiento sociales y de las fuerzas intelectua les. Sumisos ante la crisis, solamen te algunas voces predican en el des ierto. Con ello se deja el camino bre a los intereses económicos d siempre. Y así nos va. *Rector de la Universidad Complutense de Madrid. |
| Números anteriores |
| © El Punto Prensa, S.A. c/ Ferrocarril, 37 duplicado - 28045 Madrid. Tfno: 34 91 516 08 14/15/08 E-mail: siglo@elsiglo-eu.com |
