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"NO SOLO VAMOS A CAMBIAR DE

NOMBRE, VAMOS MUCHO MÁS ALLÁ"

Nº 890 - 19/7/2010


Enrique de Santiago, secretario para la Refundación de Izquierda Unida


Es uno de los hombres fuertes de Izquierda Unida en su nueva Ejecutiva, surgida de
la IX Asamblea, en la que Cayo Lara sustituía a Gaspar Llamazares como
coordinador general. Principal impulsor del proceso de refundación decidido en
esta última cita congresual, el ideólogo de este proceso de suma de las fuerzas a la
izquierda del PSOE aboga por una estrategia para poner fin a las tradicionales
disensiones internas fundamentada en el consenso, y explica los pasos de este
ambicioso proceso constituyente.



Por Pedro Antonio Navarro

Cuál sería el resumen de la Asamblea de Refundación que tuvo lugar el 26 de junio?

—La Primera Asamblea de Re-fundación de la izquierda ha sido un absoluto éxito. Se han cumplido varios de los objetivos prefijados, fundamentalmente, lanzar un llamamiento a la sociedad española y a las personas de izquierdas para que se sumen a un proceso de convergencia político y social, que permita poner en marcha una alternativa política al capitalismo, especialmente en estos momentos de grave crisis. La participación superó con mucho las expectativas que teníamos. De las mil personas participantes, 400 no eran militantes de 1U; provenían del activismo, los movimientos sociales, el mundo de la cultura y el sindicalismo. Tuvieron un comportamiento muy activo en la Asamblea. Empezamos también a construir el nuevo programa político, un programa para la construcción del socialismo del siglo XXI en nuestro país, como una respuesta, una alternativa a esta grave crisis del capitalismo. Además, el método de funcionamiento que queríamos imprimir a esta asamblea era muy diferente a los empleados hasta ahora en los congresos de las fuerzas
de izquierda en este país. Queríamos un método que no instituyese mayorías y minorías, sino que se fueran construyendo consensos en torno a propuestas políticas.
—Al día siguiente se convocó, con éxito, una jornada de movilización.
—La segunda jornada de la Asamblea fue de movilización. Se sacó la asamblea a la calle. Fue la manifestación convocada por IU contra la crisis, apoyada por un número importante de partidos de la izquierda europea, integrados en el Partido de la Izquierda Europea. La convocatoria fue un éxito. Hacía más de diez años que IU no realizaba una movilización en solitario en Madrid con tanta respuesta popular. Esto acredita que este proceso de construcción debe ser llevado a la calle. Para nosotros fue una satisfacción la participación de los sindicatos en la Asamblea y sus pronunciamientos de llamamiento a la huelga general y apoyo a las posiciones políticas que hoy representa Izquierda Unida.
—La idea de la Refundación viene de la IX Asamblea. El 26 de junio fue un primer paso, pero ¿cómo se va a concretar el proceso?
—En octubre vamos a realizar una Conferencia Programática para la construcción de los programas que presentaremos a las elecciones municipales y autonómicas. Esa con vención ya tendrá que recoger propuestas de movimientos sociales y de personas que no estén en IU. Y en enero de 2011 realizaremos la Asamblea Federal de Foros para la Refundación. Este proceso surgido en la IX Asamblea se ha puesto en marcha en torno a lo que hemos denominado Foros para la Refundación, que son lugares de encuentro entre la militancia de IU y personas que no son militantes de nuestra formación, donde se lanzan las propuestas para la construcción de esa organización política que saldrá del proceso de Refundación, y donde se recogen propuestas para el Programa Político.
—Se entiende que la idea no es sólo una refundación de IU, sino de la izquierda. ¿Su pretensión es aglutinar en una organización a todo lo que está a la izquierda del PSOE, e incluso a parte de la actual militancia socialista?
—Efectivamente. Lo que decimos es que si este proceso lo llevamos adelante sin alcanzar todos nuestros objetivos, al menos se habrá producido un reforzamiento de la actual IU. Un reforzamiento que ya se ha producido con la entrada de organizaciones que no estaban como, por ejemplo, Izquierda Republicana u otros colectivos políticos de Andalucía, Canarias, Madrid y otros lugares, que se han vinculado formalmente a IU. Si el proceso es todo lo exitoso que nosotros queremos, ese proceso de convergencia, que debería contar con la participación de todos los sectores de izquierda que no están en IU, y de sectores que aún se sienten de izquierda, y están en la órbita del PSOE, debería dar lugar a un proceso constituyente de una nueva formación política constituida en torno a ese nuevo Programa Político que hemos definido. Entendemos que para ello es imprescindible que se haga desde lo que actualmente es Izquierda Unida, porque es la fuerza mayoritaria de la izquierda transformadora en este país.
—Para entendernos todos, ¿la idea incluye invitar a sumarse a BNG, ERC, NaBai, Chunta Aragonesista, Izquierda Anticapitalista y otros a integrarse en esta nueva formación?
—De hecho lo estamos haciendo. Obviamente, no sólo con fuerzas de las izquierdas nacionalistas, sino con fuerzas de la izquierda. Lo único es que nosotros situamos que estamos hablando del proceso constituyente de una fuerza política de izquierdas federal; con un proyecto federal, de Estado, con la España que se contempla en nuestra Constitución, donde se respeten, obviamente, los derechos de los pueblos y nacionalidades del Estado, donde la forma de organización responda a modelos federales, pero donde el proyecto de Estado y las propuestas políticas sean claramente federales. En ese sentido, nosotros rechazamos que la resultante de este proceso pudiera contar con fuerzas de carácter independentista.
—¿Qué va a suceder con Iniciativa per Catalunya? Parecía que iban a iniciar un proceso propio, pero participaron activamente en la Asamblea de Refundación.
—ICV ha participado en la Asamblea y ha supuesto una satisfacción para nosotros. Desde la IX Asamblea llevamos planteándoles la necesidad de que se sumen a este proceso de convergencia y de refundación de la izquierda. Hasta este momento, la impresión que da es que han estado a la expectativa para ver si este proceso salía adelante. Esperamos que sepan valorar correctamente lo que ocurrió en la Asamblea del 26 de junio. Todo lo que sean las relaciones que ICV establezca con otras fuerzas de izquierda del Estado para vincularlas a un proyecto federal, a nosotros nos parece muy correcto y "Estamos invitando a sumarse a las fuerzas de la izquierda"
"la democracia está secuestrada por los mercados"
muy adecuado. Si, por el contrario, ICV pretende organizar una alternativa confederal de la izquierda periférica española que confronte política y electoralmente con Izquierda Unida, pues, obviamente, ese no va a ser un proceso al que nosotros nos sumemos y, probablemente eso tendría una influencia determinante en las buenas relaciones y en la coincidencia electoral que hasta ahora hemos mantenido con ICV.
—Se ha llegado a plantear que podría cambiarse el nombre y adoptar otro para la nueva formación resultante.
—El problema no es el nombre, sino que la Izquierda Unida reforzada, o la fuerza política que salga de este proceso sea reconocida por la ciudadanía como el referente de la izquierda transformadora y alternativa de este país. ¿Qué es lo que entendemos? Desde lue go, si no se consigue sumar al proceso de convergencia a personas, en un número importante, que no estén en IU, sería absurdo un proceso de cambio de nombre que simplemente buscara una operación de marketing político. En cambio, si se suman nuevos actores de forma protagonista, quieren hacerlo suyo y lo hacen suyo, entendemos que lo lógico es que ese proceso constituyente fuera de una formación política que tuviera un nombre diferente –que se referenciara claramente en IU– para que todos aquellos que sin ser de IU se han sumado al proceso, se sientan protagonistas. No es algo que se descarte, pero la finalidad de este proceso no es cambiar el nombre de 1U; va mucho más allá.
—¿Cómo analizan en su formación que no se haya producido una respuesta de la izquierda ante esta crisis, ni en España ni prácticamente en todo el mundo?
—Sin duda alguna, porque la democracia está secuestrada por los mercados. Las decisiones que han llevado a esta crisis, y las decisiones que se han adoptado posteriormente para, supuestamente, salir de ella, han sido tomadas en organismos e instituciones que carecen de control democrático. Hablamos del Banco Mundial, FMI, los bancos centrales, incluido el español y el BCE, la Reserva Federal estadounidense, la Trilateral, el Club Bilderberg, donde, evidentemente, el denominador común es que no son organismos elegidos por los ciudadano. Las decisiones de índole económica que afectan a toda la Humanidad están absolutamente controladas por los mercados y sustraídas al control de la ciudadanía. Es uno de los principales problemas que se encuentra una fuerza política que quiera desarrollar una política beneficiosa para la población. Los grandes grupos de poder, las transnacionales y los grandes lobbies económicos no dejan hacerlo. Esta anulación de la democracia es muy peligrosa. En la medida que la deslegitima, posibilita salidas radicales a la situación, o desmovilización de la ciudadanía, falta de sintonía con la democracia y degradación de las condiciones democráticas. Para nosotros, la principal medida que hay que tomar para poder combatir eficazmente la crisis, es que las decisiones se vuelvan a tomar en ámbitos democráticos, y no sólo en las cámaras de representación legislativas.


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