La victoria en el Mundial inunda
el discurso político
El hecho de que haya sido finalmente el capitán de la selección española de fútbol,
Iker Casillas, quien haya alzado la Copa del Mundo en Johannesburgo, va más allá de
un mero triunfo deportivo. No sólo se trata de la culminación de la edad de oro del
deporte español, que desde 2000 lo ha ganado todo. El impacto social del fútbol es
tal que la primera victoria de España en un Mundial está proyectando su sombra a la
economía y la política. En el caso de la economía, ya han aparecido estudios sobre
las repercusiones positivas en el crecimiento del país que se lleva el título. Y en
cuanto a la política, mientras los partidos se cruzan llamamientos para que no se
rentabilice en beneficio propio, el éxito en Sudáfrica ha provocado una normalización
de unos símbolos nacionales que hasta ahora eran patrimonio de la derecha.
Por Manuel Capilla
La bandera con la que nos identi
ficamos, con orgullo, los españoles es la bandera de España". Esta ha sido una de las conclusiones que ha sacado el partido de Mariano Rajoy a raíz de la victoria de la selección de fútbol en el Mundial de Sudáfrica. Tras la final, los populares colgaron en su página web un argumentario titulado 'Diez lecciones de la victoria de la selección española', en el que muestran su concepto de España como unidad de destino en lo universal, "una gran nación" que "no es discutida ni discutible". Entre otras cosas, en ese argumentario en el que el PP se erige en portavoz de los ciudadanos de este país se asegura que: "los españoles queremos vivir el presente y luchar por el futuro, y no que nos obliguen a recordar eternamente los errores del pasado", sin aclarar con esos errores del pasado se refieren al golpe de Estado de julio de 1936 y a la dictadura franquista; que "la estrategia que lleva al éxito no se aprende en dos tardes", el tiempo en el que el ex ministro Jordi Sevilla pretendía enseñarle a José Luis Rodríguez Zapatero todo lo que necesita saber de economía; o que "el juego sucio contra el adversario es el recurso de los que no tienen argumentos".
Eso sí, la secretaria general del PP, María
Dolores de Cospedal se ha preocupado por subrayar que la victoria de los chicos de Vicente del Bosque tiene que hacer que los españoles nos sintamos "orgullosos", pero que no se trata de "un tema para aprovecharlo políticamente. Es un tema para recordar que somos un gran país y que juntos podemos hacer magníficas cosas".
Desde el PSOE no se han extraído conclusiones del triunfo español en Sudáfrica, pero el presidente del Gobierno no perdió la ocasión de intervenir en los micrófonos de 'El Larguero', el programa deportivo de la Cadena Ser, minutos después de la conclusión de la final. Zapatero saludó cariñosamente al padre de Iniesta, con quien estaba charlando José Ramón de la Morena, confesó que se le habían saltado "algunas lágrimas" y aseguró que "esto nos va a dar autoestima y confianza".
También en los micrófonos de la Ser, María Teresa Fernández de la Vega, al igual que Cospedal, se ha preocupado por subrayar que "nadie va a politizar un acontecimiento deportivo que comparte la ciudadanía". "Hay que disfrutar, deberíamos hacerlo todos", ha explicado, señalando que "hay quien está preocupado por que esto sea favorable al Gobierno. Es bueno para el país".
En esa línea se han manifestado varios ministros. Por ejemplo, Elena Salgado ha asegurado que el hecho de que la selección haya conseguido su primer campeonato del mundo tendrá efectos beneficiosos "dentro y fuera de España", aunque, en su opinión, esos efectos no conseguirán que el PIB aumente un 0,7 por ciento como había afirmado días antes el ministro de Industria, Miguel Sebastián. Según la vicepresidenta económica, ese extremo es "un poco exagerado".
Por su parte, Miguel Ángel Moratinos considera que una "imagen tan poderosa" como la de Iker Casillas levantando la Copa del Mundo en Johannesburgo va a beneficiar "mucho" a España y a promocionar al país "en todos los sentidos". El ministro de Asuntos Exteriores está convencido de que aumentarán las exportaciones e inversiones, y que, por tanto, un "incremento económico y comercial" que va a ser posible "gracias a esta nueva imagen, un imagen tan poderosa como es la victoria de la Roja". Moratinos sí que se ha alineado con las previsiones de "expertos económicos y ministros como el de Industria, Miguel Sebastián", para confiar en los efectos saludables del Mundial sobre la economía española.
Miguel Sebastián basaba sus afirmaciones en un estudio publicado la semana pasada por el banco holandés ABN Amro. Según ese estudio, titulado 'Soccernomics' y que analiza los datos disponibles desde 1970, el país que se alce con la victoria en el Mundial de fútbol puede esperar un crecimiento extra del 0,7 por ciento del PIB en los doce meses posteriores al campeonato. Así que, teniendo en cuenta que, por ejemplo, las previsiones del Fondo Monetario Internacional aseguran que la economía de nuestro país se contraerá un 0,4 por ciento en este ejercicio, el primer título mundial para España podría suponer la diferencia entre los números rojos y el crecimiento positivo. Por el contrario, la renta nacional del país subcampeón se contrae un 0,3 por ciento de
promedio, con lo que Holanda, al que el FMI también atribuye una contracción del 0,4 por ciento se hundiría aún más.
No existen evidencias claras de una relación directa entre la victoria en el Mundial y la salud económica de un país. Es más, por ejemplo, Argentina ganó en 1978 y su inflación siguió disparándose hasta convertirse en hiperinflación justo después de su segundo título, en 1986. Y para levantar más suspicacias, si hay una victoria que puede considerarse gafe para la economía de un país es la que se produce contra Holanda. Aparte del caso de Argentina, que en el 1978 le ganó la final a los Países Bajos, está el caso de Alemania, que lo hizo cuatro años antes. Poco después de que Franz Beckenbauer, al igual que Casillas, alzara la Copa del Mundo, la República Federal de Alemania entró en recesión. Y, paradójicamente, la economía holandesa sufrió menos en los años 70.
Los líderes de UGT y CCOO, Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo, han mostrado su desacuerdo con el estudio publicado por ABN Amro. En opinión de Méndez, "no debemos confundirnos ni crear espejismos que no corresponden con la realidad. Alegría deportiva tenemos mucha, confianza en nuestra selección toda, pero confianza en nuestra situación económica y en las decisiones políticas no tenemos ninguna". Por su parte, Toxo ha señalado que se trata de "una inyección de autoestima", pero que la economía "funciona sobre otros parámetros". Por eso, el líder de CCOO ha propuesto visitar "Lourdes" a los que creen encontrar en las estadísticas las soluciones para la economía española.
Sea como fuere, lo que sí es cierto es que España es ahora un país un poco más feliz de lo que lo era antes de empezar el Mundial. Y un país en el que la gente es un poco más feliz va a consumir más, lo cual, teniendo en cuenta que el sector servicios supone dos tercios del PIB español, puede suponer un buen empujón para la economía. Por ejemplo, los primeros datos que se manejan hablan de un aumento del consumo de bebidas alcohólicas y refrescos en los últimos días del Mundial en torno al 30 por ciento. Y una subida del PIB como la que señala el estudio publicado por ABN Amro, supondría que cada español se gastaría de media 80 euros más, una cifra factible en un
país que ha vivido una inyección de autoestima gracias a la edad de oro de su deporte, iniciada en los Juegos Olímpicos de Barcelona, donde se consiguieron 22 medallas, una cifra no superada todavía.
El camino iniciado en 1992 ha alcanzado su objetivo a partir del año 2000. En la última década las selecciones nacionales han ganado el Mundial y el Europeo de fútbol y de baloncesto, cuatro Copas Davis en tenis, dos Mundiales de fútbol sala, cuatro de hockey patines, otro en natación sincronizada y un Europeo de voley. Pero además en estos últimos años se ha producido la eclosión de las grandes figuras nacionales, que han cruzado fronteras hasta ahora vedadas para el deporte español: Pau Gasol ha conseguido jugar en los míticos Lakers y ganar dos anillos de la NBA; Rafa Nadal se ha consolidado en el número uno del ránking de la ATP, dejando para la historia del tenis sus partidos contra Roger Federer; Fernando Alonso enganchó a la Fórmula 1 a toda España con sus
triunfos, que le han llevado a incorporarse a los Lakers del automovilismo, la escudería Ferrari; Alberto Contador va camino de instalarse en el Olimpo del ciclismo junto a Armstrong, Indurain o Merckx; y, por último, Jorge Lorenzo, el heredero del mejor piloto de todos los tiempos, Valentino Rossi.
Los cuatro, nacidos tras la aprobación de la Constitución, son los representantes deportivos de la modernización que ha experimentado España durante los últimos 30 años. En un país ya libre de los complejos heredados de la dictadura franquista, los triunfos de esta generación de oro están consiguiendo derribar el último de esos complejos: el de la apropiación de los símbolos nacionales por parte de la derecha, en especial de la bandera. La vicepresidenta De la Vega se ha referido a este hecho señalando que, "los jóvenes la usan con más normalidad y eso es bueno". |