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Los dossieres

 

Nº 890 - 19 de julio de 2010
Se cumplen dos lustros de la llegada de Zapatero a la Secretaría General del PSOE

10 años de ZP :

del cruasán a La Moncloa


El próximo 23 de julio se cumplirá una década desde la sorpresiva elección de José Luis Rodríguez Zapatero como secretario general del Partido Socialista Obrero Español. Contra pronóstico, y frente al candidato oficial, José Bono, el joven político leonés se hacía con los mandos de la nave apoyado en una nueva generación de socialistas y una hábil estrategia de pactos, que le permitía coronarse en Ferraz –sede madrileña del partido– por sólo nueve votos de diferencia. También contra cualquier previsión, tras una época de grandes convulsiones internas, el PSOE se alzaba con el triunfo en las elecciones generales de 2004, menos de cuatro años después de que Zapatero reventase el XXXV Congreso socialista. Desde entonces, muchas cosas han cambiado; le siguen acompañando varios de aquellos fieles, pero otros se han alejado, han sido apartados o, directamente, repudiados.

Por P. A: N.

No coincide con el momento de mayor popularidad del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, el décimo aniversario de su proclamación como secretario general del Partido Socialista Obrero Español. La brutal crisis económica, y el giro dado a las políticas sociales –hasta ahora, intocables, y una de las banderas de la ejecutoria de sus gobiernos–, han llevado a un distanciamiento de los electores de la figura que no hace mucho tiempo encarnaba la esperanza en el progreso y en el crecimiento del país.

Ahora las encuestas muestran a los socialistas su rostro más desagradable. El desgaste del poder y una coyuntura inimaginable hace sólo un par de años, sitúan al principal partido de la derecha con una expectativa de voto siete puntos porcentuales por encima de los socialistas.

Justo ahora, inmediatamente después del más áspero de todos los debates sobre el Estado de la Nación que se han celebrado desde 2004, la casualidad ha querido que se cumplan los diez años desde que Zapatero alcanzase la Secretaría General de su partido. Los tiempos no parecen estar para celebraciones –el presidente ni siquiera acudió a presenciar la final de la Copa del Mundo de Fútbol en Sudáfrica, después de que la prensa y la oposición se cebasen en sus críticas a la canciller alemana, Angela Merkel, por haberse desplazado al país africano a contemplar un partido de su selección-, y eso lo saben en la dirección socialista. Lo que podría haber sido un festejo de cierta trascendencia, probablemente vaya a quedarse en un discreto acto protocolario con el que se procurará no hacer mucho ruido.

Al cierre de esta edición, en la madrileña sede del PSOE, en la calle Ferraz, aún no tenían claro el tipo de celebración que iba a llevarse a cabo, aunque sí habían decidido eludir la sensación de festejo, y mucho más la de fasto. Casi con total seguridad, la conmemoración –más que auténtica celebración– se reducirá a un solo acto, casi con carácter institucional, que posiblemente tenga lugar el próximo 22 de julio en la misma sede central del partido. Está previsto que acudan todos los integrantes de la Comisión Ejecutiva socialista que han pertenecido a este órgano de dirección durante la última década –el periodo que arranca con la celebración del XXXV Congreso del PSOE, en julio de 2000–, aunque sólo el secretario general –y presidente del Gobierno– tiene previsto intervenir.

Será un buen momento para hacer un repaso de aquellos momentos intensos en los que un semidesconocido y joven político leonés conseguía hacerse con la dirección de uno de los dos partidos con opciones actuales de gobierno en nuestro país. El discreto diputado Zapatero, que partía como un outsider, impulsaba, junto a otros, una corriente interna denominada Nueva Vía. Nada que pudiera importunar a un político curtido en mil batallas y con muchísima más popularidad, como José Bono, el hombre que estaba llamado a dirigir los mandos de una nave que llevaba varios años a la deriva.

La situación interna en el PSOE no era precisamente ideal. Tras la derrota electoral de 1996 y la dimisión de Felipe González, las bases habían designado como candidato a presidente del Gobierno en las elecciones de 2000 a Josep Borrell, humillando al entonces secretario general, Joaquín Almunia. Borrell se veía obligado a desistir, presionado por un escándalo que luego se demostraría impostado. Finalmente, y con Almunia como cabeza de lista, el desastre electoral se consumaba, y la derrota era mucho mayor que en 1996; el PP conseguía la mayoría absoluta.

El XXXV Congreso era la oportunidad para la renovación y el saneamiento de una organización que también se había visto salpicada por la corrupción. Todo hacia prever una fácil victoria del ex presidente de la Junta de Castilla-La Mancha, el veterano José Bono, hombre de gran habilidad política y alta popularidad. Sin embargo, un grupo de jóvenes dirigentes llevaban tiempo trabajando en la sombra para constituirse en una alternativa de éxito. La Nueva Vía había ido creciendo silenciosamente, aunque no lo suficiente como para alzarse con la victoria en solitario. Y aquí se destapaba una de las habilidades del joven Rodríguez Zapatero, su capacidad para muñir y sellar pactos.

Además de Bono y el actual inquilino de La Moncloa se presentaban otras dos candidatas, Matilde Fernández, representando claramente al sector guerrista, y la hoy líder de Unión, Progreso y Democracia, Rosa Díez. Ninguna de las dos tenía posibilidades, por lo que el equipo de Zapatero comenzaba a sondear posibilidades de acuerdos.

Finalmente conseguía los suficientes sumando su propia corriente a diversos apoyos entre los guerristas y también entre los delegados de Izquierda Socialista, además del polémico respaldo que le brindaba el oscuro grupo de Renovadores por la Base, dirigido por José Luis Balbás, uno de los protagonistas de lo que años después se conocería como el tamayazo, el golpe de mano que le costaría a la izquierda la presidencia de la Comunidad de Madrid.

El resultado final era apretado, Rosa Díez, apoyada por 65 de los votantes, conseguía el 6,55 por ciento; Matilde Fernández lograba el respaldo de 109 delegados, el 10,98 por ciento ; José Bono contó con 405 votos, un 40,79 por ciento; mientras que el triunfador, José Luis Rodríguez Zapatero, cosechaba 414 votos, el 41,69 por ciento.

Tras esta victoria por tan estrecho margen, el nuevo secretario general se rodeaba de una Ejecutiva prácticamente a su medida. La renovación fue casi total en la dirección. Sólo tres personas, además del presidente, Manuel Chaves, estaban en la Ejecutiva que dimitió tras últimas elecciones generales de 2000: el propio Zapatero, Micaela Navarro y Consuelo Rumí. Buena parte de los nuevos dirigentes eran hombres de la absoluta confianza del nuevo líder, como el secretario de Organización, José Blanco, su mano derecha durante la campaña, o Jordi Sevilla, responsable del área económica. La lectura del resto de las secretarías refleja el blindaje con aquellos que le habían acompañado desde el principio en la aventura en la Nueva Vía: Enrique Martínez Marín, Trinidad Jiménez, Carme Chacón, Leire Pajín, Juan Fernando López Aguilar…

Los tres escuderos
Los tiempos cambian. Más rápido aún en política. De aquel joven discreto, que llegaba con pocas posibilidades, casi sin ruido, hemos pasado a un líder muy consolidado, personalista en muchos aspectos, y que, en la práctica, carece de oposición interna. De todos los que formaban parte de su equipo más próximo, los pata negra, pocos van quedando. En puridad, podríamos hablar de cuatro que permanecen en primera línea. José Blanco desarrollaba una implacable y efectiva tarea de fontanería al frente de la Secretaría de Organización, que conseguía anular y desactivar las disensiones y batallas internas que habían caracterizado al PSOE en el periodo 1996-2000. Su premio por haber conseguido hacer del partido una balsa de aceite llegaba en el XXXVII Congreso, en 2008. Resultaba designado vicesecretario general –además de llegar al Gobierno, como ministro de Fomento–. Su colaboración y unión con Zapatero está fuera de toda duda.
Al frente de Organización le sustituía Leire Pajín, la benjamina del grupo, que ha ido creciendo a ojos vista durante estos años. De ocuparse de las relaciones con las ONG y los movimientos sociales ha pasado a dirigir los entresijos de la superestructura, desvelando una política de raza, y siendo valorada por Zapatero como uno de sus valores más firmes y fieles, con mucho futuro por delante.

Carme Chacón integra también el círculo sagrado. Ha pasado ya por dos ministerios –el de Defensa es considerado capital por Zapatero–, además de llevar Cultura y Educación en dos Ejecutivas. Durante un tiempo estuvo considerada como el relevo natural del secretario general.

La cuarta integrante de la entente es Trinidad Jiménez, unida al proyecto desde el momento mismo de su gestación. Ha desempeñado un papel relevante en el partido durante muchos años, aunque también ha participado del Gobierno, primero como secretaria de Estado, y ahora como ministra.

Frente a esta unidad, hoy por hoy indisoluble, otros ‘próximos’ de antaño se han ido quedando por el camino. Quizá el caso más emblemático sea el de Jesús Caldera. Antes de la llegada al poder, el entonces portavoz parlamentario socialista daba la impresión de ser la sombra de Zapatero. La imagen se asemejaba a la de los primeros años de Felipe González y Alfonso Guerra. Tras la victoria de 2004, casi todos apostaban por que Caldera sería nombrado vicepresidente, pero no sucedió así. Tras pasar por el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales fue encargado de poner en marcha la Fundación Ideas, una especie de think tank socialista, el negativo de lo que constituye la FAES, pero con mucha menor proyección pública. Caldera regresaba con cargo ejecutivo a la dirección emanada del XXXVII Congreso –último hasta la fecha–.

Mayor parece el distanciamiento entre Zapatero y otros delfines de antaño, como Juan Fernando López Aguilar, una promesa frustrada, al que el Partido Socialista ha ido apartando de la política nacional tras su paso por el Ministerio de Justicia. Primero, encargándole la batalla autonómica en su Canarias natal; más recientemente, colocándole al frente de las listas del PSOE en las elecciones al Parlamento Europeo.

Otro caso es el de Jordi Sevilla, el ‘cerebro’ en la sombra de los diseños económicos del primer Zapatero, que no conseguía su ansiada Cartera de Economía en el primer Gobierno de ZP, sino la de Administraciones Públicas, para sorpresa de todos. En su caso, el distanciamiento se ha ido traduciendo en enfrentamiento, y ha protagonizado más de una crítica pública y abierta a las políticas desarrolladas por los gabinetes socialistas.

‘Desterrados’ del poder del partido

Desde que en 2000 José Luis Rodríguez Zapatero se hiciera con la Secretaría General de los socialistas, en el XXXV Congreso, hasta un total de 36 integrantes de las dos primeras ejecutivas del Partido dirigido por el actual inquilino de La Moncloa han dejado sus puestos, y ya no forman parte de la vigente Comisión Ejecutiva Federal, el auténtico órgano de ‘Gobierno’ del PSOE.
Las razones han sido diversas. En algunos casos, el relevo era obligado por la llegada al poder y la asunción de funciones y puestos ejecutivos. Otros estuvieron más relacionados con la pérdida de la confianza política y los vaivenes internos de la organización. La ‘estrella ascendente’ de lo que parecía el arranque de prometedoras carreras políticas, se quedaba sin luz en no pocas ocasiones, mientras que algunos ascendían por sorpresa.

El ‘abandono’ más doloroso llegaba de la mano del fallecimiento de Alfonso Perales, un ‘fijo’ a cargo de la política autonómica, al que sólo la enfermedad apartaba de su lugar en la dirección. Otros ‘fieles’ han demostrado su polivalencia, y han permanecido en la Ejecutiva desempeñando diversas tareas, como José Blanco, Leire Pajín, Carme Chacón, Eva Almunia, Inmaculada Rodríguez Piñeiro, o el especial caso de Jesús Caldera.

Los que no repitieron en el XXXVI Congreso (2004)

Enrique Martínez Marín. Elegido como secretario de Innovación y Comunicación Interna de la Ejecutiva socialista, en el XXV Congreso, pasa a ser nombrado director de la empresa pública Red.es, y en la actualidad es director del Observatorio de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información, dependiente del Ministerio de Industria y Comercio.

Isabel Pozuelo, secretaria  de Consumidores y Usuarios en el XXV Congreso, continuó como diputada en el Congreso.  El pasado 10 de julio era elegida vicepresidenta de la XIX Asamblea Parlamentaria de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE), en la reunión de este organismo celebrada este lunes en Oslo.

Javier Rojo, secretario de Relaciones Institucionales (sustituía a Nicolás Redondo en 2002), pasaba a ser Presidente del Senado en abril de 2004, cargo que ocupa en la actualidad.

Jordi Sevilla, secretario de Política Económica, pasaba a ejercer como ministro de Administraciones Públicas desde el primer triunfo electoral de Zapatero hasta julio de 2007. Continúa como diputado en el Congreso por Castellón, y sus continuas discrepancias con la línea política desarrollada por los sucesivos gobiernos y sus públicas críticas han dado mucha carnaza a la prensa.

Cristina Narbona, secretaria de Medio Ambiente y Ordenación Territorial, abandonaba la ejecutiva para hacerse cargo del Ministerio de Medio Ambiente, donde permaneció hasta abril de 2008. En la actualidad es la embajadora ante la OCDE.

Micaela Navarro, secretaria de Igualdad. Ahora es consejera de Igualdad y Bienestar Social en la Junta de Andalucía.

José Asenjo, secretario ejecutivo. Fue uno de los escasos dirigentes socialistas que no respaldó la propuesta de Chaves de apoyar a José Bono en las primarias para la Secretaría General del PSOE en 2000. El entonces vicesecretario general de los socialistas andaluces apostó por José Luis Rodríguez Zapatero. En las elecciones de 2004 fue descabalgado como líder de la lista del PSOE al Congreso por Málaga, en favor de Magdalena Álvarez, y no aceptó la oferta de convertirse en senador. El hoy presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, lo fichaba como gerente del Plan Turístico de Málaga, en agosto de 2009.

Gloria Calero, secretaria ejecutiva. Fue alcaldesa de Sagunto y hasta marzo de 2010 fue portavoz del Grupo Municipal Socialista en este ayuntamiento.

Ramón Ortiz, secretario ejecutivo. El que fuera secretario general del Partido Socialista en la Región de Murcia y portavoz de esta formación en la Asamblea Regional, se había quedado sin ocupar ningún puesto de responsabilidad, bien orgánico o institucional. En 2007 regresaba a la política activa como secretario general de la agrupación socialista de Cieza, su ciudad natal.

Lentxu Rubial, secretaria ejecutiva. La hija del que fuera presiente del PSOE, Ramón Rubial, es senadora y ejerce como vicepresidenta en la fundación que lleva el nombre de su progenitor.

Basilia Sanz Morillo, secretaria ejecutiva. Es senadora por Sevilla y primera teniente de alcalde del Ayuntamiento de Dos Hermanas.
Francesc Antich, secretario ejecutivo. Preside el Gobierno de la Comunidad Autónoma Balear.

José María Barreda, secretario ejecutivo. Es el presidente de la Junta de Castilla-La Mancha.
n Marcelino Iglesias, secretario ejecutivo. Ejerce como presidente de la comunidad Autónoma de Aragón.

Emilio Pérez Touriño, secretario ejecutivo. Presidió la Xunta de Galicia en el gobierno de coalición con el BNG. Tras el triunfo del PP en los últimos comicios en esta comunidad, presentaba su dimisión como secretario general del PSdeG y abandonaba la política activa.

Dijeron adiós en el XXXVII Congreso (2008)

Matilde Valentín Navarro, secretaria de Bienestar Social. En la actualidad es diputada autonómica en Castilla- La Mancha. Había sido diputada por Albacete en el Congreso e integrante del Gobierno regional.

Soraya Rodríguez Ramos, secretaria de Medio Ambiente y Desarrollo Rural, en sustitución de Cristina Narbona. Nombrada recientemente secretaria de Estado de Cooperación.

Alfonso Perales Pizarro, secretario de Relaciones Institucionales y Política Autonómica. Fallece en diciembre de 2006. Le sustituye Mar Moreno.

Mar Moreno, secretaria de Relaciones Institucionales y Política Autonómica en sustitución del fallecido Perales. Permanece menos de dos años en el cargo. Pasó a ser consejera de Educación en el primer Gobierno de José Antonio Griñán en la Junta de Andalucía. Este año quedó al frente de la Consejería de la Presidencia y como portavoz. Su nombre suena con fuerza para ser la próxima candidata a presidenta de la Comunidad Andaluza por el PSOE.

Carme Chacón, secretaria de Educación, Universidad, Cultura e Investigación. Abandona la responsabilidad al ser nombrada ministra de Defensa. En el XXXVII Congreso continúa en la Ejecutiva como vocal.

María Isabel Montaño, secretaria de Igualdad. En la actualidad es parlamentaria regional en Andalucía.

Óscar López Águeda, secretario ejecutivo. En la actualidad es Diputado por Segovia, portavoz socialista en la comisión de RTVE y secretario general del PSOE de Castilla y León.

Andrés Rojo Cubero, secretario ejecutivo. Fue elegido parlamentario regional en Madrid.

Carmen Gallego Calvar, secretaria ejecutiva. Ahora es diputada en el Congreso. Fue Consejera de Pesca y Asuntos Marítimos de la Xunta de Galicia durante el Gobierno de coalición PSdeG – BNG.

Javier Torres Vela, secretario ejecutivo. Posteriormente fue concejal en Granada. En mayo de 2008 anunció su retirada de la política.

Rosa Peñalver Pérez, secretaria ejecutiva. Nombrada directora general de Evaluación y Cooperación Territorial del Ministerio de Educación y Ciencia. Parlamentaria regional en Murcia. Miembro de la Ejecutiva Regional del PSRM-PSOE.

Francina Armengol, secretaria ejecutiva. Diputada autonómica del Parlament de Illes Balears, es presidenta del Consell Insular de Mallorca.

Josefa Pellicer, secretaria Ejecutiva. Perteneciente a Izquierda Socialista, es integrante del Comité Federal del PSOE pel PSPV-PSOE y asesora del Grupo Municipal Socialista de Valencia, en la sección de Educación.

José Montilla, secretario ejecutivo. El que fuera ministro de Industria es ahora el presidente de la Generalitat catalana.

Juan Carlos Rodríguez Ibarra, secretario ejecutivo. Jubilado por voluntad propia, aunque continúa como integrante del comité Federal.

Consuelo Rumí Ibáñez, secretaria ejecutiva, en el anterior congreso había sido nombrada secretaria de Políticas sociales e Inmigración. Tras haber ejercido como secretaria de Estado para esta materia durante más de seis años, acaba de ser nombrada secretaria de Estado para la Función Pública.

Lucía Gómez García, secretaria ejecutiva. Es alcaldesa de Teruel.

Juan Fernando López Aguilar, secretario ejecutivo; en el anterior congreso había ocupado la Secretaría de Libertades Públicas y Desarrollo Autonómico. ‘Sacrificado’ en tareas alejadas de la política nacional tras su paso por el Ministerio de Justicia, fue el candidato de los socialistas en las elecciones autonómicas en Canarias, encabezando la lista más votada, aunque la alianza PP-CC le impedía gobernar. Es europarlamentario. Estuvo al frente de la lista socialista en las últimas elecciones al Parlamento Europeo.

Diego López Garrido, secretario ejecutivo, cargo que repetía desde el XXXV Congreso. Hasta la pasada semana era secretario de Estado para las comunidades europeas, pero tras la remodelación del Ministerio de Asuntos Exteriores anunciada por su titular, Miguel Ángel Moratinos, queda a la espera de destino.
n Rodolfo Ares, secretario ejecutivo. En el VI Congreso de los Socialistas Vascos, celebrado en octubre de 2009, es elegido Secretario Político del PSE-EE. Actualmente es Consejero de Interior de Gobierno Vasco.

¿Y los del desayunode los cruasanes?

No hubo tortilla, ni foto, ni estaban en el campo. Pero Rodríguez Zapatero también tiene un encuentro íntimo, emblemático, con un escogido grupo de fieles amigos que, al igual que los que aparecen en la famosa “foto de la tortilla” de Felipe González en los primeros setenta y que protagonizaron después la renovación del PSOE, se arracimaron junto a él antes de que las mieles del poder les ungieran. Fue un desayuno, conocido ya en la todavía joven historia del PSOE “zapaterista”, como “el de los cruasans” y tuvo lugar en el pequeño apartamento de Trinidad Jiménez en Madrid.

En sus escasos sesenta metros cuadrados se citaron, en las semanas previas al crucial congreso de la sucesión de Felipe González, jóvenes dirigentes socialistas animados por una desconocida entonces funcionaria de Ferraz.

Tras algún que otro encuentro y detectado el joven diputado Zapatero como el líder que podía encabezar al todavía nonato grupo que posteriormente tomaría el nombre de “Nueva Vía”, Trini logró que el leonés acudiera a desayunar en su casa y departiera con quienes creían que se podía, y se debía, dar la batalla por  la secretaria general a pesar del apoyo oficial a la candidatura de Bono.
Aunque hubo otros encuentros, anteriores y posteriores, este primer desayuno, al que una de las convocadas llegó con unos cruasáns para acompañar al café, quedó grabado como el primer paso del asalto al poder de Zapatero y sus jóvenes amigos.

¿Quiénes estuvieron en él? Menos de los que posteriormente se han atribuído su presencia. Además de Zapatero y Trini Jiménez, asistieron los entonces diputados Jesús Caldera, Jordi Sevilla y Germá Bel, y la compañera en la secretaría de Internacional de la anfitriona, María Irigoyen.

Dos de ellos fueron ministros, mientras Trinidad Jiménez, mujer de plena confianza de Zapatero, lo es hoy, al frente de la Cartera de Sanidad y Asuntos Sociales. El tercer diputado, el reconocido economista catalán del que llegó a hablarse como futuro ministrable optó tras las elecciones por retornar al mundo académico. Su situación familiar –tuvo un hijo en 2001– y su escaso apego por la carrera política le llevó en 2004 a Estados Unidos. Ahora es catedrático de Política Económica en la Universidad de Barcelona. “Pienso que rindo mejor en la actividad académica que como político”, aseguraba hace tiempo sin nostalgia alguna. Pese a ello, ha vuelto a ‘dejarse ver’ recientemente como firmante de algún manifiesto en defensa del Estatuto catalán y contra la reciente sentencia del Tribunal Constitucional. En este sentido, también ha publicado algunos artículos en la prensa catalana

María Irigoyen, por su parte, tras acompañar en un primer momento a Trini al ayuntamiento, fue llamada después de la victoria electoral por Bernardino León, Secretario de Estado de Exteriores, con quien continúa trabajando como asesora, ahora en La Moncloa.

Otros de los que compartieron estos primeros momentos  de Nueva Vía han tenido dispares destinos. José Andrés Torres Mora, jefe de gabinete de Zapatero durante su primer mandato en Ferraz no le siguió a Moncloa y ejerce  de diputado en el Congreso aunque mantiene  la cercanía personal con el líder.  En la nueva Ejecutiva se ha hecho cargo de la Secretaría de Cultura.

Por su parte, Enrique Martínez, miembro de su primera ejecutiva, fue director en la empresa pública Red.es, y ahora es director del Observatorio de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información, dependiente del Ministerio de Industria y Comercio.

El famoso apartamento ya no pertenece a Trini: lo vendió a otra socialista, Isabel Martínez,  que fue miembro del selecto grupo de asesores de Moncloa, y que en la actualidad es la secretaria general de Políticas de Igualdad en el Ministerio dirigido por Bibiana Aído.

Comisión Ejecutiva Federal XXXV Congreso

Presidente: Manuel Chaves.
Secretario general: José Luis Rodríguez Zapatero.
Organización y Acción Electoral: José Blanco.
Relaciones Institucionales: Nicolás Redondo Terreros.
Igualdad: Micaela Navarro.
Internacional: Trinidad Jiménez.
Política Económica: Jordi Sevilla.
Políticas Sociales: Consuelo Rumí.
Medio Ambiente y Ordenación: Cristina Narbona.
Educación, Cultura e Investigación: Carme Chacón.
Innovación y Comunicación: Enrique Martínez.
Desarrollo Autonómico: J. F. López Aguilar.
Consumidores: Isabel Pozuelo.
ONG y Movimientos Sociales: Leire Pajín.
Ciudades y Política Municipal: Álvaro Cuesta.
Secretarios Ejecutivos:
Francesc Antich.
José Luis Asenjo.
José María Barreda.
Gloria Calero.
Marcelino Iglesias.
José Montilla.
Ramón Ortiz.
Emilio Pérez Touriño.
Leonor Rubial.
Basilia Sanz
Comisión Ejecutiva Federal XXXVI Congreso

Presidente: Manuel Chaves.
Secretario General: José Luis Rodríguez Zapatero.
Organización y Coordinación: José Blanco López.
Relaciones Institucionales y Política Autonómica: Alfonso Perales.
Política Municipal y Libertades Públicas: Álvaro Cuesta
Política Económica y Ocupación: Inmaculada Rodríguez-Piñeiro.
Igualdad: Isabel Montaño.
Cultura: Carme Chacón.
Educación y Ciencia: Eva Almunia.
Relaciones Internacionales: Trinidad Jiménez.
Movimientos Sociales y relaciones con las ONGs : Pedro Zerolo.
Medio Ambiente y Desarrollo Rural: Soraya Rodríguez
Bienestar Social: Matilde Valentín.
Secretarías Ejecutivas:
Jesús Caldera.
Leire Pajín.
Juan Carlos  Rodríguez Ibarra.
Consuelo Rumí.
José Montilla.
Lucía Gómez.
Juan Fernando López Aguilar.
Diego López Garrido.
Mar Moreno.
Oscar López.
Andrés Rojo.
Carmen Gallego.
Javier Torres.
Rosa Peñalver.
Rodolfo Ares.
Francina Armengol.
José andrés Torres Mora.
Josefa Pellicer.
COMISION EJECUTIVA FEDERAL XXXVII CONGRESO

Presidente: Manuel Chaves González.
Secretario General: José Luis Rodríguez Zapatero.
Vicesecretario General: José Blanco López.
Organización: Leire Pajín Iraola.
Relaciones Institucionales y Política Autonómica: María del Mar Moreno Ruiz/ sustituida por Gaspar Zarrías.
Política Internacional y Cooperación: Elena Valenciano.
Ideas y Programas: Jesús Caldera Sánchez-Capitán.
Ciudades y Política Municipal: Antonio Hernando Vera.
Educación y Cultura: Cándida Martínez López.
Política Económica y Empleo: Octavio Granado Martínez.
Políticas de Igualdad: Soledad Cabezón Ruiz.
Medio Ambiente y Desarrollo Rural: Hugo Morán Fernández.
Bienestar Social: Soledad Pérez Domínguez.
Innovación y Nuevas Tecnologías: María González Veracruz.
Movimientos Sociales y Relaciones ONG: Pedro Zerolo.
Secretarías Ejecutivas

Ordenación del Territorio y Vivienda: Inmaculada Rodríguez-Piñero.
Libertades Públicas y Derechos de Ciudadanía: Álvaro Cuesta Martínez.
Conciliación Laboral: Eva Almunia Badía.
Cultura: José Andrés Torres Mora.
Integración y Convivencia: Bernarda Jiménez Clemente.
Vocales:
Carme Chacón Piqueras.
Alfredo Pérez Rubalcaba.
Rodolfo Ares Taboada.
Miquel Iceta Llorens.
Francina Armengol i Socías.
Eduardo Madina Muñoz.
Pilar Alegría Continente.
José Antonio Sánchez Bugallo.
María Luisa Araujo Chamorro.
Maru Menéndez González-Palenzuela.
Javier Barrero López.
Francisca Luengo Orol.

 

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