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Nº 882 - 24/5/2010


Francia y Alemania, principales acreedores, imponen sus condiciones


QUIÉNES SON LOS `DUEÑOS' DE LA DEUDA DE ESPAÑA

Casi 700.000 millones de euros. Esta es la cifra mágica a la que llegará probablemente a final de este año la deuda pública española. Es decir, casi un 66% del PIB. Se trata de mucho dinero, pero, ¿en manos de quién está? Más de la mitad, es decir, un 55% pertenece a inversores extranjeros, con Francia y Alemania a la cabeza con más del 20% cada una, además de China como potencia emergente. Unos socios mayoritarios que, en estos tiempos revueltos de crisis financiera, podrían estar empezando a hacer valer sus derechos.


Por E. Moreno

Cuando aún no acabamos de superar la crisis financiera, llega la crisis de la deuda. La enorme cantidad de dinero que deben los países industrializados y con la que financian sus desequilibrios presupuestarios se ha convertido en estos días en el meollo de una nueva convulsión económica, que ha sacudido a los mercados, obligado a la Unión Europea a improvisar un fondo de rescate del euro y llevado a Zapatero a lanzar el primer recorte del gasto social de su mandato.

Y el caso de Grecia no es, desde esta perspectiva, el peor. Según datos publicados por The New York Times, mientras que el país heleno presenta una deuda de algo más de 230.000 millones de dólares y Portugal se mantiene en 280.000 millones, esa cifra se dispara en el caso de Italia, Irlanda y España. De ahí el radical y abultado plan de rescatedel euro aprobado hace unos días por Bruselas, y que contempla nada menos que 500.000 millones de euros para repescar países en apuros, con 60.000 millones de euros en créditos directos y el resto en avales y garantías.

Pero, ¿en qué consiste esa deuda? Y sobre todo, ¿a quién pertenece? Según un reconocido economista, se trata de "una enorme maraña de bonos, letras y obligaciones lanzada a los mercados por los Estados, con tipos de interés fijados en función del riesgo que presentan los respectivos países en cada momento". Sus compradores, en general, son bancos y fondos de inversión. En el caso de España, el monto total previsto para la deuda será, a finales de este año, de casi 700.000 millones de euros, es decir, casi el 66% del Producto Interior Bruto del país. Poco, si se compara con otros países, pero mucho si se consideran las consecuencias de ese endeudamiento.

"Si se contemplara esa deuda en términos empresariales", señala la mencionada fuente, "se podría decir que los poseedores de la deuda son los socios mayoritarios de la empresa llamada España, ya que poseen más de la mitad de las acciones. Esto les daría ciertos derechos a la hora de opinar o incluso decidir sobre la gestión económica del país.

En el caso de España, la mayor parte se encuentra en manos extranjeras, a través de bancos y entidades de inversión. Según algunas fuentes, como el Banco de España, la proporción de deuda que pertenece a inversores no españoles alcanza el 55%. Según otras estimaciones elaboradas por entidades financieras solventes, esa cifra llega hasta el 69%. Algo que, en momentos de estabilidad económica, no tiene demasiada trascendencia, pero que en momentos de alta volatilidad e inestabilidad de los mercados, se convierte en una cuestión de absoluta trascendencia.

Y es que los datos hablan por sí solos. La mayor tajada de la deuda española se la ha llevado Francia, con entre el 21% y el 25% de la deuda, según las fuentes y los conceptos incluidos en ellos. Le siguen muy de cerca Alemania y los países del Benelux, mientras que China es una potencia en ascenso. Por el contrario, Alemania, y probablemente Francia en los próximos meses, siguen el camino inverso, reduciendo en lo posible sus intereses en deuda española, con el fin de disminuir el riesgo que conlleva la inestabilidad de los mercados en todo lo que se refiere a España. De hecho,algunas gestoras de fondos ya han anunciado que retiran la deuda española de sus carteras. Sin embargo, esto no ha sido obstáculo para que ambos países se comportaran estos días como lo que son, importantes inversores de una empresa llamada España. "Que nadie se equivoque", señala un analista de una reconocida sociedad de valores. "No es ninguna casualidad que los mayores promotores del plan de recortes sociales aprobado la semana pasada por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero hayan sido Sarkozy y Merkel. Ellos defendían sus intereses, es decir, el de los bancos alemanes y franceses poseedores de deuda española."

Pero al margen de Francia, principal acreedora, y de Alemania, Gran Bretaña y Benelux, el caso de China resulta significativo. El país asiático, con tasas de crecimiento de su PIB de dos dígitos, ha pasado de tener el 2% del total de la deuda española en manos extranjeras a tener un 18% en nueve años. En el mercado de bonos españoles, China ha pasado de representar el 12% en manos extranjeras en 2008 a un 20% en febrero de 2010, según datos del Tesoro. Es decir, aumentan su estrategia compradora incluso en momentos de crisis. Frente a esto, otro país asiático como Japón ha reducido su presencia, pasando de tener el 11% al 8% en el mismo período.

También tienen, aunque en mucha menor medida, acciones de España países como Irlanda, Portugal o Italia –que ha pasado de detentar un 8% de deuda española a tener sólo un 5%–, con cifras que en ningún caso superan los 20 a 30 millones de dólares. Incluso Grecia tiene algo, aunque es prácticamente inapreciable. En cuanto a qué entidades, las más activas, dentro de nuestras fronteras, son el BBVA y Caja Madrid, y fuera, entidades como Intesa-San Paolo, BNP Paribas, Société Générale y Roya! Bank of Scotland.
De esta forma, las perspectivas apuntan claramente, según coincide la mayor parte de los analistas, a que el futuro acreedor de España se desplazará de la zona euro a tierras más lejanas, como la propia China, Corea, Vietnam, Tailandia, Taiwán o, según otras estimaciones, Brasil. Países emergentes, con una sólida posición presupuestaria que les permita posicionarse en activos "baratos" pero que sin duda terminarán por revalorizarse. "De ahí que, en unos años, no sería de extrañar que ante una crisis similar a la actual, el presidente español de turno en lugar de recibir una llamada de Merkel o Sarkozy, la reciba del premier chino", bromea el mencionado economista.

¿Y qué pasa con la deuda de los países de nuestro entorno? El más curioso, sin duda, es el caso de Italia. Con una deuda que supera el 115% de su PIB, se sostiene gracias a que la mayor parte de sus inversores son domésticos. Su principal interés inversor es defender la estabilidad del país. Sin embargo, también mantiene lazos con el extranjero. Una parte más que importante de su abultada deuda la tiene Francia, con, según datos de The New York Times, unos 511.000 millones de dólares. Una cifra más que suficiente como para temer que si las cuentas italianas saltan por los aires Francia lo pasaría muy mal.

En cuanto a Irlanda, tampoco los extranjeros son mayoría, juntando la deuda que poseen Gran Bretaña, Alemania y Francia. Finalmente, la principal deudora de Grecia es Francia, seguida de Alemania y Gran Bretaña, un esquema que se repite casi al milímetro en el caso de Portugal. •

Una subasta "floja"

Estos días se ha dicho hasta la saciedad. No cuenta tanto el monto de la deuda pública, sino lo que cuesta colocarla en los mercados. En dos sentidos: por un lado, el tipo de interés, mayor cuanto más arriesgada se presenta la inversión, y por el otro, la cantidad de entidades dispuestas a comprar esos valores.

Todo eso se ha podido comprobar la semana pasada, en las primeras subastas de valores del Estado efectuadas tras el anuncio de recortes de Zapatero. En la primera, el Tesoro colocó casi 6.500 millones de euros, a un interés mucho más alto que en anteriores ocasiones. Tanto, que el sobrecoste calculado por este concepto ronda los 50 millones de euros. Pero más grave aún ha sido el hecho de que el Estado ha tenido serias dificultades para conseguir inversores, hasta el punto de que tuvo que cerrar la subasta antes de cubrir sus previsiones, fijadas en 7.500 millones. Tan insatisfactorio fue el proceso que la vicepresidenta primera del Gobierno, Maria Teresa Fernández de la Vega calificó la subasta de "floja"

El precedente puede ser peligroso. España tiene aún mucho por colocar y muchos vencimientos que renegociar este mismo año. En 2010 se han emitido casi 80.000 millones de euros en deuda, menos de la mitad de los 220.000 millones previstos para este año. Nuestro país es, en el marco de la UE, el que mayor volumen, en términos absolutos y porcentuales, tiene aún previsto sacar a subasta. En este sentido, el mes de julio es considerada una fecha clave, ya que entonces el Tesoro debe refinanciar vencimientos por un total de 24.000 millones de euros.


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