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Internacional
Nº 881
17/5/2010
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Daniel Cohn-Bendit, eurodiputado de Los Verdes

"ESPAÑA NO HA SIDO CAPAZ DE HACER UNA POLÍTICA
ECONÓMICA SOSTENIBLE"

El ecologismo es una respuesta a la crisis internacional, además de serlo para un mundo amenazado por el cambio climático. Ésta es una de las ideas que el eurodiputado francés de Los Verdes Daniel Cohn-Bendit (Montauban, 1945) expuso la semana pasada en Barcelona, donde presentó su libro ¿Qué hacer? (Ediciones RBA, 2010). El otrora líder del Mayo del 68, que no hace referencias a su pasado libertario pues parece haber integrado el título de otro de sus recientes volúmenes —Forget 68— (Ed. L'Aube, 2008) -, explica a EL SIGLO que España necesita nuevas "bases" para su economía, que se había dejado llevar por un "alocado" productivismo inmobiliario.

Por Salvador Martínez (París)
Acaba de presentar su último libro publicado en español, ¿Qué hacer?. En el contexto económico de crisis actual, ¿qué hay que hacer para salir de esta situación?
—Nos enfrentamos a varias crisis a la vez. Estamos en un cruce de caminos de crisis, porque hay una crisis financiera, una crisis económica y una crisis de orden medioambiental. Hay que cuestionar la lógica de nuestro sistema, que nos dice que siempre "hace falta más y más rápido". Esta lógica nos ha llevado a la crisis de las subprimes y a la locura de los mercados financieros. Lo que desarrollo en el libro es que la transformación ecológica es una respuesta a la crisis económica y financiera además de serlo para el calentamiento del planeta y la degradación del medioambiente. La transformación desde el ecologismo plantea una nueva economía, sostenible, duradera y respetuosa con la naturaleza, además de la creación de un nuevo desarrollo industrial.

—En su libro hay, además de análisis, medidas concretas para adoptar desde el poder. Otros parlamentarios europeos, como Rachida Dati, eurodiputada del Partido Popular Europeo (PPE), deben conocerle mal, pues según dice Dati, el mérito de Cohn-Bendit es "haber estado en las barricadas" del Mayo del 68 francés.
—Rachida Dati dice y hace lo que quiere, no es mi problema. En las últimas elecciones europeas, en Europe-Ecologie presentamos un programa de gobernanza europea. Ni España, ni Francia, ni Alemania, ni Grecia, ningún país europeo va a salir adelante sólo frente ante la crisis. El espacio europeo es la solución, pero la pregunta es: ¿Qué política europea hace falta? A esto trato de responder en ¿Qué hacer?.

—Usted habla de la "sociedad polen" como solución a los problemas económicos. ¿A qué se refiere?
—Estamos en una sociedad del saber. Este saber se transmite, como el polen, mientas que la miel de las abejas es la industria. Sin embargo, lo que también hacen las abejas es polinizar la naturaleza. Esa polinización es esencial para el desarrollo de la naturaleza, al igual que nuestro saber lo es para nuestra economía. La sociedad del saber es la columna vertebral del futuro, por ello hay que invertir en formación, en educación y en investigación.

—Los ecologistas son "la tercera fuerza política, lo que es una buena noticia para los socialistas, porque necesitábamos aliados", ha dicho a EL SIGLO, Jean Cristophe Cambadélis, secretario nacional en el Partido Socialista (PS) francés. ¿Está de acuerdo?
—Nosotros hemos cambiado el panorama de las alianzas en Francia. Habida cuenta de que el ecologismo está encontrándose con una dimensión política interesante, estamos también cambiando nuestras alianzas con el PS. Somos independientes, y somos capaces de tener un partenariado basado en el respeto mutuo y en las ideas avanzadas. Hasta ahora, éramos una vía de escape del PS, sin que hubiera un reconocimiento verdadero del ecologismo político.

—¿Este reconocimiento es lo que usted llama "Greenwashing" de los partidos políticos tradicionales?
—El Greenwashing es lo que ocurre cuando en política se habla de la defensa y el respeto del medio ambiente pero en la práctica no se ven las consecuencias de ese discurso. No hay que pintar los muros de la economía de verde. Lo que nosotros queremos es que las políticas públicas cambien y participen en un cambio que se inscriba en la transformación del rostro de la economía.

—¿Se refiere a que los partidos políticos tradicionales toman ideas del ecologismo político, que integran en sus discursos pero luego no aplican?
—Ése no es el problema. Por ejemplo, a la creación en Francia del impuesto sobre la emisión de CO2, hay resistencias porque ese impuesto exige el cambio de las prácticas industriales de los productores. Y desde que hay una resistencia, en Francia, con un gobierno de derechas –aunque podría ser de izquierdas–, se retrocede. Si se quiere cambiar el comportamiento de la industria y de los particulares para luchar contra el calentamiento del planeta, un impuesto como ese estructura la sociedad de cara al futuro. Los Verdes decimos que hay que ser consecuentes. Lo difícil de la política ecologista es que cuando hablamos de la degradación del planeta, hablamos de una tendencia que se materializará en 20 ó 40 años, y lo complicado es convencer de que si no tomamos las buenas medias hoy, la situación en 20, 30 ó 40 años será catastrófica. Pero si tomamos las buenas iniciativas, esto no quiere decir que la realidad vaya a cambiar mañana. Para las democracias y para la política es muy difícil proyectarse en el futuro, y luego los ciudadanos quieren resultados rápidos.
—¿Hay un riesgo de ver cómo se priorizan las medidas que sirvan para salvar la economía actual en lugar de pensar en el me-
1 dio ambiente por la urgencia que genera la actual crisis?
—Evidentemente, el riesgo existe. Es por eso que nuestro partido quiere la independencia, porque somos una fuerza política comprometida con las tareas de gobierno. Fíjese en el ejemplo de la economía española, que se ha desarrollado gracias a la construcción. Esto no es sostenible, porque cuando la burbuja inmobiliaria explota, explota toda la economía y esto se podría haber pensado hace 30 años. El resultado del productivismo español basado en una construcción alocada, cuyos resultados se pueden ver en todo el país, y sobre todo en las costas, era algo previsible, pero los gobiernos de España, de izquierdas o de derechas, apostaron por el rendimiento inmediato. De ahí vienen las dificultades económicas españolas. Ahora hay que repensar la estructura económica del país.

—¿Cree que España va ser la próxima Grecia?
—España sufre con un paro extremo y un gran déficit presupuestario, aunque la columna vertebral de España es más sólida que la de Grecia. Sin embargo, estructuralmente, España no ha sido capaz de desarrollar una política económica sostenible y es esto lo que explica los problemas actuales. Los grandes problemas de España, es establecer las bases para hacer que la economía crezca de manera sostenible y duradera.

—Habida cuenta de los éxitos de EuropeEcologie en Francia, ¿va usted a dar pistas para obtener mejores resultados en las urnas a los grupos de ideología verde en España?
—El gran problema de los verdes en España es que ocupan un espacio completamente atomizado. En Francia, lo que explica el repunte de los ecologistas es la unión. Hay que unirse, formar un nuevo discurso, porque existe un potencial ecologista en España, pero es cierto que la atomización no ayuda, como tampoco lo hace que haya comportamientos u ltrasectarios.

—¿Qué piensa del nuevo plan de ayuda para Europa de 750 mil millones de euros?
—Creo que se va en la buena dirección. Es cierto que hay que luchar contra los déficits. Hay dos posibilidades, reestructurar los gastos del Estado, primero, y luego repensar los beneficios a través los impuestos. En vista de las grandes deudas de los países, creo que las grandes empresas deben participar de otro modo para luchar contra los déficits. Las tres grandes empresas petroleras europeas, Shell, BP y Total, en tres años han hecho 100 mil millones de euros de beneficios. Es lo que se acaba de prestar a Grecia. Podemos hablar, también, de los bancos. BNP Paribas ha registrado 30 mil millones de euros en tres meses. ¡Es una locura! Reequilibrar los déficits no consiste simplemente en hacerlo a costa de los menos favorecidos. En este contexto, la transformación ecológica está al orden del día. Un ejemplo es Grecia, el 80 por ciento de la energía proviene del petróleo, pero Grecia tiene viento y sol. Así, si en Grecia se quiere ahorrar a nivel presupuestario, habrá que invertir en energías renovables.

—La crisis, que surge en parte de la gestión de los partidos políticos tradicionales, ¿deslegitima todas las administraciones que han estado dirigiendo los Estados? Y, en este contexto, ¿no representa una oportunidad de oro para Los Verdes?
—Sí, objetivamente usted tiene razón. Pero en política no sólo basta con tener razón, hay que poder surgir como una alternativa. Y en Grecia, si sólo hay fuerzas verdes de izquierda que son sectarias, que ni siquiera hablan con la sociedad, nunca podrán imponerse como una alternativa. •

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