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Nº 876 - 12/4/2010

Fernando González Urbaneja, presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid

"EL PERIODISMO DECLARATIVO NOS MATA"


Fernando González Urbaneja (Burgos, 1950) es periodista, analista económico y escritor. Ha trabajado en varios y prestigiosos medios de comunicación y tiene cuatro libros publicados. Actualmente es profesor asociado de la Universidad Carlos III y presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid. En esta entrevista concedida en Madrid, confiesa: "Tengo poca autoestima".

Por Jairo Máximo

Cuándo era niño pensó que un día quería ser bombero, marinero, periodista o incluso presidente?
—No tengo recuerdos muy precisos. Me acuerdo de que mi padre quería que fuera portero del Real Madrid. Ahora, mi primera vocación fue la docencia. Nunca se me ocurrió ser periodista.

—¿Dónde se da el encuentro entre la literatura y el periodismo en su trayectoria profesional?
—Nunca he hecho literatura. Llegué al periodismo más bien desde la influencia política, si quieres; una cosa muy fea.

—¿Pocos llegan al periodismo como algo genuino?
—Sí. Es difícil para un joven de 17/18 años tener claro que quiere ser periodista. Necesita un ejercicio de reflexión que es más tardío. Por eso creo que el periodismo debe ser un posgraduado, porque exige un punto de maduración, digamos, una segunda formación.

—¿Considera que escribir es una disciplina continua?
—Y también rutina. Necesito escribir todos los días y donde sea. Y lo hago de una forma muy recogida.

—¿Feliz con los cinco años cumplidos de presidencia en la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), fundada en 1895, cuyos objetivos son la defensa de las libertades de información y expresión?
—Cansado.

—¿Cuál cree que es el legado que dejará a esta institución que cuenta con más de 7.500 socios?
—La hemos modernizado. Ésta es una casa bien gestionada con creciente autoestima y sentido de autoridad hacia nosotros. Encontré una casa antigua...

—Más bien un consultorio médico que hoy se ha transformado en un punto de referencia del periodismo español. ¿Verdad?
—Sí. Eso era lo que queríamos hacer. Por ejemplo, me siento muy orgulloso tanto por los 22 libros que hemos editado en estos años como por el Cuadernos de Periodistas coeditado con la Federación de Asociaciones de Periodistas de España. Afortunadamente la APM no depende de nadie.

—¿A qué sabe la APM?
—Dos conceptos. Por un lado, un ejercicio de solidaridad hacia los compañeros. Luego, un ejercicio de ayuda, en el sentido de que cuando alguien tenga un problema venga hasta aquí.

—¿Qué piensa de la relación del presidente José Luis Rodríguez Zapatero y la prensa?
—Creo que hemos ido empeorando de la UCD de Adolfo Suárez al primer PSOE de Felipe González; del segundo PSOE al primer y segundo PP de José María Aznar; y ahora en la etapa Zapatero. A Zapatero le interesa poco la prensa, no le preocupamos, así como Aznar estaba obsesionado en caer bien y controlar a todos. Y González era igual. Pero Zapatero incluso juega con la prensa. Por ejemplo, esto que ha hecho ahora de llevar a los directores de periódico en su reciente visita a Barack Obama...

—¿Eran directores de periódico o monaguillos?
—Hasta ha conseguido que el director de El Mundo Pedro J. Ramírez hablase del acto a doble página. Ese juego que él tiene con P.J. Ramírez es de...

—¿Amado amante?
—(risas). Sí. De amantes furtivos. Es un juego peligroso de lo cual Zapatero puede salir perdiendo. Con el Gobierno socialista de Zapatero la prensa está un poco desconcertada. Es un gobierno bastante hermético. Zapatero es el presidente con peor prensa. Además, ha presionado un poco la TV pública, cosa que no ocurría jamás. Otra cosa es que los de la TV pública no se han enterado. Y esto es un problema.

—¿Cree que el periodismo español de hoy en día es un periodismo declarativo sin más? —Sí. Había pensado en crear una sesión: 'Han Dicho'. Tú metes en un recuadro 'Han dicho' y pones la carita de quién ha dicho y has vaciado los periódicos. El periodismo declarativo nos mata. Quizá se salva un poquito La Vanguardia y El País. Se nota en el tiempo que se dedica a la lectura de los periódicos. Esto es un buen indicador. Sé a cuál dedico tres minutos y a cuál siete minutos. Hoy en España hacemos peor trabajo periodístico del que se hacía hace ocho años.

—¿Existe la izquierda española?
—Sí. El espectro social del electorado está más cerca de un centro izquierda que de un centro derecha. Si entendemos por izquierda más solidaridad, más política social, entonces España es un país de izquierdas.

—Detecto que en España, Italia, Brasil y Estados Unidos la derecha es una piña. Pero la izquierda está desunida. ¿Cómo lo ve?
—Entiendo que vivamos una etapa así. Y es por eso que trato de leer lo que está ocurriendo en Estados Unidos porque nos advierte de lo que viene. Ya hay allí una extrema derecha homogénea, dogmática y excluyente en el sentido de no admitir diferencias. Esa derecha está apareciendo en todos los sitios. En contrapartida, hoy en España, no tenemos una izquierda homogénea, dogmática y excluyente que quiera tomar el poder y la nacionalización de los medios de producción.

—¡Menos mal!
—(risas). No existe, por así decirlo, el espacio castrista. No es posible. Pero ya hay medios de comunicación españoles de extrema derecha homogénea, dogmática y excluyente.

—¿Qué piensa de la corrupción en alza en España; sin color partidario?
—Es parecida a la que ha habido siempre. La democracia ha hecho muy poco por combatir la corrupción. Los partidos políticos han hecho muy poco en hacer transparente la financiación de los partidos. Esto es un error que tiene que ver, posiblemente, con la forma de reclutamiento de la clase política. El espectro moral de ellos en estos momentos es bajo.

—El periodista Ryszard Kapúscinski dijo: "El periodismo de hoy es como las fuerzas armadas". ¿Tiene razón?
—Bastante. Hay unas prácticas que son malísimas y que tienen que ver con la tropa periodística, que es la de que todos se pongan de acuerdo en lo que ha ocurrido en un determinado momento. En el fondo hay un comportamiento gregario. ¿Cómo es posible que los telediarios de todas las cadenas tengan la misma estructura y contenido? ¿Y los periódicos la misma fotografía? Hay una imposición de la agenda que viene de fuera, de una forma mágica. Creo que éste es el problema del periodismo.

—¿Imagina un mundo sin periódicos ni periodistas?
—No. No es posible.

—Soy lector semanal en el wáter de las revistas Diez Minutos, ¡Qué me dices!, Lecturas, Pronto, Semana y, por supuesto, ¡Hola!. ¿Qué le parecen esas publicaciones?
—Yo sólo soy lector de ¡Hola! No la compro semanalmente. Pero es un gran producto editorial. Las otras no las leo. Tienen un problema con la trivialización que han hecho de su mundo en las televisiones, y tienen un problema de ubicación.

—¿Qué es peor: la censura o la autocensura?
—La autocensura porque contra ella no se puede combatir; es la muerte. La censura siempre se puede combatir.

—¿Qué piensa de las guerras?
—No me gustan. A mí me gustó el discurso de Obama, en Oslo, al recibir al Premio Nobel de Paz, cuando habló de la "guerra justa", que es un concepto muy discutible, sin embargo, lleva consigo un concepto de civilización, de un mundo donde reina el Estado de Derecho.

 

—Este tema es doloroso... ¿Hay que tratarlo?
—Sí. Hay un escenario para tratarlo. Y yo voy a tratarlo en algún momento, y sé que voy a tener algunos problemas, que es el tema de la negociación con los terroristas. La negociación con los terroristas es algo que la gente dice que "bajo ningún concepto" hay que negociar con terroristas; excepto cuando secuestran a tu padre, a tu madre o a tu hijo. ¿Qué harías tú?

—Por favor, mi familia no. ¿Dónde, cómo y cuándo pago?
—La mayor presión que recuerdo de los terroristas, ETA en este caso concreto. Alguien me contaba que había estado sometido a extorsión durante mucho tiempo. Nunca había pagado. Hasta que un día su hijo le dijo: "Oye, papá, me dicen que no estás pagando. Estás poniendo en peligro mi vida".. Te quedas así...

—Dicen que hay tres tipos de periodista: buitre, oveja e independiente. ¿En cuál se sitúa usted?
—Buitre, no. Y la única vez que lo he sido me he avergonzado. Oveja, tampoco. Me he sentado y he sido echado de muchos sitios. Siendo director de Cinco Días o redactor jefe de Economía en El País o editor de noticias de Antena 3 TV nunca tuve que hacer algo que no me gustara. Independiente, es más una tendencia en la cual estoy. •


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