El PP convierte el 'no' a la subida del IVA en su caballo
de batalla
PACTO DE ZURBANO:
NADIE LO QUIERE,
TODOS
LO NECESITAN
Sus inicios fueron un tanto confusos, atrapado en medio de varios procesos
negociadores. Y su desarrollo, al margen de la parafernalia mediática, tampoco
termina de aclarar su futuro. El pacto anticrisis, llamado también Pacto de Zurbano,
se encamina, tras los primeros contactos, hacia un acuerdo de mínimos, que no
gusta ni al Gobierno ni al PP, pero que ambos necesitan desesperadamente: los
primeros, encabezados por un entusiasta José Blanco, para demostrar que siguen
firmes pilotando el país hacia la recuperación; los segundos, para escenificar que
no sólo saben criticar, sino también pactar. La subida del IVA, la reestructuración
financiera o el gasto público son algunos de los puntos donde el acuerdo es más
que difícil.
Por E. Moreno
España necesita un acuerdo". Lo dijo José Blanco, titular de Fomento, la pasada semana. Un acuerdo económico pero de alto contenido político, que el Gobierno quiere escenificar, con todo el boato posible, junto a los partidos de la oposición, con el fin de dar un golpe de timón contra la crisis e inaugurar una nueva fase claramente encarada hacia la recuperación económica. Pero el empeño, como era de esperar, no es fácil. El PP, por lo pronto, ha hecho suya la guerra de la patronal –con CEOE a la cabeza– contra la próxima subida del IVA. Un asunto que, sumado a otros puntos de desavenencia, como la reestructuración del sector financiero o el gasto público, hace muy difícil, por no decir imposible, que se llegue a un pacto de Estado de envergadura.
Sin embargo, y a pesar de ello, habrá acuerdo, aseguran las fuentes consultadas. De hecho, ya se ha llegado a puntos de encuentro en las negociaciones del pacto anticrisis, conocido también como Pacto de Zurbano, en referencia al vistoso marco donde se desarrollan las conversaciones, en concreto, la madrileña sede del Ministerio de Fomento. Muchas de estas coincidencias son de escasa relevancia, o atañen a medidas que ya estaban en marcha. Otras cuestiones relevantes, como la reforma laboral, se han eliminado del temario de estas negociaciones, al formar parte de otra mesa, la del Diálogo Social.
Y habrá acuerdo porque "los dos, tanto el Gobierno como el PP, lo necesitan desesperadamente a estas alturas de la crisis", señala la mencionada fuente. "El Gobierno, obviamente, tiene que hacer ver a los ciudadanos que, después de la crisis de los mercados financieros y con más de cuatro millones de parados, sigue pilotando y teniendo la iniciativa en la batalla por emprender el camino de la recuperación. Y el PP, por su parte, es consciente de que la fase en la que la crítica pura y dura empieza a no ser tan rentable, y hace falta demostrar que, además, son capaces de pactar".
Una necesidad mutua que ha llevado a decir a Blanco, llevado quizás por su entusiasmo, que hasta el 70 por ciento de las propuestas del PP son "susceptibles de acuer(lo". No en vano, Blanco se ha convertido, nada más empezar las negociaciones, en el verdadero alma mater del triunvirato socialista, formado también por la ministra de Economía, Elena Salgado, y el titular de Industria, Miguel Sebastián. Por el lado del PP, Cristóbal Montoro ha recuperado en este proceso parte de su antiguo protagonismo, junto a Alvaro Nadal y Fátima Báñez, que completan el equipo negociador enviado por Mariano Rajoy.
"Lo que llama la atención de esta negociación –señala un economista cercano al PSOE– es que nada más empezar las partes ya han reconocido que hay puntos de encuentro. Nadie pone en duda que habrá pacto, la cuestión más bien es qué se va a pactar y hasta dónde".
Esta voluntad de pacto, jaleada con entusiasmo por CiU, ha quedado bien demostrada hace unos días, con la discreta aprobación en el Senado, por unanimidad nada menos, de un documento en torno a la crisis económica y sus posibles soluciones. Y aunque el texto no recogía medidas concretas, lo cierto es que llegaba más lejos de lo que lo ha hecho ninguna declaración pública, tanto del PP como del Gobierno, en muchos aspectos clave. Y para algunas fuentes, este documento puede ser un referente muy claro de lo que va a ser el Pacto de Zurbano.
Entre las novedades más destacadas que incluye el texto aprobado –fruto de las aportaciones de expertos citados por la Cámara Alta– figuran, por ejemplo, la afirmación de que el Fondo de Rescate Bancario, FROB, no ha "avanzado decididamente en el saneamiento" de los bancos y cajas que lo necesitan. Asimismo, se dice que las medidas para conseguir la "reducción del gasto público improductivo y la reducción de la deuda pública deberían ser más firmes". El documento pide, entre otros puntos, que todas las administraciones, incluidas las Comunidades Autónomas, se comprometan por igual en la lucha contra el déficit.
Por lo demás, el acuerdo aprobado en el Senado incide en una serie de medidas que también se han abordado en el Pacto de Zurbano. Como la de darle mayor protagonismo al ICO para desbloquear los créditos a las pymes y autónomos, racionalizar la estructura de la administración del Estado, o fomentar por diversas vías la rehabilitaciónde vivienda como forma de reactivar el sector de la construcción.
Así, según lo acordado en las negociaciones del pacto, habrá nuevos préstamos directos del ICO con un importe máximo de 200.000 euros con cobertura de riesgo del 100 por ciento. En cuanto a la rehabilitación de viviendas, se ha propuesto reducir el IVA para todas las obras de rehabilitación durante dos años, dejando un tipo de IVA reducido del 8 por ciento a partir de julio. Asimismo, habrá una deducción extraordinaria del IRPF por obras de mejora en la vivienda habitual. Los contribuyentes que perciban rentas inferiores a 33.000 euros podrán reducir en el IRPF el 10 por ciento de los costes de las obras de rehabilitación de sus viviendas hasta el 31 de diciembre de 2012. Medidas quizás menores, pero con las cuales el Gobierno ha anunciado que espera crear hasta 350.000 puestos de trabajo.
Otro punto de acuerdo, la morosidad. Según lo acordado en las negociaciones, la Administración deberá pagar en el plazo máximo de 30 días –con lo que se debería resolver definitivamente la gran deuda que mantiene la Administración con las empresas privadas–, y en un plazo de 60 días en el caso de deudas entre sociedades privadas.
La pega de estos acuerdos es que muchosde ellos ya eran medidas que estaban en marcha. Así, las novedades en materia de morosidad ya estaban en la Ley de Morosidad, que se debatirá en el Parlamento a finales de este mes. En cuanto al IVA reducido para rehabilitar vivienda, ya estaba contenido en una propuesta del PP, que este partido insiste en debatir y aprobar en el Congreso, con el fin de evidenciar que de ellos fue la iniciativa.
Uno de los puntos interesantes surgidos en las últimas reuniones del Pacto de Zurbano tiene que ver con la reforma laboral. Este asunto ha quedado desde un principio fuera del índice de puntos a negociar en este proceso, en la medida, han señalado los integrantes del triunvirato negociador, que estos asuntos ya se están abordando en la Mesa del Diálogo Social, entre sindicatos y patronal. De hecho, fue en ese marco donde surgió la propuesta –simple "ejemplo" según el presidente de la CEOE, Gerardo Diaz Ferrán– de poner en marcha en España un contrato basura para jóvenes, con indemnización por despido de 20 días, siguiendo el modelo francés. Sin embargo, el Gobierno, pese a esta actitud de voluntaria neutralidad, si ha aceptado asumir el compromiso de que, si los agentes sociales no llegan a un acuerdo en el plazo de dos meses, intervenir de forma activa. •
El IVA de la discordia
En todo caso, y al margen de estos puntos de encuentro que el PP ha calificado de "menores", el partido de Rajoy ha dejado claro que su verdadero caballo de batalla es la subida del IVA. No en vano, se trata de una cuestión que les permite "acercar posturas con la CEOE, muy preocupada por el hecho de que la subida del IVA prevista para julio pueda dar al traste con los planes de recuperación de muchas empresas". No en vano, la subida del tipo máximo del 16 al 18, y del tipo reducido en un punto supondrá mayores in-gresos para el Estado, pero también un posible retraimiento del consumo. Ejemplo de lo que puede ocurrir es el sector del automóvil. Después de registrar incrementos de venta records el mes pasado, el sector teme hundirse a partir de junio, por el efecto combinado de la subida del IVA y de la desaparición de las ayudas. Para Montoro, esta subida de impuestos "es negativa para la recuperación y nos puede traer más paro".
Además, y al margen de este asunto concreto, las discrepancias del PP con el Gobierno se centran también, aunque con un tono beligerante menor, en la reestructurar el sistema financiero —el PP apuesta por fusiones de cajas interregionales— y la puesta en marcha de un plan de austeridad severo, que pasa por la desaparición de tres ministerios y que supondría un recorte del gasto de 10.000 millones de euros. Asimismo, también en línea con las aspiraciones de la patronal, el PP pide la reducción de forma permanente de 2 puntos en la cotización empresarial a la Seguridad Social.
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