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Nº 871 - 8/3/2010

Roures no consigue desatascar la fusión entre Antena 3 y La Sexta

LARA SE HACE DE ROGAR

En la semana del pistoletazo de salida a la última fase del apagón analógico, la otra gran fusión televisiva tras la de Telecinco y Cuatro, la que protagonizan Antena 3 y La Sexta, parece haber quedado en punto muerto. Las conversaciones entre las plataformas lideradas por José Manuel Lara y Jaume Roures, sin romperse, se han frenado. Ambos son conscientes de que para ser competitivos en un nuevo panorama audiovisual tienen que acometer una fusión y de que las mejores novias que quedan disponibles son ellas, pero las discrepancias en torno a la asunción de
la deuda que arrastra La Sexta por parte del nuevo holding han parado el proceso. No soplan buenos vientos para el grupo de Roures, a pesar de que Moncloa acabe de fichar a un hombre próximo a él, porque de no producirse la fusión el gran pilar mediático de Zapatero estaría en serios problemas a dos años de las elecciones.

Por M. C.Manuel Capilla

A principios de año, desde La Sexta se afirmaba que "en febrero se sabrá si se cierra un acuerdo o no". Pasado ese plazo, ahora se asegura que será en unas semanas, a finales de marzo o a principios de abril, cuando se sepa si finalmente se consuma el matrimonio Lara-Roures. El retraso, aunque comprensible en este tipo de operaciones, deja entrever algunas dificultades en las conversaciones que ya ha dejado expresado el consejero delegado de Antena 3, Silvio González, quien, en una reunión con analistas para comentar los resultados anuales del grupo, afirmó que "estamos muy lejos de un acuerdo en este momento" con cualquier otra plataforma. Preguntado directamente por La Sexta, González explicó que no prevé "alcanzar un acuerdo con ninguna entidad en un periodo corto de tiempo", ya que se trata de "un proceso complejo y nada fácil". Por tanto, es posible, según el consejero delegado de Antena 3, que no lleguen a ningún acuerdo global con ninguna plataforma y que tan sólo se produzca alguno en torno a una parte del negocio.

Quizá las palabras del número dos de Lara pueden interpretarse como una forma de azuzar a La Sexta, ya que, según fuentes sindicales de Antena 3, la dirección considera la fusión necesaria para "ser más competitivos". Los planes que se manejan en Antena 3 contemplan que la operación debería estar cerrada antes del verano, pero antes quedan por delante algunos escollos por superar. Quizá el principal sea el de la asunción por parte del nuevo holding de la deuda de La Sexta, no ya la que acumula desde su arranque en 2006, sino la que se produzca este año, hasta que se cierre la operación. La otra gran cuestión a dilucidar es el de la valoración de los activos de ambas compañías, en base a la cual se produciría el intercambio accionarial que daría lugar al nuevo holding, en el que Antena 3 sería la dueña del 75 por ciento del mismo, mientras que La Sexta se quedaría con el resto. Otra ecuación por despejar sería la posibilidad de que Lara tuviera en mente hacer con La Sexta lo que Paolo Vasile, el consejero delegado de Telecinco, ha conseguido con Cuatro: el poder de decisión sobre sus contenidos. Parece muy difícil que Roures y José Miguel Contreras, consejero delegado de La Sexta, accediesen a abordar esta cuestión, y menos en este momento en que La Sexta empieza a dar buenos resultados de audiencia. Según los datos de audiencia pertenecientes al mes de febrero, La Sexta se ha colocado a sólo una décima de su rival directo, Cuatro, alcanzando el 6,2 por ciento.

A Lara no le interesa tanto La Sexta en sí como los derechos deportivos con los que cuenta Roures, la envidia del resto de operadores y la garantía de beneficios a largo plazo. El propio Silvio González reconocía esto en la reunión celebrada con analistas hace unos días. El consejero delegado de Antena 3 afirmaba que, gracias a esos derechos deportivos, del fútbol y la Fórmula 1, La Sexta goza de un perfil "muy masculino" que sería "complementario para la compañía". Pero las inversiones para conseguir esos derechos han sido muy importantes y la deuda está lastrando al grupo, lo suficiente para no poder esperar a que los derechos deportivos rindan las plusvalías esperadas. El segundo mayor accionista de La Sexta, Televisa, acaba de publicar los resultados de 2009 en los que se señala que la mayor parte de las pérdidas de sus sociedades participadas proceden de La Sexta, "que fueron parcialmente compensadas por la participación en los beneficios de otras asociadas". Es más, el mayor grupo de comunicación de América Latina afirma que el año pasado tuvo que hacer una participación adicional de más de 35 millones de euros sobre su participación accionarial en La Sexta.

Por el contrario, Antena 3 puede permitirse no tener prisa porque ha superado el peor año de la crisis con unos números bastante buenos. Antena 3 ha ganado más de 60 millones de euros en el ejercicio que acaba de terminar, la tercera parte que el año anterior, pero estas cifras contrastan con las del resto de compañías cotizadas del sector. En 2009, Telecinco ha obtenido un beneficio de algo más de 48 millones de euros, un 77 por ciento menos que en 2008, Vocento ha superado ligeramente los 9 millones, con un recorte del 73 por ciento. Prisa es la única que ha mantenido el tipo frente a Antena 3, con una caída del beneficio por debajo del 40 por ciento, hasta los 50 millones de euros. Buena parte de este panorama se debe a que el recorte de ingresos publicitarios ha sido bastante menor en el caso de Antena 3. Durante 2009, la caída que sufrió fue del 15 por ciento, mientras que Vocento perdió un 21 por ciento, Prisa un 22 por ciento y Telecinco un 33 por ciento.

Así las cosas, el tiempo corre a favor de Antena 3, que no tiene una necesidad tan imperiosa como La Sexta para encontrar socios. Y en el caso de que no llegara a producirse la fusión las incógnitas para el grupo mediático más cercano a Zapatero son muchas. No sería la primera vez que un grupo mediático entre en quiebra a raíz de una política empresarial expansionista muy agresiva basada en los derechos deportivos. En 2002, Kirch Media, uno de los principales grupos de comunicación alemanes se declaró en suspensión de pagos después de varios años de invertir sin medida en las retransmisiones de fútbol y en las películas de los mejores estudios de Hollywood. Hoy por hoy la situación financiera del grupo alemán y el español no son comparables, pero los accionistas de La Sexta necesitan ya no sólo rentabilizar sus inversiones, sino por lo menos dejar de aportar dinero. Desde 2006 han puesto encima de la mesa más de 600 millones de euros, una cifra por encima de lo previsto, y está por ver que los derechos de retransmisión de la Liga se puedan rentabilizar exclusivamente a través de la TDT de pago.

Con el PSOE cayendo en las encuestas de intención de voto, Zapatero necesita más que nunca un respaldo mediático importante. Sin embargo, en el mapa de las teles diseñado en 2005 por el ex secretario de Estado de Telecomunicaciones, Miguel Barroso, se están abriendo grietas muy serias. En aquel momento, las licencias que se concedieron a Cuatro y La Sexta pretendían equilibrar un panorama dominado por medios afines a la derecha. Cinco años después, el plan ha saltado por los aires con la venta de Cuatro a Telecinco y, sobre todo, con la aparición de la TDT, donde Vocento y Unidad Editorial ganan un peso importante con canales de difusión nacional. Por tanto, con Cuatro descafeinada, los únicos reductos 'progres' que van a quedar en la parrilla de la TDT son CNN+ y La Sexta, de ahí que en las conversaciones entre Lara y el canal impulsado por Jaume Roures el Gobierno se juegue mucho. Quizá una unión con Antena 3 sea la única oportunidad de que La Sexta pueda consolidarse financieramente y crecer, tratando de evitar el riesgo de que quede convertido en un canal minoritario, un reducto dirigido a un segmento de la población urbano y joven, con cuyo apoyo sea difícil ganar unas elecciones. •

La tele de los obispos, con problemas

El apagón analógico ya está aquí. La señal tradicional empezará a pasar a mejor vida este miércoles, cuando arrancará la última fase del apagón, que culminará el próximo 3 de abril. Sin embargo, al igual que las teles genera-listas que venían emitiendo en analógico, algunos de los nuevos canales de TDT no gozan ni mucho menos de una gran salud financiera. La más importante es Popular TV, propiedad de la COPE, la cadena de la Conferencia Episcopal Española que está buscandoinversores, según ha reconocido públicamente el presidente del grupo, Alfonso Coronel de Palma. Eso sí, buscar inversores no significa vender, como él mismo explicaba en una entrevista concedida a EL SIGLO en su número anterior. Según el presidente de una de las cadenas que simbolizan el giro a la derecha del panorama audiovisual que supone el apagón digital, "en Popular TV hay un proyecto de incorporación de socio inversor, con un paquete minoritario de un ocho por ciento". El objetivo
es "buscar un nicho de naturaleza algo más temática" ante la enorme oferta que existe en la actualidad, que hace muy difícil la supervivencia sin alianzas, y más la de un canal que sólo tiene licencias locales. "Popular TV nació como una televisión blanca familiar, pero no puede competir con otras como Disney", afirma el presidente del grupo. La identidad del socio con el que la COPE esta negociando todavía se desconoce, pero Coronel de Palma prevé que la firma se realiza en breve.


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