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Nº 871 - 8/3/2010

EA y Aralar chocan a cuenta de la 'nueva Batasuna'

NaBai SE ARRIESGA A MORIR DE ÉXITO


La práctica totalidad de las encuestas auguran un ascenso imparable de Nafarroa Bai en los próximos comicios autonómicos de 2011, colocándola como segunda opción electoral en Navarra, pero cada vez más cerca de UPN, la formación hasta octubre de 2008 'hermanada' con el PR, que gobierna la Comunidad Foral. Sin embargo, en los últimos meses soplan vientos de división interna, fundamentalmente, por las distintas concepciones que sostienen, de un lado, Aralar —el socio mayoritario—, y de otro, Eusko Alkartasuna (EA).

Por P. A. N.

Es posible que NaBai no sea la marca de las próximas elecciones", declaraba recientemente el coordinador general de Aralar –'socio' mayoritario de la coalición–, Patxi Zabaleta. El dirigente navarro explicaba que "Nafarroa Bai (NaBai) son dos coaliciones; una para las elecciones generales, y otra para las elecciones forales y municipales. (...) Las coaliciones son uniones temporales de fuerzas políticas que se extinguen por imperativo jurídico cuando se acaba la legislatura para la que fueron pactadas. Lo que las fuerzas políticas (que la integran) deben hacer es reflexionar sobre las propuestas a realizar... la posibilidad de que se extinga y no se renueve en sus propios términos, lo haga en otros o en ninguno de ellos". De todos modos, Zabaleta matizaba que en la actualidad, NaBai trabaja "cohesionadamente, y así tiene que seguir porque esa es la obligación electoral y el compromiso político".

Estos aires de descontento ya se iniciaban al acabar el verano pasado. El documento de la ponencia política en el IV Congreso de Aralar, celebrado a finales de septiembre de 2009, advertía de que la vida en el interior de la coalición "está al borde del colapso", y que, pese a las halagüeñas perspectivas electorales, se podía llegar a una inviabilidad de esta apuesta política por "falta de compromiso, deslealtades y protagonismos",lo que abría las expectativas de "seguir tal cual en Nafarroa Bai, apostar por continuar en solitario, o buscar otras alianzas". Pese a estos planteamientos, en el mismo documento se admitía que la constitución de NaBai había sido "una gran decisión acertada y necesaria".

Ya, a comienzos de octubre de 2009, Eusko Alkartasuna (EA) –otra de las 'patas' de Nafarroa Bai, junto a PNV, Batzarre e independientes, como la única parlamentaria nacional de la coalición, Uxue Barkos– salía al paso de estas manifestaciones de discrepancia y trataba de restar importancia a las diferencias. Su secretario territorial en Navarra, Maiorga Ramírez, aseguraba no compartir el "pesimismo" de Aralar sobre el futuro de la 'entente': "No todas las formaciones políticas tenemos por qué hacer análisis idénticos de la situación, y esa es una de las claves del éxito de NaBai, una búsqueda de síntesis en torno a la pluralidad". Ramírez reforzaba su posición con un mensaje de optimismo: "El actual escenario de Navarra ofrece a NaBai una oportunidad única de crecer y consolidarse como fuerza política alternativa a UPN. Éstos y PSN compiten por un mismo espacio social e ideológico, y en este contexto, NaBai puede convertirse en primera fuerza política en las próximas elecciones".

Pero algunos de los problemas a los que se enfrenta esta coalición creada en 2004, parten de su propia génesis. En ella confluyeron Aralar, genuino representante de la izquierda independentista; Eusko Alkartasuna, que mantiene otras políticas de alianzas diferentes en el País Vasco; Batzarre, que reivindica el vasquismo de Navarra; la estructura del PNV que opera en la Comunidad Foral, y un buen número de independientes. En esa estructura conviven dos sensibilidades diferenciadas. Por un lado, los que la conciben como una acumulación de fuerzas abertzales, con carácter soberanista, y que permite representar al nacionalismo vasco en Navarra. Aquí podríamos situar a Ara-lar, EA, y algunos sectores del PNV. Por otro, la sensibilidad que entiende NaBai como una formación para la normalización política en Navarra que, actuando transversalmente, da salida a los planteamientos progresistas y vasquistas (aunque no soberanistas), que han estado marginados de la actuación política en Navarra durante décadas. En este 'lado' estaría el resto del PNV, Batzarre y la mayoría de los independientes. Las dos tienen en común el objetivo de alcanzar el cambio político en la Comunidad Foral.

En agosto de 2009 se pudo visibilizar el primer enfrentamiento 'serio' en el seno de la coalición. El 30 de julio se había producido un atentado de ETA en Mallorca con el resultado de la muerte de los guardias civiles Carlos Sáenz de Tejada y Diego Salvá Lezáun. Tanto en el Parlamento Foral como en los ayuntamientos de Navarra se votaba una resolución de condena, pero en esta ocasión, el portavoz parlamentario de NaBai, Patxi Zabaleta, se abstenía en la votación, no por evitar la condena –Aralar ha condenado todos y cada uno de los atentados de ETA desde su fundación-, sino porque el texto recogía un apoyo explícito a la actuación de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, en el marco de la Ley de Partidos, una norma que Aralar ha denunciado como antidemocrática en numerosas ocasiones, y a la que siempre ha negado su apoyo.

El mismo día, la portavoz de NaBai en el Ayuntamiento de Pamplona, Uxue Barkos, sí daba su voto favorable a una resolución idéntica. A partir de ese instante, se abría unduro debate interno, con acusaciones de 'deslealtad' entre unos y otros, con el PNV y Batzarre colocándose del lado de quienes sí apoyaron el texto en su totalidad.

Se trataba de la primera señal visible, pero existen otras muchas causas. Las tensiones internas ya han aflorado en algunos de los ayuntamientos gobernados por NaBai –están al frente en 15 de los más importantes de Navarra– y, sobre todo, lo que parece estar pesando más en el ambiente es la ambigüedad que por el momento mantiene Eusko Alkartasuna sobre sus posibles alianzas, especialmente en el País Vasco, donde las noticias de las últimas semanas plantean la posibilidad de abrirse a la configuración de una especie de 'polo soberanista' en el que tendría cabida una nueva 'Batasuna', eso sí, previa condena total y sin ambages de las acciones de ETA, y con una explícita apuesta por las vías pacíficas y democráticas como única forma de lucha política. Esta condición sería innegociable para una EA que, a día de hoy, sigue manifestando que ve "muy lejana" y "poco probable" esta eventualidad, porque "no se dan las condiciones", aunque, al mismo tiempo, por boca de Maiorga Ramírez, asegura que su "apuesta por la acumulación de fuerzas es sincera, y vamos a explorar todas las posibilidades".

Aralar podría sospechar una especie de 'operación pinza' que podría desdibujar su perfil de fuerza mayoritaria en el seno de NaBai, a lo que hay que añadir la actual indefinición acerca del candidato de la coalición a la presidencia de la Comunidad Foral en las próximas elecciones de 2011. Aralar desea que se sitúe a Patxi Zabaleta en esa posición, mientras que EA volvería a apostar (como ya lo hizo en las listas municipales por Pamplona) por Uxue Barkos, aunque han asegurado que "no es innegociable".

NaBai podría perder una oportunidad histórica al fraccionarse. Los sondeos del CIS realizados el pasado mes de noviembre les auguraban entre 14 y 15 escaños, a sólo uno de UPN, con lo que, de aquí a la fecha de los comicios, si continuara su línea ascendente, podrían llegar con posibilidades de convertirse en la primera fuerza política de Navarra. •


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