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Internacional
Nº 871
8/3/2010
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Francia rinde homenaje por primera vez a 'La Nueve'

LOS ESPAÑOLES OLVIDADOS QUE LIBERARON PARÍS

París homenajeó a los españoles Manuel Fernández, Luis Royo y Rafael Gómez el pasado 24 de febrero por haber participado en la liberación de París, en agosto de 1944, en un acto de recuperación de "memoria histórica" dedicado a la Novena Compañía de la Segunda División Blindada del ejército de la Francia Libre, apodada La Nueve porque estaba compuesta en su mayoría por españoles. Se trata del primer reconocimiento de la capital de Francia a unos hombres cuya generación hoy está prácticamente extinta, y que la historia de Francia, y de España, parece haber olvidado

Por Salvador Martínez (París)

Cuando el general Charles de GauIle se dio un baño de masas en la avenida de los Campos Elíseos de París el 26 de agosto de 1944 en el Desfile de la liberación, los cuatro vehículos militares de tipo semihoruga que le acompañaron eran, todos, de La Nueve, y uno de ellos lo conducía el propio Royo. Aquel vehículo se llamaba Madrid, bautizado así, según cuenta a El Siglo este republicano nacido en Barcelona hace 90 años, "por la batalla de Madrid, por el 'no pasarán". Los otros también llevaban nombres en español, como Don Quijote, Los Pingüinos y Los Cosacos, aunque lo más habitual era que llevaran inscritos campos de batallas de la Guerra Civil española.

La notable presencia en agosto de 1944 de republicanos junto a De Gaulle no estuvo acompañada del reconocimiento francés. Prueba de ello es que, en la víspera del desfile, en su famoso discurso ante el Ayuntamiento de París, De Gaulle dijera con solemnidad que París se liberó "por sí misma, por su pueblo con la participación de los ejércitos de Francia, con el apoyo y la participación de toda Francia, de la Francia que lucha, de la única Francia, la verdadera Francia, de la Francia eterna". En esa alocución hubo una sola mención a los aliados, decisivos evitando el triunfo del nazismo en el suelo galo y europeo, y si éstos sólo merecieron una alusión, De Gaulle no tuvo palabras para los españoles que tenía a su vera. Más tarde, tras las celebraciones, sí que dijo a hombres como Fernández, "te doy la Medalla Militar y un abrazo, porque los has merecido", según recordaba a la prensa una de sus condecoraciones el asturiano de 91 años tras el acto celebrado en su honor y en el de sus dos compañeros de hazañas militares. Éstas comenzaron, en el paradigmático caso de Royo, con un alistamiento en la Legión Extranjera de la Francia de Vichy, después de haber conocido la miseria de los campos de concentración en los que se hacinaron a los refugiados españoles venidos tras el ocaso republicano. Después vino la deserción, para integrar el ejército de De Gaulle, "el acto más valiente que he hecho", cuenta Royo. "Estando en Marruecos, tuve la ocasión de desertar e irme con las tropas de De Gaulle. Hice 3.000 kilómetros yo solo, y me recibieron con los brazos abiertos", añade.

Royo, Fernández y Gómez coincidían en señalar que actos como el del pasado 24 de febrero "llegan tarde", pero en sus palabras no se destilaba amargor por el olvido. "Estoy contento porque al fin y al cabo se nos reconoce, más vale tarde que nunca", declaraba a este semanario el primero de ellos en una entrevista realizada días antes del homenaje. La sensación es distinta entre quienes han tratado de contar la historia de estos hombres. En su casa, en pleno corazón de París, el cineasta argentino Alberto Marquardt, director del documental La Nueve ou les oubliés de la victoire –La Nueve o los olvidados de la victoria–, apunta algo sorprendido a este semanario que "hasta 2004, en ningún libro de historia de referencia escrito en francés existe la palabra español y en ninguno de los documentales sobre la liberación de París, y eso que en cada aniversario hay cuatro o cinco, se habla de españoles". Ese año, "el Ayuntamiento de París hizo una conmemoración a la columna" militar en la que estaban los nacidos al otro lado de los Pirineos, "pero fue un gesto sin nombres ni apellidos", señala Marquardt.

"El que quería saber, si consulta los archivos militares o libros de militares franceses que fueron compañeros de esos españoles, como el capitán Raymond Dronne, podía conocer la historia, pero es que ésta no se ha hecho pública", mantiene el argentino, nacido en Mar de Plata pero afincado en la capital gala. En España, hace dos años apareció el libro La Nueve (Ediciones B., 2008), de Evelyn Mesquida, que traza la vida de los españoles de la famosa compañía, en la que de 160 hombres, 146 eran españoles. Pero en Francia, el volumen de referencia sobre la liberación, de Adrian Dansette, publicado en 1946 y reeditado en 1994, Histoire de la libération de Paris (Ed. Perrin) "se niega que entre los liberadores de París hubiera españoles", se revuelve Marquardt, que reconoce que trabajó en contar la historia de Royo, Fernández y Gómez más "por la voluntad de hacer un filme que por contar la historia de estos hombres". Pero al argentino no le ha sido fácil narrarla, pues, según explica, "no había interés en tratar un tema que se relacionaba con la Guerra Civil española, ya muy tratada". De hecho, hubo que esperar a que en 2008, el periodista en la televisión France 3, Carlos Belinchón, hijo de republicanos españoles, descubriera el proyecto de Marquardt escondido en un cajón, para relanzarlo y hacer que finalmente vaya a emitirse en las televisiones de Francia el próximo mes de septiembre.

Guerra Civil encubierta El olvido, y hasta cierto punto el desinterés, no es algo que le resulte extraño a Javier Cervera, historiador y especialista en el papel de los españoles exiliados tras la Guerra Civil española en la liberación del país vecino. "Hace tres años, estuve de vacaciones en Foix (sur de Francia), y me fui a la Oficina de Turismo a preguntar si había algún lugar o alguna calle que recordara a Cristino García, el coronel cuya unidad liberó esa ciudad, y a la persona que me atendió allí ni le sonaba el nombre, pese a que se trata de alguien que tiene una calle dedicada en París", expone Cervera a El Siglo. Este historiador, cuyas investigaciones versan en gran parten sobre la labor de los españoles en la liberación de Francia actuando como guerrilleros, asegura que su objeto de estudio, al igual que el de Mesquida y Marquardt, se ha olvidado en la historiografía oficial gala porque respecto a "la liberación de Francia, no conviene aceptar que fue una Guerra Civil que obliga a dotarse de elementos de cohesión, de ahí el discurso de: 'somos los franceses los que hemos liberado Francia".

"El papel de los españoles en la liberación fue pequeño pero significativo", relativiza el historiador madrileño, que describe a la Francia que quedó tras la Segunda Guerra Mundial, como "un país desgarrado y necesitado de unión". Esta última necesidad explica por qué De Gaulle pidió al presidente de Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, que le dejara entrar primero en los Campos Elíseos. Tal vez más que el olvido, lo que puede doler por encima de todo a la generación de Royo, Gómez y Fernández, es que su combate, "el de la libertad", según Marquardt, no continuase con el apoyo de los aliados tras la victoria sobre Hitler en el territorio español. "Se entiende su descorazonamiento porque los republicanos que lucharon en Francia eran unos idealistas que creían que la victoria en la Segunda Guerra Mundial iba a traer consigo la reversión de la derrota en España de 1939", agrega Cervera. "No pudo ser. Todos lo sentimos mucho, porque creíamos pasar los Pirineos. La política falló", comentaba Fernández.

Para Cervera, lo que esa generación de españoles exiliados no vio fue "la geoestrategia que se va a montar cuando acaba la Segunda Guerra Mundial y que tanto tiene que ver con la Guerra Fría, en la que los occidentales no están dispuestos a transigir con Stalin, un aliado hasta que deja de existir Hitler". Según el historiador, este juego de alianzas no fue valorado por los exiliados republicanos, que "creyeron que lo lógico era que los aliados continuasen y ayudasen a liberar España" de Franco. En este sentido, la causa republicana no sólo la olvidó Francia, sino todo el mundo, porque, durante la Guerra Fría, a Franco no se le consideró como un elemento desestabilizador en Europa. De hecho, según los términos de Cervera, el dictador español ejerció de "seguro anticomunista", mientras que para Estados Unidos y Reino Unido, "aunque absolutamente equivocados, estaban convencidos de que el exilio español lo dominaba el comunismo, pero es cierto que los comunistas eran los mejor organizados y los más visibles, y ante eso, los americanos dicen 'no' a una República comunista, estalinista, en el sur de Europa". •

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