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Nº 870 - 1 de marzo de 2010


La Unión Europea como instrumento para superar la crisis

¿Es la Unión Europea un instrumento válido para superar la crisis económica? ¿Es un aliciente para las empresas españolas? ¿Existen políticas coordinadas? ¿Es la presidencia española de turno una oportunidad o un mero trámite? Estas y otras muchas cuestiones centraron el debate entre representantes políticos y empresariales convocados por El Siglo en un momento en que la UE se encuentra en un periodo de transición hacia un nuevo modelo, pendiente de definir, que le permita afrontar retos trascendentales para encauzar su futuro y precisar su posición en el mundo, tanto en el ámbito político como en el económico.

Por M. Redondo

Después de más de 50 años de existencia de la UE, el balance es muy positivo para Europa, “es el gran proyecto histórico y político del siglo XX, también  del XXI, es un hecho que trasciende a Europa”, así opina Soledad Becerril, portavoz del PP en la Comisión Mixta para la UE, que abrió el debate de la mesa redonda en la que los políticos reunidos por El Siglo hicieron sus valoraciones sobre el papel de la UE como instrumento para superar la crisis. “Estamos  atravesando momentos de dificultad y crisis pero, desde luego, nos encontramos en mejores condiciones que si no existiera la UE”, añadió Becerril. 

Para Gaspar Llamazares, adscrito del grupo ER-IU-ICV,  la UE camina con dos pies, uno economicista que pretende crear un gran mercado para que no se repitan los problemas que dieron lugar a la II Guerra Mundial, y otro que pretende configurar un marco de unión política que, sin embargo, cojea desde hace mucho tiempo. Con esta actitud renqueante, la UE  se ha encontrado con una crisis económica a la que se suma una crisis política. En opinión de Llamazares, “esta crisis le ha cogido a la UE en una situación débil y ha puesto en evidencia los problemas fundamentales de la unión”. Es decir, su política económica neoliberal, “que ha fracasado”, y la debilidad de los lazos políticos existentes. No existe el marco político que permita definir una estrategia común de salida de la crisis. “Creo que ahí es donde está el principal problema. En ese sentido, la orientación actual de la UE y la presidencia española, en el marco de esa orientación, me parecen equivocadas. Si seguimos por este camino no seremos capaces de aportar algo específico a la salida de la crisis, sobre todo a favor de la gran mayoría de los europeos”. Por otra parte, dijo, tampoco seremos capaces de establecer un modelo propio que equilibre economía y política social y que permita a la UE estar presente en el ámbito de las relaciones internacionales. Gaspar Llamazares resaltó que para ser una solución, la UE necesitaría cambios profundos.

Sin embargo, Juan Moscoso, portavoz del PSOE en la Comisión Mixta para la UE, dijo que la unión puede servir para resolver los problemas que plantea la crisis, aunque “lo que se ha hecho hasta ahora es insuficiente. La moneda única es solo una coordinación de políticas monetarias, pero todavía no tenemos una base común que nos permita enfrentarnos a los nuevos retos económicos con una unión que se diseñó para otros fines”.

Para Moscoso, la presidencia española ha llegado en un momento de crisis institucional. “Hemos tardado 10 años en tener un nuevo Tratado, que nos debe permitir crear esa unión económica. El segundo gran reto es el papel de Europa en el mundo, otra de sus debilidades. La presidencia española va a ser crucial porque de lo que arranque este semestre vamos a vivir en los próximos años”. Es verdad, prosiguió Moscoso, que hay ideas sobre la mesa que se pueden ir reforzando. “A veces se habla en términos generales de coordinación de políticas económicas, pero el tema del presupuesto hay que discutirlo con nuevas perspectivas. Si realmente queremos tener una economía que dependa del conocimiento, con un sistema educativo fuerte, un sistema de bienestar modernizado y adaptado a la nueva realidad, tenemos que contar con instrumentos distintos. De no ser así, no va a ser posible acometer estos retos, sobre todo con un presupuesto del 0,9 % del PIB”.  Juan Moscoso aseguró que hay una voluntad clara de buscar vías de coordinación, pero va a ser difícil y no se va a resolver en seis meses. Por eso es importante el impulso inicial que la presidencia española va a dar. 

Soledad Becerril insistió en que el modelo económico y social de la UE ha funcionado. “ Europa es, a pesar de las dificultades, un continente que ha alcanzado un nivel de bienestar, de crecimiento sostenido y continuado durante décadas, junto con una protección social que muy pocos países tienen. Es decir, es un  modelo que ha aportado extraordinarios beneficios en términos generales. Me parece indiscutible. Lo que ocurre es que  tendrá que evolucionar para adaptarse a las circunstancias cambiantes de la sociedad. Buena prueba de su éxito es que tenemos a las puertas, deseando incorporarse, a países que vienen del frío, de pasarlo muy mal. Esas puertas hay que abrirlas”.

En cuanto a la situación de Grecia, la representante del PP en la mesa dijo que se venía advirtiendo desde las instituciones económicas, políticas y financieras europeas e internacionales sobre sus problemas. “Grecia ha trucado los informes económicos de su situación, hasta el punto de que la Comisión ha tomado la decisión de que sea a partir de ahora Eurostat, una agencia europea, la que vigile sus cifras económicas y fiscales en los próximos años. Grecia no ha hecho los deberes”. La UE, afirmó, ha sido enormemente beneficiosa para el conjunto de los países, pero supone responsabilidades y aceptación de unas reglas de juego, que no son solamente políticas, no solo están en el campo de los derechos humanos, de las libertades, sino también en el campo de la economía. “Y hay que cumplirlas”. 

Para Gaspar Llamazares el problema griego pone en evidencia uno de los puntos débiles de la UE, “la concepción por la cual la estabilidad de precios es el índice de convergencia. Se ha demostrado que eso no es así. Es decir, los criterios de estabilidad, déficit, deuda, inflación..., que planteaba la UE para la entrada en la unión monetaria no son los que permiten considerar que formamos un único mercado. En todo caso, Grecia es un país que por su dimensión no pone en cuestión el conjunto del modelo, pero digamos que si aparece alguno más, y no es descartable porque en la situación de Grecia pueden estar otros países que han convergido de manera nominal pero que tienen economías muy divergentes con respecto a las centrales de la UE, nos encontraremos con un problema sistémico del conjunto de la UE. Me parece que no es un tema menor, es un exponente”. Eso apunta, en opinión de Llamazares, a que la UE debe corregir esos criterios por los cuales la forma de estar en la unión es únicamente la disciplina monetaria. “Creo que eso es insuficiente y fruto de la concepción económica neoliberal que ha entrado en crisis, por mucho que los neoliberales sean quienes intenten también resolver la crisis. Este modelo ha entrado en crisis con la especulación financiera internacional”. Llamazares mencionó  la paradoja del ahogado, es decir, “los mismos que pidieron auxilio a los Estados para salir de la crisis, las entidades bancarias, los mercados, ahora que han sacado la cabeza del agua pretenden ahogar a los Estados, darles lecciones sobre su situación de déficit. Es inaceptable que se quiera aplicar una política de ajuste que lo único que pretende es que la crisis la paguen los ciudadanos europeos y que los que la han provocado se vayan de rositas. En definitiva, no asumir ninguna responsabilidad por parte de las entidades financieras, ni por parte de aquellos que no han sabido controlar la bomba especulativa y trasladar esa responsabilidad a los Estados y a sus consecuencias, porque el déficit no es la causa de la crisis, es la consecuencia”.

Si se quiere abordar la crisis, continuó, no se puede hacer con una cura homeopática, es decir, no se puede solucionar la crisis con lo mismo que la provocó, con más dogmática liberal. “Creo que estas cuestiones que se plantean de que el déficit es un desastre y que la única solución es un ajuste son equivocadas y llevarán otra vez al enfriamiento de la economía europea, al estancamiento y al desempleo. Es decir, es la solución típica de la deflación y no estoy de acuerdo en salir de la crisis en base a la deflación, en base al sacrificio de la inmensa mayoría de los europeos”.

No obstante, Gaspar Llamazares dijo estar convencido de que la UE es irreversible, pero es necesario darle contenido político y económico. “En mi opinión no es viable una UE sin presupuesto, sin hacienda europea. Las pocas buenas noticias de la UE y las fortalezas de  los países miembros tienen que ver con los fondos estructurales, pero han sido muy débiles y deberían fortalecerse en el futuro esas políticas, esa hacienda pública. Yo estoy convencido de la bondad de la unión pero no estoy de acuerdo con su línea política, que en los últimos tiempos o bien es conservadora o bien del común denominador”.

Asimismo, señaló que  la UE ha sido incapaz de establecer medidas de regulación financiera para evitar este la crisis. “No ha hecho más que una carrera loca de desfiscalización de los países miembros, con lo cual, Grecia en concreto y otros, el problema que tienen no es que sean manirrotos, no, lo que ha ocurrido es que se ha derrumbado el ingreso de los países miembros como consecuencia de una política de desfiscalización que ha protagonizado la UE”. Si alguna lección hemos de sacar de esta crisis, afirmó, es que los mercados no se autorregulan, dejarlos a su libre albedrío trae como consecuencia crisis cíclicas con consecuencias gravísimas desde el punto de vista económico y social. “Grecia no es un caso aislado, es un exponente de las debilidades de la UE”.

Respecto a la conspiración de los mercados de la que se ha hablado en las últimas semanas, Juan Moscoso dijo que ha existido claramente y que siempre ha habido una desconfianza desde algunos entornos anglosajones sobre el experimento de la moneda única, “sobre todo ante los recelos que suponía para muchas entidades, medios de comunicación e intereses particulares, el hecho de que la libra se pudiese incorporar al euro”.

El político socialista dijo también que en el Reino Unido “la banca privada prácticamente ha desaparecido y, al mismo tiempo, están dando lecciones a otros países, cuando incluso Grecia tenía una banca privada más ordenada que la británica. De esto no se está hablando, ni de Islandia, que si hubiese  formado parte de la unión monetaria tendría un problema grave pero menos del que sufre, porque finalmente ha devaluado su moneda una barbaridad y cada ciudadano islandés va a tener que pagar unos 10.000 euros de la deuda que han adquirido los bancos”.  Tampoco se habla de la deuda que tiene una parte de la banca privada alemana y austriaca,  atrapadas en la burbuja inmobiliaria eslovaca, checa, rumana..., ni de los famosos 325.000 millones colocados en las miles de promociones que se han quedado paralizadas en nuestro país. “Son cifras que superan en magnitud y en efecto económico lo que ha ocurrido en Grecia. Sin embargo, por las razones que sean no se le está prestando la atención que merecen”. Moscoso resaltó que el problema no es tanto del euro ni de la moneda única como del esquema general con el que nos hemos dotado, la asimetría que existe.

En relación a la presidencia española de la UE, Soledad Becerril dijo que los   objetivos de impulsar un servicio diplomático fuerte para que la UE tenga una presencia importante y visible en los asuntos internacionales,  una mayor participación de los ciudadanos en las decisiones europeas y otros,  “han sido tapados, en parte, por los problemas económicos”.

Para Llamazares, las presidencias de la UE terminan siendo un caramelo envenenado. “Se plantea la presidencia como una oportunidad, tanto de política exterior como interna, y cuando avanza casi es un problema. Se inició ya con los nubarrones de la crisis, con la idea de que fuera la presidencia en la que la UE, después de un largo periodo de estancamiento, consiguiera empezar a remontar desde el punto de vista político con la aplicación del tratado. Tengo la impresión de que no va a ser así. Tenemos el mismo escenario que teníamos, los mismos actores, pero nos han cambiado el libreto y lo que era una ópera, en algunos casos un poco ampulosa, se ha convertido en un drama, y creo que ese drama es el que va a estar presente en toda la presidencia española. Ha comenzado con la tragedia griega pero creo que va a continuar con otras situaciones complicadas. En ese sentido, deberíamos ser capaces de definir las prioridades tanto europeas como nacionales. Todavía no están definidas, aunque la realidad nos está imponiendo que el problema del desempleo va a ser esencial”. Otra cuestión que Llamazares mencionó fue la regulación de los mercados financieros y acabar con la idea de que son los que marcan, no solo la política económica sino casi la estabilidad europea. También resalto la necesidad de abordar los déficit que se han creado como consecuencia del salvamento de las finanzas y de la recesión económica. “La UE no debería equivocarse, pero creo que corre el riesgo de hacerlo retirando las ayudas públicas para la recuperación económica. Roosvelt lo hizo, provocó una depresión gravísima en Estados Unidos y supo corregirla. Creo que en estos momentos, con el toque de atención del estancamiento de Alemania y con los problemas de otros países de la UE, no deberíamos caer en ese error y seguir manteniendo el impulso público para la recuperación”.

Soledad Becerril disintió del panorama descrito por Llamazares, aunque “comprendo que debe ser muy difícil, cuando no se está de acuerdo con el modelo social y económico de la UE, ver aspectos positivos”.

Por su parte, Juan Moscoso dijo que las presidencias europeas de turno no son para dar ejemplo de nada, son para coordinar, presidir los consejos y preparar la agenda, y resaltó que las prioridades de la presidencia española están muy meditadas y bien orientadas. “Básicamente son dos grandes orientaciones políticas: la lucha contra la crisis, con sus componentes financiero y de economía real, que es donde está el principal reto de la presidencia y el papel de Europa en el mundo”. Mencionó, asimismo, la puesta en marcha del nuevo Tratado, “una casualidad porque ha sido en el trimestre anterior cuando los checos han firmado el Tratado de Lisboa”, y el impulso en este semestre políticas de igualdad, solidaridad y sociales, “en línea con lo que el Gobierno ha venido haciendo en España en los últimos años”. 

Los participantes en el debate hablaron también sobre problema de liderazgo en la UE. Soledad Becerril dijo que sería conveniente para la política internacional de la UE que haya dos figuras, la del ministro de Asuntos Exteriores y la del presidente del Consejo. Gaspar Llamazares apuntó que en la UE hay un problema de liderazgo precisamente en un momento crítico en que debería tener un papel relevante. “Tengo la impresión de que la UE no ha trasmitido con los nombramientos que ha hecho el mensaje de querer jugar un papel importante a nivel internacional”.

Juan Moscoso puntualizó que para crear liderazgos europeos tiene que haber personas que destaquen más que por su perfil o dotes porque tomen decisiones trascendentes, y añadió que la ausencia de Obama de la próxima cumbre comunitaria ha sido una decisión de la Casa Blanca por razones políticas internas. “Obama ha dejado claro qué espera de Europa; ahora es a Europa a quien corresponde ponerse de acuerdo, empezar a dar respuestas comunes y hacer propuestas concretas, tanto en materia económica como en política exterior, con las que podamos plantear su cooperación o su complicidad. Somos nosotros ahora lo que tenemos que decidir dónde queremos estar”.

Para Soledad Becerril la ausencia Obama es un llamada de atención hacia la UE. “Es verdad que la administración Obama atraviesa momentos de dificultades, pero el hecho de que no venga creo que nos debe hacer reflexionar, sobre todo a las instituciones representativas de la UE. Hace falta una voz, reuniones con programas más concretos, respuestas más claras..., hay que reflexionar sobre porqué Obama decide no perder tiempo en reuniones con la UE”.

En esta cuestión, Llamazares apuntó que la  administración demócrata se encuentra con una situación económica y política critica que lleva a acotar la actividad exterior. “Pero tengo la impresión de que dentro de la geoestrategia de la administración demócrata el papel de Europa no es prioritario. Es una administración que recupera el multilateralismo pero fundamentalmente con China y los países emergentes y no considera a Europa a un nivel de relación privilegiada”.

La UE como aliciente para la empresa española

En la segunda mesa redonda, representantes de empresas y de la patronal debatieron sobre las perspectivas empresariales, españolas y europeas, en un contexto de grandes cambios en el mundo. Para José García Morales, director de Relaciones Internacionales de la CEOE  “las empresas son las que sostienen el mercado interior y el desarrollo del proyecto europeo. Estamos hablando de la Europa de las empresas, los políticos acompañan pero son éstas las que impulsan la UE . El proyecto europeo descansa en el mundo empresarial, por tanto exigimos una mayor  cercanía de los políticos europeos”. Esto se empieza a reflejar en estos momentos. “No hay más que ver a Sarkozy, Merkel, Zapatero y otros políticos europeos para los que el tema empresarial es una de sus prioridades”.

García Morales reconoció que nos encontramos en una situación complicada, la presidencia española llega en un momento difícil, con cambio de instituciones, de personas... “Y creo que se está haciendo una presidencia que responde a ese momento de complejidad y dificultad, hay que apoyar al Gobierno. En ese sentido, nosotros valoramos el esfuerzo que está haciendo para hacer una presidencia lo más práctica posible y volcada en reforzar la ayuda de la UE a las empresas”. Para ilustrar su argumento mencionó algunas de las numerosas cumbres empresariales que van a tener lugar durante la presidencia española. La primera en marzo en Granada, UE-Marruecos, donde se van analizar las relaciones con este país; la segunda cumbre, UE- América Latina y Caribe, será  el 17 de mayo en Madrid, “queremos que Europa sea mucho más sensible hacia América Latina y es una reunión importante para la presidencia española”; la tercera gran cumbre se celebrará en Barcelona el 8 de junio con los países del Mediterráneo no europeo, donde se va a reflejar el sentir de los empresarios españoles y europeos en cuestiones energéticas importantes, retos en infraestructuras, comunicaciones...

Carlos López Blanco, director de la Oficina Internacional de Telefónica, dijo que para las empresas españolas Europa importa mucho. “Ya hay una generación de empresas que más que españolas son europeas, y cuando una empresa adquiere tamaño europeo se siente cómoda y natural en el mercado europeo. Además, hay sectores, y el de las telecomunicaciones es uno de ellos, para los que en estos momentos la regulación europea es más importante que la nacional”. Respecto a la situación institucional de la UE, reconoció que si la analizamos en el corto plazo, entra desasosiego al ver un continente ayuno de ambición política en un mundo global, que no acaba de entender los retos de ese mundo global ni cuál es su posición frente a Asia y Estados Unidos y que tampoco acaba de diagnosticar de manera exacta cuáles son los retos globales en el siglo XXI. Pero si se cambia la perspectiva al medio y largo plazo y analiza lo que ha sido la UE en los últimos 50 años,  el juicio tiene que cambiar. “Lo que ha hecho la UE en los últimos 50 años ha sido un movimiento muy importante, un avance sustancial, sobre todo para el mundo de las empresas”. López Blanco consideró que la crisis económica supone una gran oportunidad para la UE. “La UE ha avanzado históricamente en épocas de crisis y no es casualidad que el referéndum irlandés haya siso negativo cuando la economía va bien y positivo cuando va mal”. También señaló que la presidencia española se da en un momento muy singular, no solo por la crisis sino, sobre todo, porque le corresponde hacer el encaje institucional. “Esto obliga a actuar con generosidad, y creo que lo está haciendo. Algo que quizás no siempre se entiende en España, pero no puede hacer otra cosa porque en estos momentos tiene la responsabilidad de servir de cauce al nuevo encaje institucional”.

Patricia Borghini, directora de Lubricantes y Especialidades de Repsol, también hizo hincapié en la importancia del mundo de las empresas en el mercado europeo. “Pertenecemos a empresas para las que la vida europea es muy importante, entre otras cuestiones por el marco regulatorio que impone en muchos sectores. Nosotros, obviamente, estamos presentes en todos los foros europeos donde se define cómo va a ser el futuro. Esto es fundamental”. Además, por la presencia internacional que tienen las empresas españolas, sobre todo en el contexto europeo, debemos pensar Europa como algo único, aunque todavía siga habiendo diferencias notables en términos fiscales, de adaptación y dos velocidades, una Europa más avanzada y otra que quiere avanzar pero que todavía está bastante más atrás. “Estar en esos foros nos ayuda a entender y ver por dónde va el mercado. Además, esta crisis, que no es solo europea sino mundial, está creando, desde el punto de vista empresarial, oportunidades. Parece una banalidad decirlo pero en realidad hay nichos de mercado y situaciones en las que debemos actuar, y estar en Europa nos va a permitir ampliar nuestros horizontes”.

Juan José González Álvarez, director de Desarrollo Estratégico de Indra, resaltó que para su compañía el mercado europeo tiene dos dimensiones, una es el mercado al cual Indra acude como proveedor principal, en programas europeos de defensa e iniciativas europeas en distintos ámbitos. Pero, además, “el hecho de que nuestros clientes perciban Europa como su mercado nos obliga a nosotros a percibir Europa como nuestro. Nuestros clientes, cada vez más, exigen que les demos servicios en todas las geografías en las que están presentes. Habló, asimismo, de la importancia de empujar la Europa del conocimiento, la agenda de Lisboa. “Para nosotros es el pan y la sal, es la apuesta que da sentido a lo que es Indra. La idea de que la única manera de que Europa pueda avanzar hacia una economía productiva basada en tecnología y conocimiento suena extraordinariamente bien porque lo que nosotros proporcionamos son soluciones y servicios para ayudar al desarrollo de una economía basada en la tecnología y el conocimiento”. Según González Álvarez, el desarrollo de  infraestructuras inteligentes en Europa es esencial porque es la base para el desarrollo futuro de las empresas europeas hacia otros mercados. “Europa ha sido un continente donde ha primado la innovación y el valor añadido y que consideraba que otros mercado exteriores emergentes competían sólo en el bajo coste. Pero si no hacemos un enorme esfuerzo de innovación, y desde las instituciones políticas hay un componente importante de acción y decisión en estos temas, apoyado por un tejido empresarial fuerte, nos podemos encontrar con que la innovación y la tecnología se está desarrollando más en mercados que no son los nuestros. Es sumamente importante pensar que la imagen de que las economías emergentes sólo copian no es cierta. En estos países se están produciendo desarrollos muy importantes en términos de innovación, tecnología y soluciones”, advirtió.

José García Morales manifestó su acuerdo con lo aportado por sus compañeros y puso sobre la mesa la necesidad de reforzar la internacionalización de las pymes españolas, y no solamente en Europa. “Las empresas necesitan mercados y una de nuestras exigencias a la UE es que tiene que abrirlos. Esto significa que tienen que negociar con China y con Estados Unidos para ver conjuntamente cómo encauzamos unas relaciones prioritarias entre las dos zonas geográficas. Es decir, lo que queremos es mercado y, por tanto, tenemos que decirle a los políticos lo que necesitamos para operar en Marruecos, Canadá o Rusia”.

El director de Relaciones Internacionales de la CEOE afirmó que, aunque no sea visible ni bonito, la presidencia española está haciendo un trabajo serio para posicionarnos en un momento de transformaciones  muy importantes en la UE.

¿Cómo afrontan la crisis las empresas españolas? “Muy mal, como en todas las crisis, no es el caso de las tres empresas aquí presentes que tienen otra dimensión y otras estrategias y prioridades, pero en general la pyme tiene problemas de financiación, de acceso a los mercados. Están en un momento muy complicado. Pero, sobre todo, el problema es que llevamos casi dos años con esta situación, arrastrando los pies. Dicho esto, a los hechos me remito, el comportamiento del sector exterior español, con la que está cayendo, ha sido razonablemente bueno. Hay que valorar muy positivamente a la administración comercial española, que también es una parte del Gobierno. Así como en la CEOE somos muy críticos en otros aspectos, en este reconocemos que hay un equipo en la administración comercial española sólidamente implantado que funciona”, apostilló José García Morales. Al final, dijo, “si conseguimos ese acceso a los mercados y una regulación que apoye nuestros intereses, creo que superaremos la crisis. Las empresas están muy acostumbradas a pasar situaciones difíciles, con las crisis desaparecen muchas, pero otras siguen, no hay duda. También el Gobierno tiene la obligación, y no digamos la UE, de crear unas condiciones mínimas para ampliar mercados”.

Carlos López Blanco recordó que lo primero que necesita la UE es hacer un buen diagnóstico de la crisis. “Hay que partir de la realidad de la posición competitiva de Europa frente a otras economías globales, que no es la más óptima, y otras circunstancias a las que nos tenemos que ir acostumbrando. Una de ellas es que las primeras empresas del mundo ya no son europeas, ni siquiera americanas. Por tanto, hay que empezar a darse a considerar que el Pacífico cuenta. Por ejemplo, en el sector de las telecomunicaciones, donde  se supone que Europa tiene una posición de liderazgo, la primera empresa del mundo es china. Por tanto, hay que asumir esa realidad”. En su opinión, hay que analizar la posición que Europa ocupa en la economía global y diseñar un nuevo modelo de crecimiento. “Creemos que la crisis es una gran oportunidad para que Europa se posicione. Pero es fundamental que haya ambición política y ver que ese nuevo modelo de crecimiento solo puede tener su base en el desarrollo  sectores como las telecomunicaciones, las tecnologías, las energías renovables..., en los que Europa puede ser muy competitiva y líder mundial”.

El director de la Oficina Internacional de Telefónica dijo también que las empresas españolas está sufriendo mucho con la crisis,  pero añadió que su situación no tiene precedente. “Nunca han afrontado una crisis tan diversificadas, tan extendidas fuera del mercado español y, por tanto, con una situación de fortaleza mayor”.

Patricia Borghini afirmó que, una vez superada la crisis, nos vamos a encontrar con un mapa empresarial diferente al precedente. “El mapa va a cambiar y lo importante va a ser que la empresa española esté en primera línea, que aquellas empresas competitivas, internacionalizadas, con innovación, con nuevas energías, con ganas de hacer cosas en mercados abiertos en el pasado puedan ahora posicionarse entre las primeras empresas mundiales. Esa oportunidad está ahí y hay que seguir innovando”.

Para Juan José González Álvarez, las empresa con una fortaleza de balance grande sobrevivirán y las que tengan fragilidad de balance van a sufrir” Ya se están produciendo enormes estragos. Hay empresas con enorme capacidad, potencial y valor intrínseco que se van a enfrentar a un proceso de reestructuración tremendo. Esto nos lleva aquello de que en los momentos de crisis emergen nuevos líderes que son capaces de aprovechar activos de terceros e incorporarlos a un proyecto de más recorrido”. Respecto a la  dimensión geográfica, señaló que hay que crear las bases para competir globalmente. “Hay un futuro claro, sabemos dónde tendríamos que estar si queremos ser competitivos dentro de 10 años. El camino es una gestión estricta del  balance y flujo de caja a corto plazo porque los tiempos se mueven por ahí”

Los participantes en el debate estuvieron de acuerdo en que el euro ha sido un hito fundamental en el camino recorrido por Europa e insistieron en que para construir la Europa que necesitamos una de las claves es la educación. En este sentido, Juan José González Álvarez indicó que en el futuro Europa no va a ser una economía de bajo coste. “Tenemos una economía del conocimiento y, aunque la discusión sobre el modelo de educación que hace falta en España y en Europa para los próximos 15 años queda oscurecida por otras, es esencial para el futuro de Europa”.

Finalmente, Carlos López Blanco lanzó un mensaje optimista. “Si comparamos cómo se ha afrontado esta crisis en Europa, con todas sus carencias, con cómo se afrontó y cuál fue el papel de la UE en las crisis anteriores, vemos que aunque todavía queda mucho camino, se ha recorrido una parte importante. Grecia es un ejemplo donde vemos que los mecanismos de coordinación están funcionando, está forzando la toma de decisiones comunes”. No obstante, dijo, no tenemos que ser ingenuos y pensar que el eje franco-alemán no va a funcionar porque históricamente ha sido el motor de la UE y tiene que seguir siéndolo por algún tiempo. “La buena noticia es que antes el canciller alemán y el presidente francés se reunían en París o en Bonn, ahora lo hacen en Bruselas y se sienten en la obligación de poner en la foto al presidente del Consejo y al de la Comisión”, concluyó.

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