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Nº 870 -1/3/2010

El tono discreto de las protestas sindicales da alas al Gobierno

ÓRDAGO A LA CHICA CONTRA ZAPATERO

Casi se podían oír los suspiros de alivio procedentes de los despachos del Ministerio de Trabajo, y, sobre todo, de Moncloa. Por fin había llegado el momento, y, finalmente, no fue tan doloroso como muchos temían. Las primeras protestas sindicales en la calle contra la propuesta del Gobierno de elevar de 65 a 67 años la edad de jubilación se están saldando con asistencias discretas y escasa beligerancia. Pero, sobre todo, han alejado, por ahora, el fantasma de una posible huelga general, una idea con la que soñaban desde el PP. Con esta actitud comedida y prudente, tanto UGT como CC 00 han logrado dos objetivos fundamentales. Por un lado, tranquilizar en parte a sus afiliados. Y por el otro,
regalarle al Ejecutivo de Zapatero mayor margen de maniobra de cara a las tres negociaciones simultáneas abiertas con partidos políticos y agentes sociales.


Por E. Moreno

Acción preventiva". De esta forman han calificado las dos centrales sindicales mayoritarias, CC 00 y UGT, la oleada de movilizaciones, iniciada el pasado 23 de febrero en varias ciudades españolas hasta el próximo 6 de marzo, en contra del anuncio del Gobierno de un posible incremento de la edad de jubilación en dos años más. Se trataba de la primera vez que los sindicatos salían a la calle en contra del gobierno socialista. Y ocurría, además, en un momento especialmente delicado, con los mercados financieros internacionales mirando con lupa, y no siempre favorablemente, la evolución de la economía de nuestro país. Por ello, tanto en medios políticos como financieros y empresariales se interpretó como una importante prueba de fuego para el Ejecutivc presidido por José Luis Rodríguez Zapatero.

Pero finalmente, la sangre no llegó al río Y lo que algunos, sobre todo en sectores cercanos al PP, pensaban que no era más que un preludio para una huelga general que pondría contra las cuerdas este Gobierno, Se ha transformado, gracias la actitud comedi da y prudente mantenida por CC 00 y UGT en un balón de oxígeno para los hombres de Zapatero, que ven con alivio que pueder encarar las tres negociaciones económicas en curso, diálogo social, Pacto de Toledo pacto anticrisis, con algo más de margen de maniobra. Siempre y cuando no se sobre. pasen unos límites que los sindicatos han de jado muy claros.

Los sindicatos, por su parte han logrado alcanzar con estas movilizaciones su objetivo prioritario: demostrar a sus afiliados y los trabajadores en general que siguen ahí por mucho que se les acuse de estar del lado del Gobierno. Para un ex diputado socialista, "los sindicatos, con estas manifestaciones, no querían llenar las calles de trabajadores airados ni lanzar soflamas incendiarias contra el Gobierno. Son muy conscientes de que no es el momento de crear un ambiente de alarma social. Pero querían, necesitaban, estar en la calle".

Por eso, optaron por un modelo de movílizaciones discretas, y en lugar de convocas una gran manifestación en la capital – que se les podría haber ido de las manos con facilidad- han organizado protestas escalonadas en todas las ciudades españolas. "Ha sido una decisión muy inteligente por parte de CC 00 y UGT", apunta esta fuente.

Unas movilizaciones que, además, han aprovechado para dejar las cosas claras, tanto al gobierno como a los que exigen mayor ímpetu batallador a las centrales sindicales."Una huelga general no sirve para crear empleo", ha dicho el secretario general de CC 00, Ignacio Fernández Toxo, poco antes de iniciarse las movilizaciones. Desde UGT también se ha descartado, por ahora, recurrir a esta medida extrema, que reclaman con mayor o menor irritación sectore radicales, siempre y cuando no se recorten derechos fundamentales de los trabajadores, en especial los que se refieren al desempleo.

"No tenemos referencia política partida. ria, nos guiamos por nuestras propias reflexiones", ha puntualizado, en este sentido, Fernández Toxo, en clara referencia a los cantos de sirena que le hablan de huelga general. Tanto para él como para su homólogo de UGT, Cándido Méndez, los empleos no se generan con paros salvajes o trabajadores lanzados masivamente a la calle, sino que "los debe generar la actividad económica". Y para eso, son conscientes de que es necesario dar una razonable imagen de paz social ante los inversores extranjeros y los asustadizos mercados financieros.

Paz social, pero también que la banca abra el grifo de los créditos y que el Estado se mantengan las medidas de estímulo, aunque para ello haya que hacer una reforma fiscal. Lo demás, al parecer, podría estar sujeto a negociación, incluido el aumento de la edad de jubilación, "siempre y cuando se compense con otras medidas que merezcan el sacrificio", indica una fuente cercana a uno de los dos sindicatos mayoritarios.

No en vano, "los sindicatos no ignoran -señala un economista- que el elevar la edad de jubilación es un movimiento imparable en una Europa envejecida". En Francia ya están en marcha medidas en este sentido, al igual que en Grecia y Holanda. Paralelamente, países como Alemania, Gran Bretaña, Austria o Dinamarca ya lo han hecho. Por otra parte, "las presiones de los organismos internacionales –léase la OCDE– y de los propios mercados, unidos a los de, por ejemplo, el Banco de España, obligan al Gobierno a mover ficha en el terreno de las reformas laborales. El papel de los sindicatos es oponerse, aunque saben perfectamente que no hay mucho que hacer".

En cualquier caso, lo que el Gobierno tiene muy claro, señalan fuentes cercanas, es seguir adelante en la línea iniciada de toma de iniciativas frente a la crisis. Una imagen que funcionó después del reciente desplome de las bolsas y que el Gobierno ya considera condición "sine qua non" para salir de la crisis. Pero que necesitará de cierta complicidad por parte de los agentes sociales para poder ser llevada adelante. La cuestión es "hasta dónde llegará la paciencia de los sindicatos", señala la mencionada fuente. Paciencia por parte de los dirigentes de las centrales sindicales, pero sobre todo "por parte de los afiliados y de los trabajadores en general." •

Funcionarios y parados

Buena prueba de esta sensación de alivio que corre por los pasillos de varios Ministerios es el "desliz"sucedido la pasada semana, a cuenta de los salarios de los funcionarios. El número dos de Hacienda, el secretario de Estado Hacienda, Carlos Ocaña, al hablar del necesario recorte del gasto público, llegó a insinuar la posibilidad de congelar el sueldo de los funcionarios, con el fin de lograr un descenso del 4% en el gasto de personal para 2013. Nada baladí, para un gasto que asciende a 129.000 millones de euros anuales. Sin embargo, la medida requería romper el acuerdo firmado el pasado 25 de septiembre por el Gobierno y los sindicatos UGT, CC 00 y CSI-CSIF. Un acuerdo que afectaba nada menos que a más de 2,5 millones de empleados, y que se extendía para el período 2010-2012.

Curiosamente, antes de que los sindicatos pudieran siquiera tomar aliento para responder, la ministra de Economía, Elena Salgado, rectificó. Nada de congelación salarial, el incremento se realizaría según lo pactado. Un nuevo desencuentro público, fruto de "problemas de comunicación".

Nada muy diferente de lo sucedido también estos días en torno a los años de cálculo para el coro de las pensiones. Hace ya semanas, el Gobierno dejó traslucir –ante Bruselas– sus intenciones de incrementar hasta 15 los años para valorar la pensión de jubilación de los trabajadores. Esta vez sí hubo protestas y reacción de los sindicatos: era asunto no negociable para las centrales, por lo que la hipotética medida pasó al cajón de los olvidos. Hasta ahora, cuando el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, ha vuelto a encender la mecha poniendo sobre la mesa la necesidad de debatir en torno a este asunto. Una medida que, unida al retraso de la edad de jubilación, podría reportar a las arcas del Estado unos 40.000 millones de euros, según los datos más optimistas.

En cualquier caso, la estrategia de "intercambio de cromos" está funcionando a marchas forzadas. Un par de días antes de las primeras manifestaciones, Zapatero anunció que el subsidio para parados sin protección de 420 euros se prorrogaba, a pesar del coste anual de 500 millones de euros.

Mientras tanto, se desarrollaban los primeros compases de la negociación del pacto anticrisis. Aunque pocos confían en que este acuerdo llegue a buen puerto, es un escenario adecuado para darle eco a anuncios –dirigidos a otros destinatarios- como el efectuado por Salgado en torno a la futura subida del IVA, en el que podrían incluirse excepciones.


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