Números anteriores Esta semana
Nº 870 - 1/3/2010

García Abad descubre el perfil más desconocido del presidente en 'El Maquiavelo de León'


UN ZAPATERO INSÓLITO


Ministros, diputados, dirigentes del PSOE. Todos ellos han tenido algo que ver con José Luis Rodríguez Zapatero. Y todos tienen una versión sobre el presidente y su relación con el poder que arroja una perspectiva distinta de las hasta ahora conocidas hagiografías oficiales. El director de EL SIGLO, José García Abad, ha tenido oportunidad de hablar con ellos. En El Maquiavelo de León (La Esfera de los Libros) reúne sus testimonios para descubrir rasgos de la personalidad del líder socialista hasta ahora desconocidos y desvelar el porqué de algunas de sus decisiones políticas más comentadas.

Por E. S.

E l Maquiavelo de León (La Esfera de los Libros) acaba de llegar a las librerías. En su sexto libro, José García Abad, director de EL SIGLO, ofrece una nueva perspectiva sobre la figura de José Luis Rodríguez Zapatero. Tras numerosas horas de conversaciones con dirigentes del PSOE y personas próximas al presidente, el autor construye un relato plagado de datos inéditos sobre el líder socialista que revelan el por qué de muchas de las acciones de Gobierno que han caracterizado sus casi seis años en La Moncloa y su relación con el poder desde que asumiera la secretaría general del partido.

La descripción de uno de sus ex ministros resume el carácter mesiánico que la mayoría atribuye a Zapatero. «Quienes desde fuera le critican su improvisación –explica– no se percatan de que la mayor improvisación la ha practicado consigo mismo. Un muchacho que ha estado desde que cumple 26 años sentado en un escaño, sin un líder alternativo contra quien luchar, y de repente se encuentra en las alturas no tiene más remedio que reinventarse en un tiempo récord.¿Qué líder de envergadura aguanta 20 años sentado en un escaño? ¿Dónde estaba Obama en los 20 años antes de su triunfo? En los barrios, en la lucha contra el racismo, en los movimientos ciudadanos. El error de José Luis es tratar de convertir su endeble envergadura en un mito. Otro gallo nos hubiera cantado si nos dice: "Yo, como diputado joven, como socialista de toda la vida, he llegado a la secretaria general con nueve votos de diferencia... No es mucho, pero necesito que nos pongamos manos a la obra y entre todos sacar este proyecto adelante". Pero no, ha preferido crearse el mito de Súper ZP».

Más cruda es la descripción que hace otro ex ministro de Zapatero: «Si él lo arregla todo, me engancho o no me engancho, pero no me siento solidario ni partícipe de nada, lo que conduce a la ineficacia. Con Felipe uno podía tener grandes discrepancias, pero generaba empatía, José Luis no la genera. Si un día cae, nadie saldrá en su ayuda».

José Manuel Otero Lastres, profesor de Derecho Mercantil de Zapatero en León y buen amigo suyo, se expresa en estos términos sobre el presidente: «Está convencido de que su misión es ganar elecciones, más que Ilevar adelante un determinado proyecto. Creo que no tiene claro cuál es la misión de un presidente: si es gobernar para todos los españoles o gobernar para mantenerse en el poder. Él está en el poder por el poder. No quiere hacer nada que sea impopular, aunque sea necesario, y así lo ha demostrado en la gestión de la crisis».

La cuidada planificación que hace Zapatero de cada una de sus apariciones públicas y la previsión del efecto que puedan tener sus decisiones también es objeto de análisis en El Maquiavelo de León. Según cuenta García Abad, estudió con minuciosidad en qué escalón de acceso al Palacio de La Moncloa debía situarse en su primera visita a Aznar como jefe de la oposición para quedar más alto que el entonces presidente. Y, fascinado por el mundo del cine, llegó a poner en marcha el cheque bebé porque la directora y actriz Icíar Bollaín había dicho que el hijo que acababa de tener le había costado «un ojo de la cara».

Lo que en cambio no parece conmoverle es el grupo de socialistas con los que llegó al poder. "Zapatero no se ha cepillado a sus «socialistas históricos»", explica García Abad, quien dice compartir la opinión de la ex titular de Cultura, Carmen Calvo: «En realidad a quien se ha cargado es a los maduritos, a la gente de su edad. Ha fusilado, metafóricamente, a la cohorte intermedia: a Jesús Caldera, a Juan Fernando López Aguilar, a María Antonia Trujillo, a Cristina Narbona, a Magdalena Álvarez, a Jordi Sevilla...». Personas de la generación de Zapatero, que se consideran injustamente desalojadas del poder y que, según revela el autor de El Maquiavelo de León, se están organizando y esperan poder decir algo de cara a la selección del próximo candidato a la presidencia del Gobierno. Asegura García Abad que "los ex ministros decapitados y otros que no fueron ministros, se reúnen a cenar una vez al mes en un restaurante próximo a los Nuevos Ministerios, y allí se intercambian información y perfilan estrategias para cuando llegue su momento. Parece que se ha abierto la veda y las críticas a Zapatero, todavía expresadas en las catacumbas, empiezan a elevarse a la superficie".

La visibilidad de la política de igualdad en su propio gabinete de Ministros, que le dio fama mundial, tiene algunos puntos débiles. Es precisamente una ministra quien confiesa al autor: «El presidente improvisa un poco' con lo de la mujer. Se ha creído que el feminismo es poner a cuatro chicas monas en el Gobierno, pero luego no las deja que vuelen solas. El feminismo debe atravesar toda la acción del Gobierno».

De una de las mujeres que han acompañado a Zapatero desde que ganara las elecciones en 2004, Elena Salgado, el libro descubre algunos reveladores detalles sobre su paso por dos carteras ministeriales. El jefe del Ejecutivo, que según las fuentes consultadas por García Abad acostumbra a anunciar decisiones sin comunicárselo previamente al ministro competente, estuvo a punto de provocar la dimisión de la entonces responsable de Sanidad cuando dijo que daría marcha atrás en el proyecto de ley del vino que ella había defendido. Cuando Salgado comunicó a Zapatero su intención de abandonar el Gobierno, éste la pidió que reconsiderara su decisión. "Le diría que tenía grandes planes para ella", explica el autor. "En efecto, la hizo vicepresidenta económica y Salgado se ha convertido en devota del mesías –añade–, como corrobora la siguiente anécdota: Elena Salgado veranea en Comillas. En el verano de 2009 (había sido nombrada vicepresidenta en abril) cena con unos amigos. Uno de ellos, industrial conocido, hace un análisis duro de la situación: «Elena, los empresarios estamos muy preocupados... ¿No vais a hacer reformas estructurales, que te aseguro son absolutamente necesarias? ¿Qué pensáis hacer contra la crisis?». Respuesta: «Le hemos dado muchas vueltas, pero al final nos vamos a dejar guiar por la intuición del presidente. José Luis es una persona muy intuitiva y siempre acierta. Su intuición le dice que hay que dejar pasar el tiempo, así que no vamos a hacer nada»".

Una de las más interesantes revelaciones de El Maquiavelo de León es el modo en que se cocinó una de las medidas más polémicas y cuestionadas de Zapatero para hacer frente a la situación económica: la desgravación de 400 euros. Según un extracto del libro, "su gestación fue como sigue: El presidente llama a su amigo Sebastián, que tras su derrota en las elecciones para alcalde de Madrid estaba en la Universidad pero a quien el presidente seguía consultando.

Zapatero se reúne con David Taguas y Miguel Sebastián y tiene lugar la conversación que transcribo resumidamente y en la que no puedo distinguir precisa y separadamente lo que dicen Taguas y Sebastián. Pero ésta es su esencia.

—ZP: Quiero hacer un recorte de impuestos. Dadme ideas.
—SEBASTIÁN/TAGUAS: Supongo que quieres hacer una rebaja progresiva; no bajar el tipo, porque si bajas el tipo, a Botín le das unos cuantos miles de euros y a sus empleados muy poquito.
—ZP: Sí, sí, tenemos que hacerlo progresivo.
—S/T: Sube el mínimo exento.
—ZP: Eso no lo entiende nadie. Pensad otra cosa.

Y entonces a Sebastián y Taguas se ponen a ello y se les ocurre dar 400 euros a todos los contribuyentes y para hacerlo progresivo piensan en quitar al segmento alto, pero después estiman que su gestión sería más cara que lo que podría ahorrarse".

A propósito del equipo económico, el de los responsables de las decisiones políticas del presidente para hacer frente a la crisis, el autor lo inscribe dentro de la denominada "beautiful ilustrada de Zapatero", que tiene como referencia a Miguel Sebastián. A ella también pertenece Javier de Paz, hombre clave en la cúpula de Telefónica al que las fuentes consultadas por García Abad llaman "El Amigo", Cándido Méndez, a quien considera como el verdadero vicepresidente económico, y David Taguas, "hábil en un terreno poco frecuentado: el de los económetras con vocación política".

Pedro Solbes permaneció ajeno a este grupo. Dice el autor de El Maquiavelo de León que cuando comunicó al presidente su intención de marcharse y le pidió que lo anunciara de forma discreta, quizás en el contexto de una remodelación del gabinete, se sorprendió cuando le comunican que es cosa hecha, de forma que le dice a un alto cargo de su ministerio: «La verdad es que no sé si me he ido o me ha echado». •


Números anteriores Esta semana
© El Punto Prensa, S.A. c/ Ferrocarril, 37 duplicado 280045 Madrid. Tfno: 34 91 516 08 14/15/08        E-mail: siglo@elsiglo-eu.com