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Nº 870 - 1/3/2010

Alfonso Coronel de Palma, presidente de COPE


"Me llevé un disgusto cuando Federico dijo que no se quedaba"

El presidente del grupo COPE desde 2006 explica que los obispos, propietarios mayoritarios de la compañía, no intervienen en la gestión ordinaria de la radio. También señala que propuso "con total libertad" a su ex locutor estrella de La Mañana, Federico Jiménez Losantos, que cambiara a la franja horaria de la noche con
la idea de que éste aceptara. No lo hizo. Y desmiente presiones para eliminarlo de su programación. Ahora tiene varios frentes abiertos. Uno, la bajada de oyentes según elúltimo Estudio General de Medios (EGM). Dos, la negociación con los sindicatos para reducir los salarios de los trabajadores y evitar un Expediente de Regulación de Empleo (ERE). Y tres, la incorporación de un socio inversor en Popular TV.

Por Luis Marchal

L a COPE va bien?
—En atención al momento en que ahora vivimos, muy bien. Hemos sufrido años muy malos para toda la comunicación a partir de 2007. La crisis se ha cebado especialmente con los medios, con la caída de la publicidad. COPE, gracias a Dios, en 2008 todavía tuvo resultados positivos. Aunque en 2009 no los tuvo, el grupo finalizó el año sin deuda y con una tesorería de 10 millones de euros. No obstante, hay que tomar medidas en un momento de crisis.

—Una de ellas es el cambio de modelo, ¿cómo se planteó realizar en la COPE la travesía "de una radio de las estrellas" a "la de grandes profesionales estrechamente vinculados a su ideario"?
—Fue una reflexión que nació del propio equipo directivo de la compañía. Todo ello se hizo con la conformidad de los propietarios. Es una puesta a punto del ideario cara al siglo XXI.

—¿El ideario estaba, en cierta forma, un tanto alejado de la radio de las estrellas?
—Se pensaba que, por muchas razones, y también viendo la realidad del mercado, era más acorde afrontar el nuevo siglo con el planteamiento de la radio de los profesionales. Y no con otros que hemos tenido anteriormente, de los que nos sentimos muy orgullosos.

—¿Este modelo de radio es más económico?
—Más económico y más comunitario. En él, se intenta dar más peso a la marca y a las personas que trabajan en COPE. Se pone en valor la riqueza de todos sus profesionales.

—¿Profesionales católicos?
—Fundamentalmente se tiene a personas que se sientan conformes y adecuadas de trabajar aquí. Nosotros no le preguntamos la fe a nadie y somos respetuosos en ese aspecto.

—¿Por qué el nuevo modelo de la COPE responde mejor a la misión que señala el ideario sin tener en su plantilla a Losantos?
—Federico en un grandísimo profesional de la comunicación. Ha hecho una labor brillantísima en la COPE)/ ha atendido a una realidad de radio en la que el peso de la singularidad de cada comunicador tenía una importancia mayor en su programa que el discurso común. Ahora somos una radio más coral. Todos los empleados trabajamos para la compañía y ésta trabaja para el servicio a la verdad.

—En sus intervenciones públicas insiste en lo del servicio a la verdad, ¿se cumple ahora igual que antes?
—Sí, el servicio a la verdad de la COPE ha sido siempre un lema. Siempre he comentado que la opinión es absolutamente libre y que las noticias deben trasladarse de forma veraz.

—¿Se lideró desde la COPE una campaña de acoso y derribo contra el Gobierno socialista en época de Losantos?
—Que yo sepa, no. La singularidad de lo que llamamos la radio de las estrellas es que hay autonomía y libertad para que cada comunicador adopte la estrategia que considere más adecuada. Respecto a un tema como por ejemplo la guerra de Iraq, ha pasado en la COPE el hecho de que se seguía una línea editorial en un programa y en el siguiente había otra línea diferente.

—Con los datos en la mano que ha revelado el último EGM, ¿está preocupado por el descenso de oyentes de la COPE?
—Cuando hicimos los cambios de antena, sabíamos que se iban a producir estas reducciones de oyentes. Pronostiqué que perderíamos medio millón. [Ha pasado de 2.092.000 a 1.557.000, con un descenso de 535.000]. Los cambios en radio, con el tipo de medidor que tenemos, perjudican mucho.

—La Mañana ha perdido más de 600.000 oyentes, ¿se arrepiente de la salida de Losantos o de haber hecho el cambio de modelo de radio?
—No, en absoluto. Nos gustaría mejorar los datos del último EGM, aunque somos conscientes de que se tarda bastante.

—¿Hubo presión por parte del cardenal Antonio Cañizares o de alguien de la Conferencia Episcopal para que Losantos abandonara la radio?
—A Federico le hice una propuesta de cambio de programa, con total libertad y con la idea de que la aceptara. Yo tenía la voluntad de que Federico se quedara en otro tramo horario. No tuve ninguna presión para realizar esa oferta.

—¿Era fácil preveer que no iba a acceder a un cambio de horario?
—La dirección creía que el tramo de las 10 a las 12 de la noche, el que se le propuso, era muy importante. De verdad, no se hizo la oferta para que él dijera que no. Respeto su decisión. Me llevé un disgusto muy grande cuando dijo que no se quedaba en la noche y hasta ese momento no se negoció con nadie para esa franja. Si hubiera querido que se marchara, le habría dicho "vete".

—¿Mantiene usted el contacto con Losantos?
—No, ni bueno ni malo. Le deseo lo mejor en todos los sentidos, de corazón.

—¿Y Losantos desea lo mejor a la COPE?
—Esa pregunta habría que hacérsela a él. Cuando él salió de COPE, le deseé que en sus nuevas aventuras le vaya bien. Hay infinidad de mercado para competir. El error que muchas veces tenemos los medios es que competimos con los mismos peces que están en la misma pecera. Lo que nos tiene que interesar es que haya más gente que escuche la radio, que lea revistas y periódicos, que vea la televisión y que visite páginas digitales. Creo en la pluralidad informativa. Sufro muchísimo con cualquier medio que pueda cerrar. Me preocupa especialmente la cantidad de jóvenes que se está alejando de los medios convencionales.

—¿Esos jóvenes necesitan una radio católica como COPE?
—Necesitan tener cierta tensión por la información. A partir de ahí, que dispongan de una pluralidad informativa y de la posibilidad de elegir los medios que les parezcan más adecuados. Debemos preocuparnos no para que escuchen la COPE, sino para que escuchen radio generalista y para que ésta sea un medio más para que formen su opinión.

—Por otra parte, ¿cómo evolucionan las negociaciones con los sindicatos para realizar una bajada de salarios de los trabajadores para ajustarse a la "realidad" del mercado?
—Estamos en ellas y esperamos llegar a un acuerdo con los compañeros de la representación sindical. Todos nos encontramos en el mismo barco, todos somos trabajadores de COPE. Nos gusta más la vía del acuerdo que la de la confrontación.

—Entonces, ¿no habrá un ERE en la COPE?
—Preferimos llegar a un acuerdo que ir a la Dirección General de Trabajo a presentar un ERE. Si no hay acuerdo, tendremos que hacer un ERE no pactado.

—Libertad Digital publicó que "los trabajadores de COPE lo tildan de 'mentiroso" cuando usted negó en un desayuno informativo, el pasado 3 de febrero, las informaciones sobre un presunto ERE que afectaría a 200 trabajadores de la cadena.
—A día de hoy, COPE no ha hecho ningún ERE. ¿Cuántos EREs han hecho el resto de grupos de comunicación? ¿Cuántos han cerrado centros de trabajo o han echado a gente? Si hablamos, hablemos de todos. Y prometo que la foto más blanca es la nuestra. No hemos dicho que no vaya a haber un ERE, porque entonces seríamos malos gestores. Hay que salvar a la compañía de una crisis que durará varios años en los medios de comunicación. Nos gustaría llegar un acuerdo con los sindicatos vía reducciones salariales y evitar despidos masivos. Serían reducciones proporcionales, y al primero al que se le reduciría el sueldo es al presidente. No se excluye a nadie. Se rebajaría más al que más gana y menos al que menos gana. Como premio, hay un importante reparto de beneficios a favor de los trabajadores. ¿Cuántas compañías reparten sus beneficios a favor de sus trabajadores? Soy partidario de que comamos menos, pero que podamos comer todos.

—¿Buscar inversores para Popular TV, su proyecto de televisión local en TDT, es ponerla a la venta?
—Nadie vende. Ninguno de los socios se va. En Popular TV hay un proyecto de incorporación de socio inversor, con un paquete minoritario de un ocho por ciento y con la posibilidad de ampliarlo al cabo de unos años.

—¿Con quién están en negociación?
—No contestaré por prudencia. La incorporación, como socio estratégico, se anunciará tras la firma, que previsiblemente será en breve.

—¿Se está reconsiderando el modelo de negocio?
—Se trata de buscar un nicho de naturaleza algo más temática ante una oferta increíble con la TDT. Popular TV nació como una televisión blanca familiar, pero no puede competir con otras como Disney. •


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