F abián
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Nº870
1/3/2010

Propuesta catalana ante la crisis

Por Francesc Homs i Molist*

Hace tiempo que CiU viene reclamando pactos para hacer frente a la grave situación de crisis económica. Hasta hace pocas semanas, los socialistas –en Barcelona y en Madrid– rechazaban sistemáticamente las ofertas y propuestas catalanas. El rechazo se fundamentaba básicamente en el menosprecio político y la ignorancia, junto con algo de arrogancia. De todo ello la gente de CiU no nos quejamos. Por esto hemos insistido hasta la saciedad, y si no, que se lo pregunten a Mas o a Duran.

Ahora las cosas han cambiado. CiU se ha situado en medio del tablero. El marco europeo, por suerte de todos, obliga al gobierno español a cambiar de rumbo. Y por mimetismo, lo mismo ha intentado hacer el gobierno catalán. Y la gente de CiU estamos dispuestos a aprovechar la ocasión para hacer lo que sabemos: poner encima de la mesa propuestas para salir de la crisis, aunque haya elecciones a la vista que podrían aconsejar la prudencia propia de quien quiere gustar demagógicamente a todas partes. Así las cosas, estamos dispuestos a arriesgar. Quede claro, ni por simpatías, ni por proximidad con el actual mundo socialista, en clara decadencia política. Nuestra exigencia y nuestro compromiso responden sólo al interés general y a la cruda crisis.

En este marco, me parece útil subrayar nuestras principales propuestas, algunas de ellas verdaderamente urgentes:

1.- Una apuesta por la moderación fiscal que se concreta fundamentalmente en la supresión del aumento de los tipos general y reducido del IVA previstos a partir del mes de julio de 2010.sistema de relaciones laborales para reducir la elevada tasa de desempleo, acabar con la precariedad laboral, flexibilizar el mercado de trabajo y facilitar la contratación indefinida.
2.- La reforma en profundidad del
3.- No improvisar en materia de pensiones y reconducir el debate en torno a las mismas en el marco del Pacto de Toledo.
4.- La modificación de la normativa estatal de plazos de pago para limitar el plazo de pago de las Administraciones Públicas a un máximo de 30 días y el de las operaciones comerciales entre particulares a un máximo de 60 días.
5.- Impulsar reformas estructurales para la competitividad en ámbitos como la formación, la política energética, la innovación, el fomento de las exportaciones, la política industrial e impulsar una reforma de la Administración Pública que incluya la supresión de ministerios y organismos innecesarios.
6.- El mantenimiento de la inversión pública del Estado en Cataluña, dando estricto cumplimiento a la Disposición Adicional Tercera del Estatuto y evitando que los recortes presupuestarios del Ministerio de Fomento o de otros ministerios afecten a las inversiones en infraestructuras catalanas.
7.- Hacer llegar la liquidez a empresas y familias a través de la multiplicación de un sistema de créditos y de avales públicos para pequeñas y medianas empresas y microempresas para financiar la inversión y su funcionamiento ordinario. Según los casos, estos avales han de poder llegar a cubrir la totalidad del importe financiado.

Estos puntos, y otros tantos, seguro que pueden contribuir a centrar el debate en positivo. La ciudadanía está hastiada de que desde la política demos sólo señales de disputas llenas de demagogia. Y aún cansamos más cuando desde la política se lanzan falsos mensajes de unidad y de pactos sin concretar para qué y con qué contenidos. El debate sobre las formas tiene que dar paso al debate sobre los hechos. No podemos esperar mucho más. La gente de buena fe nos está esperando. •

*Diputado al Parlament de Catalunya por CIU.

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