Números anteriores
Buscador
Nº 870 - 1 de marzo de 2010

El euroescepticismo

por Santiago Carrillo

La Unión Europea se está construyendo sobre la base de un curioso principio: el funcionalismo. A primera vista, para el sencillo ciudadano europeo, el término suena raro. ¿Qué es eso del funcionalismo? Al comienzo, la unidad europea parecía el sueño de algunos políticos que estimaban llegando el momento de poner fin a la historia de guerras internas que desangraron a esta parte del continente euroasiático que lleva el nombre de Europa; políticos que creían que la victoria sobre el fascismo aseguraba un futuro democrático y abría la posibilidad de alcanzar una ciudadanía europea, supuesta a las distintas nacionalidades del amplio territorio. El sueño era bello pero su realización fue puesta cada vez más en manos de puros tecnócratas que empezaron construyendo un mercado común; éste se fue ampliando poco a poco, uniendo a los países más desarrollados aquellos otros que lo estaban menos manteniendo en general una división del trabajo muy tradicional, que de hecho prolongaba la desigualdad.

De momento, los más pobres recibieron compensaciones económicas a costa de los más ricos, que aliviaron las condiciones de vida de la gente, pero no cambiaron mucho su sistema productivo ni modificaron su posición en los mercados internacionales. El ciudadano de a pie fue un sujeto pasivo en todo este proceso. El funcionalismo resultó ser un sistema controlado y dirigido por una elite de tecnócratas salidos de las filas de la clase dominante, partidarios en su mayoría del neoliberalismo.

Pero además del criterio economicista, la construcción de Europa estaba basada en un criterio estratégico, debido a la existencia de dosbloques militares en guerra fría. Adherirse a la UE llevaba implícito formar parte de la OTAN. No es casual que tras la caída del Muro de Berlín, los países que rompieron sus amarras con lo que se llamó el "campo socialista" hayan realizado – salvo excepciones– los dos pasos a la vez: la entrada en la UE y en la OTAN. Y los españoles fuimos admitidos en la UE cuando Calvo-Sotelo nos había metido ya en la OTAN.

Llegado un momento se acometió una segunda etapa: pasar a la transformación del mercado común en una unión política. Y también se siguió una vía funcional. Se encargó a un grupo de funcionarios la elaboración de una "Constitución Europea". Parece que lo lógico habría sido convocar una Constituyente Europea, elegida democráticamente por los ciudadanos; pero eso era cambiar el método funcional por el democrático. Y en Lisboa se aprobó el papel que luego confirmaron en ciertos casos los gobiernos y en algún otro los ciudadanos que se decidieron a participar en el referéndum. Y el hecho de que un solo país donde hubo referéndum lo desaprobase, frenó su ampliación. El progreso más serio que se constató es que el Parlamento Europeo pasara de la mera ficción a dotarse de algunos poderes, digo algunos, porque el Parlamento Europeo todavía no puede ser considerado el órgano de la soberanía ciudadana en la UE.

La funcional Constitución Europea se distinguía por su contenido económico neoliberal, que en esta época de crisis implica que las medidas a tomar estén dominadas por la idea de que quien manda son los mercados y el pagano de la crisis, los trabajadores y las capas sociales más desfavorecidas, es decir, lo que la moderna sociología denomina las clases medias.

España es uno de los Estados donde la unidad europea tuvo más apoyo ciudadano, por dos razones: una, porque el sueño europeo era y es bello; otra, porque la UE fue una palanca importante para librarse del franquismo.

A la hora de la crisis las estructuras económicas chirrían un tanto. Pueden ser utilizadas para combatir soluciones sociales que la izquierda debe mantener. Pueden ayudar a las derechas europeas.

"Los hechos son así y tenemos que plegarnos", dicen los conformistas. Yo pienso que la izquierda no puede resignarse, y los hechos son así, pero hay que resistir y luchar para cambiarlos. De otro modo la UE podría resultar un obstáculo a la solución de la crisis con criterios progresistas sociales; esta UE funcional puede terminar siendo un apoyo a las derechas europeas. Lo más alejado del primitivo sueño de un continente de paz y democracia.

Y algún día habría que recomenzar a construir Europa por un método democrático, como debió hacerse desde el principio. •


Números anteriores
Buscador
© El Punto Prensa, S.A. c/ Ferrocarril 37 duplicado - 28045 Madrid.
Tfno: 34 91 516 08 14/15/08        E-mail: siglo@elsiglo-eu.com