Los planes del gigante para ser operador de banda
ultrarrápida desatan la guerra en el sector
LAS OPERADORAS ABREN
LA VEDA CONTRA GOOGLE
La guerra está servida. Oficialmente la abrió hace unos días el presidente de
Telefónica, Cesar Alierta, al pedir una participación en los beneficios de los
buscadores en internet —léase Google—. Pero lo cierto es que los tambores ya venían
sonando desde hace tiempo. El motivo, el dinero. Las operadoras de telefonía, tocadas
en sus cuentas de resultados, están mirando con recelo y envidia el tremendo éxito de
Google. Envidia, porque los beneficios del gigante norteamericano han crecido más
del 50% en 2009, cuando ellas tienen que invertir, en Europa, en torno a 300.000
millones de euros para modernizar las infraestructuras. Recelo, porque Google ya ha
anunciado que, además del sistema operativo, del teléfono móvil y del navegador,
también quiere ser operador de telefonía en el sector más rentable, el ultrarrápido
para grandes ciudades. Una competencia directa que no están dispuestas a tolerar.
Por E. Moreno
Usan nuestra red y no pagan nada. Esa situación va a cambiar".
Con estas palabras, pronunciadas en un foro universitario aparentemente sin importancia, hace unos días,
el presidente de Telefónica, Cesar Alierta, desató toda una guerra en el sector de las telecos en España. No en vano, con ellas lanzaba una ofensiva en toda regla contra el gigante del momento en el sector, la todopoderosa Google. De hecho, días después, Vodafone se sumaba a la petición de Alierta de compartir con los buscadores –es decir, Google– parte de sus beneficios publicitarios, y el propio ministro de Industria, Miguel Sebastián, apuntaba que la idea era "una fórmula que habría que estudiar en un marco no sólo europeo, sino incluso global".
Tanto eco alcanzó la inesperada toma posición de Alierta que, según varias fuen tes del sector, reunido estos días en Barce lona, en el marco del Mobile World Congress , en la propia cúpula de Telefónica pilló por sorpresa. Incluso, matizan algunas de estas fuentes, no fue muy bien recibida, puesto que coloca a la operadora española en una posición incómoda, de la que tienen que salir matizando las palabras del presidente. Para muchos expertos del sector, el planteamiento de Alierta puede ser interpretado como "una reacción intempestiva, o incluso un globo sonda, ante el anuncio por parte de Google de sus intenciones convertirse en operadora de telefonía, es decir, competencia directa para Telefónica y demás", señala una de las fuentes consultadas. Una reacción exacerbada, además, por el hecho de que en España se acusa a las operadoras de ofrecer el acceso a internet más lento y caro de Europa –un continente que deberá invertir en infraestructuras unos 300.000 millones de euros que las compañías no están dispuestas a sufragar solas-.
Para otra fuente del sector "tanto el planteamiento de Vodafone como el de Telefónica son "reacción a una noticia que ya se conocía y que duele mucho a las operadoras, y es que Google apuesta por ser tambien operador y lo van a hacer con el apoyo del Gobierno americano." Pero, lo que es peor aún, "lo quieren hacer para el sector más rentable, el de velocidad ultrarrápida móvil centrado en grandes ciudades". De hecho ya han pedido oficialmente la pertinente autorización a las autoridades de Estados Unidos, en el marco del Plan Nacional de Banda Ancha puesto en marcha por la Administración de Barack Obama. El presidente de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), Julius Genachowski, ya ha dado su entusiasta visto bueno a la operación, señalando que "la banda ancha grande crea grandes oportunidades".
Por lo pronto, el proyecto Think big with a gig –Piensa a lo grande con un Giga– arranoará de forma experimental, con la construcción de su propia red de fibra óptica en algunas localidades de Estados Unidos, con las que operará facilitando un acceso a la Red de velocidad cien veces superior a la media actual. Las previsiones apuntan a 50.000 clientes para empezar, a los que se ofrecerá, además, precios muy competitivos. Con ello podrían llegar rápidamente al medio millón de clientes. Entre las promesas lanzadas para hacer más apetecible el proyecto, figura el hecho de que con esa velocidad, será posible, al margen de aplicaciones "serias" en áreas como la educación o la medicina, descargarse una película en alta definición en menos de cinco minutos. Lo que no precisan es si esa película será por descarga legal o ilegal.
El caso es que lo que ha soliviantado los ánimos en las operadoras es que ese proyecto "va a suponer un problema económico y de posicionamíento para las operadoras", explica la mencionada fuente. "Económico porque les quita parte de los olientes más rentables, es decir, las clases medias urbanas. Y de posicionamiento porque las arrincona como las "operadoras olásicas" frente a la moderna Google, y además con la obligación de dar cobertura global –entorno rural– de baja rentabilidad económica."
Pero, ¿es factible la idea de cobrar a los buscadores por beneficiarse del acceso a internet a través de las redes e infraestructuras de las operadoras? La mayoría de los expertos, e incluso en la propia Telefónica, saben que no. Primero, porque las operadoras ya cobran parte de esos beneficios, a través de las ouotas que abonan los usuarios de la Red, que son los que utilizan Google. "Hacer pagar a los buscadores por los beneficios que ingresan por los accesos de los usuarios sería –señala un experto en telecomunicaciones– como si Renfe quisiera cobrar una parte de los beneficios generados por un viajero a raíz un viaje de negocios en AVE". Quizás sea ir un poco lejos, pero otra fuente muy conocedora del sector, apunta que "en realidad las operadoras ya cobran a Google, y mucho, por el ancho de banda que consumen sus servidores. Cobrar además por los beneficios de su actividad es un sinsentido. En realidad, quizás incluso se pudiera plantear lo contrario. Es decir, se podría plantear que la gente se da de alta en servicios de ADSL precisamente porque existen servicios como Google, que hacen que el ADSL valga para algo. Por eso, Google podría plantear cobrar una parte de esas altas que ellos mismos propician".
Para esta fuentes, lo que hay detrás de todo esto "es un intento de evitar que Google no sólo tenga el monopolio de los buscadores y, de paso, de los mejores servicios de valor de la red (Google Map, Google News, etc.), sino que además juegue, y con ventaja, en el mundo de los proveedores de acceso." Una ventaja que le viene dada, no hay que olvidarlo, por el hecho de que Google es la segunda marca más poderosa del mundo online, detrás de Apple y su exitosa –y muy copiada– tienda App Store para el iPhone.
Mientras, la postura oficial de Google ha sido de extrema prudencia. En lugar de lanzar los perros de caza contra Telefónica, el consejero delegado de Google, Eric Schmidt, no se ha andado por las ramas, señalando que todos se benefician de la actividad de Google. Para él, que dirige una compañía que ingresa 17.000 millones de euros al año, la solución es fácil: "Se trata de que todos ganemos mucho dinero". •
Pierden los proveedores
de contenidos
A la pregunta de quién pierde en esta batalla entre gigantes, la respuesta salta a la vista, los contenidos. Al margen de los intentos del Gobierno por acabar con las descargas ilegales por Internet, la guerra desatada en el sector empezó por dejar fuera al sector más débil, los contenidos. No en vano "las operadoras –el primer gran negocio del sector– hacen negocio gracias a sus clientes, que buscan contenidos a través de los buscadores –el segundo gran negocio–. Pero los contenidos no solo no son negocio, sino que están arruinando a la industria que los genera, ya que se suministran gratis gracias a la piratería. Una piratería que operadores y buscadores han alentado, los primeros utilizándola en sus campañas de captación de clientes con lemas tan ambiguos como"descargas sin límite de velocidad", y los segundos porque una buena parte de los contenidos que buscan y agregan o bien son piratas, o simplemente se encuentran en una situación alegal, como es el caso de los medios de comunicación, por no hablar de los libros."
De hecho, la guerra contra las descargas ilegales ha pillado por medio a las operadoras, que se resisten con uñas y dientes a facilitar datos y colaborar en el cierre o bloqueo de páginas dedicadas a descargas no legales. Asimismo, Google ya ha encontrado problemas en Francia o Alemania por el hecho de que no sólo facilita contenidos de dudosa legalidad, sino porque es un instrumento vital para las descargas ilegales de contenidos audiovisuales. Aunque no está cuantificado, la verdad es que buena parte de estas descargas se hacen a raíz de una "búsqueda por Google". Para comprobarlo, basta con teclear el nombre de cualquier película de estreno en el buscador, seguido de la palabra "descarga gratis".
Aún así y todo, pocas son las compañías del sector –Apple podría ser una de las excepciones- que quieren ser como Google. No en vano, esta compañía copa más del 90% del servicio de búsqueda en nuestro país, lo que la lleva a ser origen o destino del 6% del tráfico total de páginas web en Internet en todo el mundo. La porción en el mercado publicitario es escalofriante: Google controla más del 70% de la publicidad on line mundial, lo que le ha permitido generar unos ingresos de casi 17.000 millones de euros el año pasado, con una plantilla de cerca de 20.000 personas
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