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Nº 869 - 22/2/2010

Rosa Díez y Montserrat Nebrera ya ponen nerviosos a su ex partidos, PSOE y PP


ASTUTAS Y POPULISTAS

La última encuesta del CIS, publicada a principios de febrero, colocaba a la líder de Unión, Progreso y Democracia (UPyD), Rosa Díez, como la dirigente de un partido más valorada por los ciudadanos, superando, por primera vez, al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Este sondeo también vaticina una subida en intención de voto para su formación. Por su parte, Montserrat Nebrera, fichaje estrella del PP catalán hace tres años, y ahora fuera de la formación conservadora, ha registrado un nuevo partido —Alternativa de Govern— para participar en las próximas elecciones catalanas. Ambas pujan con fuerza, pero también tienen en común la calculada indefinición de sus programas políticos y un discurso populista que puede ser muy útil en tiempos de crisis.

Por P. A. N.

A principios de febrero se daba a conocer la última encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) en la que el dato más destacable era el ascenso de Rosa Díez, líder de Unión, Progreso y Democracia (UPyD), al primer puesto de valoración de un dirigente de un partido político nacional. Desplazaba de esta posición al presidente del Gobierno y secretario general del Partido Socialista Obrero Español, José Luis Rodríguez Zapatero, que lo había ocupado ininterrumpidamente desde su primera llegada al poder, en marzo de 2004.

Sin embargo, los encuestados no daban su aprobado a ninguno de los líderes españoles. Díez, pese a ese simbólico primer puesto, lo obtenía con un 4,08 de valoración –en un rango entre cero y diez–. Zapatero caía al 3,98, mientras que el portavoz de CiU, Josep Antoni Duran i Lleida obtenía el bronce, con 3,73 puntos. Por su parte, el líder de la oposición, Mariano Rajoy, descendía hasta el 3,5.

Otro dato interesante del estudio de opinión para la ex socialista, es que vaticina para su partido, UPyD, un sustancial ascenso en intención de voto –sólo superado por el mayor crecimiento otorgado a Izquierda Unida (6,1 por ciento en intención de voto), mientras que el resto de las formaciones descienden en sus expectativas–, que pasaría del 3,7 por ciento de la anterior encuesta del CIS, a un 4,4. En las elecciones generales de 2008, Díez obtenía el 1,4 por ciento de los sufragios.
Tras haber pertenecido durante 30 años al PSOE –tiempo en el que ejerció numerosos cargos de responsabilidad: diputada foral de Vizcaya, vicepresidenta de las Juntas Generales de esta provincia, parlamentaria autonómica, consejera del Gobierno Vasco y eurodiputada en dos ocasiones–, decidía emprender su propia vía con la creación de UPyD, luego de haber intentado ser secretaria general de los socialistas (en 2000, año en que Zapatero conseguía triunfar, en el XXXV Congreso de este partido, quedaba en cuarta y última posición, también por detrás de José Bono y de Matilde Fernández, consiguiendo el 6,5 por ciento de los votos de los delegados).

En 2008 conseguía el acta de diputada con su nueva formación por la circunscripción de Madrid, y con más de 300.000 votos en todo el ámbito nacional. Su frontal oposición al proceso de diálogo emprendido por el Gobierno central con el entorno de ETA, en el que superaba en dureza al esgrimido por el Partido Popular, le otorgaba gran popularidad en ciertos ámbitos, así como su marcado discurso nacionalista español, con el que también parece competir con los populares.

Una de las claves de su momentáneo éxito puede estar en la indefinición de la línea política de su discurso. Desde hace tiempo se esfuerza en presentarse como una alternativa que no es de izquierdas ni de derechas, con lo que podría pescar votos en las dos orillas. Frente a algunos planteamientos progresistas en el terreno social, como su apoyo a la Ley del Matrimonio entre personas del mismo sexo, ofrece el contraste de la defensa de la inclusión de la cadena perpetua en el Código Penal o su oposición a la reforma de la Ley del Aborto.

En el terreno económico, aunque sus propuestas no se conocen en amplitud, algunos de sus posicionamientos podrían encajar perfectamente en el liberalismo. Hasta el momento, su partido no ha desarrollado una actitud demasiado propositiva en ese campo, aunque su actividad parlamentaria sí se ha caracterizado por un fuerte enfrentamiento con el Ejecutivo –otra similitud con la táctica del PP– y por el tono de dureza de sus declaraciones públicas. Perjudicados (al igual que IU) por la incomprensible Ley Electoral española, en UPyD hacen casus belli de la reforma de esta normativa.

Tras conocer la valoración obtenida en la encuesta del CIS, Rosa Díez sostenía que su primer puesto en valoración ciudadana "explica la crisis de los dos grandes partidos. En el fondo, lo que se está devaluando es la confianza en las dos grandes formaciones políticas. Demuestra que los dos grandes partidos nacionales que hicieron la transición no sirven para la España del siglo XXI".

Las encuestas también revelan que, de seguir así las cosas, UPyD podría ser la llave de la gobernabilidad en muchos lugares, aunque, especialmente, en la Comunidad de Madrid. Si esa situación llega a producirse, UpyD y Rosa Díez tendrán que mojarse y les resultará difícil mantener ese discurso aparentemente equidistante.

El 'espejo' catalán. En Cataluña podría darse un fenómeno similar encabezado por otra política emergente, Montserrat Nebrera. Tras haber sido captada como fichaje estrella del PP por Josep Piqué, en 2007, su difícil encaje en esta formación desde una personalidad con tendencia a ir por libre, la llevaba a abandonar la nave en noviembre de 2009, y también a dejar su acta de diputada en el Parlamento catalán.

Al igual que su espejo nacional, Rosa Díez, antes de salirse de las filas del Partido Popular había intentado liderarlo en Cataluña. Y a punto estuvo de conseguirlo. En el último congreso del PP catalán, celebrado en julio de 2008, presentaba su candidatura a la presidencia, y conseguía algo más del 43 por ciento de los votos, y eso que se estaba enfrentando a la candidatura impulsada porla dirección nacional del partido, que conseguía configurar una lista de consenso entre el resto de las familias, y que, finalmente lograba proclamar a la actual presidenta, Alicia Sánchez Camacho.

En otro claro paralelismo con Rosa Díez, los apoyos con los que cuenta Nebrera se concentran casi en exclusiva en Barcelona –Díez los tiene en Madrid–, lo que, en principio, pareció frenar sus intenciones de iniciar su propia carrera política desde otra formación. Pero tras diseñar una estrategia para crear bases en el resto de Cataluña, más allá de la capital condal, Nebrera parece decidida a dar el salto. Esta catedrática de Derecho Constitucional –y licenciada en Filosofía y Filología Clásica–registraba el nombre de Alternativa de Govern en el registro de partidos del Ministerio del Interior. Todo indica que se trata del primer y necesario paso para concurrir a las próximas elecciones autonómicas que tendrán lugar en Cataluña, probablemente, el próximo otoño.

Ya lleva mucho tiempo explicando que no cree que se pueda desarrollar su propuesta desde la estructura de un partido tradicional, aunque ahora da la sensación de que acepta la fórmula. Desde antes de abandonar formalmente el PP –en el que tenía abiertos dos expedientes por su comportamiento díscolo y discrepante con algunas de laslíneas del partido– había mantenido contactos con otros dirigentes catalanes, como el ex conseller Joan Carretero (ahora al frente de Reagrupament), o con el polémico Josep Anglada, ex militante de Falange y actualmente líder de Plataforma per Catalunya, grupo xenófobo con fuerte implantación en Vic y otros municipios, y que, según las encuestas, podría conseguir representación en el próximo Parlament.

Coincidiendo nuevamente con Díez, sus propuestas concretas no son muy conocidas, aunque también critica a los partidos tradicionales y habla constantemente de una nueva forma de hacer política que no llega a concretar. Sí es conocido que su posición no es abiertamente anticatalanista, como lo es la del PP. De hecho, una de las mayores polémicas que la ha acompañado en los últimos tiempos es la acusación que hace en su libro En legítima defensa al anterior presidente del Gobierno, José María Aznar, a quien atribuye que le dijo personalmente en una reunión que "la población catalana está enferma". Por ello ha recibido la amenaza de una demanda judicial por parte de la FAES.

En todo caso, su más que probable irrupción en la política catalana con su nuevo partido pone nerviosos a muchos, tanto en el PP como en la zona más conservadora de CiU, que temen que pueda restarles votos. Su ex compañera de partido y ahora presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez Camacho, preguntada acerca de esta eventual llegada de Nebrera al frente de otra formación, lamentaba "que haya muchos partidos minoritarios y personalistas que se hagan eco del voto populista".

Populismo; la misma acusación que recibe de cuando en cuando la formación dirigida Rosa Díez. No parece importarles mucho a ninguna de las dos. Por el momento, parece que sus dos proyectos personales –la ex socialista ha sido tildada de personalista hasta el extremo y de regir los destinos de su partido con mano de hierro, con expedientes a militantes y dirigentes incluidos, desde la propia UpyD– avanzan con firmeza y con buenas expectativas electorales. Díez aseguraba recientemente que podría conseguir hasta diez diputados en las próximas elecciones generales. Tal vez por eso ya se haya apresurado desde su tribuna en el Congreso a urgir su convocatoria. •
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