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Nº 869 - 22/2/2010

Montilla zanja la crisis con su conseller de Educación forzándole a rectificar


EL 'EFECTO MARAGALL' RETORNA AL GOVERN

Unas inoportunas declaraciones de Ernest Maragall, conseller de Educación catalán y hermano del ex president, poniendo en duda el proyecto político del Govern en el que participa, han obligado a Montilla a forzar un rápido arreglo con rectificación incluida. Con las elecciones autonómicas ya a la vista, sin embargo, la oposición ha visto resucitar una grieta clásica en el PSC, la del "alma catalanista" que en su día lideraba Pasqual Maragall.

Por Teresa Carreras (Barcelona)

Era miércoles y el cielo amanecía nublado en toda Cataluña. En los cafés se hablaba de la tormenta que estaba a punto de llegar. Pero ya se sabe que en Catalunya las tormentas no duran mucho.

Los miembros del Govern iniciaron sus actividades como cada día. Ernest Maragall, conseller d'Educació del Govern de la Generalitat, tenía un desayuno coloquio en el Foro Nueva Economía para hacer el balance de su acción en el gobierno catalán. A su entender, "el balance del gobierno es positivo", dijo. Se había trabajado intensamente, añadió, aunque se había generado una imagen "no positiva" que podría pasar factura al tripartito en los próximas elecciones catalanas.

En el exterior del hotel donde Maragall estaba cautivando a su público se podían apreciar los primeros relámpagos de una tormenta que se preparaba a lo lejos. Maragall afirmaba rotundo que los catalanes estaban "fatigados" del gobierno tripartido (formado por el PSC, ERC e ICV-EUiA) "todo indica –apuntó– que Cataluña no apoyará nuevos experimentos ni artefactos inestables".

Esto sucedía a primera hora de la mañana cuando los primeros truenos se oían desde Palau. El president Montilla se leyó de pe a pa toda la conferencia de Maragall. Y para quitar hierro al asunto afirmó en su primera intervención pública que no correspondía a un conseller interpretar las encuestas ni los estados de ánimo de los ciudadanos. Esta afirmación irritó a algunos miembros del PSC.

Al día siguiente, bajo un cielo gris, el conseller de Economía, Antoni Castells, defendió, en el Parlament, a Maragall con un "sólo faltaría" que un conseller no pudiera hablar de política, ni hacerse eco de las preocupaciones de los ciudadanos. Castells, que es uno de los dirigentes más significativos de la sensiblidad catalanista del PSC, junto con Montserrat Tura, secundó a su compañero de filas, cosa que enervó a Montilla y alegró a Convergéncia i Unió (CiU).

Cuando parecía que las aguas habían vuelto a su cauce, en un frío y nublado domingo, saltó otra vez la polémica al destacar La Vanguardia en portada, un artículo a toda página de Ernest Maragall en el que se reafirmaba diciendo que "el tripartito 1.2 ya no tiene vigencia política" y añadiendo que "el gobierno de Montilla hace tiempo que renunció a encarar un proyecto integral de país". Todo el mundo vio en este artículo un claro desafío a su primer secretario general. En unos días en los que las lluvias dispersas por toda Cataluña no amainaban, Montilla acudió, el lunes, a la ejecutiva del PSC con la única idea de tomar las riendas de la situación. Un larguísimo encuentro entre Montilla y Maragall puso las cosas en su sitio.

La ejecutiva fue animada. La mayoría señaló la inoportunidad de abrir un debate interno en vísperas de una campaña electoral. Defendieron al conseller Maragall, que subrayó el perfil propio del PSC, Castells, Montserrat Tura, Marina Geli, Ángel Ros y Lluís Miguel Pérez, entre otros. Otro grupo también cohesionado en torno a Montilla como Daniel Fernández, Jaume Collboni, Carme Figueras y Manuel Bustos pusieron el acento en el daño que puede hacer un debate a "destiempo".

Durante esta intensa semana se sucedieron distintas declaraciones entre sus socios de coalición. Joan Herrera de ICV-EUiA reivindicó la obra del tripartito. En cambio, ERC quiso mantenerse al margen de esta tensión en el PSC. Por su parte, en la oposición, Convergéncia i Unió (CiU) dijo que ellos sí tenían proyecto de país y el Partido Popular (PP) y Ciutadans-Partido de la Ciudadanía (C's) pidieron elecciones anticipadas. Incluso el ex president de la Generalitat, Jordi Pujol, terció diciendo que "es muy grave que el presidente Montilla acepte que un conseIler diga que el Govern no tiene proyecto de país" y que éste continúe en su cargo.

Por la tarde después de despachar con José Montilla, Maragall rectificó con contundencia y sin matices. "Creo –aseguró– que el Govern tiene un proyecto de país que ha desarrollado desde el primer día. Lamento que a partir de la literalidad de un párrafo en el marco de un artículo periodístico se haya producido una interpretación que haya podido dañar al Gobierno". Castells también secundó la rectificación.

Para la mayoría de los analistas, el presidente y primer secretario del PSC, José Montilla, supo imponer su autoridad pero otros opinan que es una situación cerrada en falso puesto que las elecciones estan demasiado cerca.

En Cataluña terminaba una semana climatológica y políticamente inestable. Un vendaval daba paso a un sonriente sol. Mientras las numerosas lluvias en el centro y sur del país, al no haber podido ser recogidas, no permitieron llenar los embalses. •

Daniel Fernández, diputado en el Congreso y miembro de la ejecutiva del PSC


"El incidente va es historia"


"Unas declaraciones como las del amigo Ernest Maragall, que han sido utilizadas contra el propio gobierno del que forma parte, son sin duda un error. Y al reafirmarse en lo dicho en un artículo periodístico, el error es doble", asegura con contundencia el diputado, en un alto de su trabajo diario en la Cámara baja.

Fernández no cree que este incidente sea resultado de una lucha interna. El PSC, afirma, es un partido con una mayoría cohesionada en torno a su primer secretario y president de la Generalitat, José Montilla. Sin embargo, unos ponen el acento en el aspecto catalanista y otros en el socialista.

Reflexiona unos segundos y dice de corrido "que haya una corriente catalanista en el PSC es para mí tan inverosímil como que haya una corriente socialista".
—¿Cree que después deuna semana de "crisis Maragall" este episodio se habrá cerrado en falso?
—Yo no calificaría esta situación de crisis. Para mí es simplemente un incidente. Una crisis es algo mucho más profundo. En muchas ocasiones irreconciliable. En nuestro partido todo el mundo se puede expresar libremente. Cuando alguien discrepa se abre un debate y así es como se integran las opiniones de militantes y miembros del Gobierno, a un proyecto común.
—Así pues opina que el conseller de Economía, Antoni Castells, no tenía que haber salido en defensa de Maragall, para también rectificar luego?
—No voy a valorar las intervenciones de los compañeros porque seguro que se han realizado dentro de la más estricta buena fe.
—¿Los socios del tripartido han tenido un comportamiento desigual?
—Los pactos con ERC y con ICV-EUiA son una estrategia marcada en los congresos del PSC. Son una apuesta por un catalanismo de izquierdas que va más allá del que está instalado en el Govern y que alcanza a ayuntamientos y diputaciones. Creo que la actitud de los socios ha sido de responsabilidad y que este incidente no tendrá consecuencia alguna para el gobierno tripartito.
—¿Cómo valora pues la manera de zanjar la cuestión del primer secretario del partido y president de la Genera-1 itat?
—Este incidente ya es historia gracias a la firmeza de Montilla. La entereza con la que nuestro primer secretario ha afrontado esta situación confirma que tenemos un presidente de la Generalitat con inteligencia, autoridad y que pone siempre primero los intereses del país por encima de cualquier otra consideración. El PSC tiene un proyecto de país que José Montilla ha confirmado con autoridad e inteligencia.
—¿ Le han molestado las críticas que venían de la oposición?
—Solo decir a los que ahora critican al president Montilla por no haber cesado a Maragall que serían los mismos que lo tacharían de autoritario, si lo hubiera cesado.

Por T. C.


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